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Posts Tagged ‘Homenajes’

Mis muy estimadas amigas y amigos:

martienguatemala.jpgEl día de ayer, 19 de mayo de 2011, tuve el honor de disertar acerca del Apóstol latinoamericano José Julian Martí y Pérez, en conmemoración del 116 aniversario de su caída en combate.

La actividad se llevó a cabo en el Teatro de Arte Universitario (TAU) ubicado en el Centro Cultural Universitario de la Universidad de San Carlos de Guatemala (2ª. Avenida 12-40, zona 1) a las 17:30 de la tarde.

Les cuento, fue una experiencia enriquecedora y, sobre todo, esperanzadora. Pudimos ser testigos, los otros disertantes y su servidor, del peso profundo que tiene entre nuestra gente el “maestro” y de cómo, a pesar del bombardeo mediático y consumista, la veta de dignidad que el trazó está muy pegada al sentir popular. ¡Esos son los valores que debemos transmitir, afincar y conservar!

Como un sencillo homenaje a su portentosa figura, les envío el texto íntegro de mi intervención.

Saludos cordiales,

Carlos Maldonado

La pervivencia de Martí

¿Qué exclamaría el niño habanero?. Sus ojos, cual fulgores de fuego, quizá resplandecerían en medio de la cerrada noche que hoy envuelve el globo para descubrir por qué el miedo de los poderosos se encuentra pegado a su ira; su pavor, al homicidio. Quizá crean que con la muerte, mejor si es cruel, lograrán frenar la dignidad de los oprimidos.

Se preguntaría el muchachito, por qué se rinde pleitesía a criminales y verdugos en páginas actuales y coloridas y se desprecia e invisibiliza a los briosos combatientes de la humanidad.

Una vida bella que transitó entre el cariño, la tibieza hogareña y la férrea disciplina de su tiempo; entre la congoja de ver colgado a un esclavo, el ser más despreciable de su ciudad, pero a la vez lo más importante por sus brazos necesarios. ¡Qué humana distancia la del muchacho que al ver estrangulado al perro de su era, de sus ojos rodaron dos lágrimas funestas pero altivas! Tanta grandeza que, ante cosa tan común en sus tiempos, su alma se rebeló y esos ojos velados, sin luz de aquél péndulo humano, lo empujaron con más ahínco contra sus opresores, los de aquél que ahora se convirtieron en los de él. Los que arrumaban su presente  y los venideros que enjaezados de falsa superioridad veían a los demás como enanos, esclavos y lacayos.

Anduvo el Apóstol jamás conspirando, sino enseñando humanidad, educando en el arte de amar. Los que lo tacharon de conjurado fueron los esclavistas y los matarifes, los traidores e innobles. Los que no se sentían cómodos con su gloriosa presencia y la verdad de su argumento. Padres de esos que asesinaron próceres, de esos que se arrogaron salvar al mundo de la peste comunista y que hoy trafican y decapitan ideas libertarias. Esos, que han sumido al mundo en tinieblas y ahogado en sangre. Esos, merecen ser sepultados en el olvido y sus huesos quemados en el crisol de la revelación de sus crímenes. ¿Cómo puede alguien mentir que salvó a sus hermanos cuando la guadaña en sus manos con la cual los degolló pende diáfana de sus manos? ¿Cómo atribuirse heroísmos cuando lo que hizo fue matar inocentes, desmembrar familias, violar mujeres, destripar niños y ancianos? Con falsos argumentos en defensa de bienes y tradiciones maniqueas arrasaron campos y aldeas. Se ensañaron contra inocentes a quienes infringieron terror. Personas que iban al campo a sembrar, que recibieron al viajero con calidez, que rezan a sus dioses con la humildad de los que esperan poco. De las que salen a trabajar temprano.

Cobardes sus asesinos tienen en los que escriben sus historias en pasquines justificando sus crímenes a cambio de buena paga, a su defensa vaga. ¡Qué mayor afrenta si provienen de la patria del Maestro! ¡Vergüenza de la humanidad! ¡Lacayos del Imperio fascista!

Muy al contrario el espíritu noble del Apóstol quien amaba, vivificaba y cuando había que imponer la causa de la hermandad, de la igualdad a aquellos que sojuzgaban y esclavizaban a sus semejantes, la imponía a fuerza de combate claro, diáfano, sin odio, porque seguro estaba de que los argumentos a favor de la humanidad jamás los aceptarían los sanguinarios. Incluso, con inferioridad técnica pero con la audacia y la gallardía de saber que la razón lo respaldaba en esas cuitas sangrientas, cuyas necesidades las consideraba faenas inevitables, así se lanzaba convencido el maestro. Era la fuerza de la verdad la que lo impelía a triunfar. La moral revestida de principios.

Era Martí partidario de la paz, del diálogo y el acuerdo, pero, si hubiese diálogo en aquellos opresores hubiese sentado con ellos. ¿Quiénes fuesen los dialogadores? ¿Quiénes acordado desembarazarse de negros y mulatos, cuyos brazos colmaban sus  haciendas de riquezas y buen vivir? Poquísimos en verdad. No obstante, la humanidad se encaminaba a un nuevo pacto. No era dable y correcta la esclavitud. Era, en muchos lugares ya, obsoleta y despreciable. Era propia de ogros y necios.

Pero quienes más lo entendieron por vivirla en carne propia fueron  cimarrones, negros de cuadra y de casa, los que trabajaban en el campo y en las ciudades y en gran número se unieron a su justa causa. Marcharon con el Apóstol, con Gómez y Maceo. Y, todos juntos se hicieron gigantes. Escribieron todos ellos la historia gloriosa de Nuestra América. La guerra por la Independencia en Cuba fue a su vez la guerra de los pueblos desde el Bravo hasta el Arauca. Do iba Martí pregonaba su presencia como el sol su verdad.

Guatemala no fue la excepción. Pasó el gigante por esta tierra, engalanó sus campos y sus calles con sus versos, prendió un corazón, más la causa era su mayor pasión. Con el puño apretado y el pecho dolorido llevóse entre los ojos y en el alma la almohadilla preciada de su amiga preñada en sus venas de amor por él y el dolor de saber que las ideas libertarias no podrían albergarlas tiranos que las pregonaban pero esclavizaban, mataban y expulsaban indios. Hombres que cantaban Reforma pero aplastaban pueblos. Soñó con las cumbres y los mares del país de los pinos entregando sus secretos de amor y desengaño al torbellino de su lucha y como queriendo despejar su frente, enrumbó a organizar.

Murió de frío la chiquilla, dijeron muchos, yo sé que murió de amor. Quedó Guatemala anclada al hierro del nuevo comendador.

Casó con otra y procreó un hijo de quien siempre se ocupó y supo ganar tiempo en medio del ajetreo de su misión. A tal punto que le escribió pensando en sus osadas mejillas al bebé centro de aquellos versos sencillos y los cuentecillos que adornan esa magnífica creación.

Partió luego al frente. El ejemplo había que corroborarlo con presencia y acompañamiento. Joven e impetuoso como era, imposible no quemar hormona en el fragor de la batalla máxime cuando erizada la corneta mambí tocaba a degüello.

¿Que murió Martí? No. Imposible. No murió. Tanto vive que no necesita espacios comprados: fresco aparece en cantos, risas y arengas populares.

Sus ríos de tinta han desbordado mentes, salones, selvas y campiñas. Sus coplas y prédicas han servido de estandartes y espadas. Los del Granma llevaban en el pecho inscritas sus palabras; la solitaria estrella refulgía sus rayos en el rostro de los que la admiraban. Se trastocó en el Che y en Fidel, en Yon Sosa y Turcios; en Farabundo, Roque y Mármol; en Sandino y Fonseca, en millones que hoy blanden la espada bajo sus harapos. Está escondida su mirada en la mirada de los obreros y sembradores, en los maestros y los discípulos, en el rostro moreno de indios y en cofradías negras.

