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“Cuba debe adecuar su modelo económico a la situación mundial actual para profundizar la Revolución”
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El presidente de la Asamblea Nacional de Cuba, Ricardo Alarcón, expresó que Cuba debe adecuar su modelo económico a la situación mundial actual, para de esa manera garantizar una profundización de la Revolución.

En entrevista concedida a TeleSUR, Alarcón indicó que los cambios en el mundo obligan a Cuba a “adecuar, actualizar el modelo social, de manera que la Revolución continúe, se profundice, para construir un futuro mejor”.

Con respecto a ese proyecto de adecuación de la economía de Cuba, el líder del Parlamento del país antillano indicó que “no se van a privatizar la educación, ni la salud pública, ni se va a desmantelar el sistema de seguridad y asistencia social del que disponen y disfrutan todos los cubanos”.

En ese sentido explicó que “la etapa que vive Cuba y la realidad que vive el mundo obliga a los cubanos precisamente a salvar recursos, a ahorrar, a administrar mejor lo que tenemos, para poder seguir garantizando a todos el mínimo que nadie más fuera de esta Isla puede contar por seguro”.

Recordó que, en la actualidad, Cuba es objeto de un bloqueo económico impuesto unilateralmente por Estados Unidos en la década de 1960, lo cual también motiva al Gobierno cubano a modificar el modelo económico.

“Cuba es el único país de la tierra que es víctima de una guerra económica que cumple más de 50 años ya. Es en esas condiciones que tenemos que ajustar nuestro modelo”, dijo Alarcón en su diálogo con TeleSUR.

A continuación, TeleSUR ofrece el texto de la entrevista a Ricardo Alarcón:

P: ¿En qué momento se encuentra actualmente la Revolución?, ¿a dónde va?

R: Estamos en una fase muy importante en la que nuestro país trata de ajustar su proyecto económico y social tomando en cuenta los factores del mundo que la rodea, sobre la base de 50 años de experiencia y, hay que decirlo, de muchas realizaciones pero al mismo tiempo en un mundo que ha cambiado mucho y que nos obliga a adecuar, a actualizar-decimos nosotros- el modelo económico social nuestro, de manera que la Revolución continúe, se profundice, no se trata de un regreso al pasado, eso es imposible, sino de construir un futuro mejor.

Raúl ha dicho que en estos momentos se trata de transformar conceptos erróneos en el socialismo y acerca del socialismo y dijo que tenía plena conciencia de los errores cometidos, ¿En qué falló la Revolución?

Los revolucionarios son, después de todo, seres humanos, y el socialismo es una aventura, es como un viaje hacia lo desconocido, hacia lo inexplorado. El capitalismo tiene una historia mucho más larga que el socialismo y nadie puede poner en duda que ha acumulado una cantidad de fracasos que lo sufren, lo sienten, centenares de personas en todo el mundo.

La aventura del socialismo es mucho más breve históricamente hablando, y además no nos olvidemos de que el socialismo cubano se ha tenido que realizar o intentar realizar durante medio siglo en condiciones de hostilidad extrema. Hoy Cuba es el único país de la tierra que es víctima de una guerra económica que cumple más de 50 años ya. Es en esas condiciones que tenemos que ajustar nuestro modelo.

Alarcón, hay quienes ven una contradicción entre la política de justicia social que el Estado siempre ha tratado de garantizar en Cuba y algunas medidas de carácter social que tienen que ver con la eliminación de subsidios. ¿Qué opina sobre eso?

Nosotros estamos obligados a adoptar con el consentimiento de la gente mediante discusión paciente y ponderada con todos, la eliminación de algunas cosas que nos parecen excesivas en términos de gratuidad y ventajas para nuestra población, a las que nos hemos acostumbrado demasiado durante medio siglo, pero la idea precisamente es salvar las grandes conquistas que esa población ha alcanzado.

Aquí no se va a privatizar la educación, ni la salud pública, ni se va a desmantelar el sistema de seguridad y asistencia social del que disponen y disfrutan todos los cubanos, sin excepción. Ahora bien, la etapa que vive Cuba y la realidad que vive el mundo nos obliga a los cubanos precisamente a salvar recursos, a ahorrar, a administrar mejor lo que tenemos, para poder seguir garantizando a todos el mínimo que nadie más fuera de esta isla puede contar por seguro.

Alarcón, las palabras de clausura del presidente Raúl Castro en la Asamblea Nacional fueron calificadas de apocalípticas por los enemigos de la Revolución y de esperanzadoras por los amigos de la Revolución. ¿Cuál es su valoración del discurso de Raúl en un momento como éste, cuáles son las principales ideas que pudieran estar en ese discurso?

Fue un discurso profundo, necesario, y además posiblemente uno de los discursos de la historia de Cuba en los que el orador ha estado más identificado con el público, con la gente. Te puedo decir que he recibido hasta llamadas telefónicas de viejos amigos, que hacía años que no hablaba con ellos, para expresarme su sentimiento, su emoción, su identificación plena con esas palabras.

Fue un discurso muy crítico, no fue autocomplaciente en absoluto, y por supuesto que la Revolución Cubana tiene muchas cosas de las cuales deberá estar siempre orgullosa, y los cubanos estaremos siempre orgullosos de lo que hemos alcanzado, pero no se trata de eso.

Para superar las deficiencias, para vencer los errores, para mejorar, hay que concentrar la atención en los defectos, en lo que anda mal, en lo que podemos y debemos superar con el concurso de todos y todas, y como se trata de eso, era muy importante, y creo que Raúl lo logró brillantemente, identificarse plenamente con lo que nuestra gente siente, con las preocupaciones de la gente y creo que ese es el gran mérito fundamental del discurso de Raúl, valiente, honesto, íntegro y sobre todo representativo del sentimiento común de la población cubana.

Ya comenzaron los debates, en el pueblo, sobre estos lineamientos a la política económica y social del país. Usted como Presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular en Cuba, ¿qué información tiene sobre lo que más le preocupa al pueblo cubano en este momento?

En realidad se trata de un debate, de una discusión muy abierta, en la que muchas veces están presentes preocupaciones puntuales de problemas, dificultades, obstáculos en un lugar en concreto donde tiene lugar la discusión; y junto a eso los grandes temas generales, las preocupaciones más universales.

Yo creo que por una parte estos temas concretos de cada lugar son preocupaciones legítimas, comprensibles de nuestra gente o de algunos sectores de la población que tienen que preguntarse cómo va a ser la vida, las condiciones de su trabajo, su desenvolvimiento en la sociedad en condiciones que en muchos aspectos van a ser muy nuevas, sobre todo para la gente más joven. Los que tenemos ya cierta edad recordamos que Cuba no siempre tuvo este tipo de modelo económico.

El “cuentapropismo” en nuestro país existió siempre en un sector muy importante en nuestra economía y lo fue hasta el año 1968, ya bien entrada la revolución y ahora va regresar, regresa como un factor importante en la economía cubana pero con una gran diferencia: no serán trabajadores “informales”, como les dicen en Latinoamérica, serán trabajadores que tendrán salud, asistencia médica y seguridad social; incluso, jubilación y licencia por maternidad garantizada. ¡Es una gran diferencia!

Por primera vez va a haber una Conferencia Nacional del Partido Comunista Cubano en 2011, después del Congreso del partido, ¿qué se espera que se trate en esa reunión?

Decidimos separar en dos momentos dos cuestiones claves de la sociedad cubana. En primer lugar el Congreso se va a concentrar en los problemas de la economía y en los ajustes del modelo económico social cubano, y la conferencia del partido se va a concentrar sobretodo en la cuestión del papel del partido en la sociedad cubana, de su organización, de sus métodos y estilos de trabajo, área en la cual -el propio Raúl lo ha dicho con mucha claridad- también tenemos que hacer muchos ajustes.

Es decir, ver cómo se desarrolla en este mundo de hoy el trabajo político, ideológico, que es la función fundamental del partido, en condiciones nuevas y diferentes, y también que permita erradicar, eliminar, ciertas rutinas, esquemas, modos de hacer las cosas en lasque también hacen falta cambios de concepto y de enfoques, que nuestra militancia seguramente lo manifestará.

El VI Congreso del partido debe ser “por Ley de la vida”, dijo Raúl, el último en los que estará la mayoría de los que integraron la generación histórica de la Revolución, Raúl también llamó a recuperarlas ideas de Fidel. ¿Cuál es el principal desafió al que se enfrenta la Revolución en este 2011?

El principal desafío es la batalla económica, es cómo lograr perfeccionar una sociedad bloqueada, hostigada, la única del planeta en este momento que enfrenta una guerra económica. Luego, el desafío que tiene todo ser humano, todo ser viviente, que es precisamente la vida, que plantea unas limitaciones biológicas y que plantea una renovación constante.

Es cierto que la generación histórica, la que participó en la lucha que condujo al derrocamiento de Batista y a la instauración del poder revolucionario, se va agotando, va terminando, pero no nos olvidemos que a esa generación le ha sucedido otra que también ha combatido, los jóvenes que pelearon en Angola, en playa Girón, los jóvenes que hoy mismo están cumpliendo misiones, internacionalistas que cumplen misiones muy delicadas en América Latina, en África, en Asia, en cualquier parte del mundo.

Es decir, ha habido una continuidad en el espíritu revolucionario inicial, por supuesto, con los cambios inevitables que implica la evolución generacional. Nadie puede pensar o imaginar que los hijos y nietos tengan los mismos gustos o estilos que los padres o abuelos, pero que tengan el mismo patriotismo y convicciones básicas, por supuesto que apostamos por eso.

Alarcón, ¿En qué momento se encuentra el proceso de los Cinco jóvenes presos en Estados Unidos?

Este año, 2011, va a ser crucial en este sentido porque en primer lugar el año comienza con un momento decisivo en el proceso extraordinario llamado habeas corpus que deberá dilucidarse sobre el caso del compañero Gerardo Hernández Nordelo.

El gobierno de Estados Unidos tiene como plazo el 31 de enero para responder a la petición que se presentó para que sea declarado inocente y se elimine todo cargo contra él, después habrá la respuesta de la defensa y en algún momento del año 2011 deberá producirse la decisión final, la última, no hay otra posibilidad en el sistema estadounidense, incluso ésta es la que llaman “proceso extraordinario”, por eso nos parece muy decisivo este momento para él, el principal acusado de los Cinco, porque tiene la condena mucho más severa.

Los demás seguirán su proceso legal también, tienen secuencias distintas en el tiempo, de manera que será un año muy importante en la batalla legal, final en la práctica. Pero más importante que eso es que será el año en el que se pueda quebrar la muralla de silencio que ha cubierto este proceso y que es la única razón por la cual se sigue cometiendo esta injustica.

El gobierno del presidente Obama que prometió cambios tiene este año y el próximo, los que le quedan como presidente, ojalá sea reelegido, vamos a ver qué pasa. Él tiene que tomar la decisión, la única que puede hacer, y sabe perfectamente que la solución es que retire la acusación contra los cinco compañeros

Dos acusaciones, conspiración para cometer espionaje, que el tribunal desestimó pues saben que no existió, y el otro cargo contra Gerardo es conspiración para cometer asesinato en primer grado. El señor Obama lo único que tiene que hacer es solicitar la petición de emergencia que presentó el gobierno de Bush en mayo del 2001 donde dijeron por escrito que no tenían pruebas para sustentar esa acusación ¿Qué más le hace falta?

Lo único que falta es voluntad política y ésa hay que generarla con la opinión pública y para eso hace falta que otros medios de información imiten a TeleSUR y dejen de ocultar la verdad, dejen de ocultar las cosas importantes y permitan al pueblo de Estados Unidos conocer la verdad de este caso.

Muchas gracias, Alarcón, por sus palabras a TeleSUR

Fuente TeleSur

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Por Felipe de J. Pérez Cruz*

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No estoy en estos momentos en Cuba, pero la lectura del discurso del compañero Raúl Castro Ruz en la última legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, el pasado 18 de diciembre [1], me ha llevado en instantes a mi querida patria. Con sano regocijo revolucionario, de inmediato lo reenvié a mis amigos y amigas en el exterior, quienes lo han recibido con sumo interés. También he leído lo que empiezan a decir los plumíferos mercenarios y los mal nacidos de siempre. Flaca tarea esta, de muy poco crédito entre los trabajadores y trabajadoras, maestros y maestras, jóvenes, estudiantes e intelectuales de estas tierras Nuestroamericanas.

Más allá de las calumnias de la propaganda imperialista y las bochornosas coincidencias en mentiras y tergiversaciones de los oportunistas que dicen militar en la izquierda, los pueblos constatan que quien dirige nuestro país por voluntad democrática de la inmensa mayoría de los cubanos y cubanas, no teme llamar a los problemas por sus nombres, mucho menos rehúye las responsabilidades que pueda tener en los errores que se han cometido en la inédita obra de construir el socialismo, resistir y vencer, durante medio siglo, la constante agresión imperialista.

Raúl, protagonista privilegiado junto a Fidel Castro Ruz, de las tangibles conquistas del socialismo cubano, no se detiene en autocontemplaciones y apologías, y con la seria dignidad de la autocrítica, propone qué hacer y cómo hacer. Se dirige al protagonista mayor y definitivo de la obra revolucionaria, al pueblo combatiente que los ha acompañado con coraje e inteligencia. Más que solicitar, Raúl reclama, exige mayor seriedad, abnegación comunista y sobre todo RESULTADOS CONCRETOS en la construcción y defensa del socialismo. Reclama y exige con el derecho de representar a la generación que culminó la liberación nacional y fundó el Estado socialista, lo hace a nombre del Partido de la Revolución, a nombre de la historia.

