Feeds:
Entradas
Comentarios

Posts Tagged ‘REVOLUCION CUBANA’

Por Felipe de J. Pérez Cruz

mambises_3024288.jpg

La guerra contra la dominación de la corona española que se reinició el 24 de febrero de 1895, ha sido profusamente estudiada, pero la labor del historiador no termina en la develación de ciencia, pasa por nuestra función como maestros, promotores y activistas de la cultura revolucionaria. Debemos ser capaces de llegar a nuestros jóvenes y pueblo con los hechos y sobre todo con razones.  Y una conmemoración siempre será propicia para renovar nuestra lectura en presente del legado que heredamos.

El 24 de febrero de 1895

El 24 de febrero fue continuidad del proceso revolucionario emprendido por Carlos Manuel de Céspedes el 10 de octubre de 1868, en el ingenio Demajagua, en la región de Manzanillo. La historiografía burguesa hizo énfasis durante muchos años en que esa guerra grande terminó con el Pacto del Zanjón en el que los jefes de las fuerzas insurrectas mambisas, firmaron el fin de las hostilidades militares con el gobierno español. Para quienes rescatamos en la historia, por sobre los reveses, los hechos que marcan los cambios trascendentales de futuro, la guerra de los Diez Años  termina con el canto al patriotismo y la intransigencia revolucionaria del general mulato Antonio Maceo y Grajales en la Protesta de Baraguá el 15 de marzo de 1878: No puede haber paz sin independencia,  precisó para todos los tiempos quien ya representaba la llegada, a fuerza de valor e inteligencia, de los sectores populares al liderazgo histórico de la revolución emancipadora.

José Martí y Pérez, el hijo de una humilde familia habanera de migrantes españoles, fue conciencia y vida de la preparación y conducción del nuevo estallido independentista. Con el espíritu de intransigencia de la Protesta de Baraguá, Martí se entregó con pasión a  la labor emancipadora. No fue una tarea fácil la de vencer las divisiones y pasiones desatadas en el campo patriótico, la de asumir un discutido liderazgo sobre aquellos que peinaban canas y tenían la gloria de años de combate. Venció sobre dudas, y prejuicios, contra la desidia de los sietemesinos, la lucidez política, las inigualables dotes de organizador, la honradez y pasión del Apóstol. La grandeza de Máximo Gómez, Antonio Maceo, Calixto García y de los más preclaros líderes del mambisado fue también decisiva, supieron ver en el joven Martí, el dirigente capaz de conducirlos a la victoria.

Martí estudió con profundidad las causas y factores que propiciaron los reveses de los cubanos entre 1868 y 1880; trabajó ardua e intensamente para dar solución a los principales problemas que entonces se confrontaron, y para ello elaboró las concepciones político – estratégicas que sirvieron de base a la guerra de 1895. Enfrentado a las frustraciones y el desánimo que dejó la primera contienda, Martí se situó en el problema principal: “Nuestra espada no nos la quitó nadie de la mano, sino que la dejamos caer nosotros mismos”, afirmará. Aludía así a las divisiones y pugnas entre los patriotas que condujeron al fracaso de aquel esfuerzo heroico mantenido durante diez años.

Tuvo que batallar Martí contra el miedo al negro sembrado en no pocos, en constantemente manipulación por la propaganda colonialista. Contra los apátridas de entonces y los que renunciaron a seguir en la pelea, para ensayar las fórmulas del reformismo autonomista, o trabajar por la anexión al imperio del Norte.

De la evaluación de errores y victoria extrajo como conclusión esencial que la nueva guerra había que dirigirla de otro modo. Y para ello concibió y organizó el Partido Revolucionario Cubano, que fundó el 10 de abril de 1892.

El Partido se develaría como el más eficaz instrumento para forjar la necesaria e imprescindible unidad y para dirigir la guerra con criterio político. Ese partido, constituido en las filas de la emigración en Estados Unidos primero, y con representación, más tarde, en suelo cubano, se propuso alcanzar no solo la independencia de Cuba, sino también la de Puerto Rico.
Martí no sólo contó con el concurso de los patriotas veteranos, sino también con el aporte de la más joven generación de cubanos y cubanas a los que llamó “pinos nuevos”.

A finales de 1894, los planes insurreccionales estaban listos para dar reinicio a las hostilidades, se preveía el levantamiento de los comprometidos tanto en el Occidente como en el Oriente y el desembarco de tres expediciones con los principales jefes por las hoy provincias orientales, Camagüey y la región central.

El 10 de enero de 1895, las autoridades norteamericanas confiscaron tres embarcaciones que estaban listas para partir hacia Cuba, y con ellas todos los materiales y pertrechos de guerra celosamente preparados por Martí, para armar a 1 000 hombres.  Se trata de la frustrada expedición que conocemos por nombre del puerto floridense de la Fernandina, donde se produjo el vil acto de confiscación del Gobierno  de los Estado Unidos. Quedaron así en manos yanquis los recursos brindados para la guerra por los humildes trabajadores tabaqueros de la Florida junto a otros cientos de emigrados, colectados centavo a centavo, en años de enormes esfuerzos.

El revés de la Fernandina pudo haber sido el fin del esfuerzo revolucionario. Pero el terrible golpe no había disminuido la capacidad de lucha de Martí. Los preparativos comenzaron de nuevo. La guerra revolucionaria era ya un proceso inevitable y otro plan de alzamiento fue concebido de inmediato. “Yo no miro a lo deshecho, sino a lo que hay que hacer”, afirmaría Martí.

Lejos de producir desaliento, el fracaso del Plan de Fernandina fortaleció la decisión de los revolucionarios, y fueron muchos los que quedaron asombrados por la magnitud del esfuerzo, así como convencidos del buen empleo de los fondos donados por ellos para propiciar el inicio de la Revolución. Amaron más aún los cubanos y cubanas de bien, a aquel hombre que en las frías jornadas del invierno neoyorquino, llegaba con un precario abrigo, con una levita siempre pulcra, pero de evidente desgaste, a quien vieron subir a una tribuna con las suelas de los zapatos desgastadas, en la seguridad de sus pies húmedos, de sus carnes castigadas por el frío norteño.  Así, el revés levantó a más aún la confianza en Martí y fue acicate para que se apresurara, sin más dilación, el ansiado levantamiento en armas dentro de la Isla.

El 29 de enero de 1895, a solo 19 días de la pérdida de la Fernandina, Martí cursó la orden del levantamiento simultáneo, firmada por él, como Delegado del Partido Revolucionario Cubano, junto a Mayía Rodríguez, como representante personal del mayor general Máximo Gómez, y a Enrique Collazo, representando a la Junta Revolucionaria de La Habana. La orden iba remitida al mulato  matancero Juan Gualberto Gómez, el Delegado en La Habana del PRC, con copias para los jefes mambises Guillermón Moncada, residente de Santiago de Cuba; Bartolomé Masó, radicado en Manzanillo; Francisco Carrillo, localizado en Remedios, y el camagüeyano Salvador Cisneros Betancourt.

Tras recibir la orden en los primeros días de febrero de 1895, el joven estudiante Tranquilino Latapier la llevó a los conspiradores del Oriente.  Con la aceptación de los jefes del interior de la isla, reunidos en La Habana, Juan Gualberto Gómez, Julio Sanguily, José María Aguirre, López Coloma y Pedro Betancourt, acordaron aceptar la propuesta del general negro Quintín Bandera de fijar como fecha del alzamiento el 24 de febrero, primer domingo de carnaval.

En la fecha acordada se produjeron levantamientos armados simultáneos que había organizado el Partido Revolucionario Cubano. Según varias fuentes, en unas 35 localidades de distintas partes del país se levantaron en armas los patriotas aquel 24 de febrero, aunque inicialmente solo en la región oriental, sobre todo en su parte sur, pudieron consolidarse las fuerzas mambisas.