El águila, como lo predijo, se lanzó sobre nosotros. Era su premura liberar a su patria para edificar barricadas y contener su fiereza contra su América, más no logró en su efímera mortalidad semejante hazaña. Tuvieron que hacerla sus prosélitos.

La misión que se propuso en vida está cumplida. La nuestra liberar al continente y con él al mundo de norte a sur y de occidente a oriente.

Desde el alto monte de la eternidad Martí vigila. Con su culto dedo señala al sur. Somos otro pueblo, nos recuerda, ni somos los primeros que habitamos América ni somos los que vinieron a invadirla. Somos su mezcla a la que luego se unió la de los descendientes de los padres de la humanidad. Los del África.

Con esa mixtura hemos compuesto pueblos gentiles y sabios, irredentos y bravos que en cuanto han servido, compartido y bailado también han combatido y arrasado. Cual río que canta feliz y manso dentro de los parajes selváticos, cuando es tiempo de asolar asolamos. Remansos de paz cuando paz se recibe, tormentas y fuegos para calmar los heridos egos.

Martí nos llama en esta hora fraterna a crear, pensar y organizar. La esclavitud moderna igual que la pasada ha quedado rebasada. Su fracaso es más que evidente más algunos conservarla desean pues similar que aquellos hacendados que pretendieron acopiar sus negros e indios, hoy pretenden atar hombres a su capital.

No sabrían que hacer, más el hombre tiene que ser libre, el uno de cadenas el otro de encadenar.

El hábito, la costumbre son engañosos. Hacen pensar que normal es esclavizar, enseñorearse sobre otros y, a otros, hacer pensar que es normal ser esclavo, sumiso y obediente a los designios de los demás.

La dignidad no se aprende de la noche a la mañana; se va construyendo de a poco, pero es necesario luchar y reflexionar. Es urgente saber y comprender que un cuerpo esclavo de otro, no es humano. Ni el primero porque es rebajado a la estatura de cosa y el otro a la estatura de abusador. Ambos deben ser libres para conversar, para cantar, para reír, para crear.  Compartir ideas, sueños, amistad.

No le alcanzó la vida al gigante, murió en plena flor más la flor de su prosa se diseminó como la hiedra en los muros. Adornó con sus rosas la historia de su pueblo y los nuestros. Cambió la pluma por la espada y luego ésta por la pluma. Blandía ambas con destreza original.

Su lengua en vez de expresar perfidias construía maravillas.

Luego de enlazar con su ideario a su pueblo, regó con su sangre su tierra para que de ella germinara para su América la semilla de dignidad y libertad.

Ha querido el destino que cayera en Dos Ríos, mas solo cayó su cuerpo. Su espíritu noble recorre los caminos, las cordilleras, las costas de esta geografía detonante que dando tumbos altivos derroca al bellaco rubio quien creyéndose el amo del mundo ha trocado en llaga. Poderoso magnate, dueño del fuego destructor, de caprichos excelsos y excesivos, no cultiva más que la guerra. No sabe más que de ella por eso en ella sucumbirá.

Desconoce su historia que preñada en la violencia desdeña la de sus vecinos. Miente a cual más, resultando enredado en sus patrañas. La vida es verdad pues sin ella no puede existir la cordialidad y el decoro.

De parte de los pueblos desconfianza y recelo, rabia y rencor. Llegará el momento en que confabulándose semejantes sentimientos corroan sus cimientos como las termitas socavan al árbol majestuoso que en medio de la sabana sucumbe presuroso.

La gloria de las naciones no estriba en destruir sino en edificar, empero, para poder erigir necesario lo viejo demoler. Desmontar la crueldad y la prepotencia, la ignominia y la falsedad es la tarea presente.

Ideas nuevas que vienen pregonándose desde tiempos del Apóstol y que él cual magnífico alfarero juntó experiencias diferentes y diversos matices, los cuales marcaron a sus aprendices. Nada es novísimo, todo está impregnado de los olores de pasado del pueblo y su amalgama. El maestro solo lo mezcló y agregándole su propia esencia lo hizo suyo y como cosa nueva lo lanzó a la fama. Es así la vida: una dialéctica precisa e invisible que ajusta todos nuestros actos y nuestros dichos. Él solo le dio voz y letra; lo adornó con versos y lo cantó en sus rimas.

Loas a Martí quien sabiendo vivir con la plenitud del astro rey supo morir en la consecuencia de sus palabras de lo cual se entienda que su cuerpo repose en su tumba pero su hálito se extienda a los corazones que luchan con esperanza. Que más ejemplo que el de un ser que no teniendo nada supo darlo todo. Que más lección de un héroe que alzándose sobre sus limitaciones pudo ver el futuro y alertarnos sobre los peligros del egoísmo. Que más talante de alguien que a pesar de su gloria supo vivir son sencillez y honradez. Que más desprendimiento de un humano que a pesar de poder hacerse de grandes fortunas optó por los sinsabores y las amarguras de una lucha desigual.

Venció Martí a la muerte. Trascendió su época y hoy su idea cabalga junto a la de los grandes. Aplasta las memorias artificiales cuya constancia la quieren construir los mezquinos a fuerza de propaganda y dinero. Enanos que solo pueden brillar con luz artificial. Cuando se  acaba el oro automáticamente se acaba también la bujía. Quedan en tinieblas. Más los héroes que  resplandecen con luz propia no necesitan neón, viven en la mente de los pueblos, repiten en sus vidas, transmutan  generaciones y siguen vigentes en sus altares sin rasguños ni heridas.

¿Acaso los pobres no recuerdan con tristeza y rencor las afrentas y con amor y tibieza las caricias? ¿Quién recuerda a sus verdugos? ¿Quien no conmemora a sus titanes?  ¿Dónde quedó Judas dónde el profeta? ¿Quién se ocupa de Caifás, quien de Pilatos? Pero, ¿Quién no recuerda a Gaicaipuru, Tupac o Lautaro? ¿Al Ché o a Fidel? ¿A Bolívar, Artigas o San Martín? ¿Qué sería de América sin su Apóstol José Martí?

Muchas gracias.

Carlos Guillermo Maldonado
Economista y Profesor en Historia por la Universidad de San Carlos de Guatemala; Colectivo “La Gotera”

Guatemala, 19 de mayo de 2011

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Por Rosa C. Báez

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Hoy participé en un pequeño pero memorable acto… en el simbólico Parque Central de esta Capital se reunían, casi despuntando el sol, Historiadores, Combatientes de nuestras gestas libertarias, jóvenes, adolescentes, niños, junto a mujeres y hombres solidarios de muchos países y algunos turistas que miraban asombrados a los que allí nos encontrábamos reunidos.

Un homenaje floral a los pies de la estatua del Apóstol, de manos de jóvenes estudiantes que llegaban a los pies de Maestro escoltados por dos Combatientes, dio inicio al patriótico acto, que continuaba con un poema que todos, en voz baja, repetíamos:

“[…] El que la estrella sin temor se ciñe,
Como que crea, ¡crece!

¡Cuando al mundo
De su copa el licor vació ya el vivo;
Cuando, para manjar de la sangrienta
Fiesta humana, sacó contento y grave
Su propio corazón; cuando a los vientos
De Norte y Sur vertió su voz sagrada,
La estrella como un manto, en luz lo envuelve,
Se enciende, como a fiesta, el aire claro,
Y el vivo que a vivir no tuvo miedo,
Se oye que un paso más sube en la sombra” m[…].

