Feeds:
Entradas
Comentarios

Archive for the ‘Sociedad’ Category

Por Alberto Maldonado S.*

rcbaez_yelninojesus.JPG


Lo recuerdo muy bien. Éramos cuatro hermanos; dos mujeres y dos varones. Vivíamos a cargo del abuelo, un viejito cascarrabias a quien nunca jamás vi sonreír. Tampoco golpear nadie. Nuestra madre no tenía otra función que la de atender a sus hijas, hijos. Había sido criada para ello; y a ello se dedicó toda su vida. Dada la dependencia del viejo abuelo, mi madre no tenía para lujos; a veces, ni para lo más indispensable.

Peor para regalos caros que en esos tiempos estaban reservados para muy pocas familias pudientes, amén de que el propio mercado de esos tiempos ofrecía mercadería de fino acabado, pero muy limitadamente. Apenas si para cada inicio de clases (octubre de cada año) había para un par de calzones de dril, uno o dos pares de zapatos, un par de camisas, una o dos chompitas, unos pocos calzoncillos y camisetas, unas cuantas medias que, cuando se rompían, había que zurcirlas para que duren. Igual que los pantalones.

Y cuando llegaba la Navidad, la costumbre era regalar alguna cosa, pero solamente a los niños y adolescentes. Ni siquiera en la creatividad comercial, se pensaba en esos grandes centros comerciales que hoy en día, desde meses antes, comienzan a promover uno y mil adornos luminosos, solo para decorar el “árbol” de la navidad.

En los días previos al 24 de diciembre (la fecha señalada por la Iglesia como aniversario del nacimiento del “Niño Dios”) en las casas se ensayaban los llamados pesebres: la figura de un niño junto a la figura de una virgen rodeados los dos de pajillas, de pencos y de animales domésticos (un buey, un burro, un perro, un loro) y de pobreza extrema. Por allá, a lo lejos, venían los reyes magos, esos que según las “sagradas escrituras” se guiaron por las estrellas y llegaron con presentes (regalos) a adorar al nuevo rey del mundo, al niño dios, que había nacido en un pobre pesebre de Belén

Recuerdo muy claramente que a las dos hermanas mayores, que ya pintaban jovencitas, la mamá se las arreglaba para que reciban unas lindas muñequitas de algodón y tela, hechas a mano; y unos vestidos nuevos de falda ancha. Y a los dos varones, máximo una pelota de trapo, para que la gastemos, pateándola con los nuevos zapatos blindados que nos compraban.

Pero nadie pensaba en regalos; menos en regalos caros, porque simple y llanamente no ofrecía el mercado de esos tiempos. Además, no era la costumbre. A nadie se le ocurría regalar a “todo el mundo” sus navidades; y nosotros nos contentábamos con unas bolsitas pequeñas de caramelos y con la misa del gallo.

La misa del gallo era espectacular. Había un ambiente de fiesta en la iglesia del pueblo que se adornaba con velas encendidas, flores y picadillo. El cura y sus acólitos vestían de colores chillones y el maestro de capilla, que era un aprendiz del piano y del órgano, ensayaba villancicos alegres, que todos cantábamos. Y en el pesebre que hacían en la parte posterior de la iglesia, como una tentación, fulguraban unos lindos y chillones juguetes de barro de la Victoria, una parroquia cercana al pueblo, que mantenía viva y activa la herencia que habían recibido de sus mayores: la alfarería. Ellos hacían unos lindos gallos rojos, unos burros celestes, unas vacas azules. Y unos tiestos brillantes.

Después de la misa del gallo, el párroco invitaba a una especie de café-cena pero solo a unos cuantos niños del pueblo. Yo siempre estaba en esa comilona ya que el cura Cadena era mi padrino de bautizo. A la final del café (porque eso era al fin el agasajo) el párroco regalaba a sus hijos “predilectos” un rosario hecho de mullos baratos y encadenados con una piola muy delgada, más galletas y caramelos. Y nada más.

En el pueblo no se hablaba de otra cosa que de la Navidad y del “niño dios” Una semana después vendría el año nuevo; pero, esa era otra fiesta —de los mayores—. Y los mayores hacían de la Navidad y el año nuevo una sola farra. A veces, o mejor dicho con frecuencia, no eran sino pretextos para dedicarse al aguardiente ya que el whisky (peor el cognac) era inexistente; y por lo caro, muy pocos se daban el lujo de comprarlos y de beberlos. Y muy pocos (mejor dicho nadie) tenían la costumbre de beber vino, que por esos tiempos circulaba el Torino, un vino de origen italiano pero que los chilenos vendían a buen precio.

La navidad era una fiesta de niños y niñas. Con qué reverencia se observaba o se tocaba al “niño dios” En Pujilí sacaban la imagen del Niño de Isinche un niño milagroso que era capaz de reunir en manifestación pública a muchos fieles: hombres, mujeres, ancianos, jóvenes, adolescentes y niños y niñas. Decían que era muy milagroso, que curaba a los enfermos, que hacía andar a los patojos, que los ciegos veían. Se llamaba el Niño de Isinche porque era de propiedad de los dueños de una gran hacienda agropecuaria, sita en el sector que llevaba ese nombre y que permitían, cada semana, una misa de cuerpo presente a cargo del “coadjutor” de Pujilí.

En los grandes acontecimientos, permitían que vaya a Pujilí, a Saquisilí, a Angamarca, en peregrinación y acompañado de “disfrazados” y de un grupo de mujeres que iban cantando villancicos de pueblo. Y todas las limosnas (billetes, monedas, a veces joyas) que la gente ponía en la capa del Niño, eran para el propietario de Isinche que en esos tiempos estaba en manos de los señores Calero, unos terratenientes de Latacunga que administraban la hacienda por turno y que daban toros de pueblo, una vez al año, precisamente con motivo de la navidad.

Lo del Niño de Isinche no era sino la aplicación práctica de lo que nos dejaron los españoles, en materia de religiosidad. Pero, en los ambientes populares (del pueblo), había un gran respeto por la Navidad y el Niño Dios. Nadie pensaba en otra cosa que en el pasaje bíblico que los curas y los beatos y beatas del pueblo, repetían una y otra vez, como si hubiesen sido testigos presenciales de tal acontecimiento. Y a él, y solo a él, estaban dedicados todos los recuerdos y las apelaciones.

Los tiempos pasan, es verdad; y también es verdad que los tiempos cambian. Sesenta y tantos años después de aquella época, se sigue celebrando la navidad pero sin el “niño Jesús” como actor principal del auto popular. Mas bien dicho, los curas en las iglesias siguen recitando el pasaje bíblico y en algunas familias se mantiene a medias la tradición de la “novena del niño”: una figura de un niño rozagante que visita casa por casa, los nueve días anteriores al 24 de diciembre; y la familia se reúne a rezar unida y a agasajar a los niños y niñas. Hasta unos cuantos vivos se han inventado la figura del “divino niño” que determinados feligreses los tienen bajo su custodia y para su explotación.

Medio siglo después, ya el “Niño Dios” ha sido olvidado por las multitudes de creyentes. En los grandes “malls” (centros comerciales) solo vemos figuras y escuchamos una música que nos invita a comprar. En la práctica, se ha establecido, sin ley, la obligación de dar regalos por lo menos a la gente allegada. El agradito de antaño ha quedado relegado a un presente que, si es más o menos costoso, representa el grado de cariño y de significación que tiene, para el regalante, el regalado.

El cambio se ha producido, sin que nos demos cuenta… mejor dicho, poco a poco, nos fuimos familiarizándonos con un viejito regalón, de luenga barba blanca y un sonoro ¡jo, jo, jo! El viejito de rojo y gorra de niño viaja en trineo por unos paisajes blanquecinos llenos de pinos y cubiertos de nieve. El viejito primero llamose Santa Claus (a veces lo escribían con K) y después pasó a ser Papá Noel. Y con él nos hemos quedado a pesar de que por nuestros países no se ve nieve sino en las cumbres andinas, nunca cae esa nieve blanquecina sino -de vez en cuando- unos granizos que más parecen pedradas, y nuestros montubios usan botas de caucho sintético para poder caminar por esos caminos llenos de fango.