Me detengo en mencionar el hecho de la simultaneidad de los principales alzamientos, porque a pesar de que los historiadores han demostrado hasta la saciedad que en este día se desarrolló un levantamiento simultáneo, se sigue repitiendo que en Baire se inicio la Guerra Necesaria. Hacer del heroico Baire el centro aislado o principal del levantamiento, no sólo sería omitir lo que realmente ocurrió, además resultaría en desconocer que el 24 de febrero de 1895, fue el resultado de una sabia concepción estratégica de José Martí, plenamente compartida por Máximo Gómez y Antonio Maceo.

La guerra revolucionaria

Iniciada la guerra en Cuba, Martí trabaja intensamente para logra el arribo al país de los principales jefes. Viaja a República Dominicana y el 25 de marzo, desde Montecristi, junto con  Máximo Gómez, da a conocer el Manifiesto: El Partido Revolucionario Cubano a Cuba, exponiendo los fundamentos de la revolución que se iniciaba.

En momentos tan intensos reverdece el conflicto personal entre dos paladines Antonio Maceo y Flor Crombet, Martí toma la decisión que más conviene a la causa aunque su relación con Maceo se agudiza. Gómez apoya a Martí y con su sabiduría y prestigio aconseja al Titán de Baraguá. Lo más importante es llegar a Cuba y ponerse al servicio de la causa, Maceo acepta aunque siente afectada su dignidad personal. De Puerto Limón, en Costa Rica salen el 25 de marzo Maceo y Flor con destino a la Patria. El primero de abril desembarcaba cercan de Baracoa. Y ese mismo día salían Martí y Gómez de de Montecristi, y llegan a su destino el día 11 de ese mes por Playitas.

El cinco de mayo de 1895 se celebra la entrevista de la Mejorana entre Gómez, Martí y Maceo. El 18 de mayo escribe la carta inconclusa a Manuel Mercado, donde ratifica la naturaleza antimperialista y la vocación latinoamericanista del Partido y la guerra revolucionaria que dirige. Como sabemos al día siguiente, el 19 cae en combate.

La guerra iniciada por Martí, con Gómez y Maceo, se prolongó cerca de tres años y medio.  Los cubanos nos enfrentamos al mayor ejército que España puso sobre nuestras tierras de Américas, más incluso que en las contiendas en las que perdió frente a Simón Bolívar y  José de San Marín  su dominio sobre la América continental. Por la parte española participaron 250 000 hombres de su ejército regular, dirigidos por más de 40 experimentados generales, cerca de 700 jefes y unos 6300 oficiales; así como el Cuerpo de Voluntarios, los guerrilleros, y otras tropas auxiliares al servicio de la metrópoli, calculados en más de 80 000 hombres.

Toda esa colosal fuerza militar equipada con los más modernos medios de la época –no casualmente vendidos por la naciente industria bélica de los Estados Unidos-, no pudo quebrara  la voluntad de resistencia, la preparación militar y la inteligencia de los guerrilleros del Ejército Libertador, con no más de 45 mil efectivos. La invasión de Oriente a Occidente realizada por Gómez y Maceo es considerada  por los estudiosos una de las hazañas militares y políticas, más destacas del Siglo XIX. Maceo muere en una acción militar en Punta Brava, el 7 de diciembre de 1896, pero es unánime el criterio de historiadores y politólogos acerca de la inevitable derrota española por las fuerzas cubanas.

El 20 de mayo del 1902

El triunfo de las armas cubanas y la aspiración a lograr la independencia no resultó posible por la intervención del gobierno imperialista de los Estados Unidos a partir de abril de 1898. Nada justifica la intervención militar yanqui, sus razones mentirosas lograron paralizar y confundir a una dirigencia mambisa que yo no contaba con la sagacidad política de Martí y Maceo, mientras encubaban la traición dentro de las propias filas insurrectas. Por demás los espurios objetivos de la intervención y la guerra contra España, han quedado al desnudo con las pruebas irrebatibles de su conducta anexionista y la propia documentación estadounidense de la época.

El país imperialista con la decisiva colaboración del Ejército mambí derrota al decadente corona europea. Y si definitivamente los imperialistas no alcanzaron convertirnos en una colonia como si lo hicieron con la hermana Puerto Rico, fue por la resistencia cubana a la idea anexionista, por la presencia de un pueblo en armas, convencido de su dignidad nacional en treinta años de combates anticolonialistas. También por la sabiduría política de un grupo de patriotas, que evitó que realizaran contra la nación las masacres que si sufrieron los patriotas y pobladores filipinos.

Resulta importante subrayar que el logro de los propósitos hegemonistas, expansionistas e imperialistas de los Estados Unidos y el nacimiento de una república neocolonial, con la cooptación de una parte importante del liderazgo mambí para su política antinacional, es solo una parte de la verdad histórica.

El 20 de mayo del 1902, el reconocimiento de la República de Cuba y el fracaso de los planes netamente anexionistas, también fueron un logro del movimiento revolucionario que se reinició el 24 de febrero de 1895, el espacio mínimo pero definitivo de realización de nuevas luchas, de nuevas batallas emancipadoras, donde la liberación nacional se articularía definitivamente con la justicia social, donde nacionalismo y socialismo configurarían el escenario de la Revolución del 30 y el movimiento definitivo que en el año del Centenario del nacimiento de José Martí, bajo la conducción de Fidel Castro Ruz, inició el fin del capitalismo en Cuba. No tenemos pues porque dejarle a los apátridas y a la contrarrevolución la efeméride del 20 de mayo.

El 24 de febrero del 2011

pict1061.JPGRememorar el 24 de febrero en el año que conmemoraremos los 50 aniversarios de la declaratoria del carácter socialista de la Revolución, de la Victoria de Girón y del nacimiento, desde el pluripartidismo revolucionario del triunfo de enero de 1959, del partido único de todos los revolucionarios cubanos, nos coloca, en un privilegiado   escenario. Nos impone la necesidad de pensar sobre nuestra contemporaneidad: ¿Son nuestras dificultades actuales,  superiores a las que enfrentaron  Martí, Gómez, Maceo y sus compañeros? ¿Acaso somos diferentes a los héroes del 24 de febrero de 1895?

El Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz, en un discurso que sentó pautas para la historiografía nacional, el 10 de octubre de 1968, en conmemoración del Centenario del inicio de la gesta independentista de los Diez años, develó la dialéctica de los cien años de luchas de la  Revolución Cubana: “nosotros ayer hubiéramos sido como ellos, ellos hubieran sido como nosotros hoy”.

La historia no es la que se quiera escribir, sino la que realmente sucedió, y la nuestra entre muchas, define seis verdades incuestionables:

Primero: Esta es una nación construida con el heroísmo y la inteligencia de todos sus hijos, de  hombres y mujeres, de la simiente de los indígenas que sobrevivieron al genocidio de la conquista y colonización, de  los negros esclavos, campesinos y artesanos peninsulares, de los culíes chinos, de muchos otros migrantes de América y del mundo, de sus hijos y los hijos de sus hijos.   Nuestra diversidad es fortaleza. La indoamericanidad, la negritud y universalidad de nuestros padres, dio esa mezcla real y maravillosa de la cubanidad, que se hizo cultura y sentido de nación en estas guerras por la liberación nacional. Somos indoamericanos y más. Somos afroamericanos y más. Somos hispanoamericanos y más. Somos CUBANOS y CUBANAS. NO HAY DEFINICIÖN MÁS EXACTA Y DEFINITIVA QUE ESTA.

Segundo: La existencia de la nación cubana ha estado siempre fundamentada en la unidad política de sus combatientes y en el apoyo decidido de las masas trabajadoras. De José Martí a Fidel Castro el liderazgo en Cuba pasa siempre por la prueba de las masas, nuestro pueblo ha desarrollado una peculiar y sabia sensibilidad para sentir la grandeza de sus servidores, la exige por demás en el ejemplo, en la eticidad, en la capacidad de expresar sus más íntimos anhelos, en la valentía y la audacia, en la certeza.

Tercero: Las derrotas que hemos tenido han sido en lo fundamental, fruto de nuestros propios errores, de las contradicciones no resueltas, de la desunión dentro del propio campo revolucionario. La solución de este peligro no pasa por discursos, si por la construcción efectiva de unidad y socialidad revolucionaria todos los días, a toda hora. Pasa por la entrega personal y el patriotismo de cada revolucionario, por su sentido del deber, por la postergación de lo secundario en función del interés superior de la Revolución.

