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Archive for the ‘General’ Category

Nos vamos a la TV

Pues sí señor, Iroel nos da una buenísima taza de caldo!! Buen alimento para el espíritu, estoy seguro que será: gracias por iniciar con Silvio!

La pupila insomne

Ksaren Brito en el set de La pupila asombrada. Karen Brito en el set de La pupila asombrada.

Parece que vamos a poder sacar al aire La pupila asombrada en televisión, gracias al esfuerzo y apoyo de muchos compañeros.

En nuestro primer programa recordaremos a Rubén Martínez Villena, con el trovador Silvio Rodríguezy el cineasta Fernando Pérez.

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Un record Guinnes compartido a Carroñero y YoaniFRAUDE por más mentiras dichas en menos tiempo

La pupila insomne

Iroel Sánchez

En medio de tantas degracias, crisis económicas, escándalos que salpican monarcas y políticos y un doloroso accidente ferroviario atribuible a errores humanos era previsible. La prensa de derecha española -¿existe otra?- ha echado mano al personaje que más ha divertido a los españoles en el último año.

El político del Partido Popular Ángel Carromero ha aparecido este lunes en la portada del diario madrileñoEl Mundo con el mismo cuento que le hizo a The Washington Post el pasado marzo sobre su responsabilidad en un accidente automovilístico en el que fallecieron dos personas, del que resultó culpable en un juicio que el Cónsul General de España en Cuba describió como “procesalmente impecable”.

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Por Julián Alonso

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Cuando concluya este sábado en el estadio de Wembley de Londres el partido entre el Barcelona y el Manchester United y los hinchas de uno u otro celebren haber obtenido su cuarto trofeo en la Champions League, aún los indignados de la Plaza de Cataluña tendrán sus cuerpos llenos de moretones por la paliza que le propinaran los mozos de escuadra de la policía de Barcelona.

Y luego del partido vendrán las fiestas, los fuegos artificiales y la bullaranga; en tanto los grandes medios solo hablarán del brillo de la Copa, de los miles de Euros que costó, del oro, de la plata, del platino incrustado, pero no de los manifestantes del 15-M que permanecen en Plaza Cataluña, luego del intento de desalojo de la policía regional y la aporreada que recibieron el viernes.

Sin embargo, entre porrazos, la Champions League, los hinchas y los moretones, reinará un gran silencio, el de la derecha española encabezada por el Partido Popular de Mariano Rajoy que inventa “palizas” en Cuba y pide con urgencia en el parlamento Europeo, explicaciones a la Isla y condenar al “régimen de Castro” pero cuando la cosa es en casa y la paliza de verdad, pues callan.

El eurodiputado español José Ignacio Salafranca, del Partido Popular, pidió el pasado 11 de mayo una reacción de la UE al “asesinato”, que resultó fallecimiento por pancreatitis, del ciudadano cubano Juan Wilfredo Soto García a causa de una supuesta “golpiza”, falsa por demás,  que le propinara la policía cubana.

“¿Está usted dispuesta a pedir una investigación que aclare estos luctuosos hechos?”, le dijo Salafranca a la alta representante de la Unión Europea, Catherine Ashton. “¿Y está usted dispuesta, si de esta investigación se desprende que ha habido relación de causa-efecto después de la paliza recibida y su fallecimiento, a condenarlos?”

Entretanto, el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero anunció que va a estudiar con las fuerzas de seguridad la posibilidad de desalojar la Puerta del Sol en Madrid, epicentro y símbolo de las protestas que se iniciaron el 15 de mayo.

“Voy a analizar con la policía la situación y ya tomaremos una decisión”, dijo el vicepresidente primero del gobierno español, Alfredo Pérez Rubalcaba, después de que el Ejecutivo regional de Madrid, en manos del conservador Partido Popular de Mariano Rajoy, instara al gobierno a desalojar a los acampados.

Qué paradoja… el PP pide sanción de la Unión Europea a Cuba por una golpiza que nunca ocurrió; sin embargo hace mutis en ese foro por una verdadera aporreada a sus conciudadanos y pide desalojarlos de las plazas donde acampan.

¿Acaso estará esperando el PP a las nuevas sesiones del europarlamento para condenar la actuación de los mozos de escuadra de Barcelona?

Habrá que preguntarle al Partido Popular de Mariano Rajoy o al eurodiputado José Ignacio Salafranca si realmente están dispuestos a pedir una investigación que aclare estos hechos.

Imagen agregada RCBáez

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Por Salvador E. Morales Pérez

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La batalla de Girón I: precedentes históricos

En la historia militar del mundo se recogen numerosos acontecimientos bélicos de renombre. Episodios sangrientos famosos, no por la sangre derramada y las vidas tronchadas y los recursos consumidos, sino por lo que significaron: por las artes de la guerra desplegadas, por su impacto en el curso de los acontecimientos, por los mitos que engendró.

Ha poco teníamos en las pantallas un engendro jolivudesco sobre la batalla de las Termópilas, con el título de Los trescientos: Indigerible para los paladares exigentes. Un bodrio de antología. Puro pretexto para los malabarismos de trucaje, los celebrados efectos especiales y la expansión de la truculencia en boga mundial. A los espectadores – que no han conocido de cerca el horror de las guerras – siempre han llamado la atención estos hechos de armas difíciles de llevar a la pantalla por sus elevados costos. Imposible olvidar el espectacular y costosísimo filme de Serguéi Bondarchuk, La guerra y la paz, con la memorable escena de la Batalla de Borodino, conformada por 120.000 soldados, los Récord Guinness la consideran la batalla más grande jamás filmada. De semejante impacto fue para mí otro filme soviético de 1969, Osvobozhdenie, recreando la batalla de Kursk donde los nuevos tanques soviéticos T 34 se enfrentaban al tú por tú con los panzers germanos que aterraron a Bélgica y Francia al estallar la Segunda Guerra Mundial. Panorama inolvidable de violencia – calzada por un fondo musical impresionante – desde las alturas, en donde la vista de la sangre y el olor de la pólvora, de la carne chamuscada y los gritos de los heridos no dañan la sensibilidad. La guerra es algo feo y los grandes generales la aborrecieron, tanto, como la amaron quienes se beneficiaban de ellas.

Nuestros pueblos de América no se han estado involucrados en bestialidades violentas como las ocurridas en Europa y Asia, pero también se han visto forzados a tomar las armas, principalmente para obtener la independencia y los cambios que no tuvieron otra opción. América también tiene sus hitos bélicos de significación. Hay hechos memorables que hoy en día tratan de rebajar algunos “revisionistas” del pasado. La legendaria batalla de Ayacucho, que puso el colofón a la dominación colonial española, batalla librada en la pampa de Quinua, ha sido minimizada con detallitos por aquí y por acá, con tal de rebajar su contundencia. Qué difícil para las grandes potencias – desbordadas de soberbia – admitir una derrota. La batalla de Girón, escenificada al sur de la Isla de Cuba a mediados de abril de 1961 no escapa a ciertas elucubraciones maliciosas. A pesar de los peros que se le ponen ha significado mucho, no solo en el plano político militar, como en el aspecto moral. Por eso, no solo por su 50 aniversario, la evocamos aquí.