Dos breves discursos -más que discursos los llamáramos soflamas- aguijonearon nuestros espíritus: dos voces, dos generaciones, dos cubanos dignificaban el significado de este día en que conmemorábamos el 24 de febrero de 1895, fecha que abrió una nueva página en las luchas por la independencia de Cuba. Fue Martí su inspiración y guía, porque como dijera Felipe Pérez Cruz, Presidente del Comité Provincial de la UNHIC en La Habana, Martí organizó y dirigió el primer levantamiento antiimperialista de nuestro hemisferio y del mundo cuando alertaba en lo que hoy es considerado su testamento político: “mi deber -puesto que lo entiendo y tengo ánimos con que realizarlo- de impedir a tiempo con la independencia de Cuba que se extiendan por las Antillas los Estados Unidos y caigan, con esa fuerza más, sobre nuestras tierras de América. Cuanto hice hasta hoy, y haré, es para eso”.

Hoy su obra, su verbo encendido, su ejemplo, fue reencarnado en un joven adolescente, el actual Presidente de la Federación Estudiantil Universitaria del Municipio Centro Habana, que también exhortaba a sus compañeros a continuar perfeccionando la obra de la revolución, a defenderla al precio que fuera necesario.

Hoy, en momentos en que arrecian las campañas mediáticas gestionadas y dirigidas por el Imperio; en momentos en que se intenta subvertir nuestro orden constitucional -aprobado por la casi totalidad de los cubanos- con burdos llamamientos a “revueltas”, a “levantamientos” supuestamente pacíficos, se hacen más firmes que nunca las palabras de Fidel en su histórico alegato “La Historia me absolverá”: “[…] somos cubanos, y ser cubanos implica un deber, no cumplirlo es crimen y es traición”.

Hoy se levantó el pueblo de la capital: hoy se levantaron sonrisas, hoy levantaron su puño cerrado estudiantes, historiadores, vecinos, visitantes, cuando corearon entre aplausos las palabras de Felipe:

¡Viva Cuba” ¡Viva Raúl! ¡Viva Fidel!

Patria o Muerte, ¡¡Venceremos!!

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Con el peor de los sentimientos, que es el de una fatal impotencia, llegó a mí la triste noticia: un nuevo golpe sumía a la cultura cubana en el dolor de la pérdida: a sólo pocos días de la partida de Rufo Caballero, Mercedes Santos Moray, escritora y martiana, ocupaba en el Parnaso cultural cubano el lugar que por derecho propio le pertenecía, dejándonos, como dijera ayer al difundir la noticia de su muerte: “un poco más solos, un poco más tristes, un poco más pobres…”
Gracias a la gentil colaboración de la Dra. Araceli García-Carranza, estamos publicando un texto que en honor a Santos Moray redactara otro gran amigo, Jesús Dueñas Becerra, para la Revista de la BNJM.
Y a Mercedes la despedimos con versos del memorable poema de Pablo Neruda a Tina Modotti, que ella nos diera a conocer:

“hermana, no duermas, no, no duermas // tal vez tu corazón oye crecer la rosa // de ayer, la última rosa de ayer, la nueva rosa. // Descansa dulcemente, hermana. // La nueva rosa es tuya, la nueva tierra es tuya”

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Doctora Mercedes Santos Moray: pérdida irreparable para la Cultura Cubana
Por Jesús Dueñas Becerra*

Escribir es el bastón de mi vida […], vivo para escribir
Mercedes Santos Moray


En enero de 2011, Tanatos (la muerte en el lenguaje psicoanalítico ortodoxo), privó a la Revista de la Biblioteca Nacional José Martí y a la cultura nacional de una de sus más emblemáticas figuras: la poetisa, escritora, historiadora y periodista, Mercedes Santos Moray (1944-2011), entrañable compañera y amiga del equipo de redacción y de los asiduos colaboradores de nuestra revista.

Hace algunos años, conocí a la también columnista de CubaLiteraria por mediación de  la doctora Araceli García-Carranza Bassetti, quien tuvo la gentileza de presentarnos, ya que ambos colaborábamos sistemáticamente con dicha enciclopedia de la cultura cubana e iberoamericana.

Desde ese preciso momento, se estableció entre nosotros una corriente espiritual, que solo su abrupto fallecimiento pudo interrumpir…, como único puede hacerlo el huracán, que —al decir martiano— empuja, arrebata, sacude.

Hacía unos días, la había llamado por teléfono para felicitarla por el nuevo año; y entre otras cosas, me contó que estaba muy deprimida como consecuencia del accidente sufrido meses atrás, y que le había dejado como secuela graves dificultades para la locomoción.

Como profesional de la salud mental que fui hasta hace apenas un lustro, traté de infundirle fe y esperanza y utilicé para ello los recursos psicoterapéuticos que todavía quedan archivados en el «baúl de los recuerdos».

Para sustituir esas frases interiores negativas que invadían su mente y su alma, le hablé de la crónica que le había dedicado al poeta, escritor, periodista e investigador del folklore rural caribeño, Samuel Feijóo, [1] y le comenté que en ese material periodístico había citado la descripción magistral que ella hiciera de la multifacética personalidad del ex director de las revistas Islas y Signos, y que con el título de «Evocación del Zarapico» [2] publicara en la Revista de la Biblioteca Nacional…

Al final, nos despedimos…, sin imaginar siquiera que sería la última vez que escucharía su cálida voz, que al menos para mí tenía la suavidad de la seda y el sabor de la miel.

En el 2006, la ilustre narradora, crítica y ensayista me invitó especialmente a la presentación de su poemario Sin esperanza y sin miedo [3] prologado y presentado en los jardines de la Unión de Escritores y Artistas de Cuba (UNEAC), por el poeta y crítico Luis Marré, Premio Nacional de Literatura. Esa desgarradora, pero tierna obra lírica, escapada del alma de la autora, y dedicada a la memoria de su señora madre, Doña Rosa María Moray por los treinta y tres meses de agonía que padeciera, lo reseñé para la sección Incitaciones del portal de CubaLiteraria, [4] órgano de prensa para el que también escribimos con regularidad.

Ese mismo año, en el contexto del XX Festival Internacional de Ballet de La Habana, se presentó mi libro La danza vista por un crítico teatral (La Habana: Ediciones Vivarium, 2006), que ella tuvo la inconmensurable amabilidad de reseñar para la página Web de la emisora nacional CMBF-Radio Musical Nacional. [5] De esa reseña, fruto de su fino olfato crítico y exquisita sensibilidad estético-artística, hubo una frase que quedó registrada en mi memoria poética, así como en el componente espiritual de mi inconsciente freudiano: «la crónica es su medio de expresión por excelencia.» [6]


Nuestra relación profesional, afectiva y espiritual continuó fortaleciéndose, y nos encontrábamos muy a menudo en las presentaciones de la publicación insignia de la BNJM. A propósito, en la edición de lujo que se le dedicara al centenario del doctor Raúl Roa García, Canciller de la Dignidad, la entonces editora del boletín electrónico Librínsula, me sugirió entrevistarla [7] para publicar ese diálogo —único e irrepetible— en las páginas digitales de dicho órgano de prensa, con el que también colaboramos frecuentemente.

Después del lamentable accidente que la dejara muy limitada para desplazarse, solo nos vimos un par de veces más, y entonces optamos por comunicarnos por correo electrónico o por teléfono cuando deseaba escuchar su voz o ella la mía.

La doctora en Ciencias Históricas, Mercedes Santos Moray, ejerció el periodismo durante varias décadas en el semanario Trabajadores, así como en otros medios nacionales de prensa; era miembro activo de la Sección de Crítica e Investigación de la Asociación de Medios Audiovisuales y Radio de la UNEAC; ostentaba la Distinción por la Cultura Nacional; y recibió en vida los premios Razón de Ser, la Rosa Blanca, el Premio Memoria, el Chamán, así como el Premio Abril.