Cuarto: La causa de Cuba ha estado indisolublemente ligada a la de los pueblos de América. La solidaridad y el internacionalismo, cuya figura suprema en la independencia es el Generalísimo Máximo Gómez, resulta esencia e identidad del devenir de la historia patria

Quinto: El gobierno de los Estados Unidos como representante de los grupos de poder hegemónico e imperialista de ese país, ha sido un enemigo histórico de la nación, de la independencia, la soberanía y la felicidad de los cubanos y cubanas.

Sexto: Para los fines de la Revolución Cubana, para cumplir sus tareas históricas de liberación y realización nacional, construir una patria feliz y próspera, crear, consolidar y enriquecer la unidad de todos los patriotas frente a los retos emancipatorios y la constante agresividad del vecino imperialista, para cumplir nuestro destino solidario e internacionalista, José Martí creó un Partido Revolucionario, un solo Partido para todas y todos los que se decidieran a pelear y vencer por tan trascendentales objetivos.

Me ratifico en el criterio de que vivimos momentos tan heroicos como aquellos del 24 de febrero: tiempo de balance y cambios trascendentales, que se hacen desde la madurez de una dirección martiana, que nos ha dado la victoria en el último medio siglo de vida de la nación cubana,  tiempo en que por demás,  los pinos nuevos, los jóvenes, ya tienen  en sus manos el curso definitivo de los acontecimientos.

Enviado por su autor

Anuncios

Read Full Post »

Por Néstor García Iturbe* 

rcbaez_mascapitulos.JPGAcabo de leer el último número, el de marzo del 2010, de “The Latell Report” titulado “¿El Capítulo Final?”. 

“The Latell Report” es una publicación digital que edita mensualmente el señor Brian Latell, ex oficial de la CIA que se auto titula “distinguido analista sobre Cuba” y que durante varios años ocupó el cargo de Oficial Nacional de Inteligencia sobre América Latina en la oficina del Director Central de Inteligencia de Estados Unidos. 

Durante su actividad como Oficial Nacional de Inteligencia, que comenzó en los primeros años de la década del 90 del siglo pasado, Latell era el encargado de confeccionar el Estimado Anual de Inteligencia sobre Cuba. En aquel documento, el señor Brian Latell, año por año, predecía que la Revolución Cubana dejaría de existir ese año, además lo argumentaba de forma irrebatible, con toda una serie de “informaciones” recibidas de las distintas agencias que trabajan contra Cuba dentro de la Comunidad de Inteligencia de Estados Unidos. 

Eso era lo que el “distinguido analista sobre Cuba”, tal y como él mismo explica en la presentación de su “Report”, “informó a distintos presidentes de Estados Unidos y de otras naciones, miembros del gabinete y legisladores”. Ahora entiendo porqué el señor Latell dejó de ser Oficial Nacional de Inteligencia. Todas esas personas llegaron a la conclusión de que no podían confiar en lo que este informaba. 

Otro aspecto interesante señalado en la introducción de “The Latell Report”, es cuando su editor especifica que “es una publicación del ICCAS (Instituto de Estudios Cubanos y Cubano-Americanos de la Universidad de Miami), en la cual no se han utilizado fondos suministrados por el gobierno” y que las opiniones expresadas son las del autor y no reflejan “los puntos de vista del ICCAS y/o los de la Agencia Internacional para el Desarrollo de Estados Unidos USAID”.

Parece que al “distinguido analista sobre Cuba” se le fue un detalle. Está bien que aclare lo de ICCAS, pero ¿cuál es el motivo de aclarar lo de la USAID? Esto no resiste el más elemental “análisis”. Hasta un joven analista, que esté comenzando su carrera, llamaría la atención de esta referencia “innecesaria”… si no fuera la USAID con los fondos de la CIA quien financiara el “Report”. Después de estas aclaraciones, que considero sitúan al lector sobre quién es Brian Latell y quién paga lo que escribe, pasaré a realizar un análisis del último “Report”, aclarando que no me considero un distinguido analista. 

No quiero cansar a los lectores ni ocupar su tiempo por gusto. El “Report” de marzo del 2010 hace un recuento histórico de toda una serie de situaciones que ha enfrentado la Revolución Cubana, muchas de ellas tomadas de las que Latell informaba cuando era Oficial Nacional de Inteligencia.  

Lo interesante de esto es que las situaciones citadas eran “altamente comprometidas”, según Latell, pero la Revolución supo solucionarlas satisfactoriamente y seguir adelante. La mejor prueba es que estamos aquí a pesar de todo eso. De acuerdo con lo planteado por Latell, son populares “nuevamente” las predicciones de que la Revolución Cubana pronto colapsará  -él plantea “nuevamente” por las veces que hizo predicciones similares que fallaron-; lo único cierto que menciona en su “Report” es que “predecir el fin del régimen de los hermanos Castro ha sido una posición perdedora durante los 51 años que ellos han estado en el poder”. 

Explica lo esperanzado que estaba cuando la Unión Soviética desapareció, tuvimos serios problemas económicos y declaramos el Período Especial. 

Sintió que todo llegaba a su fin cuando los problemas en el Malecón, los apagones y la crisis del transporte.

En algunos momentos pensó que la debacle está cerca cuando consideraba que había una convulsión política y económica imposible de controlar.

Otros eventos y situaciones que cita en su “Report”, al igual que algunas deserciones y sustituciones, las consideró en su momento como una señal de que pronto la Revolución dejaría de existir. 

Cita opiniones recogidas a traidores de nuestro proceso, que no dejan de ser falsedades para darle aliento a los servicios especiales estadounidenses y que estos les aseguren el sustento diario.

 Finalmente plantea que una rebelión dirigida por la “elite” que constituya un reto para el régimen “caduco” es más probable que una insurrección popular en las calles. “Esto continúa siendo una predicción poco fundamentada”, termina diciendo. 

Todavía no entiendo porqué el señor Brian Latell este “Report” lo titula “¿El Capítulo Final?”.

Según puede interpretar este “analista no distinguido”, existen dudas por parte del señor Latell de que estemos en el Capítulo Final, de ahí los signos de interrogación en que encierra la frase. 

Señor Brian Latell, por primera vez en la vida estamos de acuerdo. Evidentemente, ha podido desarrollar su agudeza mental, lo cual le ha permitido dudar que la Revolución Cubana se encuentre en el Capítulo Final. 

Aún quedan más Capítulos, Mr. Latell.

*Dr. en Ciencias Históricas, Profesor Titular del Instituto Superior de Relaciones Internacionales “Raúl Roa García”, MINREX; Investigador Titular del Instituto de Historia de Cuba; Escritor y Experto en Estados Unidos.

Fotgr. RCBáez_Más capítulos [Inserta entre otras foto de Juan Pablo Carreras]

Read Full Post »

Por Roberto Herrera

Desde Wittnau, Alemania, para Cuba con amor

Muchos latinoamericanos nacidos en el siglo pasado, en la década del cincuenta y que por razones múltiples nos encariñamos y solidarizamos con el pueblo cubano y su revolución, crecimos con la idea de que un mañana mejor y distinto sí era posible. Luego con los avatares de la historia muchos de esos latinoamericanos tuvimos que emigrar por disímiles causas a la vieja Europa, entre ellas, por intentar repetir en los países de origen, lo que los cubanos habían logrado en 1959. Muchos perdieron casa, bienes, seres queridos e incluso la vida en esas lides, otros aún guardan en su memoria las huellas imborrables de la tortura, la prisión y el crimen. Y uno que otro perdió en el largo y sinuoso camino de la historia la ilusión de la Utopía.