Es bien conocido el apotegma de Karl von Clausewitz: “La guerra es la continuación de la política por otros medios”. Muy cierto. Por medios letales, por la superioridad de las armas, mediante la ocupación y el régimen de vencedores. En la historia de Cuba, la guerra ha tenido peculiaridades dignas de comentar. Y momentos de significación. Pero, ¿qué es lo que impulsa a una política a convertirse en acción violenta? Apliquemos al caso de Cuba que hoy conmemora medio siglo.

Hay una explicación histórica muy extensa que nace desde la injerencia estadounidense en la guerra cubana de liberación, la ocupación de la isla y la imposición de un apéndice constitucional que les autorizaba a intervenir en el momento que lo estimaran conveniente a sus intereses: la Enmienda Platt, vigente hasta su abolición parcial en 1934. Cuba fue desde 1902 un semi protectorado, un país dependiente de Estados Unidos y de sus intereses corporativos y geoestratégicos. En esta página podemos cerrar esta etapa previa de sometimientos con cinco palabras: Cuba se salió del huacal. Desde enero de 1959 el proceso revolucionario puesto en marcha empezó a dibujar una raya: se acabó la injerencia; se empezó a ejercitar la autodeterminación y la soberanía del modo más estricto; empezó a explorarse una vía alternativa a la de un país subdesarrollado, mono productor y mono exportador de azúcar, dependiente de un solo mercado, atrasado tecnológica y culturalmente. Se le puso un límite a la geofagia latifundista y se aplicaron las disposiciones de la Constitución de 1940 que proscribían el latifundio: Reforma agraria. Punto de partida evidente e importante que marcó un parte-aguas en las relaciones bilaterales entre Washington y La Habana. Ya no se pudo dictar o influir en las decisiones cubanas desde un acorazado, ni desde la sede estadounidense en La Habana, ni valieron presiones o amenazas desde la orilla del Potomac. Un lenguaje nuevo, recio, altisonante, retador, redignificado, configuró el duelo diplomático. La revolución en ciernes se proponía un modelo de desarrollo y de ejercicio político interno y externo con el cual discrepaba Estados Unidos.

Desde enero de 1959 con el desdén a las solicitudes de extradición a criminales de guerra como Rolando Masferrer, Julio Laurent, y otros encausados por torturas y asesinatos y saqueo al erario público por la justicia cubana el gobierno de Estados Unidos mostró su inconformidad con el flamante gobierno revolucionario presidido por Manuel Urrutia. Menos gusto produjo la solicitud de salida, de los miembros de las misión militar que asesoraba al ejército de la dictadura. La hospitalidad que brindaron a los prófugos de la justicia fue interpretada como actos de agravio a la soberanía cubana e interpretación unilateral del acuerdo de extradición. La tensión diplomática que produjo fue agravada por las incursiones consentidas para sacar por vía aérea y marítima otros criminales que se habían ocultado. Pruebas no faltaron: el 2 de febrero de 1959 fue capturado el piloto Allen Robert Nye quien confesó que llegó con la misión de ejecutar a Fidel Castro. En marzo fue capturado otro aeronauta procedente de Estados Unidos, Austin F. Young, a quien se consignó como agente de la CIA, que intentó cambiar pesos cubanos extraídos por los prófugos batistianos y rescatar a varios ocultos en territorio isleño. La actividad de las diferentes agencias estadounidenses se multiplicó al calor de desarrollo del programa revolucionario. Naturalmente, extendieron la red operacional hacia la creciente resistencia y oposición criolla. La fomentaron con todos los medios a su alcance. Numerosos documentos desclasificados han ido demostrando los pasos que dieron en esa dirección. Pasos que iban más allá de las actividades que habían desarrollado en el país desde finales de la Segunda Guerra Mundial. Dato muy significativo fueron las obstrucciones desplegadas para adquirir aviones, incluso ya contratados y pagados por el gobierno derrocado. Se estaba articulando una política especial contra el proceso revolucionario cubano. Una política que involucraba lineamientos oficiales amparados en una presunta secrecía.

El conflicto latente, desde antes del triunfo de la insurrección contra la dictadura batistiana, se agudizó al extremo de implementar pasos para “corregir” el rumbo del proceso de cambios en Cuba. La preocupación y el disgusto de los poderes fácticos con sede en Washington, ante el desmontaje del aparato de poder que facilitaba su hegemonía local fue dando paso a la elaboración e implementación de una política especial de contención y aplastamiento del movimiento político social desencadenado en la isla. Las medidas de beneficio social tomadas por el equipo dirigente, habían ensanchado la base revolucionaria a tal extremo que su despliegue constituía ya un revulsivo ejemplo que afectaba a todo el continente. Los partidos democráticos liberales vieron la radicalización de sus bases y se dividieron. Las dictaduras sobrevivientes pusieron sus barbas en remojo y duplicaron los medios represivos. El problema de las hegemonías tradicionales, la doméstica, oligárquica y la externa, imperialista, fue puesto en tela de juicio, de modo que se sintieron amenazadas simultáneamente. Convergieron en frenar a toda costa el contagio revolucionario aplastando el epicentro de la alternativa.

Se puso en juego, el enfriamiento de las relaciones económicas, diplomáticas, culturales.

a) en el primer rubro se evidenció en la negativa de cooperación para la estabilización monetaria; no conceder préstamos ni públicos ni privados; desaliento a las inversiones; entorpecimiento de las transacciones mercantiles tradicionales; disminución de las cuantías de las cuotas azucareras establecidas.

b) las relaciones diplomáticas se tensaron con el intercambio de notas reclamatorias en un lenguaje cada vez menos discreto, incluyendo amenazas veladas.

c) el intercambio de carácter cultural decreció súbitamente y los viajes turísticos sufrieron los rigores del diferendo.

Diplomáticos y agentes secretos comenzaron a trabajar en el diseño de un plan de oposición interna, que ya existía por la propia naturaleza de los intereses afectados, pero que podía ser alentado y multiplicado mediante el apoyo de Estados Unidos. Estímulo que trajera a la postre el empoderamiento de un gobierno acoplado a los intereses económicos, políticos y geopolíticos de Washington. Entretanto se daban pasos apresurados en una labor diplomática que juntara a todos los gobiernos del área –por identificación, temor, chantaje– a secundar el aislamiento de Cuba y su posterior capitulación.

La estrategia política sometida aceleradamente a la metamorfosis señalada por Clausewitz tenía previsto, desde el segundo semestre de 1959, cuatro desarrollos tácticos, para los cuales se poseían recursos, experiencias, mecanismos y complicidades. Especialistas en el tema, en uso de las fuentes desclasificadas, han podido establecer cómo, lo que en principio fue una inconformidad política, se transformó en un núcleo operativo de guerra encubierta. El presidente Eisenhower aprobó y encomendó a la CIA a principios de 1960 el plan de agresión presentado por la Agencia:

1.-Impulsar la unificación de los opositores dentro y fuera de Cuba para darle un cariz cubano a la empresa guerrera que se estaba articulando; 2.- Sufragar y dotar de medios eficientes para llevar a cabo la guerra propagandística que mermara el consenso popular: apelando a medios impresos y radiales; 3.- Apoyar la constitución de grupos subversivos al interior de la isla y la creación y abastecimiento de guerrillas para derrocar a Fidel castro con los medios que tumbó a la dictadura; 4.- Organizar, entrenar e infiltrar una fuerza paramilitar al mando de oficiales del antiguo ejército de la dictadura, bajo la jefatura de oficiales e instructores de Estados Unidos para realizar un operativo militar en Cuba.