Era la autora de los libros Martí, amigo y compañero (La Habana: Editorial Ciencias Sociales, 1983); Nadie está hecho de su propia compañía (La Habana: Extramuros, 1985); Martí a la luz del sol (México, D.F.: Universidad Nacional Autónoma de México, 1996 – La Habana, Editora Política, 1998); Como el zunzún era su corazón (La Habana: Editorial Gente Nueva, 1999).

El rosario mágico de la Nova (La Habana: Editorial Memoria, 2000); El Monte de Venus (La Habana, Editorial Extramuros, 2001); El pez volador (La Habana: Editora de la Mujer, 2001); Donde habita el olvido (La Habana, Ediciones Unicornio, 2004); Aqueos y troyanos (Camagüey, Editorial Ácana, 2004); y Sin esperanza y sin miedo (La Habana: Ediciones Unión, 2006).

Me despido, por ahora, de mi querida colega y amiga con una frase antológica del escritor europeo Bernard LeBovier Fontanelle: «la sencillez y la humildad devienen el complemento indispensable de la sabiduría». [8] No creo que, en el idioma cervantino, haya una frase que refleje mejor la esencia íntima de la carismática personalidad de Mercedes Santos Moray, cuya alma se fundiera en amantísimo abrazo con el Espíritu Universal, leitmotiv en la obra poético-literaria y periodística del Apóstol, referente ético ineludible en su infatigable quehacer intelectual, y al mismo tiempo, se encontrara —después de 17 años de espera— con su idolatrada progenitora.

Notas

  1. Dueñas Becerra, Jesús. Samuel Feijóo: el eterno caminante. www.uneac.org.cu (Columna de Autor).
  2. Santos Moray, Mercedes. Evocación del Zarapico. Revista de la Biblioteca Nacional José Martí (La Habana). 98 (3-4); julio-diciembre., 2007: pp. 194-195.
  3. —–. Sin esperanza y sin miedo. La Habana: Ediciones Unión, 2006. 51 pp. (Colección Sur).
  4. Dueñas Becerra, Jesús. Sin esperanza y sin miedo. http://www.cubaliteraria.cu (Incitaciones).
  5. Santos Moray, Mercedes. La danza y el periodismo en el lenguaje de la crónica. www.cmbfjazz.cu (Literatura).
  6. Ídem.
  7. Dueñas Becerra, Jesús. El espíritu de Roa en la Biblioteca Nacional José Martí. Librínsula. 4 (199); 26 de octubre de 2007. http://www.librinsula.bnjm.cu (Entrevista a la doctora Mercedes Santos Moray).
  8. LeBovier Fontanelle, Bernard. Citado por Osviel Castro Medel, en Esos ríos profundos. Juventud Rebelde. 11 de octubre de 2009: p. 3 (Opinión).


*Crítico y periodista

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Discurso pronunciado por el General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en el acto por el Día de las Víctimas del Terrorismo de estado, efectuado en la sala universal de las far, el 6 de octubre de 2010.

Familiares de las víctimas del Terrorismo de Estado contra Cuba,

Compañeras y compañeros:

Como indica el Decreto Ley del Consejo de Estado, publicado hoy, a partir de este año el 6 de Octubre se conmemorará el “Día de las Víctimas del Terrorismo de Estado”.

Hace exactamente treinta y cuatro años, 73 personas inocentes: 11 guyaneses, cinco ciudadanos de la República Democrática Popular de Corea y 57 cubanos fueron asesinados en pleno vuelo, a causa del estallido de una bomba en una aeronave de Cubana de Aviación que acababa de despegar de Barbados. Entre ellas, 24 jóvenes del equipo juvenil de esgrima que habían obtenido todas las medallas de oro del Cuarto Campeonato Centroamericano y del Caribe, celebrado en Venezuela.

Para el pueblo de Cuba, que ha sido blanco del Terrorismo de Estado desde el mismo triunfo de la Revolución, las dolorosas pérdidas sufridas aquel día se sumaron con indignación a las cuantiosas víctimas, por las que aún hoy reclamamos justicia.

El origen del fenómeno se remonta al año 1959, cuando la naciente Revolución adoptaba las primeras medidas en beneficio popular.

En época tan temprana como marzo de 1960, el presidente Eisenhower aprobó un programa de acciones encubiertas contra la isla, que fue desclasificado hace algunos años. La Agencia Central de Inteligencia norteamericana asumía el papel rector en la planificación, aseguramiento logístico, reclutamiento y entrenamiento de mercenarios para la ejecución de acciones terroristas bajo el amparo del gobierno de ese país.

Incendios, bombardeos, sabotajes de todo tipo, secuestro de aeronaves, barcos y ciudadanos cubanos, atentados contra nuestras sedes y asesinatos de diplomáticos, ametrallamiento a decenas de instalaciones, múltiples intentos de acabar con la vida de los principales líderes de la Revolución, especialmente, cientos de planes y acciones para atentar contra el Comandante en Jefe.

Este año conmemoramos 5 décadas del brutal sabotaje contra el vapor francés “La Coubre” en el puerto de La Habana, concebido intencionalmente para provocar una doble detonación de cargas explosivas, con el propósito de multiplicar las víctimas. Este crimen provocó la muerte de 101 personas y centenares de heridos, incluyendo a miembros de la tripulación francesa.

Ante cada nueva agresión la Revolución se fortalecía y radicalizaba en todos los órdenes. A los terroristas de la CIA y sus patrones, cuyos actos pretendían provocar pánico y desmoralización en la población, la consolidación del proceso revolucionario los compulsó a proyectar un plan de invasión a Cuba y la creación en la Florida del mayor centro de inteligencia fuera de su sede principal, en Langley.

La agresión de Playa Girón provocó la pérdida de 176 compatriotas y dejó un saldo de 50 discapacitados, cuyo sacrificio hizo posible que nuestros enardecidos combatientes derrotaran la invasión antes de las 72 horas, impidiendo con ello el traslado hacia nuestro territorio del gobierno títere resguardado por la CIA en una base militar de la Florida, listo para solicitar la intervención de Estados Unidos con la complicidad de la OEA.

El recién electo presidente Kennedy, que heredó el plan de invasión del gobierno anterior y aprobó su ejecución, no se resignaba a cargar con la responsabilidad de su estrepitoso fracaso e indicó implementar la Operación Mangosta que comprendía 33 tareas que iban desde planes para asesinar a los líderes de la Revolución, hasta acciones terroristas contra objetivos socioeconómicos y la introducción de armas y agentes con fines subversivos y de espionaje.

Desde su aprobación hasta enero de 1963 se efectuaron 5 mil 780 acciones terroristas contra Cuba, de las cuales 716 constituyeron sabotajes de envergadura contra instalaciones industriales.

En este contexto, organizaciones terroristas radicadas en Estados Unidos, financiadas y protegidas por la CIA, fueron precursoras de los secuestros aéreos y del empleo de aviones civiles para acciones bélicas contra Cuba.

Semejantes prácticas no tardaron mucho tiempo en volverse en su contra, provocando una pandemia mundial de secuestros de aeronaves que estimuló el uso de estos métodos por el terrorismo internacional y que sólo se resolvió por la decisión unilateral del gobierno cubano de empezar a devolver a los secuestradores.

Tras el asesinato de Kennedy, su sucesor Lyndon Johnson, continuó los planes terroristas contra la isla. Entre 1959 y 1965 la CIA organizó, financió y abasteció desde territorio norteamericano a un total de 229 bandas armadas, con 3 mil 995 mercenarios en todo el país, que causaron la muerte a 549 combatientes, campesinos y alfabetizadores, además de miles de heridos y cientos de discapacitados.

A partir de entonces se incrementaron las acciones terroristas contra sedes diplomáticas, oficinas y funcionarios cubanos en el exterior, causando la muerte a valiosos compañeros y múltiples pérdidas materiales.