Nos esperan batallas decisivas. Sé que hacer realidad todas las medidas y propuestas en curso, y muchas más que saldrán en el masivo debate popular y partidista del VI Congreso del Partido Comunista de Cuba -sobre todo los cambios de mentalidades y modos de actuación- resultará una tarea compleja, de lucha ideológica y política, de expresión de contrarios e imprescindibles negaciones dialécticas que debemos avanzar en el seno del movimiento revolucionario cubano.

Tarea de incorporación de todos los saberes que la Revolución ha creado, desde las coordenadas de la ciencia, y la sensibilidad del arte, en la confluencia de todas las generaciones, con la experiencia política acumulada por la dirección y las masas. Hecho de educación moral y política, de formación y profundización del trabajo ideológico; de nuevas soluciones -en las subjetividades y en las relaciones sociales- al problema del ejercicio del poder revolucionario, a realizar sin que cese –de seguro en el incremento- del criminal bloqueo y la subversión orquestadas por los Estados Unidos y sus aliados del capitalismo mundial.

Hay conciencia de la necesidad de cambios. De continuar perfeccionando el modo de participación y construcción de las decisiones políticas en nuestra democracia socialista. De la pertinencia del avance de nuevas lógicas que prioricen para cada sector, lo decisivo dentro de la multiplicidad de urgencias, sin por ello renunciar al inventario preciso, la búsqueda y concreción de toda la eficiencia, justicia y equidad posible.

Si el mundo de la economía y la producción reclaman hoy de nosotros su prioridad de base, la lucha por la hegemonía ideológico-cultural socialista no deja de ser el escenario decisivo. A fin de cuentas la economía a la que nos referimos no es -como sí afirman los tecnócratas neoliberales- un ente suprasocial. Se trata eminentemente de economía política del socialismo, del qué y cómo hacer con nuestro patrimonio de recursos, para dar seguridad, sostenibilidad y larga vida al proyecto revolucionario.

La voluntad de defender y construir un modelo económico del y para el socialismo, expresada con diáfana claridad por Raúl, es un hecho político, expresa la dialéctica de construcción, defensa y desarrollo de la Revolución. Recordemos que nunca una ingeniería organizacional, ni uno, ni mil planes de medidas económicas, serán suficientemente sólidos por sí mismos. Precisarán una y otra vez del hombre y la mujer cubanos, de su inteligencia, preparación, cultura y sobre todo de su compromiso revolucionario con la rectificación y renovación socialista, de un celoso e intransigente control estatal y popular. Por ello mientras más esfuerzo económico hagamos, más se revelará el contenido ideológico y político de esta lucha.

Hoy 500 mil trabajadores y trabajadoras, reorientan sus oficios y calificaciones, transitan hacia puestos y ocupaciones más útiles, más productivas. Ningún compatriota ha quedado desamparado, ni en el hambre y la miseria. Esos son temas resueltos. Pero la certeza de las decisiones tomadas, si bien reduce los impactos personológicos y sociales, que acompañan estos procesos, no puede evitarlos frente a tantas y tan diversas individualidades. Las tensiones de los nuevos reacomodos, las consecuencias directas en la dinámica económica y el clima familiar, las percepciones de la justicia que en cada caso tenga la persona implicada, los errores que se hayan cometido, las subjetividades desatadas, constituyen ya campo de expresión de inconformidades y descontentos, que deben ser atendidos y asumidos tanto por nuestra institucionalidad, como por la imprescindible labor de esclarecimiento -hombre a hombre, mujer a mujer-, de las organizaciones revolucionarias.

Considero que por los espacios de lo micro, de lo individual, familiar, cotidiano, laboral, estudiantil, en el abordaje feliz de la etnicidad, la diversidad y la diferencia, pasa, hoy por hoy, la más reciente ratificación de criterios de Fidel [2] y el llamado de Raúl. Sólo desde las fortalezas de la socialidad y la espiritualidad socialistas, lograremos conjurar los demonios de dentro y fuera, y de hecho enfrentar con éxito los retos del perfeccionamiento del macro modelo económico, y del proyecto socialista en su conjunto.

Sin dudas la primera batalla hay que darla contra nuestras propias insuficiencias, contra las opresiones, soberbias y ambiciones malsanas, los prejuicios, las laxidades y acomodamientos, que querámoslo o no se introproyectan sobre muchos de nosotros, desde los espacios de enajenación y pobreza espiritual y material, que como la escoria, hay que barrer para que no continúen contaminando la forja del maravilloso sujeto revolucionario cubano.

Las relaciones de mercado, la mercantilización de la vida y sus secuelas de individualismo y consumismo, conforman un escenario real que se dimensiona sobre el más amplio conjunto de las relaciones materiales objetivas. Si no nos proponemos hacer crecer el socialismo todos los días en la intimidad de nuestros amores, en el seno de la familia, en la vida cotidiana del barrio, en los colectivos laborales y escolares, en las asociaciones y grupos informales, de nada valdrán los consensos “por la Revolución”. La estaremos perdiendo en la misma dimensión: Todos los días tendremos menos socialismo.

No hay campo para las medias tintas y el “apoliticismo”. Hablamos de valentía o de cobardía. Se trata del ser o no ser. De resistir y avanzar o desertar, claudicar: Es el triunfo de la honestidad del pueblo, de las y los trabajadores “manuales e intelectuales”, frente a la doble moral, la ineficiencia y la chapucería, el robo, la malversación y la vagancia. La probidad de los empresarios, representantes y negociadores socialistas o su conversión en burguesía corrupta. El sentido de servicio y delegación popular de los cuadros y funcionarios revolucionarios, o su actuación prepotente, burocrática, inmovilista, esencialmente contrarrevolucionaria. De la incondicionalidad de la juventud o de la pérdida de su confianza. De entender nuestro lugar en el mundo, de asumir la cuota de solidaridad concreta e internacionalismo que debemos aportar, o perdernos en la falsedad del nacionalismo “de casa”, siempre burgués y reaccionario. Del logro de la eficiencia y la eficacia de la economía, y con ella del sistema de reproducción y desarrollo socialista en su conjunto, o de la muerte de la Revolución.

Sepamos además, que a diferencia del Este europeo, no tendremos ni “el derecho” a un colapso relativamente “pacífico”. Hay tanto anexionismo insatisfecho, tanto odio acumulado en el imperio del Norte, en los batistianos, sus hijos y nietos, que al menor indicio de desunión o debilidad, se abalanzarían contra nosotros con toda la brutalidad genocida que hoy ejercen en Irak y Afganistán. No lo dude nadie.

La dialéctica de ratificaciones, rectificaciones y cambios a que me he referido, se manifiesta con intensidad [3] . La exposición de Raúl ante la Asamblea Nacional merita muchos más comentarios. Estos que realizo, siempre serán mínimos e incompletos. Ahora mismo sé que se multiplican en la gran Asamblea Nacional a la que mi Partido ha convocado al pueblo. Hoy Cuba vibra de entusiasmo revolucionario, de exigencia y esperanza. El amor y la pasión de nuestros compatriotas, llega hasta cada uno de los miles de cubanos y cubanas que prestamos en otras tierras nuestra modesta contribución. Yo tendré el privilegio de incorporarme en los próximos días a esa vorágine impetuosa de las masas en Revolución.

En vísperas de un nuevo aniversario del triunfo de la Revolución, me siento orgulloso de pertenecer a mi pueblo, de la oportunidad de vivir esta hora de la historia de Cuba, de militar en el Partido de Fidel y Raúl. A tal movimiento vale la pena dedicar la vida. Resultará siempre hermoso, decisivo.

Notas:

[1] Raúl Castro Ruz: “Las medidas que estamos aplicando están dirigidas a preservar el socialismo”, Rebelión, 19-12-2010.

[2] Arleen Rodríguez Derivet y Rosa Miriam Elizalde: Encuentro de Fidel Castro con los jóvenes cubanos “Las ideas de hace cinco años son más actuales que entonces”, Reb

[3] Felipe de J. Pérez Cruz: Ratificaciones, rectificaciones y cambios. La Revolución Cubana en el siglo XXI, Rebelión, 20-07-2009

*Presidente de la Unión Nacional de Historiadores de Cuba en la Ciudad de La Habana

Enviado por su autor

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Discurso pronunciado por el General de Ejército Raúl Castro Ruz, Segundo Secretario del Comité Central del Partido Comunista de Cuba y Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en la clausura del Sexto Período de Sesiones de la VII Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, el 18 de diciembre de 2010, “Año 52 de la Revolución”:

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Compañeras y compañeros:

Llevamos varios días reunidos debatiendo asuntos trascendentales para el futuro de la nación. En esta oportunidad, además del habitual trabajo en comisiones, los diputados han sesionado en plenaria, con el propósito de analizar los detalles de la situación económica actual, así como las propuestas del presupuesto y el plan de la economía para el año 2011.

También los diputados han dedicado largas horas a valorar a profundidad y esclarecer dudas e inquietudes acerca del Proyecto de Lineamientos de la Política Económica y Social del Partido y la Revolución.

Nuestros medios de difusión han publicado con amplitud el desarrollo de estos debates, para facilitar la información de la población.

A pesar de la incidencia en la economía nacional de los efectos de la crisis mundial, el irregular comportamiento de las lluvias durante 19 meses, desde noviembre de 2008 hasta junio del actual año, y sin excluir errores propios, puedo afirmar que el plan del 2010 ha tenido un desempeño aceptable para los tiempos que vivimos. Se alcanzará la meta de crecimiento de 2.1 por ciento del Producto Interno Bruto, más conocido por sus siglas P.I.B; se elevaron las exportaciones de mercancías y servicios, sin concluir el año ya se alcanzó la cifra prevista de visitantes extranjeros, aunque nuevamente se incumplirán los ingresos, se consolida el equilibrio financiero interno y, por vez primera en varios años, comienza a apreciarse una dinámica favorable, todavía limitada, en la productividad del trabajo en comparación con el salario medio.

Continúan disminuyendo las retenciones de transferencias al exterior, o lo que es lo mismo, las limitaciones que nos vimos obligados a imponer a finales del año 2008 en los pagos desde los bancos cubanos a los suministradores extranjeros, las cuales serán suprimidas totalmente el próximo año y, al propio tiempo, se han logrado significativos avances en la renegociación de la deuda con nuestros principales acreedores.

Nuevamente deseo agradecer la confianza y comprensión de nuestros socios comerciales y financieros, a quienes ratifico el más firme propósito de honrar puntualmente los compromisos contraídos. El Gobierno ha impartido instrucciones precisas de no asumir nuevas deudas sin la seguridad de cumplimentar su pago en los plazos pactados.

Como fue explicado por el Vicepresidente del Gobierno y Ministro de Economía y Planificación, Marino Murillo Jorge, el plan del próximo año prevé un crecimiento del P.I.B del 3.1%, que deberá alcanzarse en medio de un escenario no menos complejo y tenso.
El año 2011 es el primero de los cinco incluidos en la proyección a mediano plazo de nuestra economía, período en el que, de manera gradual y progresiva, se irán introduciendo cambios estructurales y de conceptos en el modelo económico cubano.

Durante el próximo año proseguiremos de manera decidida en la reducción de los gastos superfluos, promoviendo el ahorro de todo tipo de recursos, el cual, como hemos dicho en varias ocasiones, constituye la fuente de ingresos más rápida y segura a nuestra disposición.

Igualmente haremos, sin descuidar en lo más mínimo, sino elevando la calidad de los programas sociales en las esferas de la salud, la educación, la cultura y el deporte, en las cuales se han identificado enormes reservas de eficiencia en el uso más racional de la infraestructura existente. También incrementaremos las exportaciones de bienes y servicios, al tiempo que continuaremos concentrando las inversiones en aquellas actividades de más rápida recuperación.

En materia del plan y el presupuesto, hemos insistido en que tiene que acabarse la historia repetida de los incumplimientos y los sobregiros. El plan y el presupuesto son sagrados, repito, desde ahora el plan y el presupuesto son sagrados y se elaboran para ser cumplidos, no para conformarnos con justificaciones de cualquier tipo y hasta con imprecisiones y mentiras, intencionadas o no, cuando no se logran las metas trazadas.

A veces algunos compañeros, sin un propósito fraudulento, aportan informaciones inexactas de sus subordinados sin haberlas comprobado y caen en la mentira inconscientemente, pero esos datos falsos nos pueden conducir a decisiones erradas con mayor o menor repercusión en la nación. Quien así actúa, también miente y sea quien sea, debe ser demovido definitiva y no temporalmente del cargo que ocupa y, después del análisis de los organismos correspondientes, también separado de las filas del Partido si milita en él.

La mentira y sus nocivos efectos han acompañado a los hombres desde que aprendimos a hablar en épocas remotas, motivando la repulsa de la sociedad. Recordemos que en los diez mandamientos bíblicos, el número ocho dispone: “No darás falso testimonio ni mentirás”. Igualmente en los tres principios éticos morales fundamentales de la civilización inca se establecía: no mentir, no robar, no ser holgazán.

Hay que luchar para desterrar definitivamente la mentira y el engaño de la conducta de los cuadros, de cualquier nivel. No por gusto el compañero Fidel en su brillante definición del concepto Revolución, entre otros criterios, señaló: “No mentir jamás ni violar principios éticos”.

Tras la publicación el pasado 9 de noviembre del Proyecto de Lineamientos de la Política Económica y Social, el tren del VI Congreso del Partido está en marcha, ya que el verdadero congreso será la discusión abierta y franca con los militantes y todo el pueblo de sus enunciados, lo que en un genuino ejercicio democrático, permitirá enriquecerlos, al tiempo que, sin excluir opiniones divergentes, logremos la conformación de un consenso nacional acerca de la necesidad y urgencia de introducir cambios estratégicos en el funcionamiento de la economía, con el propósito de hacer sustentable e irreversible el Socialismo en Cuba.