Todos los ingredientes para hacer efectivo el planteamiento de que la “guerra es la continuación de la política por otros medios”. Lo cual no la excusa ni la hace justa. Solo la explica.

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La batalla de Girón II: hacia la Operación Pluto

Los lineamientos destinados a frenar y revertir el curso de la Revolución cubana aprobados secretamente por el presidente de Estados Unidos, D. Eisenhower, fueron encomendados a un grupo en el cual no figuraba un solo cubano. Fue constituida una Fuerza de Tarea, denominada WH/4 (Sección 4 de la División WH de la CIA). Esta tuvo la más completa exclusividad para organizar, dirigir y poner en ejecución – hasta ahí nada más – las operaciones armadas y propagandísticas contra la revolución cubana. Empezaron con 40 oficiales -8 en el Centro de Dirección, 20 en la Estación CIA de La Habana y 2 en la de Santiago de Cuba. En solo un año los encargados de llevar a cabo los operativos ascendieron a 588. Bajo el mando de quien había conducido semejante operativo contra el presidente Jacobo Arbenz en 1954. Un oficial de éxito y experiencia, Jacobo (Jack) Esterline, y éste bajo la supervisión del segundo al mando de la CIA: el Director de Planes, Richard M. Bissell.

Dinero no faltó. Con el documento aprobatorio de marzo 17 de 1960 se abrió una espita de recursos públicos que no se ha cerrado aun. El presupuesto inicial fue de 4 400 000 dólares, de los dólares de aquella época. Para actividades políticas, $950 000; para la propaganda, $1 700 000; la organización primaria de los grupos paramilitares, $1 500 000; y para las operaciones de inteligencia, $250 000. Los recursos de los contribuyentes estadounidenses llegaron a la cifra de 46 millones, cuando se llevó a cabo la batalla de Girón en abril de 1961. Añádase, de acuerdo a testimonios de varios reclutados, el aporte dinerario de consorcios que habían tenido negocios en Cuba.

La primera misión emprendida por la Fuerza de Tarea WH/4 CIA fue la de buscar la gente cubana que llevaría a cabo el plan diseñado y adoptado por los altos mandos estadounidenses. Algo se había adelantado. Desplegaron más recursos para traer a los núcleos de concentración a los antiguos oficiales de Batista sin delitos, (se coló un grupito de soldados y policías con crímenes sobre sus espaldas) que andaban desperdigados por República Dominicana, Panamá, México, Venezuela y Estados Unidos. Intentaron con éxito sacar a varios de ellos que aun estaban en Cuba. Desde luego, eso no bastaba ni debía ser predominante, porque creyeron que debía guardarse cierta distancia con los comprometidos con la dictadura. De modo que reclutaron a un buen número de jóvenes de la burguesía y de la clase media afectados por las reformas económico-sociales y a gentes asustadas y transidas de fobia anticomunista. Y para la fachada política opositora urdieron la creación del Frente Democrático Revolucionario (FRD), compuesto por veteranos políticos distantes de la dictadura derrocada: Antonio (Tony) Varona, Justo Carrillo, Aureliano Sánchez Arango y caras más novedosas como las Ignacio Rasco y Manuel Artime. El presidente Eisenhower, insistió en aplicar la política de la “negación plausible”, debía ocultarse lo obvio. Hacer creer que eso era cosa exclusiva del exilio cubano. Trasladaron a la Ciudad de México, como sede, a la “jefatura” del FRD. El 22 de junio, proclamaron y radicaron en esa urbe la constitución de dicha organización.

Tarea de importancia fue la de ubicar el centro de entrenamiento principal. Unos grupos comenzaron en Useppa Island en el estado de Florida. Pero eso era contrario a los deseos manifiestos del presidente de esconder la mano estadounidense. En República Dominicana no podía ser ya, porque Trujillo estaba muy quemado y ya la CIA estaba estimulando su derrocamiento por un medio magnicida. No podía ser muy lejos de Cuba. Las regiones centroamericanas parecían idóneas por los regímenes adictos con los cuales contaban. Guatemala y Nicaragua fueron los asientos apropiados. Era territorio de aliados incondicionales: el general Miguel Ydígoras Fuentes en Guatemala y el clan de los Somoza en Nicaragua, se sumaron integraron a la alianza de guerra encubierta contra Cuba.

El principal campamento de entrenamiento fue ubicado en la finca La Helvetia, propiedad del hacendad Roberto Alejos Arzú, localizada en el municipio El Palmar, Departamento de Quetzaltenango. En Retalhuleu, ingenieros estadounidenses con capital de la United Fruit y la CIA, construyeron una pista aérea, a un costo de un millón de dólares. Pronto la Base Trax, la principal y otros campamentos complementarios se inundaron de barracas, hombres y armas. El gobierno cubano obtuvo noticia por los más variados y disímiles conductos de lo que se estaba fraguando en La Florida, Guatemala y Nicaragua. Entre ellas, las argucias de desinformación.

Cuando se habla del renglón de la propaganda confiado aun orgulloso experto David Atlee Phillips, con un amplio currículo en tareas clandestinas en Europa y en Cuba, suele destacarse a Radio Swan. Potente emisora establecida, en la islita de ese nombre en las cercanías de Honduras, el 17 de mayo de 1960. Famosa por la cantidad de fantasiosas noticias que asustaron, estimularon y apoyaron a la contra: supuestas leyes, defecciones, combates, sabotajes. No era cosa de mentes calenturientas, sino desinformación, confusión bien calculada. Pero la CIA trabajó mucho más allá de esas locas trasmisiones y de los millones de volantes que arrojaron sus aviones sobre la isla. Su antigua y bien aceitada red de medios produjo una cantidad impresionante de informaciones, artículos, editoriales, reportajes que se ramificaron a todo el mundo, en las más diversas latitudes y lenguas.

La evidente disposición agresiva de Estados Unidos fue un catalizador del descontento anidado en varios sectores criollos desde que se fueron implementando medidas de justicia, beneficio social, de empoderamiento y apoyo popular. No sólo surgieron organizaciones en el exterior bajo el signo de la contrarrevolución –en La Florida hubo como cien– también en la isla fueron muy variadas y no todas pequeñas como en Miami. La tarea de las estaciones de la CIA era la de unir ese abanico. En Cuba la embajada disponía de 300 funcionarios. Gente experimentada. Se esforzaron por crear dos bases importantes para llevar a cabo la subversión. Esta debía sincronizar las actividades urbanas y el refuerzo de grupos de alzados que ya existían en diversos lugares de Cuba, pero especialmente en la zona montañosa central, el Escambray. Hacia allí se dirigieron los envíos de armas y equipos, la infiltración de los primeros teams preparados en la Florida, Panamá y Guatemala. Algunas de estas operaciones tuvieron éxito, mucho menos de lo esperado. Puntualicemos: el plan inicial consistía en fomentar a gran escala la guerra de guerrillas. Pero de 68 envíos de materiales bélicos y de comunicación, 61 cayeron en manos revolucionarias, Quienes ya habían reducido los focos de alzados en el Escambray y otras regiones. Los tropiezos aconsejaron variar el plan original.