Fue así como miles de latinoamericanos conquistaron la vieja Europa, degustando vino tinto y empanadas al horno, al compás de cuecas y melancólicas milongas porteñas cantadas con voces sincréticas, entre llanto y risa, como una forma de olvidar la pena del exilio o la lejanía del terruño. Con un ojo puesto en el mapa, focalizando el país de origen y con el otro, así de reojo, mirando el desarrollo de la revolución cubana, fuimos buscando cada uno un lugar donde alojar nuestras esperanzas y nuestros sueños. Ubi bene, ibi patria. [1]

La caída de la Unión Soviética y la derrota a escala mundial del llamado socialismo real, nos sorprendió a muchos en paños menores y en la alborada de un nuevo amanecer de ríos de leche y miel en Centroamérica.

Cuba navegaba ahora sola, en un mar revuelto de confusiones y dudas. En lo alto de su mástil una luz, débil y tenue, brillaba como estrella en la oscurana de ideas y teorías. Mientras la nave martiana conducida por su timonel mayor salvaba escollos económicos a granel, un tal Fukujama, plétorico de ideas y soberbia, nos hablaba del fin de la historia. Pocos meses antes del derrumbamiento definitivo de la Unión Soviética contemplamos átonitos y con la boca abierta frente a las pantallas de nuestros televisores como miles de soviéticos esperaban impacientes en la plaza Puschkin de Moscú la apertura del primer fast food restaurante McDonald. Sería el más grande del mundo. Anonadados quedamos, no por razones moralistas o fundamentalismos ortodoxos, sino por lo simbólico de los hechos.

Pero todo esto ocurría a miles de kilómetros del Gran Caribe y jamás se nos habría pasado, ni siquiera un tantito así, por la mente que algo semejante pudiera llegar a suceder en nuestra bella, querida y respetada Cuba socialista.

Si los soviéticos en noviembre de 1991, representados de facto por Boris Jelsin, se habían farreado la gloriosa revolución de octubre de Lenin, el pueblo cubano jamás permitiría algo parecido, afirmábamos con convicción militante. Así pensábamos hasta que un día, el 17 de noviembre del año 2005, catorce años más tarde, el Comandante en Jefe de la revolución cubana nos invitó a todos a la reflexión, cubanos y no cubanos, cuando preguntó a los estudiantes reunidos en el Aula Magna de la Universidad de la Habana:

“…¿Es que las revoluciones están llamadas a derrumbarse, o es que los hombres pueden hacer que las revoluciones se derrumben? ¿Pueden o no impedir los hombres, puede o no impedir la sociedad que las revoluciones se derrumben? Podía añadirles una pregunta de inmediato. ¿Creen ustedes que este proceso revolucionario, socialista, puede o no derrumbarse? ¿Lo han pensado alguna vez? ¿Lo pensaron en profundidad?…”

¡A decir verdad, nunca!

Cuba, la esperanza

En el mundo capitalista, pese a la guerra mediática contra Cuba, existen muchos hombres y mujeres, que sin identificarse ideológicamente con el proceso revolucionario cubano, sienten verdadera admiración y respeto por la lucha del pueblo cubano y su desarrollo integral. Muchos de estos admiradores desconocen los entuertos insulares y la intríngulis revolucionaria en Cuba y por ello, son proclives a delimitar la continuación del proceso revolucionario a los años de vida del Comandante en Jefe Fidel Castro, en particular, y en general, a la generación de cubanos de la vieja guardia revolucionaria.

Quienes piensan así, obviamente se preguntan:¿Qué pasará después de su muerte? ¿Se desmoronará la revolución como un castillo de naipes? ¿Será el pueblo cubano capaz de resistir las agresiones futuras del imperialismo norteamericano? ¿Se dejará seducir el pueblo cubano con las tentaciones materiales del capitalismo? ¿Podrá el hombre nuevo en Cuba impedir que la revolución se derrumbe? ¿Existe el hombre nuevo en Cuba? ¿O se trata más bien, de una construcción teórica, utópica, romántica y anacrónica? ¿Un artilugio ideológico?

Ahora bien, desde la lejanía y con el romanticismo ancestral revolucionario heredado, viendo vía satélite un documental de Cubavisión Internacional donde una joven mulata ensayaba al violín el concierto Opus 61 de Beethoven en un solar de la Habana entre sábanas blancas tendidas al sol y un auditorio informal de hombres, mujeres y niños del barrio, pienso en la América pobre, mestiza, india, cobriza y negra que bien conozco, entonces confirmo, una vez más, mis fundadas sospechas que en la mayor de las islas del Caribe existe una sociedad nueva y distinta al resto. De lo contrario, difícil sería explicar la existencia misma de la revolución, sus éxitos, sus logros y avances en todos las esferas de la sociedad, en un marco de condiciones geopolíticas y económicas adversas impuestas por el imperialismo norteamericano. Una sociedad de “viejo estilo” no resistiría por mucho tiempo el embate violento del imperialismo.

El resultado concluyente de análisis superficiales, cáusticos, capciosos y tendenciosos de muchos medios de comunicación, organizaciones internacionales y la mafia de Miami invita a pensar que los cubanos estarían solo a la espera de la Hora Cero, dado que en Cuba “todo va de mal en peor”. Para su disgusto y desengaño, la vida en Cuba continua su curso normal y el Comandante recupera su salud cada día que pasa. ¡Nunc est bibendum Fidel ! [2]

La Revolución cubana es sin lugar a duda el evento histórico latinoamericano que ha provocado y que sigue provocando los sentimientos más encontrados a nivel mundial.

El exilio anticubano radicado en Miami se ha encargado a nivel continental y global de desacreditar el proceso revolucionario. La mafia cubano-americana con la ayuda de los gobiernos de turno de los Estados Unidos ha difamado, saboteado y torpedeado con ataques terroristas la revolución cubana, hecho que no tiene parangón alguno en Latinoamérica y en el resto del mundo. Cuba es, después del triunfo de la revolución en 1959, el país más vilipendiado de la historia latinoamericana.

Las notables conquistas sociales de la revolución son menospreciadas y en el mejor de los casos, desvalorizadas. Debido a una especie de amnesia colectiva y muy selectiva se olvida que Cuba era considerada antes del triunfo de la revolución como el gran burdel de la mafia norteamericana y que padecía de todos los males endémicos de una sociedad pobre y explotada. Se pretende echar al baúl del olvido el ejemplo histórico de justicia social que la revolución cubana ha dado al llamado Tercer Mundo. Por ejemplo, Cuba es el único país pobre en el mundo en haberse liberado de la miseria a pesar del feroz e inhumano bloqueo económico, comercial y financiero impuesto por el gobierno norteamericano desde 1962.

En Estados Unidos y en Europa la mayoría de las noticias relacionadas con Cuba son negativas. Los prejuicios que un turista típico [3] europeo pudiera guardar en su mente contra Cuba son producto muchas veces de la desinformación y no corresponden a la realidad del país.

Aunque tenemos que reconocer que en los núcleos turísticos importantes como Varadero, la Habana Vieja, Trinidad, Santiago de Cuba de vez en cuando nos encontramos a hombres y mujeres, que estilando modelos de comportamiento otrora comunes en la Cuba machadista y batistiana, piden limosna u ofrecen otra clase de servicios a los turistas. Cuadro social que induce, obviamente, a confirmar los prejuicios preconcebidos de antemano en la vieja Europa.

Se oculta al mundo los niveles de justicia social alcanzados: la tasa de analfabetismo según CEPAL [4] en el año 2002 para América Latina era de un 11,7% y de 0,2% para Cuba. La tasa de mortalidad infantil de 32 por mil para América Latina y de 6,2 por mil en Cuba. La esperanza de vida al nacer es de 70 años para América Latina y de 76 años para los cubanos. La tasa de escolarización en la educación primaria (hasta los 11 años) es de un 92% para el continente latinoamericano y de un 100% para Cuba. La tasa de escolarización en la secundaria (hasta los 14 años) es de un 52% para América Latina y de un 99,7% en Cuba. Un 76% de los niños latinoamericanos alcanzan el nivel del colegio mientras que un 100% de los cubanos lo alcanzan. El número de médicos para 100 000 habitantes es de 160 para América Latina y de 590 para Cuba.