Según la versión anglosajona (que fue la que terminó de imponerse en nuestros países) el Papa Noel era un viejito bondadoso que cargaba regalos al por mayor, pero solo para los niños buenos. Esta perspectiva hizo que dejáramos de poner en la ventana, en la noche del 24 al 25 de diciembre de cada año, los viejos zapatos, a ver si el Papá Noel se animaba a dejar algún regalito menor. La costumbre se interrumpió porque en lugar de que al siguiente día encontráramos el regalito, resultó que a unos primos entusiastas, lo que les pasó fue que “algún curioso” se llevó los viejos zapatos.

En estos tiempos Papa Noel (o el viejo Claus) han quedado para promocionar ventas. Los grandes almacenes, los centros comerciales, la televisión y lo que queda de la prensa impresa, se sirven de la vestimenta y el gorro del Santa Claus (con los colores de la Coca-Cola) para promocionar ventas. “¡Compre, compre, compre!” nos dicen y nos repiten. Y a las pobres empleadas de mostrador y a las que cobran, a las que pagan un ridículo sueldo por su fastidioso y agotador trabajo, también les ponen el gorrito de Santa Klaus y a vender se ha dicho. Es decir, el Papá Noel, que al parecer era machista, como tantos personajes del medioevo, ha permitido que las damas también puedan serlo.

Hace años, a un estudioso venezolano (mucho antes de Chávez) se le ocurrió investigar sobre quiénes eran los beneficiarios de las fechas conmemorativas, de “los días de…”, en especial del día de la madre, ya que hoy en día tenemos que la ONU ha servido para establecer un día al año para cualquier celebración (justa e injusta) y no sé si se ha establecido ya el día del terrorista o el día del preso común. Pero recuerdo que la investigación versó sobre el sesquicentenario (los 150 años) de la declaración de independencia de la corona española, en lo que hoy se llaman los países andinos.

Como no podía ser de otra manera, el estudio reveló algo que ya todos sabíamos: que los grandes beneficiarios (a veces los únicos) de estas fechas cívicas eran los comerciantes; comerciantes de todo: desde artículos necesarios o indispensables, pasando por los de moda o los que simple y llanamente ofrecían esperanzas o que terminaban en decepciones. Pero ofrecían algo. Medio siglo atrás, todavía había cierta honestidad en el ofrecimiento.

Hoy día, la sociedad de consumo (que es la que en definitiva maneja todas estas fechas) ofrece, ofrece y ofrece. Solo hay que darse una vueltita por los llamados centros comerciales o por las calles también llamadas comerciales o revisar la programación diaria de los canales de televisión u hojear una revista o un diario (de los que todavía se publican) y encontraremos que prácticamente ya no hay qué ver o leer porque la publicidad lo ocupa todo.

El diario El Comercio, por ejemplo, los sábados y domingos, está saturado de publicidad comercial (compre, compre, compre) y ya se han hecho habituales los llamados suplementos (anexos) en papel couché o bond de 90 gramos (que son carísimos) o pequeñas o grandes revistas que ofrecen al agredido perceptor (lector, oyente, televidente, internauta). Según algún estudio económico que leí hace años, el costo de tal publicidad (márketing dicen que es, los espanglish hablantes) equivale a un 30% del valor en que se vende el producto o el servicio.

¿Lo paga este valor el fabricante o productor? ¿Quizá el comerciante mayorista o el minorista? La sociedad de consumo es tan hábil que este valor lo paga el consumidor, es decir, el cliente. Solo que él no sabe que en el precio que paga por un juguete o por un carro se incluye este 30%, que hoy en día debe ser algo más ya que por estas fechas los espacios publicitarios son cada vez más caros. Y la gran prensa comercial (escrita, radial, televisada) vive y sobrevive de la publicidad comercial. Muy poco de la publicidad eventual o indispensable (avisos, convocatorias, etc.) o cuando hay en el gobierno de turno un “comunicador social” que cree que solo a base de cuñas publicitarias ya puede desmentir a la gran prensa de lo mucho que hay que desmentirla, todos los días.

En este instante me acuerdo de Eduardo Galeano, ese periodista-escritor uruguayo que dice las cosas con tal lógica que es muy difícil rebatirlo. Dice Galeano que en algún momento él se cayó de la tierra porque no entiende cómo es posible que “se cambie un vehículo cada tres años (esté o no en buen estado, el anterior) o un celular, cada tres meses” Y agrega que él no comprende como hemos pasado de la época del “guarde, guarde y guarde” al del “compre y bote que ya viene el modelo nuevo” (las citas no son textuales) porque la sociedad de consumo nos ha introducido en el “endéudese” permanente que para eso están las tarjetas de crédito.

Hoy en día, se mide al ciudadano, de acuerdo a sus capacidades de compra, de regalar y de endeudarse. De tal manera, que ya no hay pretextos para que el más pobre y desheredado de la fortuna (como dicen los diarios sipianos) no pueda regalar a sus hijos o a sus sobrinos unos lindos carritos de juguete que duran exactamente 24 horas desde que cae en manos del crío afortunado, ya que además están hechos para eso; para que vivan el más corto tiempo posible.

Por eso dice Galeano que “ha descubierto” que los causantes de tan breve vida son los propios fabricantes. Y los comerciantes, desde luego, están felices con esa táctica ya que de manera alguna es conveniente que un juguete o alguna sorpresa, se queden sin vender, para el siguiente año.

Y vaya que las tarjetas de crédito han reemplazado, en la práctica, al dinero en efectivo. Solo que hay que pagar, meses o semanas después, pero hay que pagarlas. Y en nuestra América mestiza vaya que la publicidad, especialmente navideña, le da solución para todo. Y las tarjetas, “por si acaso”, se han reservado “el derecho” a cobrar los intereses que antes lo hacían los “chulqueros” y con métodos de cobro que ni siquiera los chulqueros los utilizaban.

¿Cuántos vehículos nuevos se venden anualmente en el Ecuador? No hay que olvidar que este es un país que aún anda en el tercer mundo, que no pasa de los trece millones de habitantes y que “población económicamente activa” no pasa de un 35%. Pero los comerciantes de automotores están felices porque a pesar del país en que viven y de la crisis económica mundial (que no ha dejado de afectarnos) hoy venden un promedio de 120 mil carros al año. Por eso es que ciudades como Quito, Guayaquil, Cuenca, Manta, Machala, ya no se puede andar a pie porque los carros ocupan hasta las veredas y en carro tampoco porque los atascones son tan brutales que en algunos sitios uno avanza más rápido a pie que en carro.

¿Y quién diablos, en semejante y bulliciosa feria, va a acordarse del “niño Jesús”? Dirán los pragmáticos que eso era bueno para los niñas y niñas de hace medio siglo, ya que ellos no tuvieron sino “ese entretenimiento” Que no gozaron (no gozamos) de adelantos como la televisión, la radio y, sobre todo, el internet.

¿Qué podría significar el “Niño Dios” para un niño, niña, de estos tiempos? Un retroceso porque esa figura religiosa estaría en contra de la sociedad de consumo, comenzando porque ese niño nació en un pesebre, sin celular, en medio de vacas y perros y sin un juguete que dañar. Y, lo peor, con unos padres que no tenían siquiera una tarjeta de crédito para comprar algo, aunque sea al “fío”.

Vuelvo a preguntar: ¿En dónde dejaron al Niño Jesús?

* Periodista.

Tomado de http://www.surysur.net/?q=node/15380

Imagen agregada RCBáez

Read Full Post »

Dos grandes potencias: dos actitudes, dos formas de asumir las responsabilidades con el mundo… como siempre, Estados Unidos se rehusa a dar respuestas positivas…

 

Los dos máximos contaminantes del mundo se enfrentaron en la cumbre por la reducción de las emisiones y la fórmula para financiar la lucha contra los efectos del cambio climático causado, ante todo, por los países ricos.

china-usa.jpgChinos y estadounidenses contribuyen al 40% de las emisiones globales de dióxido de carbono (CO2). Por un lado, Pekín quiere dar una nueva dinámica a la conferencia cuando el primer ministro chino, Wen Jiabao, asista a las negociaciones junto con más de un centenar de jefes de Estado y de Gobierno en Copenhague la semana próxima.

Sin embargo, el jefe de la delegación norteamericana, Todd Stern, comentó que “el país cuyas emisiones están subiendo de manera radical, realmente radical, es China, que ahora es el que más contamina del mundo”. Asimismo, pronosticó que no se podrá tener el recorte de las emisiones que se necesitan globalmente si China no se convierte en un agente principal en esas medidas.