Dificultades económicas cayeron sobre Cuba: suspensión de la cuota azucarera importada por Estados Unidos, obtención y refinamiento del petróleo, desabasto de productos de primera necesidad Fueron paliadas relativamente mediante los convenios celebrados con la Unión Soviética a comienzos de 1960. Compra de azúcar y abastecimiento de petróleo y medios defensivos. Washington ordenó a las refinerías no procesar el “petróleo ruso”. A partir de la nacionalización de dichas empresas y las reacciones estadounidenses se emprendió una relación de contragolpes económicos y políticos que culminó en la ruptura de relaciones a principios de 1961.

Mientras la jefatura de la CIA desarrollaba las tareas encargadas una serie de acontecimientos se agolpaban influyendo en el curso de los escenarios concebidos. El gobierno cubano consciente de la gravedad de la situación y con las experiencias precedentes como aviso se enfrascaba en la defensa necesaria. Estos preparativos acelerados desde mediados de 1959, reforzaron los mecanismos de seguridad, mediante la depuración y fortalecimiento de las nuevas fuerzas armadas. La fundación y expansión de las milicias populares. La creación de los Comités de Defensa de la Revolución a todo lo largo del país. El empleo a fondo de agentes de inteligencia y contrainteligencia. Desde luego eso no era posible si no se dotaba de las armas suficientes y eficientes. Estados unidos interponía todas sus influencias diplomáticas para impedirlo. No obstante, se consiguieron buenos cargamentos de fabricación belga. En el último envío se preparó un sabotaje – que han intentado desvirtuar con la excusa de mala manipulación de la carga, como si eso ocurriera frecuentemente – que ocasionó dos explosiones, numerosas muertes de cubanos. El vapor francés La Coubre, estalló en el puerto de La Habana el 4 de marzo de 1960. La Unión Soviética fue urgida a suministrar todo el material necesario para enfrentar la guerra en puertas. Guerra urdida finalmente bajo el nombre de Operación Pluto.

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La batalla de Girón III: el campo de las decisiones

El grandioso plan de la CIA estuvo a un tilín de frustrarse antes de ponerse en práctica. El 13 de Noviembre de 1960, en dos bases militares y la ciudad de Puerto Barrios se produjo un levantamiento militar contra Ydígoras Fuentes. Se calcula entre 45 y 120 oficiales, que tenía bajo su mando unos 3,000 efectivos, estaban implicados. Organizados en la titulada “Logia del Niño Jesús”. Se pronunciaron contra la corrupción y desorganización del régimen pero también por la complacencia con las actividades emprendidas contra Cuba por Estados Unidos. Este sentir nacionalista fue expresado como una vergüenza a la soberanía guatemalteca. El gobierno de Ydígoras se comportaba como una marioneta. En los cuarteles de la CIA cundió el temor que la operación armada fracasase. Dieron órdenes a los campamentos de cooperar en el aplastamiento de la rebelión. Podría extenderse y adiós al plan Pluto. Pilotos cubanos y estadounidenses participaron en el ametrallamiento aéreo y bombardeo de los cuarteles y del aeropuerto de Puerto Barrios. Después de algunos combates en los departamentos de Zacapa e Izabal, el movimiento fue aplastado. No obstante, Eisenhower ordenó que unidades aéreas y navales estadounidenses patrullaran intensamente el Caribe para “prevenir” una “invasión cubana” contra Guatemala y Nicaragua. Irónicamente, quienes estaban metidos de lleno preparando una agresión armada contra Cuba, presentaban a ésta como inductora del movimiento de oficiales nacionalistas. Paradójicamente, los acontecimientos ocurridos en Guatemala, que no trascendieron a los medios, sirvió para que algunos de estos oficiales pronunciados como Luis Augusto Turcios Lima, Marco Antonio Yon Sosa, radicalizaran sus posiciones y fundaran el Movimiento Revolucionario 13 de Noviembre, con reivindicaciones más avanzadas y a favor del campesinado.

A estas alturas –fines de 1960- se iban acentuando sendos preparativos ante la inminencia de confrontaciones cada vez más graves. Una vez que estuvieron listos los primeros grupos entrenados, se procedió a infiltrarlos en Cuba. Por medio de estas infiltraciones fueron introducidos numerosos alijos en las playas de la isla. Los grupos dispuestos a la actividad contrarrevolucionaria violenta fueron abastecidos generosamente. Dinamita, rollos de mechas, detonantes, latas de fósforo vivo, granadas incendiarias, granadas de fragmentación, petacas incendiarias como cajetillas de cigarro, pistolas calibre 45, carabinas M-1, ametralladoras M-3, bazookas, ametralladoras calibre 30, relojes bomba, equipos de radio. Materiales que fueron extensamente utilizados en una campaña de acciones terroristas que dejaron significativos saldos sangrientos.

Desde luego, estos éxitos envalentonaron dentro y fuera de la Isla. Pero también tuvieron su efecto contraproducente. La actividad para aplastar la ola de atentados se hizo más recia. No sólo porque los órganos de la seguridad del Estado, el famoso G-2, penetró y desarticuló organizaciones, apresó agentes – declaró persona non grata, a funcionarios de la embajada estadounidense sorprendidos in fraganti en labores subversivas – y confiscó recursos bélicos y propagandísticos. En ello intervino de modo eficaz el sistema de vigilancia y control popular organizado por los Comités de Defensa de la Revolución. Igual debilitamiento de las actividades de apoyo con las cuales contó el plan final de invasión, el plan Pluto, tuvo lugar en los reductos de alzados. Particularmente, con el localizado en la región montañosa del Escambray que tenía este plan en miras.

Los enfrentamientos ocuparon todos los renglones entre Cuba y Estados Unidos. Se agudizó la batalla diplomática en todos los foros: la OEA y la ONU. El aislamiento progresaba lentamente y Washington tuvo que utilizar todos los resortes: presiones, promesas, cambios de régimen. Con la ruptura de las relaciones bilaterales y el cambio de presidentes en enero de 1961 se sospechó la acción inminente. Tardaría, un poco. El presidente entrante aprobó lo antecedido bajo ciertas condiciones. No habría intervención directa. Fue prudente. Demasiado riesgo. Podría ser sumamente contraproducente. La propaganda contra Cuba no había amenguado su prestigio internacional.

El duelo de inteligencia estratégica entró en su fase final. ¿Por dónde desembarcaría la brigada de la CIA? La sorpresa adelanta una victoria, la previsión también. La invasión por Casilda en las cercanías de Trinidad, en el centro sur de Cuba fue desechada cuando John F. Kennedy ya había entrado en posesión de la presidencia. Los altos mandos de la CIA le aseguraban el más completo éxito. Se decidió hacerlo en Bahía de Cochinos. No fue una mala elección si tenemos en cuenta lo fortificado que se hallaba el punto anterior y lo poco propicio de la zona pantanosa adjunta a la Ciénaga de Zapata. No obstante, era el lugar idóneo por su difícil acceso para afincar una cabeza de playa que permitiera asentar un gobierno ficticio – el Consejo Revolucionario Cubano que ya tenía a resguardo y había sustituido al Frente corroído por disputas internas – que solicitara de inmediato la intervención. Para facilitar la operación se pusieron en juego otros amagos de desembarco en el oriente. Los barcos con la brigada CIA, partieron bajo el amparo del gobierno de Nicaragua. INCENDIARIAS COMO CAJETILLAS DE CIGARROS, PISTOLAS DE DIVERSO CALIBRE,INCENDIARIAS, MMUn contingente integrado por unos 1200 efectivos.