En 2007 solamente Argentina (0,866) y Uruguay (0,865) alcanzaron en Latinoamérica un Índice de Desarrollo Humano (IDH) mayor que el de Cuba (0,863), el cual es similar a los de los país más desarrollados. El IDH de los Estados Unidos durante ese año fue de 0,956 y el de Alemania 0, 947. El IDH está definido como un proceso por medio del cual una sociedad mejora las condiciones de vida de sus ciudadanos a través de un incremento de los bienes con los que puede cubrir sus necesidades básicas y complementarias, y de la creación de un entorno en el que se respeten los derechos humanos de todos ellos. El IDH puede considerarse como un índice de valoración de la calidad de vida de una sociedad determinada. A nivel de la salúd pública se oculta que Cuba dispone del mejor sistema de salud de América latina y del Tercer Mundo. En el hemisferio americano, solo Canadá tiene una tasa de mortalidad infantil inferior a la de Cuba. Cuba dispone de dos veces más médicos que Inglaterra para una población cuatro veces inferior. La única vacuna contra la Meningitis cerebro-espinal B, reconocida por la Organización Mundial de la Salud es un descubrimiento cubano. Es la única vacuna de este tipo en el mundo. Cuba alberga el 2% de la población latinoamericana pero el 11% de sus científicos.

Todas estas conquistas sociales, inconcebibles para un país del tercer Mundo –pobre y bloqueado por la primera potencia mundial – son ignoradas de manera descarada por la mayor parte de la prensa occidental. Ahora bien, a la chita callando, se organiza y sistematiza la fuga de cerebros y talentos. Por el contrario, los mismos medios de comunicación guardan un silencio sepulcral cuando se trata de resaltar los triunfos de la revolución. No se habla ni se escribe que la indigencia no existe más en Cuba y que la mayoría del pueblo cubano vive y disfruta- modestamente- de su trabajo cotidiano. Esta realidad social, objetiva, verificable y por lo demás medible, podría comprobarla cualquier turista que tenga el propósito y la voluntad de conocer Cuba y su gente desde Pinar del Río hasta la Punta de Maisí.

Pese a todos estos incuestionables logros y avances de la revolución socialista aún persisten muchas deficiencias y problemas, cosas que por lo demás no son una característica particular de Cuba, sino que son expresiones socio-económicas propias de una sociedad socialista en desarrollo, boicoteada y azotada cada año- y con mayor- frecuencia por las fuerzas de la naturaleza y por la repercusiones de los ciclones económico-financieros originados por la crisis estructural del capitalismo mundial. Cuba tiene que enfrentar todas estas dificultades económicas con los pocos recursos naturales y financieros con que cuenta, el futuro cercano está plagado de inciertos entuertos y el gobierno cubano está obligado a reducir los gastos fiscales y aplicar políticas necesarias de ahorro. Pero Cuba cuenta con el recurso humano y su riqueza espiritual para seguir avanzando por los derroteros que conducirán hacia el comunismo. Esa es nuestra convicción.

¿Obama, un negro futuro para Cuba y Latinoamérica?

La elección de Obama como el primer presidente negro de la primera potencia del mundo despertó en muchos sectores políticos del mundo grandes expectativas e incluso hubo quienes pensaron en un cambio radical en la política de los Estados Unidos en relación a Cuba y Latinoamérica. Es preciso refrescar la memoria y recordar que fue precisamente durante la administración de John F. Kennedy, otro demócrata carismático, que el gobierno estadounidense lanzó una especie de “Plan Marshall” para Latinoamérica conocido como la “Alianza para el Progreso” (APP). Este plan político-económico vio la luz el 13 de marzo de 1961 y el 16 de abril, el gobierno de Kennedy apoyó la invasión de Bahía de Cochinos. La APP serviría como instrumento de contrainsurgencia para evitar las revoluciones populares al estilo de la revolución cubana. En este sentido, la Alianza para el Progreso fue más bien una Alianza para el retroceso como lo indicaran los análisis de la CEPAL de aquellos días: en el período de 1950-1955 la tasa de producción por habitante aumentó anualmente en un 2%, disminuyó en un 1,8 % anual en los años comprendidos entre 1955-1960 y desde que se puso en marcha el plan de desarrollo APP la tasa se redujo a un promedio de 1,3 % anual entre 1961-1966.

Tanto John F. Kennedy como Barack Obama han hablado muy fino, con elegancia y elocuencia digna de los mejores oradores de la antigua Roma, combinando la prosodia con la sintaxis con maestría y habilidad, prometiendo con vehemencia poner fin a las guerras en sus respectivas vorágines electoreras. Comprobado está que fue durante la administración Kennedy que se llevó a cabo una de las más grandes carreras armamentísticas en tiempo de paz en los Estados Unidos. Viet-Nam y el sudoeste asiático fueron también teatro de operaciones donde JFK estampó su sello bélico.

Obama por su parte ha prometido mucho y cumplido poco. La guerra del Irak se intensifica, el conflicto de Afganistán se agudiza, Guantánamo se posterga y el bloqueo contra Cuba continúa sangrando al pueblo cubano. El bloqueo no es más que la continuación de la guerra contrarrevolucionaria imperialista por otros medios. Por todos estos méritos guerreristas el presidente Obama ha sido galardonado con el premio Nóbel de la paz. ¡Vaya ironía de la vida!

La instalación de las bases militares en Colombia y el golpe militar en Honduras han sido aprobados durante la administración Obama. Las bases militares en Colombia presagian conflictos bélicos en Latinoamérica. Venezuela, Ecuador y Bolivia representan objetivos político-militares en la estrategia contrarrevolucionaria del gobierno de los Estados Unidos. Todo parece indicar que con la llegada del primer presidente afro-americano a la Casa Blanca, el futuro que nos espera en Cuba y Latinoamérica seguirá siendo tan oscuro e incierto, tal como si de un presidente de origen anglo-sajón se tratara. El odio visceral contra Cuba es un asunto ideológico y de intereses geopolíticos de los sectores más recalcitrantes del establishment político-económico de los Estados Unidos y no depende de la cantidad de melanina en la piel del presidente estadounidense de turno.

El capitalismo devorador de recursos

La revolución industrial que se originó en Inglaterra a mediados del siglo XVII y luego se extendió por toda Europa dando origen al modo de producción capitalista vigente hasta nuestros días. Es decir, el capitalismo en el transcurso de casi 260 años se ha expandido a nivel planetario como modelo de desarrollo y de producción. Los efectos de la explotación incontrolada de los recursos naturales no renovables y del comportamiento depredador de la sociedad de consumo, han conducido a la humanidad a una encrucijada existencial. Los efectos negativos de la hiper y acelerada industrialización en términos climáticos es una amenazante realidad.

A decir de los especialistas en cuestiones climáticas y del medio ambiente la cuenta regresiva ha comenzado ya. Quiere decir esto, que de continuar las cosas así, la extinción de varias especies animales, entre ellas el homo sapiens, y la desaparición -por inundaciones fluviales o marítimas- de grandes extensiones de tierra es una cruda, amarga y triste realidad. ¡Saludos de Copenhague! La responsabilidad histórica es de todos, pero ante todo de las sociedades capitalistas altamente desarrolladas con los Estados Unidos a la cabeza, las que consumen desde décadas la mayor parte de los recursos naturales no renovables del planeta.

El capitalismo como proceso materialista histórico y dialéctico se niega a si mismo, pero al mismo tiempo niega también la existencia del planeta tierra y por lo tanto del ser humano. Como ya lo expresó sabiamente Evo Morales, no es la Pachamama la que necesita al hombre, ¡sino todo lo contrario!

La alternativa fallida

El desarrollo del socialismo y su consolidación, tomando el ejemplo de la Unión Soviética, resultó más complejo y más difícil de lo que esperábamos.