Además, Washington ha descartado que vaya a integrarse en el Protocolo de Kioto, el único mecanismo legal actualmente, al que se han acogido 37 países industrializados, que expira en 2012 y que deberá ser sustituido por el acuerdo negociado ahora en Copenhague. Pekín, por el contrario, insiste en que Estados Unidos participe en este protocolo, firmado en 1997 en la ciudad nipona de Kioto, informó la agencia Efe.

Al respecto, el secretario ejecutivo de la conferencia, Yvo de Boer, afirmó que Kioto sobrevivirá por varias razones, entre ellas porque se necesitaron ocho años para ponerlo en vigor y porque otro mecanismo llevaría demasiado tiempo, cuando ahora urge tomar medidas inmediatas.

Estados Unidos, ha rechazado, además, dar un centavo de dinero de sus contribuyentes para financiar a China el recorte de sus emisiones de gases de efecto invernadero, uno de los puntos más complicados en las negociaciones de Copenhague. Entre otras cosas, de Boer apuntó que quedan aún dos días antes de que los ministros lleguen a Copenhague para empezar la fase preparatoria hacia la cumbre de más de un centenar de jefes de Estado y de Gobierno entre el 16 y el 18 de diciembre.

El funcionario de la ONU explicó que hay varias opciones sobre la mesa respecto al resultado final. Una es que la cumbre concluya con un documento vinculante que obligue a los países contaminantes a rebajar su cuota de emisiones de CO2, una opción estimada como poco probable, o bien que se aplace su elaboración a mediados de 2010 y las negociaciones de Copenhague se plasmen en una declaración política, añadió Efe.

En el seno de la cumbre, esta opción ha sido rechazada por muchos países en desarrollo, ONG y movimientos ecologistas, que consideran que debe tomarse una decisión vinculante sin demora.

http://www.adnmundo.com/contenidos/ambiente/china_eeuu_enfrentan_cumbre_cambio_climatico_copenhague_ma101209.html

Read Full Post »

Por Oscar Taffetani

Hambre

(APe).- La Organización Internacional del Trabajo (OIT) cada vez se parece más al “Ministerio de la Abundancia” que imaginó Orwell en su novela 1984. El ministerio orwelliano, lejos de proveer abundancia, planificaba la miseria. Su misión era que no faltara el hambre en ningún hogar.

La OIT -paradoja andante- se ocupa de medir el desempleo mundial, presente y futuro. Sería hora de cambiar la sigla. Debería llamarse OINT: (Organización Internacional del No-Trabajo).

Es una ironía con sabor amargo. Porque la verdad incontrastable, la verdad brillante y ensombrecida, presente y escamoteada, es que sí hay un ogro mundial, un asesino con cara de bueno llamado capitalismo, que planifica, planificó y seguirá planificando la desocupación, la miseria y la exclusión de millones de seres humanos.

El Informe Lugano

La politóloga norteamericana Susan George, una ecologista militante radicada desde hace décadas en los Países Bajos, publicó en 1999 la ficción titulada El Informe Lugano. Preservando el capitalismo en el siglo XXI. Un equipo científico multidisciplinario es contratado, en absoluto secreto, para que elabore una prospectiva mundial, en relación con los recursos naturales, el hábitat y el desarrollo de la especie humana.

¿Por qué es secreto ese estudio? Pues, porque el poder trasnacional que contrata a los especialistas les exige que no tengan ningún tipo de pruritos ni de reparos morales a la hora de hacer el diagnóstico y a la hora de proponer soluciones.

Y el diagnóstico es terrible (porque prevé el colapso ambiental y humano en unos pocos años más). Y las soluciones que proponen los especialistas son más terribles aún. Al lado de los redactores del Informe Lugano -permítasenos la broma- Thomas Malthus es San Francisco de Asís.

“Si el capitalismo del siglo XXI -leemos- no puede funcionar con las actuales condiciones demográficas, hay que alterar estas condiciones. Esto, planteado así, puede parecer un genocidio. Pero las metas que se persiguen son: a) crear un ambiente económico en el que individualmente se consiga el éxito y la felicidad, b) proteger un medio habitable para los seres humanos y otras especies y c) perpetuar la cultura occidental y una sociedad civilizada…”

No es la primera vez (pensemos en Julio Verne, en Orwell, en Ray Bradbury) que un relato de ficción es lisa y llanamente una predicción.

Pero hay algo más inquietante aún: ¿y si no se trata de una ficción? ¿Y si el Informe Lugano es real, y sólo están preparando a la opinión pública para consensuar una masacre?

El Informe OIT

“La crisis económica -leemos en un cable- se hace notar cada día con nuevos despidos en empresas grandes y pequeñas de todos los sectores en distintos países. Y este año, hasta 51 millones de personas en el mundo podrían perder sus empleos, lo que llevaría la cifra de desocupados hasta 230 millones, advirtió ayer la Organización Internacional del Trabajo…”

“En su informe de Tendencias Mundiales del Empleo para 2009, presentado en Ginebra, el organismo dependiente de la ONU alertó que se espera un ‘aumento espectacular’ de los desempleados, trabajadores pobres o con empleos vulnerables, en relación a 2007. El número de desocupados podría aumentar entre 18 y 30 millones y hasta ‘51 millones si la situación continúa deteriorándose’. En América latina, entre 1,5 y 2,4 millones de trabajadores podrían perder sus puestos…”

“Las previsiones más optimistas del FMI -seguimos transcribiendo- apuntan a un incremento del desempleo que afectará a 18 millones de personas, un 6,1% del mercado laboral. Pero, escéptico, el organismo juzga que esta perspectiva se queda corta ante la avalancha de signos que presagian una crisis cada vez más profunda…”

“El número de trabajadores pobres -que no ganan lo suficiente para mantenerse a sí mismos y a sus familias por encima del umbral de la pobreza de 2 dólares al día- podría alcanzar los 1.400 millones, ‘casi el 45% de la población mundial con empleo’, según la OIT…”

Lugano, Ginebra, Davos

La ciudad de Lugano es el tercer centro bancario y financiero de Suiza. No muy lejos de Lugano está Ginebra, llamada por los mismos suizos “la capital del mundo”.

En Lugano -relata Susan George- se reunieron los técnicos que elaboraron el Informe (este vocabulario aséptico usaban los nazis cuando mandaban a construir las cámaras de gas y los hornos crematorios).

En Ginebra -como se sabe- está la sede principal de la OIT. Regularmente, lo mismo que otras agencias y organizaciones de las Naciones Unidas, la OIT publica un informe con alarmas y advertencias sobre el crecimiento de la desocupación, el impacto de la crisis financiera, el aumento del trabajo informal y el enfriamiento de la economía.

Hasta los Alpes suizos, hasta esas pintorescas ciudades como Davos que cada tanto reciben a los jefes del Estado global, no llegan los quejidos. No llega el llanto de las víctimas. No se oye, en esas alturas, el suspiro de la criatura oprimida.

Qué silencio, Dios mío. Un silencio extremo. Ensordecedor.

Tomado de http://www.pelotadetrapo.org.ar/agencia/index.php?option=com_content&view=article&id=310:alla-abajo-se-muere-la-gente&catid=35:noticia-del-dia&Itemid=106

Edición: 1436

Read Full Post »

El pasado 10 de diciembre se efectuó en La Habana, el Taller Internacional “La Declaración Universal de los Derechos Humanos: 60 años después”, convocado por los Capítulos Cubano y Venezolano de la Red de Redes “En Defensa de la Humanidad” y la Comisión Nacional Cubana de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

En la inauguración el canciller cubano Felipe Pérez Roque se pronunció por una autentica cooperación internacional en la esfera de los derechos humanos, bajo el principio de la objetividad, la imparcialidad y la no selectividad.

Al evento asistieron alrededor de 200 intelectuales, artistas, periodistas, activistas sociales y parlamentarios entre los que se encontraban Cindy Sheehan, pacifista estadounidense, Cynthia McKinney, ex candidata presidencial norteamericana por el Partido Verde, el fraile dominico brasileño Frei Betto, el líder nacionalista boricua Rafael Cancel Miranda, los españoles Javier Couzo y Luis Eduardo Aute y un numeroso grupo de líderes cristianos latinoamericanos de comunidades en proceso de cambio.