No hay que temerle a las discrepancias de criterios y esta orientación, que no es nueva, no debe interpretarse como circunscrita al debate sobre los Lineamientos; las diferencias de opiniones, expresadas preferiblemente en lugar, tiempo y forma, o sea, en el lugar adecuado, en el momento oportuno y de forma correcta, siempre serán más deseables a la falsa unanimidad basada en la simulación y el oportunismo. Es por demás un derecho del que no se debe privar a nadie.

Mientras más ideas seamos capaces de provocar en el análisis de un problema, más cerca estaremos de su solución apropiada.

La Comisión de Política Económica del Partido y los 11 grupos que la conformaron, trabajaron durante largos meses en la elaboración de los citados lineamientos, que como se ha explicado, constituirán el tema central del Congreso, partiendo de la convicción de que la situación económica es la principal tarea del Partido y del Gobierno y la asignatura básica de los cuadros a todos los niveles.

Durante los últimos años habíamos insistido en que no podíamos dejarnos llevar por improvisaciones y apresuramientos en esta esfera, teniendo en cuenta la magnitud, complejidad y las interrelaciones de las decisiones a adoptar. Es por ello que pienso que hicimos bien en aplazar el Congreso del Partido, aunque hemos debido resistir, pacientemente, los reclamos honestos y también los mal intencionados dentro y fuera de Cuba para que apuráramos la adopción de múltiples medidas. Nuestros adversarios en el exterior, como era de esperar, han impugnado cada paso que dimos, primero los descalificaban como cosméticos e insuficientes, ahora tratan de confundir a la opinión pública presagiando el seguro fracaso y concentran sus campañas en la exaltación del supuesto desencanto y escepticismo con que dicen nuestro pueblo ha acogido este proyecto.

A veces da la impresión de que sus deseos más íntimos les impiden apreciar la realidad. Haciendo evidentes sus verdaderas pretensiones, nos exigen sin tapujos desmontar el régimen económico y social que conquistamos, como si esta Revolución estuviera dispuesta a someterse a la más humillante rendición o lo que es igual, regir su destino por condicionamientos degradantes.

A lo largo de 500 años, desde Hatuey hasta Fidel, es mucha la sangre derramada por nuestro pueblo para aceptar ahora el desmantelamiento de lo logrado al precio de tanto sacrificio.

A quienes abriguen esas infundadas ilusiones, vale recordarles, otra vez, lo expresado en este Parlamento el 1ro de agosto de 2009; cito: “A mí no me eligieron Presidente para restaurar el capitalismo en Cuba ni para entregar la Revolución. Fui elegido para defender, mantener y continuar perfeccionando el socialismo, no para destruirlo”, fin de la cita.

Hoy añado que las medidas que estamos aplicando y todas las modificaciones que resulte necesario introducir en la actualización del modelo económico, están dirigidas a preservar el socialismo, fortalecerlo y hacerlo verdaderamente irrevocable, como quedó incorporado en la Constitución de la República a solicitud de la inmensa mayoría de nuestra población en el año 2002.

Es preciso poner sobre la mesa toda la información y los argumentos que fundamentan cada decisión y de paso, suprimir el exceso de secretismo a que nos habituamos durante más de 50 años de cerco enemigo. Siempre un Estado tendrá que mantener en lógico secreto algunos asuntos, eso es algo que nadie discute, pero no las cuestiones que definen el curso político y económico de la nación. Es vital explicar, fundamentar y convencer al pueblo de la justeza, necesidad y urgencia de una medida, por dura que parezca.

El Partido y la Juventud Comunista, además de la Central de Trabajadores de Cuba y sus sindicatos junto al resto de las organizaciones de masas y sociales, tienen la capacidad de movilizar el apoyo y la confianza de la población mediante el debate sin ataduras a dogmas y esquemas inviables, que constituyen una barrera psicológica colosal, que es imprescindible desmontar poco a poco y lo lograremos entre todos.

Ese es precisamente el contenido fundamental que reservamos a la Conferencia Nacional del Partido a celebrarse en el año 2011, después del Congreso, en fecha que se fijará más adelante; en ella analizaremos, entre otras cuestiones, las modificaciones a los métodos y estilos de trabajo de la organización partidista, ya que, a consecuencia de las deficiencias presentadas en el desempeño de los órganos administrativos del Gobierno, el Partido a lo largo de los años se tuvo que involucrar en el ejercicio de funciones que no le corresponden, lo cual limitó y comprometió su condición de vanguardia organizada de la nación cubana y fuerza dirigente superior de la sociedad y del Estado, en consonancia con el artículo cinco de la Constitución de la República.

El Partido debe dirigir y controlar y no interferir en las actividades del Gobierno, a ningún nivel, que es a quien corresponde gobernar, cada uno con sus propias normas y procedimientos, según sus misiones en la sociedad.

Es necesario cambiar la mentalidad de los cuadros y de todos los compatriotas al encarar el nuevo escenario que comienza a delinearse. Se trata sencillamente de transformar conceptos erróneos e insostenibles acerca del Socialismo, muy enraizados en amplios sectores de la población durante años, como consecuencia del excesivo enfoque paternalista, idealista e igualitarista que instituyó la Revolución en aras de la justicia social.

Muchos cubanos confundimos el socialismo con las gratuidades y subsidios, la igualdad con el igualitarismo, no pocos identificamos la libreta de abastecimientos como un logro social que nunca debiera suprimirse.

Al respecto, estoy convencido de que varios de los problemas que hoy afrontamos tienen su origen en esta medida de distribución, que si bien estuvo animada en su momento por el sano empeño de asegurar al pueblo un abastecimiento estable de alimentos y otras mercancías en contraposición al acaparamiento inescrupuloso por algunos con fines de lucro, constituye una expresión manifiesta de igualitarismo, que beneficia lo mismo a los que trabajan y a aquellos que no lo hacen o que no la necesitan y genera prácticas de trueque y reventa en el mercado sumergido, etc., etc.

La solución a este complejo y sensible asunto no es sencilla, pues guarda estrecha relación con el fortalecimiento del papel del salario en la sociedad y ello sólo será posible, si a la par de reducir gratuidades y subsidios, elevamos la productividad del trabajo y la oferta de productos a la población.

En esta cuestión, como en la reducción de las plantillas abultadas, el Estado Socialista no dejará desamparado a ningún ciudadano y mediante el sistema de asistencia social, asegurará que las personas impedidas para trabajar reciban la protección mínima requerida. En el futuro existirán subsidios, pero no a los productos, sino a las cubanas y cubanos que por una u otra razón realmente los necesiten.

Como se conoce, desde el mes de septiembre se eliminó la distribución normada de cigarros, un artículo que recibía sólo una parte de la población y que es obvio, por sus nocivos efectos a la salud, no constituye un producto de primera necesidad.

El próximo año no podremos darnos el lujo de gastar casi 50 millones de dólares en importaciones de café para mantener la cuota que hasta el presente se distribuye a los consumidores, incluyendo a los niños recién nacidos. Se prevé, por ser una necesidad ineludible, como hacíamos hasta el año 2005, mezclarlo con chícharo, mucho más barato que el café, que nos cuesta casi tres mil dólares la tonelada, mientras que aquel tiene un precio de 390 dólares.

Si queremos seguir tomando café puro y sin racionamiento, la única solución es producirlo en Cuba, donde está probado que existen todas las condiciones para su cultivo, en cantidades suficientes que satisfagan la demanda y hasta exportarlo con la más alta calidad.

Estas decisiones, y otras que será necesario aplicar, aunque sabemos que no son populares, sí son obligadas para poder mantener y mejorar incluso los servicios gratuitos de salud pública, educación y la seguridad social a todos los ciudadanos.

El propio líder de la Revolución Cubana, el compañero Fidel, en su histórico discurso el 17 de noviembre de 2005, expresó; cito: “Una conclusión que he sacado al cabo de muchos años: entre los muchos errores que hemos cometido todos, el más importante error era creer que alguien sabía de socialismo, o que alguien sabía de cómo se construye el socialismo”, fin de la cita. Hace apenas un mes, exactamente al cabo de cinco años, Fidel a través de su mensaje en ocasión del Día Internacional del Estudiante, ratificó esos conceptos que conservan total vigencia.

Por mi parte, recuerdo los planteamientos de un laureado científico soviético que hace alrededor de medio siglo, consideraba que aunque teóricamente se había documentado la posibilidad del vuelo del hombre al espacio, no dejaba de ser un viaje a lo ignoto, a lo desconocido.

Si bien hemos contado con el legado teórico marxista leninista, donde científicamente está demostrada la factibilidad del socialismo y la experiencia práctica de los intentos de su construcción en otros países, la edificación de la nueva sociedad en el orden económico es, en mi modesta opinión, también un trayecto hacia lo ignoto, por lo cual cada paso debe meditarse profundamente y ser planificado antes del próximo, donde los errores se corrijan oportuna y rápidamente para no dejarle la solución al tiempo, que los acrecentará y al final nos pasará la factura aún más costosa.

Tenemos plena conciencia de los errores que hemos cometido y precisamente, los Lineamientos marcan el inicio del camino de la rectificación y la necesaria actualización de nuestro modelo económico socialista.

Nadie debe llamarse a engaño, los Lineamientos señalan el rumbo hacia el futuro socialista, ajustado a las condiciones de Cuba, no al pasado capitalista y neocolonial derrocado por la Revolución. La planificación y no el libre mercado será el rasgo distintivo de la economía y no se permitirá, como se recoge en el tercero de los lineamientos generales, la concentración de la propiedad. Más claro ni el agua, aunque no hay peor ciego que el que no quiere ver.

La construcción del socialismo debe realizarse en correspondencia con las peculiaridades de cada país. Es una lección histórica que hemos aprendido muy bien. No pensamos volver a copiar de nadie, bastantes problemas nos trajo hacerlo y porque además copiamos mal; aunque no ignoramos las experiencias de otros y aprendemos de ellas, incluyendo las positivas de los capitalistas.

Abundando sobre el necesario cambio de mentalidad mencionaré un ejemplo: si hemos arribado a la conclusión de que el ejercicio del trabajo por cuenta propia constituye una alternativa más de empleo para los ciudadanos en edad laboral, con el fin de elevar la oferta de bienes y servicios a la población y liberar al Estado de esas actividades para concentrarse en lo verdaderamente decisivo, lo que corresponde hacer al Partido y al Gobierno es facilitar su gestión y no generar estigmas ni prejuicios hacia ellos y para eso es fundamental modificar la apreciación negativa existente en no pocos de nosotros hacia esta forma de trabajo privado. Los clásicos del marxismo leninismo al proyectar los rasgos que debían caracterizar la construcción de la nueva sociedad, definieron, entre otros, que el Estado, en representación de todo el pueblo, mantendría la propiedad sobre los fundamentales medios de producción.

Nosotros absolutizamos ese principio y pasamos a propiedad estatal casi toda la actividad económica del país. Los pasos que hemos venido dando y daremos en la ampliación y flexibilización del trabajo por cuenta propia, son el fruto de profundas meditaciones y análisis y podemos asegurar que esta vez no habrá retroceso.

Por su parte, la Central de Trabajadores de Cuba y los respectivos sindicatos nacionales, se encuentran estudiando las formas y métodos para organizar la atención a esta fuerza laboral, promover el cumplimiento estricto de la Ley y los tributos y motivar en estos trabajadores el rechazo a las ilegalidades. Debemos defender sus intereses igual que hacemos con cualquier otro ciudadano, siempre que actúen en cumplimiento de las normas jurídicas aprobadas.

En esta dirección reviste gran importancia la introducción en los diferentes niveles de la enseñanza de los conceptos básicos del sistema tributario con el objetivo de familiarizar, de manera permanente y concreta, a las nuevas generaciones en la aplicación de los impuestos como la forma más universal de redistribución de la renta nacional, en interés del sostenimiento de los gastos sociales.

A escala de toda la sociedad, debemos fomentar los valores cívicos de respeto y cumplimiento por los contribuyentes de sus obligaciones tributarias, crear en las personas esa cultura y disciplina, bonificar a los que cumplen y sancionar la evasión de impuestos.

Otra tarea en la cual, a pesar del avance logrado, falta mucho por hacer, es la atención a las distintas formas productivas en la agricultura, de modo que se eliminen las diversas trabas existentes para potenciar las fuerzas productivas en nuestros campos y que, en correspondencia con el ahorro en la importación de alimentos, los agricultores obtengan ingresos justos y razonables por su sacrificada labor, lo cual no justifica que se impongan precios abusivos a la población.

A más de dos años de iniciada la entrega de tierras ociosas en usufructo, pienso que estamos en condiciones de valorar la asignación de áreas adicionales, por encima de los límites que regula el Decreto-Ley 259, de julio de 2008, a aquellos productores agropecuarios con resultados destacados en la utilización intensiva de los suelos bajo su responsabilidad.

Considero oportuno aclarar que las tierras entregadas en usufructo constituyen propiedad de todo el pueblo, por lo que si se requirieran para otros usos en el futuro, el Estado compensaría a los usufructuarios lo invertido y les abonaría el valor de las bienhechurías.

En su momento, una vez que concluyamos los estudios, a partir de las experiencias que hemos ido acumulando, presentaremos al Consejo de Estado las correspondientes propuestas de modificación del citado Decreto-Ley.

Una de las barreras más difíciles de sortear en el empeño de formar una visión diferente, y así debemos reconocerlo públicamente, es la ausencia de una cultura económica en la población, incluidos no pocos cuadros de dirección, los cuales, evidenciando una ignorancia supina en la materia, al enfrentar problemas cotidianos adoptan o proponen decisiones sin detenerse un instante a valorar sus efectos y los gastos que se generan, ni si existen recursos asignados en el plan y el presupuesto con ese destino.
No descubro nada cuando afirmo que improvisar, en general, y en la economía en particular, conduce a un seguro fracaso, con independencia de los buenos propósitos que se pretenda alcanzar.