Habiendo existido durante muchos años, excluyendo el “comunismo de guerra” de principios de la revolución y la Gran Guerra Patria, períodos de paz relativa, donde la sociedad soviética estuvo en condiciones de asegurarse plenamente comida, bebida, vivienda y ropa de adecuada calidad y en suficiente cantidad, condition sine qua non, según el pensamiento marxista para la verdadera liberación de los hombres, nos resulta difícil comprender en profundidad las causas concomitantes que condujeron a que la sociedad soviética no actuara decididamente a fin de evitar el derrumbe de su gloriosa revolución. El proyecto socialista soviético duró setenta años los cuales obviamente no fueron los suficientes como para crear las condiciones subjetivas y objetivas que garantizaran la continuidad del desarrollo integral de la sociedad soviética y por lo tanto de su gestor principal, es decir, el homo novus sovieticus. Habrá que preguntarse si en efecto en la Unión Soviética la riqueza espiritual de los ciudadanos soviéticos estaba en correspondencia con la riqueza de sus relaciones productivas reales. ¿En qué etapa de desarrollo real se encontraba el modo de producción soviético? ¿Cuál era la ideología real dominante en la sociedad? ¿Hasta qué punto el pueblo soviético había transformado concientemente la ideología feudal-burguesa heredada?

Se dice que Yegor Gaidar fallecido recientemente, ministro de economía y cuadro del PCUS en la época de cambios de Boris Jelsin, fue uno de los artífices de las reformas liberales que revirtieron la revolución de octubre. Así como Gaidar, muchos otros “camaradas” permanecieron en capullos, aguardando en silencio el momento en que los cantos de sirena del capitalismo se hicieron más melosos, más seductores, más insistentes y se transformaron por un proceso de acelerada metamorfosis político-ideológica en los nuevos magnates rusos.

La contrarrevolución de Jelsin y las reformas económicas de carácter capitalista lograron en poco tiempo re-establecer el capitalismo y de hecho echar por la borda un paradigma alternativo al capitalismo. Con esta clase de “capullos reformadores” no se hacen ni se defienden las revoluciones. La lección histórica es, por lo tanto, que NO todas las reformas, cualesquiera que sean, conducen automáticamente a la consolidación del socialismo.

Ya lo dijo Marx en sus comentarios acerca de la contrarrevolución de la burguesía prusiana en marzo de 1848 que las enfermedades secundarias son más difíciles de curar y a la vez destruyen más el organismo que la enfermedad inicial. Las reformas de Jelsin no tenían como objetivo la consolidación y fortalecimiento del socialismo en la Unión Soviética, sino del renacimiento en Rusia de la sociedad que había muerto en Moscú en 1917.

Los cantos y cuentos de sirena de la sociedad de consumo

La guerra ideológica-mediática del capitalismo a la que está sometida la psiquis humana es permanente. Los cantos y cuentos modernos de sirena del capitalismo llegan a TODOS los hogares a través de los medios de comunicación. Miles de antenas parabólicas brotan como setas metálicas en las chabolas de cartón de los barrios pobres de América Latina, Asia y África, lugares donde la casa, escuela y alimentación no son un derecho del ciudadano, sino un artículo de lujo.

Por esta vía televisiva se invita a niños, jóvenes y adultos a creer en el sueño americano y a emular el american way of life. La manipulación psicológica por medio de mensajes subliminales de publicidad induce a la creación de formas de comportamiento irracionales de consumo. Es precisamente en el terreno de las relaciones mercantiles donde el bombardeo ideológico alcanza su máxima expresión. La “libertad de poder comprar” en el capitalismo, aparte de ser caballo troyano, es un espejismo, una entelequia, una carnada, una artimaña comercial.

El eslogan publicitario de la cadena alemana de almacenes de artículos electrodomésticos más grande en Europa “Media Markt” reza: Yo no soy tonto [5] (…compro en Media Markt) , el de Eurocard “Bienvenido a la vida” [6] , el de DM ( Droguerías) “ Aquí soy humano, por eso compro aquí” [7] o el de Visa “Me tomo la libertad” [8] , son solo un ejemplo de la simpleza de los instrumentos de enajenación de la sociedad de consumo. Primitivos o ridículos algunas veces, pero casi siempre efectivos. El capitalismo necesita precisamente eso, consumidores sumisos, bobos, fáciles de seducir y engañar. Sólo así puede funcionar el sistema. ¡Hay que crear el homo consumensis!

Frente a este proceso sistemático de enajenación de la mente humana que llevan a cabo los medios de comunicación del capitalismo, ¿cuáles son los recursos conque cuenta una sociedad socialista, como la cubana, para contrarrestar estos mecanismos ideológicos de dominación?

¡Conciencia individual y colectiva, cultura individual y colectiva, moral revolucionaria individual y colectiva y un piélago de valores humanos de nuevo estilo!

En una sociedad nueva y revolucionada donde lo que se pretende, entre otras cosas, es la creación de valores nuevos y paradigmas de relaciones sociales diferentes, es importante y vital que la praxis revolucionaria de que nos habla Marx en su crítica a las tesis de Feuerbach sea coherente con la teoría revolucionaria, además auténtica, transparente y democrática.

El vehículo para acceder a esta nueva sociedad es la cultura, es decir, un proceso de educación y auto-educación continuo, generado y planificado por el estado y que tiene como objetivo fomentar a nivel colectivo los conocimientos científicos y la creación de nuevos valores y conceptos que no se basan ni en la explotación del hombre por el hombre, ni en la explotación salvaje e irresponsable del planeta, sino en la utilización de los recursos humanos y naturales en función de una sociedad exenta de clases antagónicas.

Socialismo es cultura, barbarie la antípoda.

De allí que la formación y educación del “hombre nuevo socialista” sea por lo tanto otra gran tarea de la revolución socialista. No se trata pues, solamente de satisfacer las necesidades materiales del hombre y esperar a que los nuevos hombres nazcan y se desarrollen de manera espontánea, casual y aleatoria. Tampoco se trata mucho menos de emular el estilo de vida capitalista. El “bienestar social” capitalista se afinca en el egoísmo y en el individualismo, en el deseo de “bien tener más” cosas materiales no indispensables para la vida a costa de LO-QUE-SEA necesario.

Entonces a modo de conclusión, podríamos preguntarnos apoyándonos en la reflexión del Comandante en Jefe Fidel Castro: ¿Podrán o no impedir los hombres (nuevos cubanos), podrá o no impedir la sociedad socialista cubana que su revolución se derrumbe?

Hay muchos problemas en Cuba, nadie niega este hecho, pero si Cuba es ejemplo y esperanza para los pueblos pobres del mundo, es porque ha sabido demostrar -y allí están los números y las estadísticas para que lo comprueben los incrédulos o los interesados- que Cuba es una nación altamente culta, preparada y bien informada; que ha sabido compartir lo poco y lo mucho que tiene con otros pueblos. No existe pueblo más solidario, más fraterno y desinteresado en el planeta que la República Socialista de Cuba, que sin mayores recursos naturales y a pesar del criminal bloqueo económico-financiero ha logrado mantenerse en pie, digna y soberana durante más de 50 años.

Cuba no está sola, miles de hombres y mujeres luchan en todo el mundo contra la barbarie del capitalismo. La luz de Cuba tiene que seguir incandescente alumbrando la oscurana:

Et lux in tenebris Lucet
Notas:

[1] Donde me siento bien, ésa es mi patria
[2] A tu salud brindamos Fidel
[3] Turista típico: Aquel viajero cuyo único interés es gozar de vacaciones en la playa y otros centros turísticos
[4] CEPAL: Comisión Económica para América Latina
[5] En alemán: Ich bin doch nicht blöd
[6] En alemán: Willkommen im Leben
[7] En alemán: Hier bin ich Mensch, hier kauf’ ich ein
[8] En alemán: Die Freiheit nehme ich mir
Fuente http://www.rebelion.org/noticia.php?id=97810

Read Full Post »

Por Percy Francisco Alvarado Godoy

Nochebuena de 2009…

rcbaez_52-aniversario-revolucion.JPGQue me perdonen hoy aquellos a los que incluyo en esta breve reflexión, en una sui géneris noche navideña,  luego de que una copa de vino barato, pero reconfortante al extremo de abrirle a uno el corazón, nos hace pensar que siempre estaremos endeudados con esa bella tierra que ha sido albergue de soñadores capaces de hacer posible cualquier sueño emancipador a fuerza de ponerle el alma y aprender de Cuba lo mejor que carga cada uno en las limitadas alforjas de su corazón.