Los debates abarcaron el análisis de graves problemas del mundo de hoy, en el que la garantía de los derechos humanos para todos, plenamente efectivos e indivisibles, sigue siendo una necesidad insatisfecha e impostergable. Otros asuntos tratados fueron el derecho a la vida, a la paz, a la salud, a la educación, al trabajo, la denuncia de la tortura y la condena a la manipulación de este tema.

Los participantes, en pleno, exigieron el cierre de la cárcel de Guantánamo y la devolución de ese territorio a Cuba, el fin al bloqueo de Estados Unidos contra la Isla y la liberación de cinco cubanos presos en cárceles norteamericanas por luchar contra el terrorismo.

Al foro enviaron mensajes de adhesión el cineasta cubano Alfredo Guevara y Adolfo Pérez Esquivel y José Saramago, [publicado recientemente por Cuba coraje] Premios Nobel de la Paz y de Literatura, respectivamente y Aman A. Chamas, escritora iraquí.

Al clausurar el Taller, Ricardo Alarcon, Presidente de la Asamblea Nacional de Cuba, puntualizo, que este es un tema que puede ser analizado desde muy diversos ángulos, pero lo más importante, es lograr que los principios y objetivos de esa Declaración sean vistos en su integralidad en todos los aspectos y sin excluir a ningún pueblo.

1

“Nuestra voz se levanta hoy en un grito de denuncia y solidaridad”

Intervención del ministro de relaciones exteriores, Felipe Pérez Roque, en la inauguración del Taller Internacional “La Declaración Universal de los Derechos Humanos: 60 años después”, efectuado en el Palacio de Convenciones, el 10 de diciembre de 2008.

Queridos familiares de nuestros Cinco Héroes, prisioneros políticos en Estados Unidos;

Queridos amigos, queridas amigas, llegados desde los más diversos lugares para participar en este taller;

Compañeras y compañeros cubanos:

Saludamos la iniciativa de los Capítulos venezolano y cubano de la Red de Redes “En defensa de la Humanidad” y de la Comisión Nacional Cubana de la UNESCO de convocar este Taller Internacional “La declaración universal de los Derechos Humanos: 60 años después.” Les damos a los amigos llegados de otros países cordial bienvenida a nuestra patria.

Sesenta años atrás la Asamblea General de las Naciones Unidas adoptó la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Su aprobación fue posible solo tras la victoria de las fuerzas progresistas sobre el fascismo y constituye, sin duda, un éxito de los pueblos en la lucha por el reconocimiento de sus derechos.

Aun con las limitaciones resultantes del momento en que se proclamó, la Declaración marcó un hito y sirvió de inspiración y estímulo al ulterior desarrollo y codificación de los derechos humanos, tanto de las personas como de los pueblos, incluidos los derechos de solidaridad.

En 1948, al aprobarse la Declaración, ya había comenzado la llamada Guerra Fría. Prácticamente la mitad de los actuales Estados miembros de las Naciones Unidas estaban sometidos al dominio colonial o eran simplemente neocolonias. Fue la época del surgimiento del oprobioso régimen del apartheid en Sudáfrica, a cuya derrota contribuyeron los combatientes cubanos décadas después.

En un día como hoy me gustaría también evocar la memoria de los más de 2 000 combatientes cubanos caídos en África para conseguir la derrota del ejército del apartheid y para obtener la independencia de Namibia, la liberación de Nelson Mandela, el desmantelamiento de aquel odioso engendro y la preservación de la integridad territorial de Angola. En un día como hoy quisiera evocar su sacrificio, a miles de kilómetros de Cuba, y hacer llegar también un testimonio de respeto a sus familiares en nuestra patria.

Aunque el propio preámbulo de la Carta de las Naciones Unidas, proclamada en 1945, identificó entre sus propósitos el respeto al principio de la libre determinación de los pueblos, no fue hasta la década de 1960 que la Asamblea General de las Naciones Unidas proclamó ese principio -el de la libre determinación de los pueblos- como un derecho.

A lo largo de los años, la batalla de muchos países en desarrollo y de las fuerzas progresistas en el mundo industrializado permitió la ulterior reivindicación y reconocimiento de otros derechos inalienables de los pueblos, en particular, de sus derechos a la paz y al desarrollo.

En 1993, la Conferencia Mundial de Derechos Humanos, celebrada en Viena, brindó un importante impulso a la cooperación internacional en materia de derechos humanos. El reconocimiento de la universalidad, la indivisibilidad y la interdependencia de todos los derechos humanos y de la necesidad de darles un tratamiento justo y equitativo, fueron elementos esenciales del consenso alcanzado en Viena en 1993.

El respeto a la diversidad, el reconocimiento de las particularidades nacionales y regionales, de los diferentes patrimonios históricos y culturales y del derecho de los pueblos a establecer su propio sistema económico, político y social, se erigieron entonces en elementos esenciales para la promoción de una genuina cooperación internacional en materia de derechos humanos, con apego a los principios de objetividad, imparcialidad y no selectividad.

Sin embargo, los gobiernos de Estados Unidos y sus aliados siguieron manipulando el tema de los derechos humanos a su antojo y utilizándolo como herramienta de chantaje y presión contra aquellos países que, como Cuba, persistíamos en nuestro derecho a la libre determinación y la independencia. Durante años, asistimos a las prácticas discriminatorias y corruptas orquestadas en la desprestigiada Comisión de Derechos Humanos. Hoy, nos congratulamos por el surgimiento del Consejo de Derechos Humanos, libre de aquellas prácticas aberrantes. Alertamos, sin embargo, del peligro latente de que se intente entronizar en el Consejo de Derechos Humanos otra vez un clima de confrontación y selectividad; si así fuere, plantaremos batalla nuevamente. Bueno es advertirlo claramente en este día.

La proclamación del derecho de los pueblos a la solidaridad internacional, en un mundo caracterizado por las inequidades y el egoísmo de los más ricos y poderosos, constituye la más reciente conquista en el desarrollo progresivo del derecho internacional de los derechos humanos a favor de los intereses de los más necesitados del planeta.

Estimados amigos:

Aun cuando se han producido avances en el reconocimiento internacional de los derechos humanos, la realización y disfrute de todos los derechos humanos para todos los pueblos y personas no pasa de ser hoy una quimera.

Nuestros pueblos sufren el egoísmo, la injusticia, las pretensiones de dominación, la inequidad, el derroche y el consumismo desmesurado de una minoría insensible y derrochadora, frente al desamparo, el hambre y la desnutrición, el analfabetismo y las enfermedades para los más de 2 600 millones de personas que se preguntan hoy, 60 años después de haberse proclamado la Declaración Universal de los Derechos Humanos, por qué se les condena a vivir para siempre en la desesperanza y la pobreza.

Nuestra voz se levanta hoy en un grito de denuncia y solidaridad con los 1 000 millones de personas que son víctimas del hambre y la desnutrición, con los más de 800 millones que no pueden leer y escribir, con los 11 millones de niñas y niños que morirán este año, antes de su quinto cumpleaños, a causa de enfermedades prevenibles y curables.

Esta cruel realidad tiende a agravarse. La profunda crisis a la que el egoísmo y la irresponsabilidad han arrastrado al mundo, especialmente visible en los ámbitos financiero, alimentario, energético y climático, impacta con mayor fuerza sobre los países del Sur y sobre los más necesitados, mientras que los responsables se resisten a buscar soluciones apropiadas con tal de preservar sus privilegios.

El alza sin precedentes en los precios de los alimentos, la especulación irresponsable con los precios de los productos básicos, el intercambio desigual, el enorme peso de la deuda externa, el proteccionismo selectivo que imponen los países ricos al comercio y los subsidios que aplican, la reducción de los ya insuficientes recursos destinados a la Asistencia Oficial al Desarrollo —que no superan en este momento apenas el 0,28 % del Producto Interno Bruto de los países desarrollados, cada vez más lejos de aquel 0,7% de su Producto Interno Bruto que prometieron en 1970 dedicar a la Ayuda Oficial al Desarrollo. Han pasado ya 38 años de aquella promesa, y hoy, en un mundo donde son tan necesarios esos recursos para paliar y enfrentar las enfermedades, la pobreza, el analfabetismo, la falta de oportunidades para miles de millones de seres humanos, apenas destinan el 0,28%; el que menos dedica, por debajo del 0,2%, es el más rico y poderoso de todos, Estados Unidos- y el incremento en la frecuencia y magnitud de los desastres naturales, son solo, junto a los demás elementos que mencioné, algunas de las amenazas que hoy enfrentan nuestros pueblos.