La fase más violenta empezó el 15 de abril. Ocho aviones con falsas insignias cubanas bombardearon los aeropuertos de Ciudad Libertad, San Antonio de los Baños y el Antonio Maceo de Santiago de Cuba. Cinco aviones fueron destruidos: un Sea Fury, dos B-26 y dos aviones de transporte. Se pusieron a salvo un T-33 y varios cazas Sea Fury. Varios cadáveres dejó la acción. La señal quedó clara: empezaba la operación. Esta fue la ocasión aprovechada para proclamar al día siguiente la orientación socialista optada por la Revolución Cubana. De modo, que no había duda de la causa por la que se salía a luchar. El respaldo popular mayoritario estuvo fuera de duda. Se procedió a neutralizar drásticamente el potencial apoyo de los grupos contrarios, un millar de detectados fueron arrestados, pero la acción fue mucho más allá y se detuvieron unos 20,000 desafectos, lo cual fue muy efectivo. Otros se dieron a la fuga descabezando las estructuras.

El 17 de abril se produjo la invasión por Bahía de Cochinos, Playa Girón y Playa Larga. Fuerzas paracaidistas aterrizaron más adentro para controlar los tres caminos de acceso al lugar del desembarco. La comandancia cubana reaccionó con rapidez y fuerza. Estaban conscientes que no podían permitir el asentamiento. Los pocos aviones que eludieron el bombardeo del día 15, atacaron y derribaron a los B-26 que apoyaban a la brigada CIA y de paso seriamente averiados los buques Houston y Río Escondido con toda la carga. La infantería tuvo que lidiar con los pantanos que bordeaban los accesos. Contraofensiva que alcanzó su mayor despliegue e intensidad el día 18, protegidos por el fuego artillero de los recién estrenados cañones soviéticos., los cuales eliminaron las privilegiadas posiciones de la brigada que causara fuertes bajas milicianas. Tuvieron que retroceder hacia Playa Larga primero y hacia Playa Girón después ante el impetuoso avance cubano.

Al amanecer del día 19 la brigada 2506 quedó acorralada en Playa Girón, sin apoyo aéreo, casi sin parque. Unos empiezan a rendirse, otros se internan en la Ciénaga por el momento. El hálito de la derrota los envuelve. Las milicias revolucionarias no se les habían unido como les habían pronosticado, por el contrario les habían combatido con ardor. Habían sufrido 114 bajas mortales. En 66 horas han sido neutralizados. Esta etapa de la guerra encubierta tocaba a su fin. En la Organización de las Naciones Unidas se libraban las últimas escaramuzas en el terreno diplomático. Estados Unidos no logró ocultar su responsabilidad. A los ojos del mundo había sido derrotado.

La máxima del estratega chino Sun Tzu, “La guerra es el mayor conflicto de Estado, la base de la vida y la muerte, el Tao de la supervivencia y la extinción”, fue la pauta decisiva para la joven revolución caribeña. Se jugó la muerte de un proyecto, de un destino alternativo. Y a muerte fue el enfrentamiento entre las fuerzas lanzadas por la potencia – con el uso de cubanos enemigos del proceso – y los cubanos que apostaron por defenderlo a sangre y fuego. Con un saldo siniestro de las partes en pugna se preservó la soberanía recuperada, la autodeterminación rescatada.

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La batalla de Girón IV: consecuencias temporales

Cuando se examina la acción librada en aquellos días aciagos, días de tensión, confrontación, euforia y depresión, tiende uno más a valorar la significación de la victoria contra una fuerza militar muy bien entrenada y armada que no pudo cumplir con los objetivos que le habían encomendado los máximos jefes de la Operación.

Como es sabido, el número de bajas sufrido por los invasores fue de más de un centenar; ya esos no pudieron compartir el impacto moral de los capturados, que fueron 1 189. Mientras los partidarios del proceso revolucionario festejaban la victoria, a pesar del mayor número de bajas, dadas las condiciones y urgencias para desplegar la ofensiva, los derrotados sobrevivientes estaban moralmente aniquilados como pudo observarse en las pantallas de la televisión cubana, frente a la cual fueron interrogados. Muy pocos conservaron cierto nivel de entereza y coherencia: les había pronosticado que si los capturaban serían fusilados en el acto, pero allí estaban testimoniando su fracaso. Esos fueron los instantes en que Fidel Castro proclamó a voz en cuello que en Girón había tenido lugar la primera derrota del imperialismo en la historia americana. Una nueva leyenda emergía en los anales de las luchas antiimperialistas del continente.

Y le asistía toda la razón. No era solamente la derrota de la Brigada 2506, la evidencia del fiasco del proyecto de una cabeza de playa para que un gobierno ficticio reclamara la intervención estadounidense. Era la derrota de la más importante batalla en la guerra secreta que Estados Unidos había emprendido para revertir el proceso revolucionario. La antítesis de los ocurrido en Guatemala en 1954. Eso tuvo una repercusión fenomenal en toda la América Latina. Desde luego, no engendró un síndrome como el de Viet Nam, pero sin lugar a dudas tuvo un efecto desmoralizador. En lugar de aceptarlo sagazmente, la reacción del gobierno de Estados Unidos fue como es sabido, emprender una nueva aventura, con más sabor de revancha que de prudencia estratégica. La soberbia es mala consejera. Y la soberbia imperial es totalmente sorda y ciega. Hay numerosos ejemplos en la historia. No mucho tiempo después cavilaron y emprendieron la llamada Operación Mangosta, la cual concluiría durante la llamada crisis de Octubre o Crisis de los Misiles.

Una explicación de esa terquedad y miopía política sería la de la reacción entre vastos sectores del acrecido exilio de Miami. Con mucha ligereza se habló de traición porque no se había enviado la aviación de apoyo, cuando la realidad es que el presidente Kennedy había mantenido la línea de Eisenhower: no implicar directamente a Estados Unidos. Y no sólo por esa razón hizo bien en no complicar más la situación negativa. Diría, en primer lugar, porque la CIA le había mentido, pronosticando una reacción de apoyo que ni se asomó. Los grupos subversivos urbanos estaban apresados y desmantelados. Los alzados del Escambray reducidos y ocultos. El pueblo y las milicias revolucionarias cubanas habían respondido fieramente a la agresión. Por otra parte, se temió –y eso se puede observar en las actas de las reuniones que tuvo Eisenhower para tratar el asunto– la reacción mundial y específicamente latinoamericana de tomar parte directa y descubierta.

Ese mito de “traición” de Kennedy a la Brigada de la CIA, porque no olvidemos que en todo momento tuvo esa total subordinación, le ha costado una leyenda negra, reforzada por el partidarismo Republicano de los exiliados más retardatarios de Miami. Identificados mucho más con esa derecha extrema que con los Demócratas acusados de liberales, como si ese fuera un pecado que los acercara al comunismo. Disparates del reaccionarismo.