Por Cuba pasaron decenas de hombres valiosos, muchos de los cuales soñaron en cada simple y tranquila calle del Vedado o de cualquiera de sus ciudades, o en esa Habana perdurable y eterna que se le mete a uno, sin permiso, en el alma, convertir en realidad los sueños más imposibles. Pienso ahora en Daniel, que por suerte enfrenta ahora la responsabilidad de echar adelante a su Nicaragua amada, a tanto sandinista verdadero amasar en noches como ésta un mundo mejor para los suyos. Pienso en aquel dominicano bueno, Caamaño de apellido, que dio su sangre generosa para tributarle a su Patria la semilla de la más digna esperanza. Pienso en Jorge Ricardo y en otros de nombre desconocido, pero que apostaron por esta isla hecha para el amor y para el combate, como apostar por su propia patria.

Pienso, por supuesto, en todos aquellos que encontramos en ti, Patria amada, un pedazo de la nuestra tierra lejana, sumida en un exilio lastimero y educativo, cuando ofendida y pisoteada por la bota del opresor y de su socio intervencionista, nos reclamaba con urgencia. No importa si fuimos guatemaltecos, salvadoreños, mejicanos, hondureños, argentinos, chilenos, uruguayos o de cualquier lugar del mundo, pero encontrar en ti el abrigo de la madre necesaria y comprensiva.

Pienso en ti, Hugo (perdona que te tutee); en Evo; en ti, amigo Joel Cazal, batallando por la vida y con el privilegio de tener un hijo que vale por mil; en Correa; y,  en fin, en tanta gente buena, que Cuba ha tenido la prerrogativa de unir y hacerla útil. Pienso en ti, Mario Carranza, joven guatemalteco que con 17 años te fuiste a la Sierra a ofrecerles, junto a Fidel, un mundo mejor. Pienso en ti, también, Jorge Navarro, combatiente de la Columna 1, que sin ser extranjero, te me fuiste sin permiso para siempre, haciéndome recordar que América tuvo siempre un soldado en ti.

Gracias Cuba, por albergar a cada uno de nuestros sueños y mantenerlos vivos contigo. Muchos de nuestros seres queridos reposan en tu tierra fértil y generosa, como un compromiso para darles algún día sepultura en cada rincón de nuestros lares, cuando la libertad sea el mejor tributo que podamos ofrecerle.

Hace unos días dijimos adiós a Mechi, a aquella argentina batalladora y solidaria que se nos fue de las manos para hacerse grande en el recuerdo. Así dije adiós un día a mi madre, hace casi 28 años, diciendo: ¡Gracias Fidel, por permitirme morir en tu tierra! Cuba siempre ha tenido esa magia extraña de sentirla nuestra, al extremo de no pensar en otra cosa que entregarnos a ella, sin pedirle algo a cambio.

Paso horas y horas en el combate cotidiano de defender a Cuba de los que la denigran y la atacan. Hoy, sin embargo, le pido permiso a mi cerebro, para darle una oportunidad al corazón. Quiero adelantarme unos días para celebrarle su 52 cumpleaños.

22 años de mi vida las dediqué humildemente en el honroso puesto de  defenderte, Cuba, en una trinchera difícil y anónima, en la que batallaron junto conmigo, sin yo saberlo, Antonio, Ramón, Gerardo, René y Fernando. Allí, tuve el privilegio de nunca traicionar a  aquellos oficiales que, por respeto a mi nacionalidad, me hicieron jurar fidelidad a mis ideas, no con el himno nacional cubano, sino con la marcha de América Latina. Yo regresé a los míos, es cierto, pero ellos se quedaron allá en una ignominiosa prisión y en  una batalla nueva, gigante, pero en la que incluso yo nunca imaginé que cupiera tanta dignidad y fuerza de convicción. Luego de tantos años, me cabe el privilegio de no haberte traicionado nunca, Cuba amada. No es algo extraordinario. Lo mismo hubieran hecho mis padres y muchos de mis amigos que se fueron, simplemente sin decir adiós. Lo mismo hubiera hecho cualquier campesino u obrero cubano.

Sí me quedan, simplemente, dos cosas por decir:

La primera, es que guardo en mi alma el enorme privilegio de ser uno de los humildes soldados de la tropa internacionalista latinoamericana, que siempre capitaneará el Che. Porque él vivirá siempre, un poquito, repartido en mil pedazos, en cada corazón de los que te amamos, Cuba querida, Te dimos lo mejor de nosotros y solo te pedimos que nos tengas en cuenta para cada nueva batalla.

La segunda verdad, y perdónenme aquellos por los que hablo sin pedirles permiso, es que nunca habrá mejor recompensa y regocijo por lo que cada uno pueda haber  hecho, o se haga por Cuba, que la vida de cada niño de nuestras patrias que sea salvado por un médico cubano.

A fuer de mentiroso, pues me quedaba un  pequeño fondo en la copa, lo aprovecho para brindar por ti, Fidel, y decirte que te doy mil gracias porque hayas existido y sigas presente en la batalla. Te lo digo en esta Nochebuena en que, sin dejar de extrañar a mi lejana Guatemala, lo único que me queda es esperar tu próxima orden de combate.

Y, sobre todo, gracias Revolución Cubana, por tus 52 años, que para un sesentón, con un poco de vino en la copa, lo haces siempre un chico quinceañero.

http://www.cubadebate.cu/opinion/2009/12/24/%C2%A1gracias-cuba-por-tus-52-anos-de-combate/

Read Full Post »

Fuente: CUBARTE | 05 de Noviembre 2009

(Cubarte).- Los escritores cubanos Abel Prieto y Miguel Barnet, ministro de Cultura y presidente de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba respectivamente intervendrán en el foro interactivo Medio siglo de Revolución en la cultura cubana en el que usted puede insertar sus inquietudes y consideraciones tras teclear www.foroscubarte.cult.cu.

El intercambio on line con los participantes está previsto para el próximo día 17 a las 10:00 a.m. en la Biblioteca Nacional José Martí, desde donde también se sumará al debate Luis Morlote, presidente de la Asociación Hermanos Saíz.

Relevantes firmas de intelectuales cubanos, entre ellos el escritor Roberto Fernández Retamar, el investigador Fernando Martínez Heredia y la ensayista Graziella Pogolotti han ofrecido vigor al foro.

Precisamente Graziella Pogolotti, aguda estudiosa de los procesos culturales cubanos, partió de la experiencia de artistas de la época neocolonial, como Arístides Fernández, Fidelio Ponce y Víctor Manuel, para subrayar que entonces marginados los escritores y artistas fueron haciendo su obra en un empeño voluntarioso por seguir construyendo la nación con el testimonio de su trabajo personal.

Pasó revista a lo que llamó “la década prodigiosa” (1960) con acciones concretas para el sostén de la cultura cubana, que arrancó desde la Campaña de Alfabetización, y con enconados debates que no se circunscribieron a la esfera estética.

Pogolotti rememoró, asimismo, los cambios posteriores en el panorama internacional:

“Mayo del 68 tuvo un desenlace patético. La primavera de Praga proyectaba sombras inquietantes sobre Europa del Este. En carrera desenfrenada se imponían las dictaduras en América Latina. La derecha norteamericana articulaba los programas de Santa Fe. El campo socialista, incluida la Unión Soviética, se derrumbaba. Se proclamaba el fin de la historia. Todos parecían bailar al son de una cultura light. Los intelectuales se refugiaban en su poltrona. El efecto hipnótico de los mass media parecía adormecer a todos. Y, a pesar de todo, de la entraña de los montes, a través de las fisuras del suelo granítico brota el agua fresca, portadora de valores arraigados en lo más profundo de la memoria”.

Alude entonces Pogolotti al nacimiento de un nuevo orden cultural, a la refundación de un humanismo, y concluye su intervención: “El gran desafío intelectual de hoy consiste en descifrar las claves del proceso, definir sus coordenadas y tomar, en términos concretos, el pulso de la realidad”.

El foro, organizado por la Unión de Escritores y Artistas de Cuba, la Asociación Hermanos Saíz y Cubarte, está abierto al debate desde una óptica amplia, y ha dado cabida a consideraciones llamadas por su esencia misma a generar la polémica.