El pasado 2 de diciembre, en ocasión del 54 aniversario del desembarco del Granma, el órgano oficial de nuestro Partido reprodujo un fragmento del discurso que pronunciara Fidel en 1976, en igual fecha, cuando se conmemoraban apenas 20 años del suceso y que por su vigencia y actualidad he considerado oportuno citar: “La fuerza de un pueblo y de una revolución consiste precisamente en su capacidad de comprender y enfrentar las dificultades. A pesar de todo avanzaremos en numerosos campos y lucharemos denodadamente por elevar la eficiencia de la economía, ahorrar recursos, reducir gastos no esenciales, aumentar las exportaciones y crear en cada ciudadano una conciencia económica. Antes dije que todos somos políticos, ahora añado que todos debemos ser también economistas y, repito, economistas, no economicistas, que no es lo mismo una mentalidad de ahorro y eficiencia que una mentalidad de consumo”, fin de la cita.

Diez años después, el primero de diciembre de 1986, durante la sesión diferida del III Congreso del Partido, Fidel expresó; cito: “Mucha gente no entiende que el Estado Socialista, ningún Estado, ningún sistema puede dar lo que no tiene, y mucho menos va a tener si no se produce, si se está dando dinero sin respaldo productivo. Estoy seguro de que las plantillas infladas, el exceso de dinero entregado a la gente, los inventarios ociosos, los despilfarros, tienen que ver mucho con el gran número de empresas irrentables que hay en el país…” fin de la cita

A 34 y 24 años, respectivamente, de estas orientaciones del Jefe de la Revolución, esos y muchos otros problemas siguen estando presentes.

Fidel con su genialidad iba abriendo brechas y señalaba el camino y los demás no supimos asegurar y consolidar el avance en pos de esos objetivos.

Nos faltó cohesión, organización y coordinación entre el Partido y el Gobierno; en medio de las amenazas y urgencias cotidianas descuidamos la planificación a mediano y largo plazos, no fuimos suficientemente exigentes ante violaciones y errores de carácter económico cometidos por algunos dirigentes y también demoramos en rectificar decisiones que no tuvieron el efecto esperado.

Más de una vez me he referido a que en esta Revolución casi todo está dicho y que debemos revisar qué orientaciones del Jefe de la Revolución hemos cumplido y cuáles no, desde su vibrante alegato “La Historia me Absolverá” hasta hoy. Recuperaremos las ideas de Fidel que siguen vigentes y no permitiremos que nos vuelva a pasar lo mismo.

Los errores, si simplemente son analizados con honestidad, pueden transformarse en experiencias y lecciones para superarlos y no volver a incurrir en ellos. Esa es precisamente la gran utilidad que tiene el análisis profundo de los errores y esa debe empezar a ser una norma permanente de conducta de todos los dirigentes.

La realidad de los números está por encima de todas nuestras aspiraciones y deseos. En la aritmética elemental del primer grado de la escuela primaria, se aprende a temprana edad que dos más dos da cuatro, no cinco ni seis; no hay que ser economista para comprenderlo, por tanto, si en un momento dado tenemos que hacer algo en materia económica y social por encima de los recursos disponibles, hagámoslo con conciencia de las consecuencias y sabiendo de antemano que al final la crudeza de los hechos se impondrá irremisiblemente.

Cuba dispone de decenas y decenas de miles de profesionales graduados por la Revolución en las especialidades de economía, contabilidad y finanzas, por sólo mencionar algunas de este perfil, que no hemos sabido utilizar adecuadamente en provecho del desarrollo ordenado de la nación.

Contamos con lo más preciado, el capital humano, que debemos cohesionar con el concurso de la Asociación Nacional de Economistas y Contadores (ANEC) para emprender la tarea de educar en esta materia, de manera constante y sistemática, a nuestro pueblo instruido y a sus dirigentes en todos los niveles. Una numerosa representación del Comité Nacional de la ANEC participó en los primeros seminarios sobre los lineamientos que organizamos y muchos de sus miembros están inmersos en el proceso de discusiones en marcha.

En este sentido, cabe destacar la contribución decisiva de miles y miles de contadores para recuperar el lugar que corresponde a la contabilidad en la dirección de la actividad económica, que como sabemos es una condición indispensable para asegurar el éxito y el orden en todo lo que nos proponemos.

En estas circunstancias, nadie debe perder de vista la relevancia de mantener un enfoque diferenciado hacia la juventud, y en correspondencia con ello, debo resaltar la decisión de excluir de los procesos de disponibilidad laboral a los recién graduados en el plazo del cumplimiento del Servicio Social.

Ahora bien, no se trata de ubicarlos en funciones no afines a su perfil profesional, como ha sucedido en el pasado, que han llegado a ponerlos hasta de porteros del centro laboral, porque precisamente ese período está diseñado para adiestrarlos en la base de la producción y los servicios, completar en la práctica la formación teórica de las escuelas y cultivar en ellos el amor al trabajo.

No menos importante resulta la labor que corresponde a los cuadros y especialistas involucrados en la elaboración y revisión de los documentos legales, a tono con las modificaciones que se vayan instrumentando; por ejemplo, sólo para dar cobertura jurídica a dos lineamientos (los números 158 y 159), referidos al ejercicio del trabajo por cuenta propia, su régimen tributario y los procesos de disponibilidad laboral, se ha requerido emitir casi 30 disposiciones, entre decretos-leyes, acuerdos del Gobierno y resoluciones de varios ministerios e institutos nacionales.

Hace sólo unos días una resolución del Ministerio de Finanzas que modificó los precios de acopio de un grupo de productos agropecuarios, tuvo que dejar sin efectos otras 36 resoluciones de ese propio organismo, emitidas en diferentes fechas de años anteriores, pero todas vigentes.

Estos hechos dan una idea del trabajo que en materia de ordenamiento jurídico tenemos por delante con el fin de reforzar la institucionalidad del país, y eliminar tantas prohibiciones irracionales que han perdurado por años, sin tener en cuenta las circunstancias existentes, creando el caldo de cultivo para múltiples actuaciones al margen de la ley, que frecuentemente dan lugar a la corrupción en distintos grados. Puede llegarse a una conclusión probada por la vida: las prohibiciones irracionales propician las violaciones, lo que a su vez conduce a la corrupción y la impunidad, por eso creo que la población tiene razón en sus preocupaciones respecto a los engorrosos trámites asociados a la vivienda y la compra-venta de vehículos entre las personas, por solo citar dos ejemplos, que actualmente son objeto de estudio para su solución de manera ordenada.

Al propio tiempo, se impone simplificar y agrupar la legislación vigente, por lo general bastante dispersa. Los documentos rectores se elaboran para ser del dominio de aquellos responsabilizados con su cumplimiento, no para ser engavetados. En consecuencia, es preciso educar a todos los cuadros y exigirles trabajar con las disposiciones legales que rigen sus funciones y controlar que esto se cumpla como un requisito de idoneidad para ocupar un cargo determinado.

Vale recordar, otra vez, que el desconocimiento de la ley no exime a nadie de su cumplimiento y que, según la Constitución, todos los ciudadanos tienen iguales derechos y deberes, por lo cual quien cometa un delito en Cuba, con independencia del cargo que ocupe, sea quien sea, tendrá que enfrentar las consecuencias de sus errores y el peso de la justicia.

Pasando a otro asunto, también recogido en los Lineamientos, del plan del próximo año se han excluido 68 inversiones de importancia para el país por no cumplir los requerimientos establecidos, entre ellos, la determinación del financiamiento, la preparación técnica y de proyectos, la definición de las fuerzas constructoras capaces de acometerlas en los plazos fijados y la evaluación de los estudios de factibilidad. No permitiremos el derroche de los recursos destinados a inversiones a causa de la espontaneidad, la improvisación y la superficialidad, que en no pocos casos, han caracterizado al proceso inversionista.

Al tratar estos temas es obligado referirme al papel determinante que corresponde jugar a los cuadros del Partido, el Estado, el Gobierno, las organizaciones de masas y juveniles en la conducción coordinada y armónica del proceso de actualización del modelo económico cubano.

En el curso de la paulatina descentralización que desplegamos, se han adoptado diversas medidas en favor de elevar la autoridad de los dirigentes administrativos y empresariales, a quienes continuaremos delegando facultades. En paralelo se perfeccionan los procedimientos de control y se eleva a niveles superiores la exigencia frente a las manifestaciones de negligencia, indolencia y otras conductas incompatibles con el desempeño de cargos públicos.

Igualmente, tenemos plena conciencia del daño que ha ocasionado a la política de cuadros durante años el fenómeno de la “pirámide invertida”, es decir, que los salarios no están en correspondencia con la importancia y jerarquía de los puestos de dirección ocupados, ni existe la diferenciación adecuada entre unos y otros, lo cual desestimula la promoción de los más capaces hacia responsabilidades superiores en las empresas y en los propios ministerios. Esta es una cuestión fundamental que debe ser solucionada de acuerdo con lo señalado en los lineamientos números 156 y 161, referidos a la política salarial.

El VI Congreso del Partido debe ser, por ley de la vida, el último de la mayoría de los que integramos la Generación Histórica; el tiempo que nos queda es corto y, sin el menor asomo de inmodestia o vanidad personal, pienso que estamos en la obligación de aprovechar el peso de la autoridad moral que poseemos ante el pueblo para dejar el rumbo trazado.

No nos creemos más inteligentes o capaces que nadie, ni nada por el estilo, pero sí estamos convencidos que tenemos el deber elemental de corregir los errores que hemos cometido en estas cinco décadas de construcción del Socialismo en Cuba y en ese propósito emplearemos todas las energías que nos quedan, que afortunadamente no son pocas.

Redoblaremos la constancia y la intransigencia ante lo mal hecho, los ministros del gobierno y otros dirigentes políticos y administrativos conocen que contarán con todo nuestro respaldo cuando, en el cumplimiento de sus funciones, eduquen y a su vez exijan a sus subordinados y no teman buscarse problemas. Buscarse problemas por enfrentar lo mal hecho es en estos momentos una de nuestras tareas principales.

También para todos está claro que no nos encontramos en aquellos años iniciales tras el triunfo en 1959, cuando algunos que ocuparon cargos gubernamentales renunciaban para patentizar su oposición a los primeros pasos radicales que emprendía la Revolución y por ello esa actitud se catalogaba entonces de contrarrevolucionaria. Hoy lo verdaderamente revolucionario y honesto, cuando un cuadro se sienta cansado o incapaz de ejercer su cargo a cabalidad, es solicitar su renuncia, con dignidad y sin ningún temor, lo que siempre será preferible a ser destituido.

Con relación a este asunto, debo hacer referencia a tres compañeros que ocuparon importantes responsabilidades en la dirección del Partido y el Gobierno, y que por las faltas que cometieron, el Buró Político les solicitó la renuncia a su condición de miembros de ese organismo de dirección, del Comité Central y de diputados a la Asamblea Nacional del Poder Popular.

Se trata de Jorge Luis Sierra Cruz, Yadira García Vera y Pedro Sáez Montejo. Los dos primeros fueron liberados además de las responsabilidades como ministros del Transporte y la Industria Básica, respectivamente. Sierra por tomarse atribuciones que no le correspondían y que le condujeron a serios errores en la dirección y Yadira García por un pésimo trabajo al frente del ministerio, reflejado de manera particular en el débil control sobre los recursos destinados al proceso inversionista, propiciando el derroche de estos, como se comprobó en el proyecto de expansión de la empresa niquelífera Pedro Soto Alba, en Moa, provincia de Holguín. Ambos compañeros fueron criticados severamente en sendas reuniones conjuntas de la Comisión del Buró Político y el Comité Ejecutivo del Consejo de Ministros.

Por su parte, Pedro Sáez Montejo, dando muestras de superficialidad incompatibles con el cargo de Primer Secretario del Partido en Ciudad de La Habana, infringió normas del trabajo partidista, lo cual fue discutido con él por una comisión del Buró Político, presidida por mí e integrada por los compañeros Machado Ventura y Esteban Lazo.

Es justo hacer constar que los tres reconocieron los errores señalados a cada uno y asumieron una actitud correcta, razón por la cual la Comisión del Buró Político decidió mantener su condición de militantes del Partido. Igualmente, se consideró conveniente ubicarlos a todos en trabajos afines a sus respectivas especialidades.

En el plano personal, los tres seguirán siendo mis amigos, pero yo solo tengo compromisos con el pueblo y muy especialmente con los caídos en estos 58 años de lucha ininterrumpida desde el golpe de estado de 1952. Si así hemos procedido con tres altos dirigentes, sépase que esta es la línea que seguirá el Partido y el Gobierno con todos los cuadros. Mayor exigencia, a la vez que alertaremos y adoptaremos las medidas disciplinarias pertinentes cuando se detecten transgresiones de lo establecido.

Como estipuló la Ley modificativa de la División Político Administrativa, el próximo mes de enero se constituirán las nuevas provincias Artemisa y Mayabeque, cuyos órganos de gobierno iniciarán su funcionamiento bajo nuevas concepciones organizativas y estructurales, mucho más racionales que las existentes en la actual provincia La Habana.

Se han definido las funciones, estructuras y plantillas. Se trabaja en la definición de sus atribuciones, así como en las relaciones con los organismos de la Administración Central del Estado, las empresas nacionales y las organizaciones políticas y de masas. Seguiremos muy de cerca esta experiencia para su gradual generalización al resto de los órganos locales de gobierno, o sea, de todo el país, en el transcurso de los próximos cinco años. Defendemos la utilidad de proseguir elevando paulatinamente la autoridad de los gobiernos provinciales y municipales y dotarlos de mayores facultades para el manejo de los presupuestos locales, a los cuales se destinará parte de los impuestos generados en la actividad económica con el fin de contribuir a su desarrollo.