Para la Revolución Cubana la invasión tuvo otra lectura nada halagadora. Estados Unidos estaba dispuesto a las más arriesgadas aventuras militares con tal de eliminar del mapa a un cambio que amenazaba no solamente con romper con el esquema hegemónico prevaleciente en la región, sino estimular transformaciones que además de herir intereses privilegiados de consorcios estadounidenses pudiera trastornar irremediablemente las estructuras complementarias de la dependencia hemisférica que contribuía a engrasar el funcionamiento del capitalismo estadounidense. Esa lectura era la lectura de la priorización extrema de la seguridad, de la defensa, que sería la prioridad de salvaguardar la autodeterminación. La voluntad de cambio, la elección de una alternativa era nada si no se ponía salvaguarda la voluntad de realizarlo.

De manera que la tarea esencial de este pequeño país, monoproductor y monoexportador de azúcar, subdesarrollado, de pocos recursos energéticos, falto de tecnología y de capitales para la acumulación indispensable para el desarrollo, fue la estar listos para la defensa. El tiempo dio la razón a esta previsión en el corto y en largo plazo. No sólo por la contumacia demostrada una y otra vez para torcer el rumbo revolucionario. Los planes agresivos y otras manifestaciones intervencionistas en otras regiones: Nicaragua, Granada, Panamá, Kosovo, Afganistán, Irak, son pruebas palmarias que no se puede descartar peligros de esa naturaleza.

La invasión de Girón fue una ominosa advertencia a la dirigencia revolucionaria cubana. En cualquier momento se podía producir otra aventura bélica contrarrevolucionaria. Esa legítima preocupación ha impedido constituir las precondiciones indispensables para la construcción del socialismo nacional. En alianza con la pertinaz oposición que apadrinó desde 1959 el imperialismo ha sostenido la contrarrevolución permanente como la estrategia principal con el propósito de resquebrajar o entorpecer la alternativa cubana. Si hacemos el recuento de los enfrentamientos de todo tipo que se han librado durante cincuenta años, podremos apreciar que la batalla de Girón fue un episodio. Un connotado episodio de una guerra silenciosa, encubierta, a veces sutil, en el terreno de la diplomacia, a veces abierta como la guerra económica que se ha implantado para conseguir por esos medios lo que no han podido por los otros. ¿Por qué esas expresiones guerreras se han mantenido? Sencillamente, porque la política – recordemos lo dicho por Clausewitz, que la guerra es la continuación de la política por otros medios – se ha mantenido: la política de impedir la plena realización de los objetivos de la revolución cubana.

La priorización de la seguridad generó una grave deformación en las prioridades de la construcción de la alternativa económico social. La urgente acumulación socialista, la indispensable revolución tecnológica, el desarrollo económico diversificado de larga data soñado, cedió el peso principal a la inversión militar. La supervivencia ocupó y ocupa el primer requisito. Hombres y mujeres, tiempo y técnica, preparación y energías, fueron forzadas en esa dirección. Eso ha tenido alto costo.

El papel del contraproyecto política terminó de orientarse a frustrar la visión de futuro que es el elemento movilizador, el fermento que nutre las esperanzas. Las prácticas de congelamiento y erosión diseñadas y puestas en práctica hoy buscan afectar la perspectiva positiva del cambio y fincar la percepción en un empantanamiento sin salida. La revolución cubana desde Girón para acá ha debido enfrentar retos que le ha impedido llevar a conclusión las bases cualitativas de un modo socialista de vida en todas sus manifestaciones.

Frustrada no, inconclusa, la Revolución cubana es un proceso abierto… en la medida que las potencialidades endógenas sean atrabancadas por el contínuo hostil que la erosiona sin vencerla. La revolución no ha podido concluir su experimento social primigenio. Los ideales fueron distorsionados parcialmente por una práctica de supervivencia que no ha dejado de estar vigente. El modelo tuvo que subordinarse bastante a una práctica posibilista. A pesar de tan adversa situación y de la desaparición de una buena parte de la generación que libró las primeras grandes batallas por defender la elección soberana de un mundo alternativo, los componentes activos de esta voluntad reivindican su inconformidad con el actual estado de cosas y se niega arriar las banderas enarboladas.

Y se mantendrán mientras el ímpetu patriótico de Girón haya sobrevivido.

Salvador E. Morales Pérez Intelectual cubano nacido en La Habana, Cuba, en 1939. Graduado de la Escuela de Historia de la Universidad de La Habana en 1968, tiene doctorado de la misma universidad en 1999. Actualmente labora como Profesor Investigador en el Instituto de Investigaciones Históricas de la Universidad Michoacana de San Nicolás de Hidalgo, en Morelia. Ha publicado numerosos artículos periodísticos en Cuba, Venezuela, México, España, República Dominicana, Puerto Rico y de otros países. Entre sus libros podemos citar “Máximo Gómez, el Libertador de Cuba”, de 1989; “José Martí: vida, tiempos e ideas”, de 2004 y “Encuentro en la historia: Cuba y Venezuela” del 2005 y “Almoina, un gallego contra la dictadura trujillista”, de 2009.

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Por Carlos Rodríguez Almaguer

“Yo alzaré el mundo.” / José Martí
Carta a Federico Henríquez y Carvajal
Montecristi, 25 de marzo de 1895

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Cuánta verdad contenían aquellas palabras de Juan Marinello en las que afirmó que la vida de José Martí, mucho más que una vida, fue un hecho moral. De tal forma aquel “hombre más puro de la raza” había persistido en la voluntad de encarnar en la práctica -para honra de su patria y de América- los más altos valores que consagran la condición humana, que era llamado Apóstol por los cubanos buenos.

Pero pocas veces le es dable a un hombre mostrar su carácter entero como cuando está “en el pórtico de un gran deber”, como él mismo escribirá a su amigo dominicano Federico Henríquez y Carvajal, el 25 de marzo de 1895, en vísperas de su salida para Cuba a encabezar políticamente la guerra sin odio, necesaria y breve, que había hecho renacer en los más puros corazones cubanos para limpiar la afrenta que tres siglos de ferocidad y codicia española habían lanzado sobre el rostro de la patria y el decoro de todos los cubanos, para afianzar la independencia de las dolorosas repúblicas americanas y también para salvar los restos de honor que quedaban en la poderosa república del norte que, ya entonces, venía de más a menos por haber traicionado los principios éticos que le dieron origen, a cambio de una adoración excesiva de la riqueza.

Aquel 25 de marzo ha de haber sido, sin duda, un día de mucha luz. Al menos para él, que acababa de conjurar, acaso ayudado también por el azar, el peligro de que lazos de obligación y de cariño le impidieran venir a encarar el peligro cuyo desafío había hecho aparecer en sus discursos por las emigraciones como la gloria mayor de cualquier hijo de Cuba: sentía que era el responsable de todos por haber evocado la guerra, por eso “…si ella me manda, clavándome el alma, irme lejos de los que mueren como yo sabría morir, también tendré ese valor. Quien piensa en sí, no ama a la patria; y está el mal de los pueblos, por más que a veces se lo disimule sutilmente, en los estorbos o prisas que el interés de sus representantes ponen al curso natural de los sucesos, de mí espere la deposición absoluta y continua.”  Aunque dejará claro en medio de esta incertidumbre que “…mi único deseo sería pegarme allí, al último tronco, al último peleador: morir, callado. Para mí, ya es hora.”

A su madre le escribe este propio día: “Yo sin cesar pienso en Vd. -Vd. se duele, en la cólera de su amor, del sacrificio de mi vida; y ¿por qué nací de Vd. con una vida que ama el sacrificio? Palabras, no puedo. El deber de un hombre está allí donde es más útil. Pero conmigo va siempre, en mi creciente y necesaria agonía, el recuerdo de mi madre.” Y termina: “crea que jamás saldrá de mi corazón obra sin piedad y sin limpieza.”