Un 11 de septiembre, pero de 1980, fue asesinado Félix García Rodríguez, funcionario de la misión de Cuba en la ONU, por el terrorista de origen cubano Eduardo Arocena, miembro de la organización terrorista “Omega 7″.

El 5 de mayo de ese año quedaron atrapados por el fuego terrorista 570 niños y 156 trabajadores del círculo infantil Le Van Tan, quienes salvaron sus vidas gracias a la rápida y heroica actuación de las fuerzas especializadas y la solidaridad de la población.

Al propio tiempo, otra modalidad del Terrorismo de Estado contra Cuba ha sido la guerra biológica desarrollada por sucesivas administraciones norteamericanas, introduciendo en el territorio nacional enfermedades que afectaron de manera significativa la salud de nuestro pueblo. En 1981, agentes al servicio del gobierno de Estados Unidos propagaron la epidemia de dengue hemorrágico que cobró la vida de 158 personas, 101 de ellas, eran niños.

De la misma forma se introdujeron diversas plagas para dañar al sector agropecuario, generando pérdidas incalculables en alimentos para la población e importantes rubros exportables de la nación.

En la mayoría de estos actos participaron, directa o indirectamente, los servicios de inteligencia norteamericanos, especialmente la CIA, casi siempre bajo el manto de organizaciones contrarrevolucionarias cubanas. Sería imposible recoger en una sola intervención la interminable cadena de planes, acciones y ataques terroristas fraguados contra nuestro país. Sin embargo, la lista de los responsables de estos crímenes, es muy corta, porque siguen siendo los mismos.

Hoy estamos aquí precisamente, para rendir tributo a los 3 mil 478 cubanos que han muerto y 2 mil 99 que han quedado incapacitados para siempre por actos terroristas ejecutados durante medio siglo contra nuestra Patria, que suman un total de 5 mil 577 víctimas. Los mártires de Barbados integran la larga lista de los caídos que no olvidamos ni olvidaremos jamás.

Los autores del crimen de Barbados y otros tantos contra Cuba, Orlando Bosch y Luis Posada Carriles, han vivido y aún residen impunemente en Miami. El primero, gracias al perdón ejecutivo del entonces presidente George Bush (padre), quien era el director de la CIA cuando sus agentes sabotearon el avión cubano; y el segundo, amparado por Bush (hijo), espera en libertad la realización de un juicio por causas menores y no por los múltiples cargos de terrorismo internacional como corresponde.

Hasta hace muy poco estos grupos proclamaban públicamente sus crímenes y anunciaban con todo cinismo nuevos actos de terror.

Si la impunidad no hubiera prevalecido, se habría evitado que en los años noventa se produjeran 68 actos terroristas contra Cuba y no tendríamos que lamentar la muerte del joven italiano Fabio di Celmo en La Habana, durante la ola de atentados terroristas desatada contra instalaciones turísticas en 1997.

Las reveladoras declaraciones del terrorista confeso Chávez Abarca, difundidas por la televisión cubana el 27 y 28 de septiembre pasados, que resultó detenido por las autoridades venezolanas cuando se disponía atentar contra la estabilidad de ese hermano país y otras naciones latinoamericanas, confirman detalles sobre las nuevas rutas del terror internacional y aportan evidencias irrefutables sobre la culpabilidad de Posada Carriles y sus patrocinadores en Estados Unidos.

A pesar de todos estos crímenes, Cuba siempre ha mantenido un desempeño ejemplar en la lucha contra el terrorismo y ha ratificado la condena a todos los actos de esa naturaleza, en todas sus formas y manifestaciones.

Nuestro país ha suscrito los 13 convenios internacionales existentes en esa materia y cumple estrictamente los compromisos y obligaciones emanados de las resoluciones de la Asamblea General y el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas. No posee, ni tiene intención de poseer, armas de exterminio en masa de ningún tipo y cumple sus obligaciones en virtud de los instrumentos internacionales vigentes sobre armas nucleares, químicas y biológicas.

El territorio de Cuba nunca ha sido utilizado ni se utilizará jamás para organizar, financiar o ejecutar actos terroristas contra ningún país, incluyendo los Estados Unidos.

En varias ocasiones, las autoridades cubanas han hecho conocer al Gobierno de los Estados Unidos, su disposición a intercambiar información sobre planes de atentados y acciones terroristas dirigidas contra objetivos en cualquiera de los dos países.
Hemos brindado oportunamente al Gobierno de los Estados Unidos abundante información sobre actos terroristas cometidos contra Cuba. El caso más conocido se produjo en los años 1997 y 1998 cuando entregamos al FBI copiosa evidencia sobre las explosiones con bombas en varios centros turísticos cubanos, proporcionándoles incluso acceso a los autores de esos hechos, detenidos aquí, y a testigos.

Como única respuesta, el FBI en Miami, con estrechos vínculos con la extrema derecha cubano americana, auspiciadora del terrorismo contra la Isla, concentró todas sus fuerzas en perseguir y enjuiciar a nuestros compatriotas Antonio, Fernando, Gerardo, Ramón y René, a quienes el gobierno de Estados Unidos nunca debió encarcelar.

Hoy, gracias a la solidaridad internacional, el mundo entero conoce del trato injusto e inhumano aplicado a los Cinco Héroes que luchaban para proteger del terrorismo a los pueblos de Cuba e incluso de Estados Unidos.

¿Hasta cuando el Presidente Obama continuará sin escuchar el reclamo internacional y permitirá que prevalezca la injusticia, que está en sus manos eliminar? ¿Hasta cuándo nuestros Cinco Héroes continuarán encarcelados?

El actual Gobierno de los Estados Unidos, al ratificar recientemente la arbitraria inclusión de nuestro país en la lista anual del Departamento de Estado sobre los “Estados patrocinadores del terrorismo”, además de la infame medida ha ignorado una vez más el record ejemplar de Cuba en esta materia.

Estados Unidos también ha desconocido la cooperación que ha recibido de Cuba. En tres ocasiones (noviembre y diciembre de 2001 y marzo de 2002), nuestros representantes propusieron a las autoridades norteamericanas un proyecto de programa de cooperación bilateral para combatir el terrorismo y en julio de 2009 reiteró su disposición a colaborar en esta esfera sin que hayamos recibido respuesta alguna.

El gobierno cubano insta al Presidente Obama a que sea consecuente con su compromiso en la lucha antiterrorista y actúe con firmeza, sin dobles raseros contra quienes desde el territorio norteamericano han perpetrado y persisten en realizar actos terroristas contra Cuba. Sería una digna respuesta a la carta abierta que le dirigiera el Comité de Familiares de las víctimas de la voladura del avión cubano en Barbados, publicada hoy.

No debe olvidarse, ni por un instante, que nuestro pueblo, como consecuencia del Terrorismo de Estado, ha acumulado una cifra de muertos y desaparecidos superior a las que causaron los atentados a las Torres Gemelas y Oklahoma juntos.

Quisiera concluir nuestro homenaje, evocando el inolvidable acto de despedida de duelo de las víctimas del crimen de Barbados el 15 de octubre de 1976, cuando todos juramos recordar y condenar, por siempre, con inextinguible indignación ese vil asesinato.

Repitamos hoy la sentencia del compañero Fidel en aquella ocasión: ¡Cuando un pueblo enérgico y viril llora, la injusticia tiembla!

¡Seremos fieles al eterno compromiso con los caídos!

¡Gloria a nuestros héroes y mártires!

Versión en inglés

The Cuban Government urges President Obama to abide with his commitment to fight terrorism
6 Octubre 2010 Haga un comentario

SPEECH GIVEN BY RAUL CASTRO RUS, PRESIDENT OF COUNCILS OF STATE AND MINISTER ON VICTIMS OF STATE TERRORISM DAY CONMEMORATION

Relatives of the victims of State Terrorism against Cuba,

Comrades:

As set out in the Council of State Decree-Law published today, beginning this year, October 6 will be commemorated as “Victims of State Terrorism Day.”