En medio de la convulsa situación internacional avanzan las relaciones con los pueblos y gobiernos de casi todas las naciones.

El mundo ha recibido asombrado las escandalosas revelaciones de cientos de miles de documentos clasificados del gobierno de los Estados Unidos, una parte de ellos muy recientes, sobre las guerras en Irak y Afganistán y, luego, sobre los más variados temas de sus relaciones con decenas de Estados.

Aunque todos se preguntan qué estará ocurriendo verdaderamente y cómo podría relacionarse esto con los vericuetos de la política norteamericana, lo difundido hasta ahora demuestra que ese país, aunque disimule con una retórica amable, sigue en lo esencial las políticas de siempre y actúa como un gendarme global.

En las relaciones con los Estados Unidos no se aprecia la menor voluntad de rectificar la política contra Cuba, ni siquiera para eliminar sus aspectos más irracionales. Se hace evidente que en esta cuestión sigue prevaleciendo una minoría reaccionaria y poderosa que sirve de sustento a la mafia anticubana.

Estados Unidos no solo desprecia el reclamo abrumador de 187 países que demandan poner fin al bloqueo económico, comercial y financiero contra nuestro país, sino que en el año 2010 endureció su aplicación e incluyó nuevamente a Cuba en sus listas espurias, mediante las cuales se arrogan el derecho de calificar y difamar a Estados soberanos para justificar acciones punitivas o incluso actos de agresión.

La política de Estados Unidos contra Cuba no tiene la menor credibilidad. No les queda más remedio que acudir a la mentira para reiterar acusaciones entre las que sobresalen, por su escandalosa falsedad, que somos un país patrocinador del terrorismo internacional, tolerante ante el tráfico interno de niños y mujeres con fines de explotación sexual, violador flagrante de los derechos humanos y responsable de restringir, de manera significativa, las libertades religiosas.

El gobierno norteamericano trata de esconder sus propios pecados y pretende evadir su responsabilidad en el hecho de que sigan impunes en ese país notorios terroristas internacionales, reclamados por la justicia de varios países, al mismo tiempo que se mantienen en injusta prisión nuestros Cinco hermanos por luchar contra el terrorismo.

En sus calumniosas campañas sobre el tema de los Derechos Humanos en Cuba, los Estados Unidos han encontrado la connivencia de países europeos conocidos por su complicidad con los vuelos secretos de la CIA, el establecimiento de centros de detención y tortura, por descargar los efectos de la crisis económica sobre los trabajadores de menores ingresos, la violenta represión contra los manifestantes y la aplicación de políticas discriminatorias hacia los inmigrantes y minorías.

Junto a las naciones hermanas de América Latina proseguiremos luchando por la integración emancipadora y en los marcos de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, trabajaremos por afianzar la solidaridad y unidad que nos fortalecerá a todos, cada vez más.

Así continuaremos apoyando a la fraterna nación de Haití, donde nuestro personal de la salud, junto a médicos latinoamericanos y haitianos graduados en Cuba, enfrenta con abnegación y de forma desinteresada y humanitaria la epidemia de cólera, los daños del terremoto y la secuela de siglos de explotación y saqueo de ese noble pueblo, que necesita de la comunidad internacional recursos para la reconstrucción y, especialmente, para el desarrollo sostenible.

También es propicia la ocasión para desde este Parlamento enviar, en nombre de todos los cubanos, un mensaje de aliento y solidaridad al hermano pueblo de Venezuela, que sufre los embates de lluvias torrenciales con cuantiosas pérdidas de vidas humanas y daños materiales. Las decenas de miles de colaboradores cubanos que prestan servicios en ese país, recibieron tempranamente instrucciones de ponerse a disposición de los venezolanos y del Presidente Hugo Chávez para lo que sea necesario.

El próximo mes de abril se cumplirán 50 años de la proclamación del carácter Socialista de nuestra Revolución. En las arenas de Playa Girón nuestras fuerzas combatieron por primera vez en defensa del socialismo y en apenas 72 horas, bajo la conducción personal del Comandante en Jefe, derrotaron la invasión mercenaria patrocinada por el gobierno norteamericano.

En ocasión de tan relevante acontecimiento, el 16 de abril realizaremos una Revista Militar, con participación de tropas y medios de combate, a la que asistirán los delegados al VI Congreso del Partido que esa propia tarde se congregarán para el inicio de sus trabajos, que esperamos concluir el 19 de abril, Día de la Victoria de Playa Girón. El cierre de la Revista lo protagonizarán varias decenas de miles de jóvenes, representando a las nuevas generaciones, que constituyen la garantía de la continuidad de la Revolución.

Esta conmemoración estará dedicada a nuestra juventud, que nunca le ha fallado a la Revolución. Jóvenes fueron los que cayeron en el asalto a los cuarteles Moncada y de Bayamo; jóvenes fueron los que se sublevaron en Santiago de Cuba bajo la dirección de Frank País; jóvenes eran los expedicionarios del Granma, que tras la debacle de Alegría de Pío formaron el Ejército Rebelde, fortalecidos por oleadas también de jóvenes provenientes del campo y las ciudades, en primer lugar el refuerzo santiaguero organizado personalmente y enviado por el propio Frank; jóvenes eran los integrantes del poderoso movimiento clandestino; jóvenes fueron los valerosos asaltantes al Palacio Presidencial y a la emisora Radio Reloj el 13 de marzo de 1957, encabezados por José Antonio Echeverría; jóvenes fueron los que combatieron heroicamente en Girón; jóvenes y adolescentes se sumaron a la campaña de alfabetización hace también 50 años; jóvenes eran la mayoría de los combatientes en la lucha contra las bandas mercenarias que organizó la CIA; jóvenes fueron los que protagonizaron hermosas páginas de coraje y estoicismo en las misiones internacionalistas en varias naciones, particularmente en ayuda a los movimientos de liberación en África; jóvenes son nuestros Cinco Héroes que arriesgaron sus vidas luchando contra el terrorismo y sufren ya más de doce años de cruel prisión; jóvenes son muchos de los miles y miles de colaboradores cubanos que defienden la vida humana curando enfermedades erradicadas en Cuba, apoyan programas de alfabetización y difunden cultura y la práctica deportiva a niños y adultos por todo el mundo.

Esta Revolución es obra del sacrificio de la juventud cubana: obrera, campesina, estudiantil, intelectual, militar; de todos los jóvenes en todas las épocas que les ha tocado vivir y luchar.

Esta Revolución la conducirán adelante los jóvenes plenos de optimismo e inconmovible fe en la victoria.

Grandes han sido los retos y también los peligros desde el triunfo de la Revolución y muy especialmente a partir de Girón, mas ninguna dificultad ha podido doblegarnos. Estamos aquí y estaremos por la dignidad, la entereza, el valor, la firmeza ideológica y el espíritu de sacrificio y revolucionario del pueblo de Cuba, que hace mucho tiempo hizo suyo el concepto de que el socialismo es la única garantía para seguir siendo libres e independientes.

Muchas gracias.

FOTOS Marcelino VAZQUEZ HERNANDEZ

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Por Justo Cruz*

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Por ahí anda un cuento racista que me parece que pega muy bien con la situación que vive mi país. Y como que soy negro creo que me puedo dar el lujo de repetirlo, no con la intención de hacer apología a esos racistas hijos del infortunio que andan sueltos por las calles, sino para ilustrar la realidad en la que han obligado a vivir a nuestro pueblo.


Y dice:


Unos racistas cogen a un negro y lo llevan a un estadio al estilo del circo romano para que luche contra un león. Lo entierran hasta el cuello en la arena de manera tal de que no pueda defenderse y sueltan al león, cuando el negro ve al león venirle arriba abre la boca y comienza a emitir aullidos fuertes para asustarle. Por lo que los racistas del público comienzan a gritarle: “negro descarado, juega limpio”.


A Cuba también se le acusa por defenderse.


Hago esta comparación, y valga la semejanza, porque creo que hay mucho de discriminación en el trato que se le da a Cuba en comparación con los demás países del planeta.


¿Por qué la tienen cogida con mi patria?


La sociedad cubana no es perfecta, ya eso lo sabemos y cuando a Pablo Milanés se le ocurrió escribir la canción “no vivo en una sociedad perfecta”, todos, sin excepción, la coreábamos porque estábamos seguros de que él sólo decía en voz alta lo que la mayoría de nuestro pueblo pensaba.


Los cubanos nunca han pretendido presentar a Cuba como un modelo por el cual orientarse. Han sido siempre los otros, los oprimidos, los que han tratado de ver en Cuba un ejemplo a seguir. Hay algunos por ahí que hablan de “exportar revoluciones” como si el ser humano estuviera condenado a vivir en el martirio toda una vida. Las revoluciones no se exportan, ellas son el producto de la incapacidad de gobiernos de malhechores de resolver los problemas de los de abajo. Es por eso que me sorprende cuando veo con que interés en el mundo de hoy se habla, a decir de la prensa de estos días, de un “modelo cubano que ni para el mismo Fidel Castro funciona”.


Cabe entonces hacerse la pregunta:


¿Puede un país que tenga que desarrollarse bajos las mismas condiciones que se ha tenido que desarrollar Cuba en 50 años bajos el efecto de un terrible bloqueo y políticas absurdas, desarrollar su propio modelo?


La respuesta la debe saber hasta el gato: NO


¿De qué modelo cubano hablamos entonces?


Desde hace unos días la prensa internacional no se cansa de repetir (y lo hacen con la euforia de aquel que se alegra como si se hubiera ganado un premio en la lotería), que el Comandante Fidel Castro finalmente reconoció en una entrevista que el “modelo cubano” no se puede exportar, porque ni en Cuba ha funcionado. Y como yo ya estoy acostumbrados a estas fechorías mediáticas y sé “de qué pata cojea” la prensa internacional cuando se trata de Cuba, me hice a la tarea de investigar. Porque lo peor que pueda hacer un lector es repetir lo que lee o lo que le dicen sin verificar la fuente. Ver para creer.


Si, porque hay periodistas que piensan que la mayoría de nosotros los lectores somos una partida de incultos y analfabetos y nos venden la noticia como en una boutique que vende calcetines, siempre al gusto del consumidor. Ese eterno empeño de contentar los deseos del cliente, sobre todos los deseos e intereses de aquellos que pagan, los que siempre están arriba machacando a los de abajo.


Nada, que el profesor de la escuela hace todo lo posible porque aprendamos a leer y a escribir y entre la prensa, la radio, la televisión y el internet no dejan de hacer lo imposible para embrutecernos más.


Volvamos al tema.


Resulta ser que en una reciente entrevista concedida por el Comandante en Jefe Fidel Castro al periodista de la revista Atlantic, Jeffrey Goldberg, a la pregunta de que “…si él creía (El Comandante) que el modelo cubano era algo que aún valía la pena exportar”, Fidel Castro le respondió “El modelo cubano ya no funciona ni siquiera para nosotros”. Con la pregunta Golberg desde luego trataba de matar dos pájaros de un tiro. Sostener en una conversación con el líder de la revolución cubana la tesis de que “Cuba exporta la revolución” y tocar al mismo tiempo el tema del “modelo cubano”. La respuesta obtenida no podía ser más “escandalosa” para los medios.


¡Hasta Fidel Castro reconoce que el modelo cubano no funciona!, hemos leído a diestra y siniestra.


Claro que Golberg no mintió cuando trasmitió la noticia. Él no inventó la frase, él la interpretó a su manera y nos la trasmitió a nosotros los lectores de la forma que él piensa que nosotros deseábamos leerla. Porque estimados lectores, en el mundo mediático de hoy ya no se escribe razonablemente, sino lo que se vende. La verdad y la razón ya hace tiempo que dejaron de contar.


Lo que vino después es la copia perfecta de un libreto a la Hollywood.  Y a partir de este momento esta frase se convirtió en el pasaje más importante en la entrevista. Lo demás pasa a ocupar un segundo plano, el contenido de la entrevista se ignora. Y nosotros como siempre seguimos consumiendo esta porquería de periodismo.

Cambiemos el escenario…


Hace unos días el banco Barclays Bank fue demandado por el gobierno de Estados Unidos por realizar transacciones financieras con Cuba, haber violado la Ley de Comercio con el Enemigo y la Ley de Poderes Económicos de Emergencia. Por esta razón este banco estará obligado a pagar 149 millones de dólares al Departamento del Tesoro de los Estados Unidos. Si, porque estos señoritos del Norte se otorgan el derecho de decidir quiénes son los amigos y enemigos de esta humanidad, crean leyes inhumanas, carentes de legalidad y legitimidad, diseñadas para provocar hambre y caos en el mundo. Estos especialistas del terror y sus vasallos piensan que tratando de matar al pueblo cubano de hambre van a acabar con el socialismo en Cuba.


En pocas palabras: al estado y al pueblo cubano se le prohíbe el derecho de desarrollarse de la forma que estimen conveniente. Se le trata de estrangular económicamente limitando al estado a recibir un crédito de un banco internacional. Una acción tan vital como importante para la gestión financiera de un ser humano, una empresa o un país.


Mientras tanto el mundo mira y calla. Será que estamos escasos de coraje, o que estamos llegando a la cumbre de la enajenación política y social.


Pobre de este mundo si seguimos permitiendo tanta barbarie e injusticias.


Vamos a seguir con las preguntas:


¿Puede un país como Cuba que no se le permite establecer relaciones comerciales normales con otros países como corresponde, crear su propio modelo?


Desde luego que NO. Porque estas leyes están hechas para eso, para evitar que Cuba se desarrolle y se convierta en un modelo a seguir. Este es el truco que se sigue en este juego a las políticas diseñado para destruir a la Revolución Cubana.