Estamos llamados, como nunca antes, a luchar por el establecimiento de un orden internacional equitativo, justo y democrático. No podemos aceptar que unos pocos países ricos condenen a la pobreza y al subdesarrollo a la inmensa mayoría de los pueblos.

Un orden internacional justo, democrático y equitativo es una condición imprescindible para que los esfuerzos dentro de los países rindan los resultados esperados. Ningún país podrá ejercer para su pueblo el derecho a la paz, al desarrollo, a la igualdad de oportunidades si no cambia el actual orden internacional, que constituye el obstáculo mayor a que los esfuerzos nacionales puedan tener resultados más allá de los esfuerzos de los gobiernos y de los pueblos.

Ese injusto y antidemocrático orden internacional que se nos impone es también responsable del abismo que separa al Norte del Sur en cuanto a la producción, el acceso y el flujo de la información. Sustenta, además, la violación del derecho de nuestros pueblos a recibir información veraz y objetiva, requisito imprescindible al ejercicio de la libertad y la libre determinación.

Somos bombardeados continuamente por falsas alegaciones o percepciones tergiversadas de nuestra propia realidad. La mentira se vuelve práctica cotidiana. Se intenta interpretar y escribir la historia desde la óptica de los poderosos. Se pretende justificar la discriminación y la xenofobia. Se nos intenta hacer creer que somos responsables del subdesarrollo impuesto a los países del Sur.

Un día como hoy, Cuba reivindica nuestro derecho a un Nuevo Orden Internacional de la Información y las Comunicaciones que haga posible el disfrute de la libertad de expresión e información para todos, en condiciones de objetividad y justicia.

Cuba reivindica el respeto a la diversidad cultural y la promoción y defensa de las culturas de nuestros pueblos, como garantía de identidad y arma insustituible en la protección de la soberanía de nuestras naciones.

Nuestro mundo, queridos amigos, ha sido testigo de las más abominables violaciones de los derechos humanos. En el pasado reciente, cientos de miles de familias latinoamericanas se cubrieron de luto ante las atrocidades cometidas por dictaduras militares patrocinadas por Estados Unidos.

Expresamos nuestra solidaridad con las víctimas de aquellos crímenes y sus familiares, y exigimos justicia. Un día como hoy, en que se cumplen 60 años de la proclamación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, vale recordar que nuestra Revolución, atacada con saña, bloqueada, hostigada, invadida, bombardeada, víctima del terrorismo, víctima de los sabotajes, víctima de las campañas de descrédito, que ha tenido que defenderse durante 50 años, lo ha hecho, bajo el liderazgo y el magisterio de Fidel, en el respeto absoluto a los más elevados principios de la ética.

Vale recordar, un día como hoy, que no hay una sola familia cubana que en los últimos 50 años llore a un familiar desaparecido, no hay una sola, o llore a un familiar asesinado extrajudicialmente, no hay una sola. No hay una sola familia cubana denunciando trato inhumano y degradante, torturas como las que se aplicaron en los países de América Latina que enfrentaron dictaduras tenebrosas apoyadas por Estados Unidos, como las que se aplicaron durante el Plan Cóndor, el secuestro, la tortura sin límites, la vesania contra los presos indefensos.

Hoy no hay ninguna familia cubana que llore a un familiar desaparecido o asesinado, como no hay ninguna familia cubana que lamente el que su hijo no pueda ir a la escuela o que el pariente enfermo no pueda ejercer su derecho a recibir atención médica.

De esos casi 1 000 millones de analfabetos que hoy lamentamos en el mundo, ninguno es un cubano que por falta de acceso a los recursos económicos imprescindibles no pueda enviar a su hijo a la escuela.

Los participantes en este taller podrán salir ahora a las calles de La Habana a ver si encuentran en algún semáforo a un niño limpiando los cristales del carro y pidiendo algo de comer. No lo hay.

Hemos defendido a la Revolución; hemos construido una obra, imperfecta como toda obra humana, perfectible; somos los más inconformes con lo hecho, tenemos noción clara de que falta mucho más por hacer que lo que hemos logrado, y aspiramos a la justicia no solo para nuestro pueblo, sino para todos los pueblos de la Tierra, porque consideramos al mundo nuestra patria, porque Patria es humanidad, como nos enseñó José Martí. Pero vale decir, cuando se va abriendo la bruma de las campañas y las mentiras vertidas contra Cuba, que la Revolución Cubana se defendió sin aplicar jamás el “ojo por ojo” y “diente por diente”, sin aplicar jamás el que “el fin justifica los medios”, preceptos borrados de la práctica de los revolucionarios cubanos, aun en medio de la defensa de un país acosado y amenazado de manera permanente.

Un día como hoy sumamos nuestras voces para exigir justicia junto a los cientos de miles de familias latinoamericanas que sufren todavía hoy y lloran la pérdida de seres queridos, mientras reclaman el cese de la impunidad para los represores.

Bajo el pretexto de una supuesta guerra global contra el terrorismo o la hipócrita y falsa promoción de la libertad y la democracia, se intenta legalizar la agresión y la ocupación militar y se perpetran graves violaciones a los derechos humanos; se intenta justificar los bloqueos y la coacción; se busca imponer el modelo político, económico y social que responda a los intereses y designios de los poderosos, y se discriminan culturas y religiones.

Uno de los ejemplos más aborrecibles del desprecio a la condición humana, es la creación y la permanencia, todavía hoy, del centro de detenciones arbitrarias y tortura establecido en la ilegal Base Naval que Estados Unidos nos impone en Guantánamo.

Condenamos los abusos y violaciones que tienen lugar allí y exigimos su cierre inmediato y la devolución de ese territorio a nuestra patria.

En inequívoca prueba de la falsedad y la hipocresía de la política de Estados Unidos en materia de terrorismo, sus autoridades eluden todavía su obligación de enjuiciar por cargos de terrorismo o extraditar a Venezuela al terrorista Luis Posada Carriles, uno de los principales responsables de la destrucción en pleno vuelo de un Avión de Cubana de Aviación, en 1976, con 73 personas a bordo. Aquí entre nosotros están hoy compañeras y compañeros que perdieron familiares víctimas de ese acto de terrorismo. Un día como hoy reiteramos nuestra demanda de que los terroristas concurran por fin ante la justicia y que cese la impunidad y la protección que el gobierno de Estados Unidos ha concedido a hombres que llevan sobre sus hombros la responsabilidad de haber asesinado a decenas de personas inocentes. Sin embargo, al mismo tiempo, el gobierno de Estados Unidos mantiene a cinco cubanos injustamente encarcelados por 10 años ya, por desafiar la impunidad que disfrutan los grupos terroristas que han actuado contra el pueblo cubano a lo largo de décadas desde Miami.

En el Día Mundial de los Derechos Humanos, exigimos también la inmediata liberación de Gerardo, Ramón, Antonio, René y Fernando. Su firmeza, su integridad y sus profundos valores éticos sirven de inspiración al pueblo cubano y a todos los defensores de derechos humanos en el mundo.

A sus familiares aquí presentes, les reiteramos nuestro compromiso de no cejar, no cansarnos y no desistir de la batalla porque ellos regresen junto a sus familias y su pueblo.

Compañeras y compañeros;

Estimados amigos:

Cuba, bloqueada y asediada por diez sucesivas administraciones del Gobierno de Estados Unidos durante casi cinco décadas, puede mostrar hoy avances sustantivos e irrefutables, resultados de programas y planes nacionales encaminados a mejorar las condiciones de vida de nuestro pueblo y el disfrute de todos los derechos humanos.

Reitero, sin embargo, nuestra aspiración a construir la sociedad con justicia e igualdad de oportunidades y bienestar para todas las cubanas y todos los cubanos, con la que hemos soñado, por la que han luchado y batallado generaciones de cubanos y que constituye todavía una meta por alcanzar.