Acaso el mayor fruto de este día haya sido, sin embargo, el Manifiesto firmado por él y por el general Máximo Gómez donde exponen los principios en que se apoya y sustenta la guerra que ya había estallado en Cuba el 24 de febrero de ese año. Allí está, en germen, la esencia de lo que se proponía respecto al porvenir de su patria, del cual la guerra no era más que la vía inmediata para, una vez expulsada la hez que el régimen colonial de España mantenía sobre Cuba, iniciar, con la experiencia acumulada por los cubanos en las diversas repúblicas donde la diáspora de las emigraciones mantenían viva la imagen y el recuerdo de la sufrida isla, la construcción de una República Cordial que protegiera por igual a todas las cabezas, y creciera “con todos y para el bien de todos”. Solo excluía Martí de este sentimiento profundamente inclusivo y ecuménico, a los sietemesinos que no tenían fe en su tierra y, por carecer ellos de la dignidad suficiente para crearse un país con sus propias manos, abogaban por arrimar a Cuba a la sombra de un nuevo amo que luego acabaría despreciándolos como todo el que se abre camino por sí solo desprecia al logrero inepto que, por temor a los rasguños de la faena, suele andar de arria emperifollada de los peleadores de oficio.

En este Manifiesto deja claro, respecto a la guerra, que no se hace por odio a España, como cultura, ni contra el español, como individuo, sino contra el sistema de corrupción, inmoralidades y desórdenes que mantenían a Cuba en la más espantosa abyección en la cual solo la complicidad con los elementos corruptos podía procurar algún beneficio. Deja claro que no es entusiasmo pueril de un grupo de irresponsables, ni cálculo mezquino de un grupo de ambiciosos. En el primero de los borradores de los que se extrae la versión definitiva y ampliamente divulgada de este documento, encontramos claridades como esta: “…no embarga al Partido que la preparó y ordenó, el amargo placer de poder para la verdad ni la heroica alegría que se apodera a la hora del sacrificio de las almas desinteresadas, sino el concepto de su responsabilidad, y la certidumbre de que la guerra renaciente lleva en sus entrañas un pueblo capaz de conquistar con brío su libertad de nación, y de mantenerla, por la equidad de las leyes y de las costumbres, en una república capaz de evitar, con el respeto a que su orden obligue, la malicia y tratos de los propios, y la codicia y atracción de los extraños.-la patria es un deber, no un himno.”

Con semejante luminosa estela, puede comprenderse entonces que en la despedida de la carta a su amigo Henríquez y Carvajal, le diga: “Debo a Vd. un goce de altura y de limpieza, en lo áspero y feo de este universo humano.” Y se entenderá también por qué luego de la despedida en la carta a su madre, aparece una pequeña esquela donde afirma: “Tengo razón para ir más contento y seguro de lo que Vd. pudiera imaginar. No son inútiles la verdad y la ternura. No padezca.”

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Todos, en contra de Libia

Por Ricardo Abud

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Nuevamente las potencias del llamado primer mundo atentan en contra de la paz mundial, aviones de Francia, Gran Bretaña y Estados Unidos, llevan la muerte al pueblo libio con sus bombas inteligentes. ¿Brutos autorizados a manejar bombas inteligentes?

La resolución ha sido respaldada en el consejo de seguridad de la ONU por 10 votos a favor y cinco abstenciones, las de dos países con derecho de veto, Rusia y China, más las de Alemania, India y Brasil. Alemania ha optado por esa opción porque ve “considerables daños y riesgos” en una acción militar en contra de Gadafi, por lo que su ministro de Exteriores ha afirmado en un comunicado que las tropas alemanas “no tomarán parte en una operación militar en Libia. La abstención de Rusia y China, es cuestionada en el ámbito internacional, lamentablemente Rusia es hoy un país CAPITALISTA con intereses económicos muy bien definidos, China tampoco es la China de Mao. El 30 de enero del 2010, Rusia en vocería de Vladimir Putin, informaba que Rusia suministraría armas a Libia por un monto de hasta un mil trescientos millones de dólares (1.300$) siendo históricamente Rusia el principal proveedor de armas a Libia. No obstante, Francia, EEUU, Italia, Gran Bretaña, Brasil igualmente han sido proveedores de armas a Libia. El arsenal bélico de Libia: Brasil entregó a Libia a principios de los años 80 más de 1.000 vehículos blindados para el traslado de efectivos y otros de combate Urutu y Cascavel, que pueden ser utilizados contra la población civil. Además de bombarderos Sukhoi Su-24, Tuploev Tu-22 y MiG-25, de fabricación rusa, Libia tiene aviones Mirages y Dassault Falcon y helicópteros Aerospatiale, de Francia. Italia le suministró más de 120 aviones SIAI-Marchetti, los franceses, misiles tierra aire Crotale, Estados Unidos, aviones de carga Lockheed C-130 y los británicos, tanques Centurion y vehículos para el traslado de personal Saladin y Ferret. Las armas europeas también incluyen rifles belgas, obús suecos y sistemas de defensa antiaéreo Artemis, de Grecia.

Los países que se abstienen han sido proveedores de armas, los que votaron por el si, de igual forma han sido proveedores de armas a Libia. Libia, es miembro de la Organización de Países Productores de Petróleo (OPEP), es el cuarto productor de petróleo en África, después de Nigeria, Argelia y Angola, y posee unas reservas evaluadas en 42.000 millones de barriles. Veamos a quien le exporta Libia su producción petrolera (1.5 millones barriles día que exporta):

Brasil: 3%
Italia: 32%
Alemania: 14%
China: 10%
Francia: 10%
España: 9%
EEUU: 5%
Otros países Europeos: 14% (Serbia, Gran Bretaña; Austria, Portugal, Irlanda, Grecia, Suecia, Republica Checa y Holanda.
Otros países Asiáticos: 4% (Indonesia, India, Singapore, Malasia)
Casi el 79% de la producción petrolera de Libia es exportada a Europa.

Hoy se lleva a cabo una cruzada al buen estilo medieval en contra del pueblo Libio, la única razón es saciar la sed consumista del petróleo, de los imperios europeo y estadounidense, los argumentos legales para basar la decisión del consejo de seguridad de la ONU, es efímera, invisible, NADIE HA VISTO UNA SOLA FOTO DE LOS SUPUESTOS MILES DE MASACRADOS POR EL GOBIERNO DE MUAMAR GADAFI, SENCILLAMENTE NO EXISTEN.

Porque los gobiernos imperialistas no promueven en la OTAN, O EN EL CONSEJO DE SEGURIDAD DE LA ONU, una resolución o sanciones a los demás países de la liga árabe, (gobiernos teocráticos) que incluso apoyan la resolución de la ONU, para invadir el espacio aéreo de un gobierno soberano como el libio y bombardearlo con el único fin de apoderarse de sus riquezas. ¿Que representa Arabia Saudita y porque se une a la cruzada medieval que busca enterrar al pueblo libio? ¿Hasta cuando estos gobiernos mancillan la soberanía de los pueblos libres del mundo?