Y ahí tenemos a Obama tomándonos el pelo, haciendo como si hiciera y el mundo contentándose por el solo hecho de que la Casa Blanca esté un poco más oscura, como si las cosas estuvieran cambiando positivamente para los de su piel. Él sigue ahí, a merced de los de arriba. Continúa aplicando el bloqueo contra Cuba con todo el rigor de las leyes y disposiciones administrativas que conforman ilegalmente esas leyes absurdas, que nadie entiende y comprende, pero las aceptan como vasallos ignorantes, carentes de todo pudor.

Claro que con Obama nada ha cambiado para los cubanos, de la misma manera que para los afganos, los palestinos y los iraquíes, tampoco nada ha cambiado. Por allá todavía andan las bombas “Made in USA” hacienda de las suyas, sembrando el terror entre personas inocentes que nada le han hecho al pueblo norteamericano.


Y por ahí andan los especialistas y cubanólogos regados por el mundo, pero también dentro de Cuba, haciendo de las suyas. Esos papagayos del infortunio que no se cansan de hablar del bloqueo interno cubano, sobre la corrupción, el tecnocratismo y burocratismo en Cuba, como si nuestra patria  fuera el único país del mundo que padece de estos males. Hablan de fracaso del socialismo como si el capitalismo estuviera brillando por sus logros.


Es por eso que propongo que antes de comenzar con conjeturas y habladurías que sólo perjudican al cubano de a pie, aboguemos por el cese del bloqueo, que aboguemos por la abolición de la posición común de la Unión Europea contra Cuba y por qué no, vamos a abogar porque bancos como Barclays Bank le puedan otorgar un crédito a una empresa cubana o al estado cubano sin necesidad de soportar el peso de esas leyes absurdas y denigrantes. Vamos a abogar para que se deje de mirar a nuestra tierra con una lupa, que no se le discrimine y que se le trate de una vez y para siempre como a un país normal.


Vamos a luchar para que esos malvados que no se cansan de jugar a las políticas descabelladamente, se llenen de coraje y eliminen de una vez y para siempre ese inhumano bloqueo. Y cuando hayamos logrado estos objetivos tan justos como lógicos, entonces tendremos la oportunidad de hablar y hacer nuestras propias conjeturas. El pueblo de Cuba necesita que se le de esa oportunidad, es su derecho, lo demás es cuento y bla, bla, bla.


justo-cruz.JPGJusto Cruz, cubano residente en Alemania, Coordinador de Cuba Si

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Discurso pronunciado por el General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, en el Quinto Período Ordinario de Sesiones de la VII Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular, en el Palacio de Convenciones, el 1º de agosto de 2010, “Año 52 de la Revolución”.

Queridas compañeras y compañeros:

Esta sesión de la Asamblea Nacional ha aprobado dos importantes instrumentos jurídicos, la Ley modificativa de la actual División Político Administrativa y el Código de Seguridad Vial.

Las modificaciones a la División Político Administrativa han sido ampliamente difundidas en nuestra prensa y discutidas a lo largo de los meses pasados en los territorios involucrados, así como en las instancias correspondientes del Partido, el Gobierno y el Estado, lo cual me permite no entrar en detalles, sólo subrayar que su propósito principal es elevar la atención a la población mediante una organización más funcional y racional de la administración y del Gobierno. Con ello además estamos dando cumplimiento a los acuerdos adoptados por sucesivos congresos del Partido acerca de la necesidad de, transcurrido un tiempo prudencial, someter la División Político Administrativa a análisis para ajustarla a las condiciones existentes.

Las nuevas provincias Artemisa y Mayabeque nacerán el 1º de enero de 2011 sin repetir los errores que han acompañado el trabajo de los órganos locales del Poder Popular, bajo una concepción de ahorro y uso racional de todos los recursos, en particular con plantillas ajustadas a sus funciones y una clara delimitación de facultades en las interrelaciones con los organismos de la administración central del Estado, las empresas nacionales y las organizaciones políticas y de masas.

Por su parte, el Código de Seguridad Vial, cuya aprobación aplazamos en la sesión anterior para profundizar en su contenido, conciliar las discrepancias entonces existentes y avanzar en la elaboración de las disposiciones complementarias, constituye una contribución a la elevación de la disciplina social y la preservación de la vida humana, así como la disminución de cuantiosas pérdidas económicas.

Pasando a otros asuntos, no me son ajenas las expectativas que lógicamente generan los discursos en ocasión del 26 de julio y en el Parlamento. A algunos les sorprendió que las palabras centrales en Santa Clara fueran pronunciadas por el compañero Machado Ventura, un magnífico discurso por cierto.

Es verdad que desde el triunfo de la Revolución esa tarea siempre le correspondió al compañero Fidel y en contadas ocasiones a mí, pero lo importante no es el orador, sino el contenido de esa intervención, que expresa la opinión colegiada de la dirección del Partido y del Estado sobre las cuestiones más relevantes del quehacer nacional.

Varias agencias de prensa y autotitulados “analistas” del tema Cuba, dedicaron durante los días previos y posteriores al acto por el 26 de julio innumerables noticias y artículos en los que, tergiversando nuestra realidad, anticipaban con estridencia el anuncio de supuestas reformas en nuestro sistema económico y social y la aplicación de recetas capitalistas para encauzar la economía; algunos, incluso, se atrevieron a describir la existencia de una lucha entre tendencias en la Dirección de la Revolución y todos coinciden en reclamarnos cambios más rápidos y más profundos en la línea de desmontar el socialismo.

Al observar fríamente estas campañas de prensa queda evidenciado que casi todas las agencias se guían por un mismo hilo conductor. No me refiero a los periodistas, obligados a someterse a la línea editorial que les trazan y exigen los consorcios mediáticos sobre Cuba, aunque a veces utilizan las mismas frases y calificativos prefabricados. No pocas veces párrafos completos idénticos, independientemente de si son de una región del mundo o de otra.

Con la experiencia acumulada en los más de 55 años de lucha revolucionaria, parece que no vamos tan mal, ni que el desespero y la frustración sean nuestros compañeros de viaje.  Si nos elogiaran, entonces sí tendríamos motivos para preocuparnos.

Como afirmó el compañero Machado el pasado 26 de julio: cito: “proseguiremos con sentido de responsabilidad, paso a paso, al ritmo que determinemos nosotros, sin improvisaciones ni precipitaciones, para no errar y dejar atrás definitivamente errores o medidas que no se avienen a las condiciones actuales” (fin de la cita).

La unidad entre los revolucionarios y entre la dirección de la Revolución y la mayoría del pueblo es nuestra más importante arma estratégica, la que nos ha permitido llegar hasta aquí y continuar en el futuro perfeccionando el socialismo.
Aunque les duela a los enemigos, nuestra unidad es hoy más sólida que nunca, no es fruto de la falsa unanimidad o de la simulación oportunista, la unidad no excluye las discrepancias honestas, sino que presupone la discusión de ideas diferentes, pero con los mismos propósitos finales de justicia social y de soberanía nacional, lo que nos permitirá siempre llegar a las mejores decisiones.

La unidad se fomenta y cosecha en la más amplia democracia socialista y en la discusión abierta de todos los asuntos, por sensibles que sean, con el pueblo.
Hablando de temas sensibles, debo informarles que luego de meses de estudio en el marco de la actualización del modelo económico cubano, el Consejo de Ministros en su última reunión, efectuada los días 16 y 17 de julio, con la participación de los vicepresidentes del Consejo de Estado, otros miembros del Buró Político y del Secretariado del Comité Central, los primeros secretarios de los comités provinciales del Partido y los presidentes de los consejos de la administración provincial, así como los cuadros centros de la CTC , demás organizaciones de masas y la UJC y altos funcionarios de los organismos, acordó un conjunto de medidas para acometer, por etapas, la reducción de las plantillas considerablemente abultadas en el sector estatal.

En una primera fase, que planificamos concluir en el primer trimestre del próximo año, se modificará el tratamiento laboral y salarial a los trabajadores disponibles e interruptos de un grupo de organismos de la administración central del estado, suprimiendo los enfoques paternalistas que desestimulan la necesidad de trabajar para vivir y con ello reducir los gastos improductivos, que entraña el pago igualitario, con independencia de los años de empleo, de una garantía salarial durante largos períodos a personas que no laboran.

El éxito de este proceso dependerá en buena medida del aseguramiento político que debemos acometer, bajo la dirección del Partido y con la activa participación de la Central de Trabajadores de Cuba y las organizaciones sindicales. Es preciso conformar un clima de transparencia y diálogo donde prime la información oportuna y diáfana a los trabajadores, en el cual las decisiones sean colegiadas adecuadamente y se creen las condiciones organizativas requeridas.

La estricta observancia del principio de idoneidad demostrada a la hora de determinar quién merece el mejor derecho de ocupar una plaza, debe contribuir a evitar cualquier manifestación de favoritismo, así como de discriminación de género o de otro tipo, las cuales deben enfrentarse con toda firmeza.

El Consejo de Ministros también acordó ampliar el ejercicio del trabajo por cuenta propia y su utilización como una alternativa más de empleo de los trabajadores excedentes, eliminando varias prohibiciones vigentes para el otorgamiento de nuevas licencias y la comercialización de algunas producciones, flexibilizando la contratación de fuerza de trabajo.

Al propio tiempo, en la citada reunión de los mencionados días 16 y 17 de julio, se aprobó la aplicación de un régimen tributario para el trabajo por cuenta propia que responda al nuevo escenario económico y garantice que los incorporados a esta actividad contribuyan a la seguridad social, abonen impuestos sobre los ingresos personales y las ventas; y aquellos que contraten trabajadores paguen el tributo por la utilización de la fuerza de trabajo.

Próximamente se celebrará un pleno ampliado del Consejo Nacional de la Central de Trabajadores de Cuba donde abordaremos en detalle con los principales dirigentes obreros estas importantes decisiones, que constituyen en sí mismas un cambio estructural y de concepto en interés de preservar y desarrollar nuestro sistema social y hacerlo sostenible en el futuro, de modo que cumplamos el mandato del pueblo de Cuba, recogido en la Constitución de la República, de que el carácter socialista y el sistema político y social contenido en ella son irrevocables (Aplausos).

No albergamos dudas de que en la materialización de estas medidas contaremos con el apoyo decisivo de la clase obrera, que junto al campesinado y el resto de los sectores de la sociedad, comprende que sin el aumento de la eficiencia y la productividad es imposible elevar salarios, incrementar las exportaciones y sustituir importaciones, crecer en la producción de alimentos y en definitiva sostener los enormes gastos sociales propios de nuestro sistema socialista, esfera en la que también estamos en el deber de ser racionales, ahorrando mucho más sin sacrificar la calidad.

Por otra parte, pienso que a nadie se le escape la trascendente contribución al mejoramiento de la disciplina social y laboral que emana de la aplicación de estas medidas.

Al adoptar estos acuerdos, partimos de que nadie quedará abandonado a su suerte, el Estado Socialista brindará el apoyo necesario para una vida digna, mediante el sistema de asistencia social a aquellos que realmente no estén en capacidad de trabajar y sean el único sustento de sus familias. Hay que borrar para siempre la noción de que Cuba es el único país del mundo en que se puede vivir sin trabajar.
Igualmente hemos avanzado en los estudios a cargo de la Comisión de Política Económica del Sexto Congreso del Partido y funcionan ininterrumpidamente los diversos grupos de trabajo creados para la elaboración de propuestas, que analizaremos previamente con los militantes del partido y la población en su conjunto.

En medio de la adversa coyuntura económica internacional y su inevitable incidencia en nuestro país, en los estimados del primer semestre se aprecian resultados alentadores en la economía nacional, a pesar del incumplimiento del plan de azúcar y otras producciones agropecuarias a causa de errores de dirección y también por los efectos de la sequía.

Se incrementan los arribos de visitantes extranjeros, se cumple la producción petrolera; se mantiene, e incluso mejora, el equilibrio monetario interno, la productividad del trabajo refleja un ritmo superior al salario medio, objetivo que no se lograba desde hace varios años, se elevan modestamente las exportaciones y se reduce el consumo de portadores energéticos, a partir del reordenamiento del transporte y el efecto de otras medidas de ahorro.

El consumo de electricidad refleja resultados positivos en el sector estatal, a diferencia del residencial que crece más que lo previsto.

Hace exactamente un año me referí a las restricciones financieras externas que enfrentábamos debido a la acumulación de compromisos de pago y la necesidad de llevar a cabo renegociaciones de deudas. Hoy puedo informarles que gracias a la confianza y comprensión de la mayoría de nuestros acreedores, hemos logrado algunos avances en el aplazamiento de obligaciones, las cuales tenemos la más firme voluntad de honrar en los nuevos plazos convenidos. Asimismo, las retenciones de transferencias al exterior a suministradores acumuladas en esa fecha, son hoy apenas un tercio de aquellas de hace un año y, como muestra de seguridad en el país se han incrementado los depósitos extranjeros en los bancos cubanos.

Debo referirme a otro tema de actualidad. Por decisión soberana y en estricto apego a nuestras leyes, en los últimos días se completó la excarcelación y salida del país de los primeros 21 reclusos contrarrevolucionarios, de los 53 sancionados en el 2003 por delitos contra la seguridad del Estado. Con anterioridad, desde el 2004, se había concedido licencia extrapenal a otros 22 sancionados en la misma causa judicial. Cabe recordar que ninguno de estos ciudadanos fue condenado por sus ideas, como han tratado de hacer ver las brutales campañas de descrédito contra Cuba, en diferentes regiones del mundo.