Quisiera recordar en este Día Mundial de los Derechos Humanos, de modo especial, a los más de 37 000 profesionales cubanos de la salud que se encuentran salvando vidas en 73 países. Ellos son el testimonio de que, como dijera Fidel: “Revolución es modestia, desinterés, altruismo, solidaridad y heroísmo”.

A los miles de médicos, enfermeras y técnicos de la salud cubanos, que a esta misma hora caminan por las intrincadas montañas de Guatemala, o viven junto a los habitantes de los barrios de Caracas, en el Altiplano boliviano, en las selvas africanas, a esos hombres y mujeres que a esta hora tratan a un enfermo, alivian el dolor, llevan una palabra de consuelo o un medicamento, lejos de sus hijos, a miles de kilómetros de sus hogares, dedicamos, hoy, Día Mundial de los Derechos Humanos, un mensaje especial y un pensamiento de todo su pueblo y sus familiares.

En el año en que se cumple el 60 aniversario de la proclamación de la Declaración Universal de los Derechos Humanos, Cuba renueva su compromiso contra toda discriminación y con la lucha por un mundo de justicia, libertad e igualdad para todos.

En un día como hoy, expresamos nuestra satisfacción de recibirlos a ustedes, de poder intercambiar, compartir, debatir sobre este sueño imprescindible que guía nuestros actos y nuestras luchas de conquistar un mundo con justicia, igualdad y paz para todos.

Quisiera, de modo especial, recordar a Fidel que ha sido el artífice y el guía de los cubanos en su lucha por el respeto a los derechos humanos para nuestro pueblo y para nuestros hermanos más allá de nuestras fronteras.

Quisiera renovar nuestro compromiso con la construcción de una América Latina integrada que luche unida por los derechos de sus pueblos.

Quisiera también reiterar nuestra esperanza de ver un día un Puerto Rico libre e independiente, de ver a su pueblo ejercer su derecho a la libre determinación e incorporarse en carácter de miembro pleno, junto a sus hermanos de América Latina y el Caribe.

Y quisiera saludar, en nombre de nuestro pueblo, a todos los que en cualquier rincón del planeta batallan cada día por construir ese mundo mejor que todos soñamos.

Bienvenidos, y que tenga éxito nuestro Taller Internacional.

Muchas gracias (Aplausos).

2

Declaración de Saul Landau, Cindy Sheehan, Cynthia McKinney y Nelson Valdés en el Taller Internacional “La Declaración Universal de los Derechos Humanos: 60 años después”

Celebramos sesenta años de fracaso. Los derechos humanos han pasado de ser un noble objetivo para convertirse en un instrumento de política exterior que utilizan las naciones ricas y poderosas contra los pueblos más pobres y débiles del mundo.

En el año 2008, casi tres mil millones de personas en todo el mundo padecen las privaciones más elementales.

Al cabo de sesenta años de una retórica vacía en el tema de los derechos humanos, exigimos que los gobiernos centren su atención en el cumplimiento de las promesas de 1948. Redactamos este documento en el pergamino del medio ambiente, que todos compartimos, y que nos ha advertido de cambiar drásticamente la forma en que se realiza la producción en masa y el consumo.

1. Los Estados Unidos son miembros de la comunidad de naciones;

2. Cosechan beneficios quienes cooperan con la comunidad mundial y consideran a los otros países como socios potenciales para el mejoramiento de la humanidad;

3. Desafortunadamente, el liderazgo de los Estados Unidos ha decepcionado invariablemente a los que valoramos los principios y las posibilidades para la humanidad consagradas en la Declaración Universal de los Derechos Humanos;

4. La Declaración Universal de los Derechos Humanos afirma el derecho a la libre determinación, el derecho de la mujer, los indígenas y el derecho de asociación, expresión y resistencia para proteger y conservar estos preciados derechos;

5. La pobreza y la profunda desigualdad de ingresos, por una parte, y la codicia y el exceso de consumismo por unos pocos, por otra, niegan a muchos en el planeta la aplicación universal de la Declaración de los Derechos Humanos;

6. El cambio climático, la agricultura insostenible, el militarismo desenfrenado, el terrorismo con impunidad y la proliferación nuclear representan amenazas para nuestro planeta y la humanidad;

7. La actual implosión del motor del imperialismo estadounidense y el capitalismo mundial contiene las semillas de un nuevo orden mundial en el que los derechos de la humanidad y la Declaración de Derechos Humanos pueden encontrar una aplicación universal;

8. El gobierno entrante de Barack Obama tiene la oportunidad única de romper con las políticas del pasado, incluida la instalación de dictaduras, las campañas de invasión, terror y difamación, la tortura y la ocupación, y puede tender puentes de paz y justicia con dignidad y respeto hacia el África, la América Latina y Europa;

9. Por consiguiente, instamos al Presidente electo a que enrumbe a los Estados Unidos de manera clara hacia la fraternidad mundial al (a) invocar la Declaración Universal de los Derechos Humanos, (b) rechazar la tortura y el terrorismo y demostrarlo con el cierre y evacuación de Guantánamo y la devolución a Cuba del patrimonio que le corresponde por derecho propio, (c) poner fin al bloqueo de los Estados Unidos, (d) liberar a los Cinco, y (e) extraditar a Luis Posada Carriles.

Si bien esta lista no es exhaustiva, la misma representa un paso muy necesario en pos de la esperanza y el cambio.

Divulgaremos este documento entre nuestras redes respectivas.

Firmado: Saul Landau, Cindy Sheehan, Cynthia McKinney y Nelson Valdés

3

Texto de la Declaración Final del Taller Internacional

“La Declaración Universal de los Derechos Humanos: 60 anos después”: Una convocatoria imprescindible.

Han pasado seis décadas desde que la Declaración Universal de los Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas subrayara que la libertad, la justicia y la paz tienen como base el reconocimiento de la dignidad y de los derechos iguales e inalienables de todos los miembros de la familia humana. Sin embargo, el mundo está en emergencia.

La lógica depredadora, excluyente, explotadora, racista y patriarcal del capitalismo es incompatible con la afirmación y la reproducción de la vida plena y la satisfacción de las necesidades humanas.

Las pretensiones de dominación, las guerras de conquista por el control de los recursos naturales, la agresión contra la naturaleza y la persistencia de un orden económico internacional profundamente injusto ha colocado al planeta al borde de una catástrofe irreversible.

Los patrones de producción y consumo irracionales e insostenibles del capitalismo, agravados hoy por la crisis, privilegian a unos pocos al precio

De la pobreza, el hambre, el analfabetismo y la desesperanza de miles de millones de personas.

La militarización y la llamada guerra global contra el terrorismo han conducido a las ms flagrantes violaciones de los derechos humanos, del derecho internacional y del derecho internacional humanitario.

Las guerras son responsabilidad de los estados y son practicadas tanto por sus ejércitos regulares como por mercenarios que realizan la mayor parte de las actividades ilícitas para evadir las sanciones jurídicas o sociales.

Se crean así zonas de vacío jurídico donde no se reconocen derechos a los considerados sospechosos, ni culpabilidad de los represores, que gozan de total impunidad.

Frente a esta realidad, los intelectuales, artistas, periodistas, líderes sindicales, parlamentarios, religiosos y luchadores sociales, reunidos en La Habana, en el Taller Internacional “LA DECLARACION UNIVERSAL DE LOS DERECHOS HUMANOS: 60 ANOS DESPUES”, reafirmamos nuestro compromiso con la lucha por conquistar y ampliar los derechos para todos y todas y con el fortalecimiento de una cooperación internacional genuina en la Asamblea General de las Naciones Unidas, en el Consejo de Derechos Humanos y en todas las otras instancias que consideremos apropiadas.

Ratificamos la interdependencia, indivisibilidad, universalidad, objetividad y no selectividad de todos los derechos humanos de los pueblos y de las personas. Defendemos por igual los derechos civiles, culturales, económicos, políticos, sociales y sexuales; el derecho a la soberanía, a la libre determinación de los pueblos, a la paz, a la justicia, a un ambiente sano, a un orden internacional democrático y justo, y a la solidaridad internacional.

Condenamos las guerras de agresión, la existencia de armas de destrucción masiva, la ocupación militar de países y territorios, y el colonialismo en pleno siglo XXI; la exclusión y criminalización de los pueblos originarios, las prácticas de tortura, las desapariciones forzadas, las ejecuciones extrajudiciales, el encarcelamiento y el asesinato de luchadores sociales y políticos, y otras violaciones que se han cometido y cometen en varias partes del mundo, y rechazamos toda forma de impunidad para sus responsables.