Se han publicado en el foro más de 70 mensajes, preguntas y respuestas muy interesantes sobre la cultura cubana los problemas a los que se enfrenta. Unos 6 mil lectores lo han visitado hasta el momento.

En fin, se suman muchas miradas a la cultura cubana en su etapa más reciente, y a su inevitable conexión dialéctica con los presupuestos para asumir el futuro.

 

http://www.cubarte.cult.cu/paginas/actualidad/noticia.php?id=61816

Read Full Post »

murio-almeida.JPG 

¿Adónde van…?
 
Cuando el hilo de la vida se corta de repente,
dicen que el alma vuela hacia otras latitudes

¿Adónde van los albañiles de sueños
si no a crear fortalezas de justicia
en otros sitios lejanos
pero ardientes?

Dicen que tú, arquitecto de la historia
de esa Revolución heroica por la vida,
te nos alejas de cuerpo

¡Cuánto duele
que nos priven de tu presencia de gigante!
 
Más tú te quedas aquí, mi Comandante,
junto a Fidel, a Camilo, al Che,
Presentes
en la magnificencia de una historia
que no muere,
pues el día a día la engalana con vigencia
que no puede borrar la absurda muerte.

No llores Cuba, los grandes nunca mueren,
Que la sonrisa se dibuje en esas bocas
que desde el alma van construyendo ideas.

Ya tu misión, mi comandante Almeida
está cumplida
Ahora comienzas a apilar ladrillos
que cubran todos los cielos
de la tierra…
Ingrid Storgen
Setiembre 12 de 2009

 

Comp. fotográf. RCBáez

Read Full Post »

 

“Sólo con el corazón se puede hacer poesía y viajar con la imaginación cuando los avatares de la lucha y  la vida nos llevan de prisa por los años. Juan Almeida Bosque es de esos hombres excepcionales, que desde las privaciones de su cuna humilde,  en el reparto Los Pinos de La Habana, creció y se formó con los más altos valores de un hijo que desea y lucha por ver su patria libre”. [1]

 

Murió Juan Almeida Bosque: el del Moncada, el del Granma, el de las batallas de la Sierra y el Llano; murió Juan Almeida el dirigente intachable, el Diputado, el que cuidó las mil y una aristas de la atención a sus compañeros de lucha, de los combatientes que junto a él forjaron la Revolución.

Murió Juan Almeida, el autor de obras como “¡Atención! ¡Recuento!: Presidio. Exilio. Desembarco”, “La única ciudadana” o “Contra el agua y el viento” o el creador de más de 500 canciones, y cuya “La Lupe” fue casi un himno de batalla para los expedicionarios del Granma… aquella canción que me acunara cuando con apenas 8 años, mi padre la tarareaba día a día y incluso, llegara a enmarcar su letra cuando fuera publicada en un órgano de prensa y la que hoy, de cierta forma, llevan en el corazón los médicos, los maestros, los instructores “que se alejan para el deber cumplir” y llevan en el alma esta Cuba que hoy llora a su Comandante, a su Vice Presidente, a, simplemente, Almeida:

La Lupe (instrumental)   

Ya me voy de tu tierra,
Mexicana bonita,
Bondadosa y gentil.
Y lo hago emocionado
Como si en ella quedara
Un pedazo de mí.

Ya me voy linda Lupe
Y me llevo contigo
Un rayito de luz
Que me dieron tus ojos
Virgen guadalupana
La tarde en que te ví.

Golondrina sin nido
Era yo en el camino
Cuando te conocí
Tú me abriste tu pecho
con amor bien sentido
Yo me anidé en ti.

Y ahora que me alejo
Para el deber cumplir
Que mi tierra me llama
A vencer o a morir
No me olvides Lupita
Acuérdate de mí. 

Letra y música tomados de TV Avila (ICRT)

Falleció el Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque

Con profundo dolor, la Dirección del Partido y del Estado comunica a nuestro pueblo que el Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque, miembro del Buró Político y Vicepresidente del Consejo de Estado, falleció en esta capital a las 11:30 de la noche de ayer 11 de septiembre, como consecuencia de un paro cardio-respiratorio.

El compañero Almeida nació en la capital del país, el 17 de febrero de 1927. En medio de las privaciones de un hogar humilde y numeroso, con sus padres como guía se formó en los más altos valores patrióticos y aprendió en la misma vida que la lucha es el único camino de los pobres para conquistar sus derechos escamoteados.

Tan pronto se produjo el golpe de Estado en 1952, se sumó a la lucha contra la tiranía vinculándose con el compañero Fidel. Era un obrero albañil hasta el asalto al cuartel Moncada en 1953, y el segundo de doce hermanos que ayudó al padre a mantener a su numerosa familia.

En los 57 años transcurridos desde entonces, el Comandante Almeida estuvo siempre en la primera línea de combate junto al Jefe de la Revolución, valiente, decidido y fiel hasta las últimas consecuencias.

Fue la actitud invariable del asaltante del Moncada, del prisionero político en Isla de Pinos, del revolucionario exiliado en México, del expedicionario del Granma, donde fue uno de los tres jefes de pelotones; del oficial en los días fundadores del Ejército Rebelde, que recibió dos heridas en el combate de El Uvero; del Comandante del Tercer Frente Guerrillero, y del jefe militar y dirigente revolucionario con numerosas y elevadas responsabilidades, luego del triunfo del Primero de Enero de 1959.

Integró el Buró Político del Comité Central del Partido desde su fundación en 1965, responsabilidad en que fue ratificado en todos sus Congresos. Resultó electo Diputado a la Asamblea Nacional y Vicepresidente del Consejo de Estado, desde la primera legislatura de nuestro Parlamento.

Su especial sensibilidad humana y artística hizo posible el difícil reto de simultanear su intensa, responsable y fecunda labor como dirigente revolucionario, con una valiosa y prolija obra artística, la cual incluye más de 300 canciones y una docena de libros que constituyen un invaluable aporte al conocimiento de nuestra historia.

Asumió con particular amor y entrega la tarea de presidir la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana. Consagró sus últimas energías a garantizar que la organización fuera un sólido y efectivo baluarte de la Patria.

El nombre del Comandante de la Revolución Juan Almeida Bosque permanecerá por siempre en el corazón y la mente de sus compatriotas, como paradigma de firmeza revolucionaria, sólidas convicciones, valentía, patriotismo y compromiso con el pueblo.

Por sus muchos y relevantes méritos recibió múltiples condecoraciones y órdenes nacionales e internacionales, entre los que destaca el Título Honorífico de Héroe de la República de Cuba y la Orden Máximo Gómez de primer grado, otorgados el 27 de febrero de 1998, en ocasión del aniversario 40 de su ascenso a Comandante en la Sierra Maestra.

Atendiendo a su voluntad, los restos mortales del compañero Juan Almeida Bosque no serán expuestos. Serán inhumados con honores militares, en fecha que se anunciará posteriormente, en el Mausoleo del III Frente Oriental Mario Muñoz Monroy, del que fue fundador y su único jefe, donde reposan los restos de los heroicos combatientes de ese aguerrido Frente.

El domingo 13, entre las 8 de la mañana y las 8 de la noche en que será decretado Duelo Oficial, nuestro pueblo podrá rendir homenaje de reconocimiento y cariño a su memoria en el Memorial José Martí de esta capital que fue su cuna, y en el Salón de los Vitrales, en la base del monumento a Antonio Maceo de Santiago de Cuba —ciudad heroica a la cual amó entrañablemente, donde combatió a las fuerzas de la tiranía y posteriormente trabajó al frente del Partido, como Delegado del Buró Político en la antigua provincia de Oriente—, así como en las capitales de todas las provincias, incluyendo la Isla de la Juventud donde guardó prisión, tras el asalto al cuartel Moncada.

BURÓ POLÍTICO DEL COMITÉ CENTRAL DEL PARTIDO

 

 [1] http://www.cubagob.cu/otras_info/verde_olivo/los_tres_comandantes_de_la_revolucion.htm

Read Full Post »

Older Posts »