Exactly 34 years ago, 73 innocent people were assassinated: 11 Guyanese, 5 citizens of the Democratic Popular Republic of Korea and 57 Cubans. They were killed in midair when a bomb exploded aboard a Cubana de Aviación passenger plane that had just taken off from Barbados. Among them were 24 young Cubans from the national youth fencing team who had just swept all the gold medals at the Fourth Central-American and Caribbean Championships held in Venezuela.

For the Cuban people, who have been the target of state terrorism since the very triumph of the Cuban Revolution, the painful losses suffered that day were added to the numerous other victims for whom we are still seeking justice today.

The phenomenon dates back to 1959 when the newly-formed Revolution passed the first of a series of measures to benefit the people.

As early as March 1960, President Eisenhower approved a program of covert actions against Cuba that were declassified a few years ago. The U.S. Central Intelligence Agency (CIA) took over the lead role in planning, logistics, and the recruiting and training of mercenaries to carry out terrorist actions under the protection of the U.S. Government.

Fires, bombings and all sorts of acts of sabotage were carried out; airplanes and boats were hijacked; Cuban citizens were kidnapped; there were attacks against our embassies and assassinations of diplomats; dozens of our facilities were machine-gunned; multiple assassination attempts were carried out against the main leaders of the Revolution; and in particular, hundreds of assassination plans and attempts were carried out against the life of the Commander in Chief.

This year we are commemorating five decades since the brutal sabotage against the French steamship La Coubre in the port of Havana. The attack was planned to set off a double detonation of explosive charges that would greatly increase the number of victims. This crime caused the death of 101 people and left hundreds injured, including members of the French crew.

Every new aggression strengthened the Revolution across all sectors and levels. The consolidation of the revolutionary process forced the CIA terrorists and their bosses -who with their actions intended to provoke panic and demoralize the Cuban people- to draw up a plan to invade Cuba and create, in Florida, the largest intelligence center outside of their main headquarters in Langley.

The attack against Playa Girón (Bay of Pigs) caused the death of 176 compatriots and left 50 others permanently disabled. The sacrifice of these citizens helped our impassioned combatants defeat the invasion in less than 72 hours, preventing the arrival of a puppet government that was being safeguarded by the CIA in a military base in Florida. After arriving in Cuba, their plan was to request the intervention of the United States with the complicity of the OAS.

The recently elected President Kennedy inherited the invasion plan from the previous government and approved its implementation. However, he refused to accept responsibility for its resounding failure and instead decided to carry out Operation Mongoose that consisted of 33 projects that included plans to assassinate leaders of the Revolution, terrorist actions against socioeconomic objectives, and the introduction of arms and agents to Cuba to be used in espionage and subversive activities.

From the approval of the Operation Mongoose until January 1963, some 5,780 terrorist actions against Cuba have been carried out: 716 of which were full-scale sabotages against industrial facilities.

In this context, US-based terrorist organizations that were financed and protected by the CIA were the precursors to the use of airplane hijackings and civilian aircraft for military actions against Cuba.

Such actions soon turned against them, leading to a world pandemic of airplane hijackings which encouraged international terrorists to employ these methods. The situation was only resolved once the Cuban government unilaterally decided to return the hijackers.

Following the assassination of Kennedy, the new US president, Lyndon Johnson, continued with terrorist plans against the island. Between 1959 and 1965, the CIA organized, financed and supplied, from US territory, an estimated 229 armed counter-revolutionary groups, and some 3,995 mercenaries. These terrorists killed 549 Cuban combatants, farmers and teachers working in the national literacy campaign; and left thousands wounded and hundreds permanently disabled.

Shortly after, terrorist actions against Cuban embassies, offices and diplomatic officials abroad increased drastically causing the deaths of several brave comrades and many material losses.

On September 11, 1980, the Cuban representative at the UN, Félix García Rodríguez, was murdered by Cuban-born terrorist Eduardo Arocena, a member of the terrorist group “Omega 7.”

On May 5 that year 570 children and 156 workers were trapped by a fire set by terrorists at the Le Van Tan daycare center. These peoples lives were saved thanks to the quick and heroic actions by specialized forces and the solidarity of the Cuban people.

At the same time, another form of State Terrorism employed against Cuba is biological warfare developed by successive U.S. administrations. These methods included introducing diseases into Cuba that significantly affected the health of the Cuban people. In 1981, agents under the service of the U.S. government disseminated the hemorragic dengue epidemic that killed 156 people, including 101 children.

Several plagues were also introduced into Cuban territory to destroy the agriculture and livestock sector, causing incalculable losses in food stocks destined for the population and significant losses of export commodities.

The U.S. intelligence services, particularly the CIA, were directly or indirectly involved in the majority of these actions, in large part under the umbrella of Cuban counterrevolutionary organizations. It would be impossible to mention the endless chain of terrorist plans, actions and attacks committed against our country in just one address.

However, the list of perpetrators is quite short, because they are always the same.

Today we are here to pay tribute to the 3,478 Cubans who have died and the 2,099 that have become permanently disabled due to terrorist acts carried out against our homeland during half a century that add up 5,577 victims. The Barbados martyrs are part of the long list of fallen comrades who we have not forgotten nor ever will forget.

Orlando Bosch and Luis Posada Carriles, the authors of the Barbados crime and countless others against Cuba have lived and still live with impunity in Miami. Bosch, thanks to an executive pardon given by Bush Sr. the CIA director when Bosch´s agents committed sabotage against the Cuban plane; and Posada Carriles, thanks to the support of Bush Jr., walks freely while he awaits a trial for minor offences and not for the multiple charges of international terrorism that correspond to him.

Until very recently, these groups publicly proclaimed their crimes and cynically announced new acts of terror.

Had impunity not prevailed, 68 acts of terrorism against Cuba would have been prevented in the 1990s and we would not be regretting the death in Havana of Fabio di Celmo, a young Italian, who perished during the wave of terrorists attacks against tourism facilities in Havana in 1997.

The revealing declarations by self-confessed terrorist Chávez Abarca -broadcasted on Cuban television September 27 and 28– who was arrested by Venezuelan authorities as he planned to attack and undermine the stability of that brother country and other Latin American nations, confirm the existence of new methods of international terror and provide irrefutable proof about the guilt of Posada Carriles and his sponsors in the United States.

Despite all these crimes, Cuba has always been an example in the fight against terrorism and has ratified the condemnation of all such acts, in all its forms and manifestations.

Our country has signed all 13 existing international conventions on this issue and strictly abides by the commitments and obligations of the UN General Assembly resolutions and those of the Security Council. It does not possess nor intends to possess any type of weapons of mass destruction, and fully complies with its obligations under existing international instruments on nuclear, chemical , and biological weapons.

The Cuban territory has never been and never will be used to organize, finance or carry out terrorist acts against any other country, including the United States.

On several occasions the Cuban government has informed the U.S. Government about its willingness to exchange information regarding assassination plans and terrorist acts against objectives in both countries.

We have also provided ample information to the U.S. Government on terrorist acts against Cuba, particularly between 1997 and 1998 when we provided the FBI with abundant evidence on the bombings of several Cuban tourists resorts, and even gave them access to the perpetrators of these crimes, under arrest here, as well as to several witnesses.

In response, the FBI in Miami, closely linked to the Cuban-American extreme right that openly sponsors terrorism against Cuba, concentrated all of its efforts on chasing and prosecuting our fellow citizens Antonio, Fernando, Gerardo, Ramón, and Rene whom the US Government should have never arrested and imprisoned.

Today, thanks to international solidarity, the entire world knows about the unjust and inhumane treatment applied to the Five Cuban Heroes who fought in order to protect the Cuban people and even the American people from terrorism.