Reafirmamos el derecho de todos y todas al acceso sin discriminación a la salud, al empleo digno, la educación, la vivienda, la alimentación sana, la tierra, el agua y otros bienes esenciales.

Ratificamos los derechos de la naturaleza y de los territorios de los pueblos ante la embestida de empresas transnacionales saqueadoras y denunciamos la acción de agencias de contrainsurgencia encubiertas, como la USAID y la NED.

Demandamos la auditoria y anulación de las deudas ilegitimas, ya pagadas varias veces con la sangre y el sudor de los pueblos, y destinar esos recursos a saldar la enorme deuda social y ecológica contraída con las mayorías excluidas.

Exigimos que se juzgue a George W. Bush, a sus cómplices y a todo lo que representan por crímenes de lesa humanidad en los tribunales internacionales y populares.

Reclamamos el cierre inmediato de la Escuela de las Américas, de los centros de detención clandestinos y del campo de concentración y torturas que Estados Unidos mantiene en la base naval que ocupa en el territorio cubano de Guantánamo y que se reconozca la soberanía del pueblo de Cuba sobre esa porción de su suelo.

Junto con la exigencia de libertad para todos los activistas sociales presos por mandato del capital, demandamos la inmediata liberación de los cinco luchadores cubanos contra el terrorismo, que han cumplido ya más de una década de injusto y cruel encierro en cárceles norteamericanas, y de los tres portorriqueños presos por defender la independencia de su país.

Reivindicamos nuestro derecho al acceso y a la producción de la información, así como a un flujo informativo verdaderamente democrático, responsable y objetivo frente al control monopólico de la industria de comunicación.

El acceso a la verdad constituye un derecho irrenunciable.

En el 50 Aniversario de la Revolución Cubana, nos sumamos al reconocimiento por los esfuerzos y la lucha de este pueblo que construye una vida digna, bajo la agresión y la hostilidad permanentes. Exigimos el levantamiento del criminal bloqueo económico, comercial y financiero del gobierno de Estados Unidos contra Cuba. Manifestamos nuestra admiración por la obra de solidaridad de cubanos y cubanas con millones de seres humanos de todo el planeta.

Ratificamos nuestra solidaridad con los pueblos y gobiernos empeñados en procesos de cambio social, por la independencia, autodeterminación y una vida más justa. Apoyamos el derecho del pueblo de Puerto Rico a su independencia.

Trabajaremos juntos en la re conceptualización de los derechos humanos como parte de los derechos de todas las formas de vida y nos comprometemos con un programa de lucha que no se limite al legado de la declaración de la ONU, sino que incorpore como sujetos de derecho a las comunidades, a los pueblos originarios y afrodescendientes, a los movimientos sociales y a la propia naturaleza.

Luchar hoy por derechos humanos, implica una defensa integral de la vida, de las historias, territorios, cosmovisiones y culturas de los pueblos y de sus modos de hacer y vivir. Implica superar el capitalismo.

Convocamos a todas las personas de buena voluntad a defender juntos un mundo en el que prevalezcan la justicia, el humanismo, la paz, el respeto a la dignidad, la solidaridad y la igualdad de todos los pueblos y de todos los seres humanos en armonía con la naturaleza.

La Habana, 10 de diciembre de 2008

Read Full Post »

Los niños tienen miedo

Desde Italia, la colaboradora, la  amiga de siempre Miranda Vallero nos hace llegar este estremecedor texto:

Los  niños  tienen  miedo.

Uno arropa a este niño, lo abraza, pone los labios sobre su frente para ver si tiene fiebre, llama al médico… “le duele la barriguita, tiene tos…”

Se te anudan las tripas porque a este niño amado le duele la cabeza.

Ha faltado a la escuela.

Le silba un poco el pecho…

Una abraza a este niño y ruega a Dios que todos sus dolores se pasen a tu cuerpo.

Por el cielo de afuera pasa una nube blanca que parece una oveja.

Por el cielo de adentro ángeles invisibles se hamacan en el aire con olor a manzanas y amasan, como si fuera plastilina, las notas de la música que baila por la casa.

Allá no hay cielo.

Allá.  Donde los chicos esperan el rayo de metal que los parta en pedazos.

Allá, donde les enseñan a usar una escafandra que los disfraza de monstruos.  Y a aplicarse inyecciones entre ellos…  Y ya no lloran de hambre, ni de frío, ni de dolor… sino de miedo.

Los niños tienen miedo.

Los han amenazado… señores con trajes impecables y corbatas bonitas.  Señores que no parecen seres de otros planetas.  Tienen dos ojos inexpresivos.  Tienen la boca que pronuncia con desdén las palabras.  Tienen apuro por comenzar la guerra porque estas armas de hoy están ocupando el lugar que ya está destinado para las armas nuevas, que fabrican con prisa.

Esos señores no tienen emociones.  Para hacerlos, han clonado a las piedras.  Cuando miran a un niño, no lo ven.  Ven un bulto de andrajos, unas moscas molestas, unas llagas que nunca cicatrizan, y oyen ese quejido monocorde que se parece al llanto, a un llanto sordo, áspero, inaguantable…  Deberán encontrar a un flautista que los guie hacia el borde del precipicio y termine con ellos como lo hizo con aquellas ratas…

Los niños tienen miedo.  Se toman de las manos.  Se apretujan.  No quieren inyecciones ni escafandras.  Máscaras parecidas al diablo.  Huesitos que la piel apenas tapa.  Y miedo, mucho miedo.

No miedo de las fieras de afilados colmillos, ni del diluvio, ni del terremoto…

Los niños tienen miedo de la camisa bien planchada, de los gemelos de oro, de la sonrisa de dientes perfectos con la que estos señores leen los titulares de los diarios y los discursos en los que la palabra libertad está marcada con resaltador amarillo…  Y también tienen miedo de salir en las fotos que darán la vuelta al mundo mostrando su desesperación o sus tripas desparramadas por el suelo… porque han oído, alguna vez, y no lo han olvidado… que las fotos te roban el alma…

Poldy Bird

Read Full Post »

Reflexiones del compañero Fidel: EL ENCUENTRO CON HU JINTAO

Quise hablar poco, pero él me obligó a extenderme más; hice algunas preguntas y fundamentalmente lo escuché.

Sus palabras narraron las proezas del pueblo chino en los últimos 10 meses. Grandes y extemporáneas nevadas, un terremoto que devastó áreas de superficie equivalentes a tres veces la de Cuba y la crisis económica internacional más grave desde la Gran Depresión de los años 30 han golpeado a la inmensa nación de 1 300 millones de habitantes.

Por mi mente pasaba el inmenso esfuerzo del pueblo chino, de sus obreros, sus campesinos, sus trabajadores manuales e intelectuales; el tradicional espíritu de sacrificio y la cultura milenaria de ese país miles de años antes de la etapa colonial impuesta por Occidente, donde emergieron con su poder y sus riquezas las actuales potencias del Grupo G‑7 que hoy hegemonizan la economía mundial.

¡Qué colosal tarea en estos tiempos de globalización caía sobre ese dirigente que tuvo el gesto de visitar nuestra bloqueada, agredida y amenazada patria! ¿No somos acaso un país terrorista entre otros 60 o más que pueden ser atacados preventiva y sorpresivamente? ¡Eso dijo hace ya más de seis años el demencial jefe del imperio, que se reunió en Washington hace cinco días con el G‑20!

China es el único país de ese grupo que puede regular a través del Estado un elevado índice de crecimiento, al ritmo que se propone, no menor al 8 por ciento en el año 2009. La idea que lanzó el último Congreso del Partido fue la de cuadruplicar el Producto Interno Bruto per cápita entre el 2000 y el 2020, medido en valores constantes del 2007, año en que tuvo lugar el Congreso. De eso me habló en detalles. Alcanzaría por tanto el equivalente a no menos de cuatro mil dólares per cápita por año al final de ese período, en condiciones de paz. Pienso que no puede ni debe olvidarse que China es un país emergente, cuyo ingreso per cápita, con mucho menor población cuando triunfó la revolución, no alcanzaba los 400 dólares al año por habitante y fue totalmente aislada por el imperialismo. Compárese con los 20 mil per cápita o una cifra mucho mayor que disfrutan en la actualidad los países capitalistas desarrollados, como Japón, europeos occidentales, Estados Unidos y Canadá. Varios de estos superan los 40 mil dólares per cápita al año, aunque su distribución es sumamente desigual en la sociedad.