Europa y EEUU se unen de manera vil, con su poderío militar, (Aviones, Submarinos lanza Misiles, Bombas Inteligentes entre otros) para llevar el caos, destrucción y muerte (exportar las guerras) a Libia. No hay vergüenza por parte de estos degenerados, solo ayer la prensa mundial, reseñaba incluso con material fotográfico, el bombardeo del cual fue objeto la casa del líder de la revolución Libia, Muamar Gadafi, hoy el general de David Richards jefe del estado mayor Británico, asegura a la prensa mundial que Muamar Gadafi no es un objetivo militar, seguramente una de esas bombas inteligentes se equivoco de objetivo, o algún bombardero B-2 fallo en el lanzamiento de una de las 40 bombas que dejaron caer el día de ayer sobre la capital Libia.

Odisea al amanecer como han llamado la operación militar en contra de Libia, sin lugar a dudas puede revertirse en el tiempo y el espacio, las declaraciones trasmitidas ayer dan cuenta, que son muchas las personas que están dispuestas a convertirse en mártires y atentar en contra de objetivos en occidente, una GUERRA GLORIOSA, llamada así por Muamar Gadafi. Ahora bien, ¿se ha entendido el significado de lo que esta guerra podría desencadenar? Muamar Gadafi ha declarado que el pueblo Libio está preparado para una larga e interminable guerra contra las fuerzas occidentales, se han entregado un millón de armas a los hombres y mujeres de Libia, para que protejan a su pueblo y a sus riquezas (PETRÓLEO), las armas serán distribuidas por los diferentes órganos políticos y sociales a lo largo y ancho del territorio libio para defender al país contra la intervención extranjera. No va a ser fácil para Europa lo que esto podría desencadenar, muchos inocentes han quedado expuestos.

De este lado del continente, muchos opositores a la Revolución Bolivariana ven con beneplácito lo que hoy ocurre en Libia, y se plantean hacia el futuro un escenario mediante el cual los Estados Unidos invada a nuestro país, seguro podrían hacerlo, tienen la tecnología y las armas, pero de algo estoy totalmente convencido, el amor a la patria de Bolívar es hoy un sentimientos nacional, y la defensa de la Revolución Bolivariana será librada con pasión y hasta sus ultimas consecuencias.

NO HAY NADA MAS EXCLUYENTE QUE SER POBRE.

Patria, Socialismo o Muerte…
Venceremos.

http://www.chamosaurio.org

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A la luz pública actividad terrorista de Posada Carriles

El terrorismo inocultable de Luis Posada Carriles se evidencia en el juicio que se le sigue en El Paso, Texas, solo por mentir, afirmaron hoy [ayer] panelistas en la Mesa Redonda de la televisión y la radio cubanas.

A pesar de las artimañas leguleyas de los abogados del criminal, parte de su extenso historial queda al descubierto, dijo la moderadora Arleen Rodríguez Derivet.

Desde El Paso, Texas, el abogado José Pertierra, quien asiste a las sesiones del juicio contra Posada Carriles, declaró, vía telefónica, que la fiscalía cerró el círculo de la evidencia criminal con el testimonio de la periodista Ann Louise Bardach, quien declaró por orden de la corte.

Fue demostrado que en un fax, enviado a través de la Western Union, Posada Carriles dio cuenta de cuatro envíos de 800 dólares cada uno, dirigidos a sus cómplices encargados de colocar bombas en hoteles cubanos en 1997, y solicitó detalles de los hechos.

Pertierra informó que se escuchó la grabación de seis horas de la entrevista en inglés de Bardach a Posada, donde se pudo oír con claridad la admisión de este último de los delitos referidos, y en opinión del abogado le será muy difícil a la defensa refutar esa realidad.

Finalmente, dijo que Venezuela seguirá insistiendo en la extradición y deportación de Posada Carriles para juzgarlo como procede en la nación sudamericana.

El periodista Reinaldo Taladrid comentó el fragmento de una entrevista realizada en Miami por la periodista Maria Elvira Salazar a Posada -retransmitido en la Mesa Redonda-, en el que este admite su participación en los hechos terroristas en los hoteles de Cuba.

Sobre la participación de la firma “Bacardí” en las campañas terroristas contra Cuba, Taladrid recordó que la ley Helms Burton, de EE.UU., -en parte redactada por abogados de la referida empresa de licores-, enfatiza en la recuperación de las propiedades intervenidas tras el triunfo de la Revolución, entre estas la referida entidad.

El periodista Jean Guy-Allard dijo que Bardach contribuyó a descubrir la desaparición del expediente de Posada Carriles en el Buró Federal de Investigaciones (FBI) estadounidense, comentó declaraciones de otros testigos en el juicio, así como la actuación de la jueza Kathleen Cardone y la teatralidad del abogado defensor Arturo Hernández.

La moderadora Rodríguez Derivet acotó que muchos de los hechos que se revelan sobre la naturaleza criminal y terrorista de Posada no llegan a oídos del jurado en el juicio, porque suceden sin la presencia de sus integrantes.

El profesor José Luis Méndez comentó que hoy se cumplen 51 años del inicio del programa estadounidense de acción encubierta contra Cuba, a través de creación de bandas armadas, campañas propagandísticas a través de radio Swan y otras acciones, que permanece en la actualidad a través de conocidos criminales y con tácticas renovadas.

Sobre el juicio en El Paso, subrayó que lo importante es que la verdad ha quedado expuesta a la luz pública.

(Con información de la AIN)

Reinaldo Taladrid comentó el fragmento de una entrevista realizada en Miami por Maria Elvira Salazar a Posada en el que este admite su participación en los hechos terroristas en los hoteles de Cuba. Foto René GarcíaReinaldo Taladrid comentó el fragmento de una entrevista realizada en Miami por Maria Elvira Salazar a Posada en el que este admite su participación en los hechos terroristas en los hoteles de Cuba. Foto René García

Jean Guy-Allard dijo que Bardach contribuyó a descubrir la desaparición del expediente de Posada Carriles en el Buró Federal de Investigaciones (FBI) estadounidense. Foto René GarcíaJean Guy-Allard dijo que Bardach contribuyó a descubrir la desaparición del expediente de Posada Carriles en el Buró Federal de Investigaciones (FBI) estadounidense. Foto René García

El profesor José Luis Méndez comentó que hoy se cumplen 51 años del inicio del programa estadounidense de acción encubierta contra Cuba. Foto René GarcíaEl profesor José Luis Méndez comentó que hoy se cumplen 51 años del inicio del programa estadounidense de acción encubierta contra Cuba. Foto René García

Taladrid recordó que la ley Helms Burton, de EE.UU. enfatiza en la recuperación de las propiedades intervenidas tras el triunfo de la Revolución. Foto René GacíaTaladrid recordó que la ley Helms Burton, de EE.UU. enfatiza en la recuperación de las propiedades intervenidas tras el triunfo de la Revolución. Foto René Gacía

Tomado de http://mesaredonda.cubadebate.cu/mesa-redonda/2011/03/17/a-la-luz-publica-actividad-terrorista-posada-carriles/

Libro de Percy Alvarado “Luis Posada Carriles. Un engendro incondicional de la CIA” descargable en .pdf en

Colisteros sin acceso a web pueden solicitarlo a mi buzón labaez@gmail.com con asunto Libro Percy Alvarado: el peso de los archivos es

1era parte 1, 097 Kb
2da parte  1, 673 Kb

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