For how long will President Obama ignore international demands and allow injustice to prevail, something that is in his hands to eliminate? Until when will our Five Cuban Heroes remain in jail?

The current government of the United States of America, by their recent ratification of the arbitrary inclusion of our country in the State Department‘s annual list of “States Sponsors of Terrorism,” in addition to this infamous measure, has ignored once again the exemplary records of Cuba in this respect.

The United States of America also has disregarded the cooperation received from Cuba. In three occasions (November and December 2001, and March 2002) our representatives proposed to the U.S. authorities a draft project for bilateral cooperation to fight against terrorism, and in July 2009 reiterated their willingness to cooperate in this area without ever receiving a response.

The Cuban Government urges President Obama to abide with his commitment to fight terrorism and to act with determination and without double standards against those who from U.S. territory have perpetrated and continue to perpetrate terrorist acts against Cuba. This would be an honorable response to the open letter published today and sent by the Committee of Relatives of the Victims of the Cubana airplane that was blown up midair over the coast of Barbados.

Not for a moment can we forget that, as a result of State terrorism, the toll of dead and missing people we have suffered is higher than those who died during the attempt against the Twin Towers and the Oklahoma bombing combined.

I would like to conclude our tribute by recalling the unforgettable memorial service given to the victims of the Barbado`s crime on October 15, 1976, when we all swore to remember and condemn with unrelenting outrage the vile assassination.

Let us repeat Comrade Fidel`s statement on that occasion:
When an energetic and forceful people cry, injustice trembles!
We shall always remain loyal to those who have fallen in battle!

Glory to our heroes and martyrs!

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Por Carlos Rodríguez Almaguer

“Si Martí está en permanente vigilia ante los destinos de la Patria
-como diría Cintio en memorable poema- él se mantendrá
en vigilia ante los destinos del Maestro’’.
“Homenaje a Cintio Vitier” / Enrique Ubieta Gómez
Centro de Estudios Martianos, 25 de septiembre de 1996

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Cuando el 18 de septiembre de 1994 aparecía en las páginas de Juventud Rebelde, Martí en la hora actual de Cuba, era como si el autor de aquellos párrafos arrancara un pedazo de su corazón y lo levantara para que su luz purificara los enrarecidos aires de esta Isla Infinita que, amenazada, bloqueada, vilipendiada, permanecía firme y erguida, empeñada con quijotesca tozudez en no dejar morir las utopías más altas de los Hombres.

Allí Cintio Vitier, su autor, reflexionaba acerca de los destinos de nuestro pueblo y de su más firme asidero en aquellos tiempos de derrumbes, desmerengamientos y apresurados cánticos sobre el final de la historia: “No cometo la ingenuidad de aspirar a que cada ciudadano sea un especialista en la vida y la obra de José Martí, pero sí cometo la ingenuidad (fuerza del espíritu en que siempre he creído) de aspirar a que cada cubano sea un martiano. Y si llega a serlo aunque solo haya alcanzado una escolaridad de noveno grado […], y aunque se dedique a las tareas más disímiles, ¿llegará a ser algún día un marginal de la patria, un irresponsable, un antisocial? ¿No es Martí suficiente vacuna contra esos venenos ambientales? ¿No es Martí capaz de hacer de cada cubano, por humilde e iletrado que sea, un patriota? ¿No es capaz de inspirarle resguardo ético, amor profundo a su país, resistencia frente a la adversidad, limpieza de vida?”

Han pasado dieciséis años desde este desgarrador cuestionamiento. Otras son hoy las condiciones y también los peligros a que se enfrenta Cuba, sin embargo, cada una de estas interrogantes sigue en pie como si hubiese sido cincelada en el más resistente granito. Se cumple también el primer año de viaje de aquella alma suprema que nos enseñó no solo con su palabra y sus escritos, vibrantes y conmovedores, sino, y sobre todo, con su propia vida, porque fue hijo, compañero, amigo, padre, esposo, leal y amorosísimo; ciudadano ejemplar de una república a la que sirvió tanto con la vida pública como con la privada -como exige Martí- hasta  formar parte indisoluble de ese corpus ético en que la patria, como tal, consiste.

De aquellas preguntas en apariencia ingenuas, surgió un milagro que habrá de perdurar si somos leales como Cintio: los Cuadernos Martianos, que con el concurso de todo el pueblo se imprimieron en esos años de escaseces tremendas para que no le faltara a ningún maestro en su labor educativa la palabra de aquel hombre más puro de la raza que lo sufrió todo para enseñarnos como debe vivir y morir un cubano. Desde la primaria a la universidad, la selección de Cintio fue exhaustiva, y en ella palpita un Martí que además de enseñar, invita a asumir y a compartir un sentido de la vida donde puede alcanzarse la plenitud del ser en el ejercicio cotidiano de la virtud, sin importar el lugar que hayamos decidido ocupar en la sociedad.

En este primer aniversario, quiero recordarlo alegre como un niño, riendo en su descomunal y conmovedora sencillez, cuando el 18 de mayo de 2008 los jóvenes cubanos le entregamos, junto a su inseparable Fina, la estatuilla del Martí Acusador, en el homenaje que les rindió a ambos el Movimiento Juvenil Martiano por la obra de toda la vida.

Y cada día al levantarnos, debiéramos los cubanos todos recordar aquellas sus palabras en Vida y Obra del Apóstol José Martí: “Lo que Martí propone, en suma, es una revolución íntegra del ser que, girando sobre el eje del sacrificio y la justicia, conduzca a la historia hacia la cabal integración de todos los derechos y potestades del hombre, y a cada hombre hacia el enfrentamiento con el sentido último de su vida y de su muerte. Ante esa proposición, que reviste los caracteres de un desafío, cada uno de nosotros, según sus luces y su conciencia, tiene la palabra”.



Texto y foto enviadas por el autor


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(México D.F. 02 de diciembre). La periodista, abogada escritora e investigadora estadounidense-venezolana Eva Golinger recibirá el Premio Internacional de Periodismo que otorga el Club de Periodistas de México por sus trabajos difundidos entre el 31 de octubre de 2008 y el 01 de noviembre de 2009. La Doctora en Derecho Internacional, Eva Golinger, ha sido otorgado el Premio Internacional de Periodismo Altruista y Trabajo Periodístico de Mayor Servicio a la Sociedad del distinguido Club de Periodistas de México.

El premio le será entregado durante una ceremonia que se efectuará en la sede de esta prestigiosa institución en la Calle Filomeno Mata de Ciudad de México, el próximo 08 de diciembre.

En la comunicación dirigida a la Doctora Golinger, los directivos del Club de Periodistas de México, Presidente Mario Méndez Acosta, la Secretaria General, Celeste Sáenz de Miera y el Director General, Mouris Salloum, a nombre de los socios del Club, de sus delegaciones nacionales e internacionales y de su brazo académico y asistencial, la Fundación Antonio Sáenz de Miera, felicitan a la galardonada “por su destacado trabajo periodístico”.

Este Premio fue creado en 1951 por Antonio Sáenz de Miera, entonces Presidente de la Asociación Mexicana de Periodistas “para enaltecer la profesión y distinguir el desempeño de funciones específicas a nivel nacional e internacional”. Es un premio de periodistas para periodistas, pues el jurado está integrado por reconocidos profesionales de este oficio.

El premio es absolutamente independiente, no recibe subsidios, patrocinios ni apoyo de injerencia externa. El respeto que despierta el certamen como defensor de la libertad de expresión queda de manifiesto por el número de trabajos periodísticos recibidos este año, más de siete mil.

Durante su permanencia en Ciudad de México, Eva Golinger dictará la conferencia “La ofensiva imperial de Washington en América Latina”, el 9 de diciembre, en el Teatro del Pueblo. El 10 regresará a Caracas.