Como quedó probado de manera irrefutable en el acto del juicio oral, todos habían cometido delitos previstos y sancionados en nuestras leyes, actuando al servicio del gobierno de los Estados Unidos y de su política de bloqueo y subversión. No debe olvidarse que en aquellos momentos -2003-, el entonces presidente George W. Bush, embriagado con las aparentes victorias en las guerras de Iraq y Afganistán, proclamaba el “cambio de régimen” en Cuba y amenazaba directamente nuestra seguridad nacional, llegando incluso a designar públicamente un interventor para administrar el país tras ser ocupado, al igual que acababan de hacer en Iraq. Como consecuencia, se fraguaron decenas de planes de desestabilización interna y de secuestro de aviones y barcos que tuvimos que enfrentar con toda firmeza, basados en el estricto respeto a las leyes.

La Revolución puede ser generosa porque es fuerte, su fuerza radica en el apoyo mayoritario del pueblo que ha sabido resistir tantos años de agresiones y sacrificios, por eso no resulta ocioso reiterar que no habrá impunidad para los enemigos de la Patria, para quienes intenten poner en peligro nuestra independencia. (Aplausos).

Nadie se llame a engaño. La defensa de nuestras sagradas conquistas, de nuestras calles y plazas, seguirá siendo el primer deber de los revolucionarios a quienes no podemos privar de ese derecho (Aplausos prolongados).

Fuera de texto podemos comentar que el pobre interventor designado por George W. Bush se quedó desempleado (Risas).

En cuanto a Cuba y los Estados Unidos, en esencia nada ha cambiado; nuestros valerosos Cinco Héroes permanecen sufriendo injusta prisión y un trato abusivo, como la crueldad que se comete actualmente con el compañero Gerardo Hernández Nordelo, condenada por esta Asamblea. Aunque exista menos retórica y se celebren ocasionales conversaciones bilaterales sobre temas específicos y limitados, en realidad, el bloqueo se continúa aplicando y nosotros seguiremos actuando con la serenidad y paciencia que hemos aprendido en más de medio siglo.

A nosotros, los revolucionarios cubanos las dificultades no nos quitan el sueño, nuestro único camino es proseguir la lucha con optimismo y la inclaudicable fe en la victoria.

Muchas gracias (Ovación).

Foto AIN Marcelino VAZQUEZ HERNANDEZ

Discurso de Raúl Castro en la Asamblea Nacional (Parte I)
http://videos.co.cu/videos/raulasambleanacional1-2010.wmvDiscurso de Raúl Castro en la Asamblea Nacional (Parte II)

http://videos.co.cu/videos/raulasambleanacional2-2010.wmv

Discurso de Raúl Castro en la Asamblea Nacional (Parte III)
http://videos.co.cu/videos/raulasambleanacional3-2010.wmv

Discurso de Raúl Castro en la Asamblea Nacional (Parte IV)
http://videos.co.cu/videos/raulasambleanacional4-2010.wmv

Discurso de Raúl Castro en la Asamblea Nacional (Parte V)
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Discurso de Raúl Castro en la Asamblea Nacional (Parte VI)
http://videos.co.cu/videos/raulasambleanacional6-2010.wmv

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Por Felipe de J. Pérez Cruz 

acto-central-26-julio-2010-ain-foto-marcelino-vazquez-hernandez.jpg

 “…los valores de mi nación, mi praxis de ciudadano y revolucionario me proporcionan, más que dudas y temores, certezas: Un orgullo tremendo por lo hasta aquí alcanzado, por el heroísmo y la unidad de mi pueblo, por el amor y la entrega de mis compañeros y compañeras, por la altura y responsabilidad histórica de mi Partido”.

Con el nuevo aniversario del 26 de julio, he recibido tanto de manera colectiva como individual, un numeroso grupo de mensajes de compañeros y amigos de la causa de la Revolución Cubana. 

Sin dudas el asalto por un destacamento de jóvenes héroes, de los cuarteles en Santiago de Cuba y Bayamo, marcó el reinicio bajo la conducción de Fidel Castro Ruz, de la nueva etapa del movimiento de liberación nacional y tránsito socialista de mi patria. Y sentir el acompañamiento de nuestros camaradas de América y el mundo resulta un privilegio para agradecer y compartir.  

En todos los mensajes aprecio mucho cariño y solidaridad. Hay una sana preocupación por las dificultades y peligros que enfrenta en estos momentos el proceso revolucionario cubano. Una de las felicitaciones recibidas, afirma: “Los acompaño en la celebración de los 57 años del ataque al cuartel Moncada y espero que ustedes participen de nuevo en un ataque a las deficiencias y errores del proceso revolucionario, las cuales son el factor determinante en los problemas que afectan al pueblo cubano, sociedad que tanto queremos y admiramos”.

 Quisiera compartir con los lectores la reflexión que me motivó este mensaje:  

Estimado compañero: 

No coincido con su apreciación sobre el factor determinante de los problemas que afectan nuestra (mía y también suya) Revolución. Y sepa que ese Moncada que nos solicita hace rato que ha echado a andar. Cuanto miro a mi alrededor, me confirma que marcho en el bloque numerosísimo de los que están decididos a decir y hacer. De los que siempre estamos en 26. Pero más allá de precisiones sobre lo determinante o fundamental, lo importante y lo urgente, y su concatenación dialéctica, aprecio su solidaridad y amistad sincera.  

Sin dudas la caracterización de la situación cubana y el debate sobre sus vías de pelea certera, resultan temas sumamente complejos. Tan complejos como que en ello nos va la vida y la existencia de la nación. Y la valoración y evaluación crítica resulta un arma insustituible para avanzar, pero sé de compañeros que se la pasan revolviendo estadísticas y criterios, nos auscultan y visitan, buscando más que el movimiento real, la confirmación de su criticidad, y lo triste es que a menudo no hay en lo que dicen ni un ápice de novedad y aporte. También conozco los juicios hipercríticos que tienen algunos compatriotas que acompañan la Revolución desde sus cuartos de soñar, y percibo como tales lecturas proyectan hacia zonas de la izquierda revolucionaria continental y mundial, una imagen de inercia y multiplicidad de insuficiencias. En tales criterios quisiera manifestarle mis puntos de vista.  

Como miles de cubanos y cubanas vivo en lucha contra los mil demonios del bloqueo y la no menos criminal subversión enemiga, contra esa implacable y multisectorial agresión que pone en jaque perenne los esfuerzos de los gobiernos locales y el Estado, ensombrece la felicidad de las familias, desgarra la intimidad de las personas, y las extorsiona. No pocas veces constato que esa cruenta realidad que se constituye en el fundamental obstáculo que enfrenta la Revolución, es subvalorada y minimizada, tal como se lee en su mensaje. Si no viviéramos en un renovado Moncada, ya el imperio nos hubiera barrido. 

Tal parece que es ahora cuando tenemos problemas en Cuba. Como país en revolución, en desajenación, siempre hemos tenido una agenda de cuestiones por solucionar, muchas heredadas de 500 años de vínculo depredador con el capitalismo, otras resultantes de los errores de la propia práctica revolucionaria. Logramos resolver los más graves problemas sociales, la indigencia y pobreza extrema, el hambre, el desempleo, la insalubridad, el analfabetismo y la falta de equidad en la educación, la prostitución, la drogadicción y el crimen organizado, males que afectan a la mayoría de los países del mundo, pero nos quedaron muchas más asperezas y conflictos marginales por componer, prejuicios ancestrales que deshacer, traumas producto de las más recientes colisiones de intereses.

En medio de la ofensiva mundial neoliberal, en tiempos de claudicación y traición al socialismo tras la derrota del modelo soviético y la desaparición de la URSS, y con la severa crisis económica que se nos precipitó, han crecido en estos años viejos y nuevos fenómenos negativos, círculos de marginalidad, delito, anomia, consumismo, desigualdad y privilegio, que retan la construcción de valores humanistas y socialistas desde las propias relaciones materiales objetivas. Achacarle a la Revolución estas excrecencias más que un acto de injusticia, resulta una suprema miopía política. Incapacita la comprensión de las soluciones. No deja ver lo que se avanza en profilaxis y seguridad social, en reconstrucción efectiva del tejido popular, en control y firmeza en la defensa de la legalidad y el clima político moral socialista.

 Por supuesto que hay deficiencias, equivocaciones y arritmias, que no tienen que ver directamente con el bloqueo, la labor de zapa imperialista y la crudeza de la crisis económica. El inventario de temas en esta dirección resulta sustantivo, ha sido abierta y públicamente objeto de construcción colectiva dentro del país, en cientos de asambleas y reuniones. Después de este masivo ejercicio de libertad y democracia revolucionaria, me resulta muy poco serio el intentar descubrirnos lo que ya sabemos.

 No disminuyo ni dejo de evaluar en su magnitud las dificultades y peligros, en particular los que resultan de nuestra propia mala cosecha. Sin embargo, observo una suerte de fetichización de los problemas y retos que tenemos. Se ha puesto de moda en cierta literatura de izquierda que se hace dentro y fuera del país, el ataque a la burocracia, a los dirigentes ineptos, a la doble moral, a la corrupción, a las políticas económicas. Siempre con una mirada externalizada. Y esto es tan grave como echarle la culpa de todo al bloqueo.

El dilema de un analista, siempre será qué hace en el minuto posterior a la entrega de su crítica política. ¿Será solo por modestia que ciertos superrevolucionarios de casa, nunca se refieren a lo que hicieron antes y después, a lo que hacen en su barrio, en su centro de trabajo, en el seno de la sociedad civil cubana? ¿Cuántos de esos compatriotas tan decididos en la crítica, tan publicitados en algunos escenarios, participan en proyectos revolucionarios concretos, en modestas –y siempre grandes- iniciativas de base, en el perfeccionamiento del trabajo de los núcleos y Comités del Partido, en la recuperación del accionar movilizador y la construcción y fortalecimiento del poder popular desde las organizaciones gubernamentales, sociales y culturales? ¿Cuánto tiempo destinan a hablar y aprender del pueblo, en fajarse –y comprarse- una cuota de problemas, y no descansar hasta hallar sus soluciones específicas, como camino imprescindible para allanar las soluciones nacionales?  

El qué y cómo hacer resulta hoy un ejercicio donde la inmediatez de los conflictos determina prioridades, y las formas de dirección hasta ahora vigentes, permiten al menos la defensa de los principales logros de la Revolución, y la reproducción del sistema socialista. Hay soluciones en curso, y estoy convencido de que la mayoría resultarán eficaces. Y claro que necesitamos muchas más soluciones de las que ya están en marcha. La exigencia a nuestros dirigentes, cuadros y colectivos de dirección de más y mejores respuestas –el sentido de urgencia sin precipitaciones irresponsables, la demanda de participación en la toma de decisiones, en lo que coincidimos la mayoría-, se configura como un derecho democrático, que siempre pasará por el protagonismo efectivo de cada uno de los “dirigidos” como poseedores reales del poder político. Y no hay que ver en ello un antagonismo malsano. Menos las rupturas entre dirigentes y dirigidos que preconizan varios de los críticos de izquierda, en flaco favor a la propaganda enemiga. Por tal contradicción dialéctica, pasa el desarrollo de la dirección de la sociedad, el enriquecimiento y la superación dialéctica del sistema político del socialismo cubano. 

La propia dirección de la Revolución, afirma que no basta con lo que se hace. La Revolución tiene que saltar sobre sus propias conquistas y limitaciones, evolucionar, ser revolucionariamente hereje. Y estamos convocados a hacer, pensar, discutir y aprobar, el tipo de sociedad y socialismo que queremos y podemos construir, a diseñar nuestro propio proyecto país. Soy de los que considera que para cumplir este propósito no hay que esperar el día de la gran reunión, el momento del Congreso nacional. Ese Congreso y esa reflexión democrática y patriótica que es imprescindible, debe ser resultado de intelecciones de principio sobre el escenario y las acciones prácticas, desde el pulsar del hombre y la mujer cubanos en sus esencias y riquísima diversidad, en la heroica cotidianidad de vivir en Cuba.

A diferencia de los que creen que tienen la respuesta inequívoca, y por demás se acomodan en el estrado de implacables jueces, me considero parte de los problemas y por tanto sujeto de sus soluciones. Asumo que el socialismo que necesitamos se arma y pelea todos los días en la relación amable y la persuasión con nuestros hijos, familiares, vecinos, amigos y compañeros, en la calle, las fábricas, escuelas y universidades, en el surco y las unidades militares, en el lenguaje supremo de mis camaradas artistas, en los sindicatos, asociaciones y núcleos del partido, y por supuesto también en el debate periodístico y académico: ¿Cómo transformar a las personas y sus circunstancias si no actuamos sobre ellas? 

Vivo en la seguridad de lo que tenemos y en la inconformidad por lo que nos merecemos. Trabajo desde mi pequeño aporte individual, en la consolidación de lo mucho y bueno que poseemos, en la rectificación de errores y de políticas ya trascendidas por el tiempo y el propio sujeto revolucionario creado por la Revolución –políticas perdedoras incluidas las absurdas-. Me movilizan las construcciones urgentes y necesarias, ante todo en la defensa del hombre y la mujer emancipados, dignificados, conquista y meta mayor de la Revolución.

Para ejercer la crítica a las insuficiencias y pecados de mis compañeros de Revolución, me he propuesto primero atender los fantasmas de mis propias limitaciones y prejuicios, en inconformidad perenne. De ahí que no eluda la autocrítica.  

Enfrento lo que considero mal hecho, expongo y defiendo mis discrepancias, aunque me creen incomprensiones, momentos difíciles y tensiones, enemigos públicos y emboscados atentos a mis errores para justificar los suyos. Ese es un reto principal de la lucha política e ideológica dentro del campo revolucionario cubano. Recuerde que venimos de una cultura que no ha podido sacudirse suficientemente el autoritarismo y la centralización. Somos además “cubanos” y “cubanas”, tozudos y sanguíneos, con toda la maravillosa idiosincrasia que nos particulariza, esa que ha acompañado la firmeza ideológica, para afincarnos y no renunciar y que, por supuesto también deja su huella al calor de una discusión, en la personalización que no queremos, pero que ocurre cuando de enfrentamiento de ideas se trata. Si me dejo presionar -“disciplinar”-, si me logran descolocar y aislar, la culpa no es de la Revolución. Los resentimientos siempre paralizan y desarman. Y cuando el cansancio, el cálculo y la mala prudencia quieran vencernos, hay que buscar siempre desde los principios, el camino idóneo para seguir en la pelea de masas.