Empleando 586 mil millones de sus reservas en divisas convertibles, que se aproximan a los dos millones de millones de dólares, acumuladas a base de sudor y sacrificio, puede enfrentar la actual crisis y seguir avanzando. ¿Existe algún otro país con esa solidez?

El presidente de China, secretario general del Partido y presidente de las Comisiones Militares Centrales del Partido y el Gobierno, Hu Jintao, es un líder consciente de su autoridad y sabe ejercerla a plenitud.

La delegación presidida por él firmó con Cuba doce proyectos de acuerdos para un modesto desarrollo económico, en una zona del planeta donde la totalidad del pequeño territorio de la isla puede ser azotada por huracanes de creciente intensidad, una prueba de que el clima realmente está cambiando. El área afectada por el terremoto en China no rebasaba el 4 por ciento de la superficie de aquel gran Estado multinacional.

Hay circunstancias en que el tamaño del territorio de un país independiente, su ubicación geográfica y el número de sus habitantes desempeñan importante papel.

¿Estaría Estados Unidos, que roba en todas partes inteligencias ya formadas, en condiciones de aplicar una Ley de Ajuste para los ciudadanos chinos similar a la que aplica a Cuba? Es absolutamente obvio que no. ¿Podría aplicarla a toda América Latina? Desde luego que tampoco.

Mientras tanto, nuestra maravillosa, contaminada y única nave espacial prosigue sus vueltas, como repite uno de los más escuchados programas de la televisión venezolana.

No todos los días un pequeño Estado tiene el privilegio de recibir a un dirigente de la personalidad y el prestigio de Hu Jintao. Ahora continuará viaje hacia Lima. Allí habrá otra gran reunión. De nuevo estará presente Bush, esta vez con 7 días menos de mandato.

Se afirma que en Washington, con solo 20 líderes de los países asistentes, las medidas de seguridad propias y las demandadas del anfitrión contra cualquier intento de eliminarlos físicamente, cambió las costumbres y la vida habitual de la ciudad. ¿Cómo será en la gran urbe de Lima? La ciudad sin duda alguna será tomada por los cuerpos armados; moverse será una tarea complicada, pues en ella, además, estarán presentes los agentes bien entrenados de órganos supranacionales de Estados Unidos, cuyos intereses y planes se conocerían muchos años después de transcurridos los períodos presidenciales de los jefes eventuales del imperio.

Le expresé muy sintéticamente algunas apreciaciones de nuestro país sobre el hábito del vecino del Norte, que pretende imponernos sus ideas, su modo de pensar y sus intereses a través de sus flotas, repletas de armas nucleares y bombarderos de ataque; nuestra apreciación de la solidaridad de Venezuela con Cuba desde los momentos más críticos del período especial, y el duro golpe de los desastres naturales. Que el presidente Chávez, gran admirador de China, ha sido el más firme defensor del socialismo como el único sistema capaz de llevar la justicia a los pueblos de América Latina.

En Beijing se guarda un agradable recuerdo del líder bolivariano.

El presidente Hu Jintao reiteró su deseo de seguir desarrollando las relaciones con Cuba, un país hacia el que siente gran respeto.

El intercambio se produjo durante una hora y 38 minutos. Fue cálido, amistoso, modesto, e hizo patentes sus sentimientos de afecto. Lo vi joven, saludable y fuerte. Deseamos a nuestro ilustre y fraternal amigo el mayor éxito en su tarea.

¡Gracias por su estimulante visita y el honor de interesarse por un encuentro personal conmigo!

Fidel Castro Ruz
Noviembre 19 de 2008
1 y 12 p.m.

Read Full Post »


por Rafael Emilio Cervantes Martínez

En la recién concluida Cumbre del G 20, el presidente de los Estados Unidos de América, W. Bush —saliente como el sistema imperialista—, confesó ser consciente del impacto de la actual crisis en los países en desarrollo, particularmente en los más vulnerables. Resulta sobrecogedor ese rapto de humanismo y podía hasta ser creído por alguien que desconozca la biografía del personaje. Pero desde los primeros momentos en que se manifestó el presente episodio de la crisis financiera quedó claro que las soluciones estaban pensadas para apuntalar única y exclusivamente a la élite financiera transnacional. No estuvo y no está en la canasta de las soluciones una condonación significativa de la deuda externa de los países del tercer mundo que les permita incrementar sus reservas e incrementar su participación en la demanda mundial.

No hay receta alguna que hable de dedicar fuertes ni pálidas inversiones financieras en el desarrollo de los sectores de la economía real y efectiva de los países pobres.

No hay una palabra sobre la fundamentada propuesta de Fidel de convertir parte de los gastos militares mundiales al desarrollo con lo cual se animaría el consumo global.

No se habla nada de sacar una parte de las suculentas ganancias especulativas para atender los graves problemas globales que enfrenta la humanidad.

Está fuera de la mesa de debate el más mínimo cuestionamiento sobre cuanta tierra devora los insostenibles estándares de consumo de una sociedad que matando todas las ilusiones ha impuesto el atesoramiento de valores y valores de uso como el sentido supremo de la vida.

¿Porqué tantas hipócritas mentiras de Bush sobre la suerte de miles de millones de personas en esta crisis?

Nadie debe llamarse a engaño. A quien están pretendiendo salvar es al podrido sistema capitalista y presienten que los problemas que enfrentan están yéndoseles de las manos. Como diría Carlos Marx, por muy por encima que se piensen los capitalistas y sus expertos en economía de las contradicciones antagónicas que enfrentan, hay leyes y determinaciones muy profundas en la base de esta crisis que ninguna receta puede remediar. Se busca la quimera de eliminar las consecuencias de la crisis sin cambiar las causas que la provoca.

Explicaciones del lado del imperialismo es lo que se sobra. De tanto llorar en un discurso autocrítico y moralizante casi se les puede creer que están arrepentidos de su comportamiento anterior sobre los caminos de incrementar sus capitales. Piden a gritos más controles, casi se escucha la frase, “caballeros, aguátenme, no me dejen llevar más por la tentación especulativa, no volveré a querer más que mis capitales crezcan si no es por métodos sanos, productivos y socialmente útiles”. Ya Fidel lo alertaba recientemente en una Reflexión, veremos qué nos enseñan sobre el socialismo estos señores imperialistas.

Las fórmulas son claras y se acatan al unísono por los principales centros financieros del mundo, “inyectar dinero a los canales del gran capital”. Es curioso que, de forma similar a mediados del Siglo XIX, en Inglaterra ante una crisis financiera se tuviera por solución, la llegada de un barco de oro, según nos cuenta Carlos Marx. Hoy serían contenedores de papeles impresos.

Inyectar dinero y no cambiar los mecanismos desencadenadores de la crisis es aceptar la derrota ante el problema que enfrentan, es declarar públicamente su incapacidad para hacer algo diferente a lo que venían haciendo. Es decir, que nos despediremos de esta crisis para vernos en la próxima, con poderes devastadores superiores porque será con más deudas, más déficit de todo tipo y con mayores cifras ficticias de títulos de valor que corresponderán menos con la riqueza material y con la masa de dinero existente. Estas soluciones preparan las condiciones para crisis mayores, no importa que Bush prometa que no volverán más, cada futura crisis será un monumento a tan colosal mentira.

Como dice Fidel, donde sobran los hombres lo que sobra es el sistema. Lo que se necesita es preparar las condiciones para eliminar el sistema imperialista y eso no se logra haciéndoles pleitesías al imperio. No puede mantenerse un sistema en contra de los intereses de la vida de la humanidad, si esta, como reiteró el Che, dice basta y echa a andar. Por ese camino largo andan los pueblos que luchan hoy en los diferentes rincones del mundo. Pero mientras ese momento llega, sabemos que una crisis general de producción solo traería más hambre y calamidades para los pobres. En lugar de inyectar dinero para continuar alimentando a las insaciables bolsas de valores se debería inyectar dinero a la producción para atender las urgentes necesidades de los pueblos.

Read Full Post »

Older Posts »