Eva Golinger es abogada, escritora y analista política. En la última década ha denunciado la injerencia de Estados Unidos de Norteamérica en Venezuela y en otros países de América Latina a través de varios trabajos de investigación. Es autora de los libros “El Código Chávez: Descifrando la intervención de Estados Unidos en Venezuela” (Monte Avila 2005); “Bush vs Chávez: la guerra de Washington contra Venezuela” (Monte Avila 2006); “La Telaraña Imperial: enciclopedia de injerencia y subversión” (Monte Avila 2009) y otros. Sus libros y escritos han sido traducidos al inglés, francés, alemán, italiano, farsi, chino, portugués, sueco y ruso.

Foto RCBáez

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Por Manuel David Orrio

Néstor Baguer_periodista_académico y combatienteEste pasado 25 de octubre pudo habérseme encontrado en un pequeño bar ubicado en la intersección de las centrohabaneras calles San Rafael y Belascoaín. Me tocaba, sí que me tocaba, rendir en sólo un par de cervezas un solitario y callado homenaje a mi maestro, camarada de armas y amigo, Néstor Baguer Sánchez-Galarraga.

 

Cinco años hizo en ese día que el veterano periodista y combatiente secreto de la Seguridad del Estado cubano batió las columnas de la vida. Entregó a su labor anónima en defensa de Cuba cuatro decenios de su existencia, y tuvo, no como otros, la inmensa suerte de ser reconocido por todo un pueblo como paradigma de sacrificio. De paso, está por ver si Néstor Baguer -“Octavio” para sus compañeros de guerras secretas- fue entre tantos como él el representativo de la alta cultura como arma de la Revolución. Cuesta aceptar que un docto académico de la Lengua Española abandone dignidad como ésa, para soportar durante años el estigma de traidor a su Patria, cargando sobre los hombros el inmenso costo personal y familiar que semejante misión implica.

 

Recuerdos, momentos, impresiones. Ese domingo entré al bar centrohabanero y sentí que El Viejo, como familiarmente le llamábamos al interior de la Seguridad, me estaba esperando en la mesa del rincón, la que permite una visibilidad que entre agentes encubiertos deviene una deformación “profesional”. Allí, como luz difusa, me pareció ver el bastón de caballero en una mano y la inevitable boina negra cubriendo la testa, personal homenaje de Baguer a su origen y carácter vascos.

 

Octavio y Miguel no sabían de su pertenencia al mismo bando; pero, por esos misterios de la vida, los aparentes enemigos no pudieron evitar una corriente de simpatía, donde la mutua afición por la alta cultura fue el camino de las reconciliaciones. Sí, reconciliaciones, porque por esos asuntos del “oficio”, Néstor Baguer y Manuel David Orrio, supuestos “periodistas independientes” al servicio de los Estados Unidos en su política contra Cuba, se vieron obligados a sostener “peleas olímpicas”, como el propio Baguer relató para el libro “Los Disidentes”. (2)

 

A la primera ronda invitaba Baguer; a la segunda, yo. Y no más. Era una rutina que nació en septiembre de 1995 y no pudo llegar a los 8 años, porque antes de ese aniversario, más amistoso que etílico, a Octavio y a Miguel les tocó revelar sus identidades de agentes encubiertos y denunciar lo mucho que sabían sobre los planes del Gobierno de los Estados Unidos contra Cuba. Uno ya ansiaba merecido descanso; el otro casi se insubordina ante la orden de “destape”. Pero cuando a palabrotas de trincheras se hizo saber que el mandato venía directamente de Fidel, pues nada:” ¡C…, hubieras empezado por ahí!”.

 

Para mí, El Viejo siempre será como le describí en una entrevista:”sangre azulísima con veta comunista, excondíscipulo de Jesse Helms y académico de la Lengua Española, que me introdujo en los secretos del periodismo y me trató a bastonazos para un discípulo preferido. Estuve entre las más de 10 personas a quienes les tachó un artículo con una frase lapidaria: ‘esta palabra no está en el diccionario’. Todos fuimos a revisar y, efectivamente, el vocablo ausente en el mataburros” (3). Y así, sentado a la mesa de aquel nuestro bar preferido, me pareció verle el día en que un contrarrevolucionario, partidario acérrimo de la anticubana Ley Helms-Burton, se preparaba para darle algo que pudiera llamarse “golpe de Estado”.

 

Mi jefatura me había dado instrucciones precisas de defender a Baguer a capa y espada, posiblemente sin sospechar que el veterano periodista tenía ases en la manga. Sonriente como cortesano, Néstor se presentó en el apartamento del individuo, atestado de “contras”. Entregó al “golpista” un ejemplar impreso en Miami de El Diario de las Américas, y le dijo:

 

– ¡Julio, aquí hablan de ti en un artículo de lo más interesante!-

 

¡Qué artículo! Al “contra” feroz le sacaron de los archivos sus momentos de fiscal en los Tribunales Revolucionarios de 1959, y casi le hicieron la lista de las condenas a muerte que solicitó y le fueron concedidas. Por supuesto, del “golpe de Estado” ni humo quedó, y a mí me vino a la mente una frase de Lenin que no ha perdido vigencia: “tras el extremista, el oportunista”.

 

Octavio, el viejo Octavio. “Días antes de morir, un grupo de camaradas fuimos a visitarle al hospital donde agonizaba. De repente, un momento de lucidez y una frase: ‘Orrio, mi amigo’. Le besé en la frente y sólo atiné a decirle: ‘chao, viejo’. Y ahora, cuando voy al cementerio para estar un rato en la tumba de mis padres, no me olvido de Baguer, nada menos que sepultado en la de Pancho Marty, creo que su tatarabuelo, y quien fue un legendario comerciante y promotor de las artes en el siglo XIX cubano”. (4)

 

Sin darme cuenta, apuré en ese 25 de octubre las dos cervezas de mi callado homenaje, al tiempo que me atrapé en plena deformación “profesional”. Desde la mesa del rincón estuve chequeando cuanto pasaba. Y así, entre miradas aparentemente al descuido, vi a Baguer. Como siempre, de bastón y boina…

 

Notas:

 

1) Versionado para Kaos en la Red tras ser publicado en

 

http://www.cubahora.cu/index.php?tpl=buscar/ver-not_buscar.tpl.html&newsid_obj_id=1034281

 

2) Los Disidentes / Luis Báez y Rosa Miriam Elizalde. Editora Política. La Habana, 2003. p. 174.

 

3) La “Seguridad” de la Revolución radica en el arma de la crítica. Entrevista a Manuel David Orrio del Rosario, agente Miguel de la Seguridad del Estado cubano. Dax Toscano. http://www.kaosenlared.net/noticia/entrevista-manuel-david-orrio-rosario-agente-miguel-seguridad-estado-c

 

4) Ibídem 3.

 

Fuente www.kaosenlared.net/noticia/recordando-a-nestor-baguer-1

 

 

Nos parece interesante que revises también:

 

El agente “Octavio” / Ignacio López Marrero

http://www.giron.co.cu/Articulo.aspx?Idn=5&&lang=es

 

¿Independientes de qué? / Néstor Balaguer Sánchez Galárraga

http://www.ain.cubaweb.cu/libro/nestor/baguer.htm

 

Néstor Baguer, soldado de la patria y de la palabra / Daynet Rodriguez Sotomayor

http://archivo.cubadebate.cu/index.php?tpl=design/especiales.tpl.html&newsid_obj_id=3590

 

El pueblo despide a Baguer como soldado convertido en raíz / Palabras de Tubal Páez, presidente de la UPEC, en la despedida de duelo de Néstor Baguer Sánchez-Galarraga, el 26 de octubre de 2004.

http://archivo.cubadebate.cu/index.php?tpl=design/especial_amplia.tpl.html&newsid_obj_id=3591

 

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