 Más temprano que tarde, siempre crece la verdad, en una sociedad abonada por la eticidad de José Martí, Antonio Maceo, Julio Antonio Mella, Camilo Cienfuegos, Che Guevara y Fidel. Es que en esa tradición, la Revolución ha forjado en el pueblo un sentido de la justicia, que resulta valladar infranqueable para cobardías y golpes bajos. Mi experiencia personal es que la honestidad de proceder, promueve siempre en mi país el respeto hasta de adversarios.

El cubano y la cubana, por demás, sabe olfatear en la distancia el oportunismo y la endeblez moral, por más brillante, lógico y “fundamentado” que sea un discurso. La política de cuadros a veces se ha equivocado, pero los trabajadores y trabajadoras, los campesinos, estudiantes, artistas e intelectuales, los jóvenes, los combatientes, el pueblo, siempre han dado el alerta oportuno.

 Mi provincia acaba de ser reconocida entre las más destacadas en la emulación nacional por el 26 de julio, y ello me congratula, porque soy un capitalino que recorro mi patria y me asombro de lo que crece en mi país, palpo por sobre los disgustos, alivios, satisfacciones, y liderazgos construidos con resultados concretos. Compañeros y compañeras que se reafirman en hechos, reflexiones, reclamos y propuestas constructivas, asumidas con precisión y valentía.

 Frente a un acontecimiento histórico de la magnitud del 26 de julio de 1953, los valores de mi nación, mi praxis de ciudadano y revolucionario me proporcionan, más que dudas y temores, certezas: Un orgullo tremendo por lo hasta aquí alcanzado, por el heroísmo y la unidad de mi pueblo, por el amor y la entrega de mis compañeros y compañeras, por la altura y responsabilidad histórica de mi Partido. Lejos de la mediocridad burguesa, tan legítimo sentimiento me agiganta en una vorágine de sujetos y masas en Revolución, multiplica mi sentido de la belleza, justicia y posibilidad de la victoria antimperialista y socialista, afinca mi confianza en la dirección de la Revolución, me ratifica la seguridad en la estrategia que ya desarrollamos, en su consecutivo despliegue con el aporte de todos y todas.

 Cuba es además parte indisoluble del movimiento revolucionario continental y universal, a él contribuye con su resistencia y solidaridad. Aprecio que no siempre se tiene en cuenta la dialéctica entre lo nacional e internacional. Cuba precisa recibir de sus compañeros y amigos, no sólo ideas y juicios para mejorar su socialismo. No le quepa duda de que en la medida en que los camaradas de América (de las dos), Europa y el mundo, golpeen duro al imperio yanqui y su cohorte global, desenmascaren sus mecanismos de explotación y enajenación, e impidan sus planes genocidas, mientras más se fortalezca la revolución bolivariana en Venezuela –y ahora mismo se paren los planes contrarrevolucionarios, guerreristas e intervencionistas-, y avancen los procesos emancipatorios en Bolivia, Ecuador, Nicaragua…, aquí en este pequeño archipiélago caribeño, los revolucionarios cubanos estaremos en mejores circunstancias para hacer triunfar el socialismo que tenemos, queremos y nos merecemos por historia, trabajo y pasión.

 Soy de los que considera que junto al debate sobre estrategias y tácticas, aciertos y descalabros, la tarea guevariana de crear dos, tres, muchos Viet-Nam mantiene toda su vigencia. Y lo digo sin recriminaciones veladas o petulancias de poseedor de verdades absolutas. Cuba y América precisan de ese actuar, de la construcción de una amplia y activa unidad, en los combates antimperialistas y anticapitalistas.  

Un fuerte abrazo en 26,

Felipe

Imagen agregada: Acto Central 26 julio 2010 AIN FOTO Marcelino Vázquez Hernández

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Cuba no acepta presiones y defenderá sus sueños de justicia y soberanía para el mundo
Reiteran en Santa Clara irrestricto apoyo a Venezuela

Por Rayma Elena Hernández
 

José Ramón Machado Ventura, primer vicepresidente de los Consejos de Estados y de Ministros, reiteró este 26 de Julio en Villa Clara, que Cuba reafirma su apoyo a la República Bolivariana de Venezuela, nuevamente amenazada por el imperio, y ratificó el  compromiso de ser fieles a los ideales por los aquellos jóvenes cayeron combatiendo en los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, hace 57 años. 

Señaló que lo haremos cambiando todo lo que daba ser cambiando en el momento histórico en que vivimos; sin aceptar presiones externa, sin menoscabo soberanía y sin renunciar a los sueños de justicia para Cuba y para el mundo. 

acto-central-1.jpg
El General de Ejército Raúl Castro rinde tributo al Che desde la presidencia del acto, en la que lo acompañan el ministro del Poder Popular para la Energía Eléctrica de Venezuela, Alí Rodríguez Areque (a su derecha) y el vicepresidente venezolano Rafael Ramírez (a su izquierda). (Fotos: Ramón Barreras Valdés)

En las palabras de resumen de la conmemoración, Machado Ventura reiteró que este año, como informó la dirección del Partido Comunista de Cuba, se dedició dedicar el 26 de Julio a Bolívar, en el aniversario 227 de su natalicio y al bicentenario del inicio de las luchas independentistas de Nuestra América.

 A propósito, señaló que el presidente venezolano Hugo Chávez había previsto hablar en el acto central por la efeméride moncadista, pero no pudo hacerlo porque en este momento comanda al heroico pueblo que se apresta a responder las amenzadas del imperio contra la seguridad nacional y soberanía de Venezuela y contra su propia vida.

 El Primer Vicepresidente de Cuba reiteró la solidaridad con Venezuela y la condena a la instalación de bases norteamericanas en el territorio de Colombia. Venezuela –señaló– tiene todo el derecho a defenderse y contará siempre con el firme respaldo de todo el pueblo cubano.

 En representación de Chávez y del pueblo venezolano se encontraba en la Plaza Comandante Ernesto Che Guevara una delegación de eses país, integrada por dos vicepresidentes, seis ministros y otros compañeros, que participarán en la Cumbre Cuba-Venezuela.

 Ese encuentro, destacó Machado Ventura, permitirá avanzar hacia el nivel más alto de los vínculos entre ambas naciones, así como chequear proyectos e iniciar otros en beneficio del bienestar de ambos pueblos.

 El dirigente cubano destacó la continuidad de las ideas de Bolívar y José Martí. Sobre nuestro Héroe Nacional afirmó, inspirador de la generación que asaltó el cuartel Moncada, señaló que sintió profunda admiración por Simón Bolívar. Evocó un pasaje de la Edad de Oro, en el que Martí narra cómo, sin quitarse el polvo camino rindió tributo a la estatua ecuestre del Libertador en Caracas.

 Añadió que Martí dedicó a Bolívar memorables escritos y apasionados discursos, y retiró una de las frases del Apóstol de la independencia de Cuba sobre El Libertador: «(…) porque lo que él no dejó hecho, sin hacer está hasta hoy: ¡porque Bolívar tiene que hacer en América todavía!»

 Esas palabaras, dijo el Primer Vicepresidente de los Consejos de Estado y de Ministros de Cuba, marcan el camino de unidad en el que se avanza con Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América, ALBA.

 Afirmó que en el bicentenario de la independencia de Nuestra América, los pueblos se levantan para llevar a término la obra inconclusa de Bolívar y hacerla realidad. 

En otro momento de sus palabras ante más de 90 mil santaclareños reunidos en la Plaza del Che, acto-central-2-der.jpgrecordó el homenaje que Fidel rindió a los martíres de la gesta del 26 de Julio, en el Mausoleo de Artemisa, desde donde trasmitió un mensaje en el que reiteró que «Nuestro pensamiento revolucionario partió de la idea martiana de que: “¡Patria es humanidad!”, y este no ha cesado de evolucionar.»

 El compañero José Ramón Machado Ventura expresó que nuestra lucha es prueba de lo que puede lograr un país frente al Imperio.

 También se refirió a que la recuperación del líder de la Revolución Cubana es motivo de de alegría para hombres y mujeres progresistas más allá de nuestras fronteras, y enfatizó que Fidel está presente y combatiendo en este día que tanto significa para él y para nosotros.

Fidel -continuó- ha plasmado su admiración infinita por El Libertador, y se leyó un pasaje del libro Un grano de maíz, en el que este señaló que ha leído mucho sobre Bolívar y no se cansa de hacerlo.

Esas ideas de Fidel corresponden al año 1992, cuando Chávez encabezó al pueblo venezolano en el levantamiento del 4 febrero para dar continuidad a los sueños del Libertador. Significó Machado Ventura que, como el Moncada abrió el camino a la Revolución Cubana, aquella acción fue precursora de la pujante y irreversible Revolución Bolivariana.

Expresó que los mismos sueños inspiraron al Che y a sus compañeros internacionalistas en gesta de Bolivia, y se refirió al Guerrillero Heroico y a su Destacamento de Refuerzo, cuyos restos son custodiados por esta tierra que lo vio combatir, y que nos acompañarán en la lucha de hoy y de mañana.

El Che -expresó- estaría orgulloso de este acto de reafirmación patriótica y latinoamericanista de cuya causa fue un paladín.

En otro momento de su intervención, José Ramón Machado Ventura habló sobre el mérito particular de las provincias ganadoras, que obtuvieron condición de destacadas: Ciego de Ávila, Ciudad de La Habana y Granma, y Villa Clara, que mereció ser la sede conmemorativa. No se trata emulación triunfalista, sino de premiar esfuerzo, los resultados y el modesto cumplimiento del deber, explicó.

Sobre la provincia de Villa Clara explicó que ha mantenido estabilidad durante los últimos 12 años, con avances en la industria, la producción agropecuaria y el polo turístico, unido a logros en la esfera social: educación, cultura y salud. Felicitó particularmente al pueblo villaclareño, protagonista indiscutible de esos resultados y a la dirección del Partido y el Gobierno por la labor cohesionada y por ser cantera de cuadros para otros territorios y frentes de la Revolución 

A continuación señaló que posteriormente a los daños  causados por los huracanes que nos azotaron hace cerca de dos años, el pueblo continuó una intensa labor en medio de un entorno adverso, resultado de la crisis global -en la que no tenemos responsabilidad en su aparición, pero que sufrimos sus consecuencias-, además del anacrónico bloqueo y los efectos cada  vez más visibles de los cambios climáticos.

Recordó las palabras del segundo secretario del Partido, General de Ejército Raúl Castro, cuando en el Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas señaló que en las complejas circunstancias actuales, «la batalla económica constituye hoy, más que nunca, la tarea principal y el centro del trabajo ideológico de los cuadros, porque de ella depende la sostenibilidad y preservación de nuestro sistema social».

En ese sentido, apuntó Machado Ventura, la producción de alimentos es un frente esencial de la batalla económica, al que debemos continuar dándole la máxima prioridad. Se refirió al reciente Congreso de la Asociación Nacional de Agricultores Pqueños, donde se demandó consolidación de la entrega de tierras en usufructo y avanzar en el programa de la agricultura sub-urbana.

También destacó la importancia del ahorro, reducción de gastos y máxima eficiciencia en el uso de fuerzas y recursos, señaló que, por ejemplo, en  Educación es posible realizar produndas transformaciones en el proceso docente-educativo y disminuir los costos, mientras que también debe disminuirse el derroche y los gastos superfluos en Salud.

Enfatizó que, igualmente, el ahorro  de energía requiere de un chequeo sistemático, de exigencia y disciplina.

El Primer Vicepresidente de Cuba explicó que continuaremos los estudios, análisis, así como la toma de decisiones que conduzacan a superar deficiencias y perfeccionar la sociedad; pero que estas no serán populistas, demagógicas, si no con sentido de responsasbilidad, paso a paso, sin improvisaciones ni precipitaciones para no errar, y dejar atras errores y medidas no se avienen a las condiciones actuales.

Reiteró la confianza del pueblo en la dirección del país, y la confianza en la irrevocable voluntad de solucionar los problemas. No tememos a las dificultades y retos, precisó.

Contamos con la fuerza invencible de nuestro pueblo, añadió, y evocó las palabras de Fidel en el discurso por el vigésimo aniversario del asalto a los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, cuando afirmó: «Pero si aquel día éramos un puñado de hombres, hoy somos un pueblo entero conquistando el porvenir».

Los mártires de aquedlla gesta no cayeron vano, expresó José Ramón Machado Ventura, y su sacrificio hizo posible el triunfo del Primero de Enero de 1959, y nos ha acompañado en momentos más duros, y señaló la invasión a Playa Girón, la Crisis de Octubre, las misiones internacionalistas, y la desaparición del campo socialista y de la URSS.

El Vicepresidente del Consejo de Estado y de Ministros, reiteró el compromiso patriótico de fidelidad a los mártires de la gesta del 26 de Julio, frente a los retos, amenazas e intentos de chantajes que se ciernen contra nuestros pueblos.

Con la reiteración de la hermandad entre Cuba y Venezuela, y el compromiso guevariano de «Hasta la Victoria Siempre», concluyó sus palabras al pueblo de Villa Clara, representado en la Plaza Comandante Ernesto Che Guevara por más de 90 mil santaclareños.

Venezuela no quiere la guerra pero no le teme

En nombre de la hermana República Bolivariana de Venezuela, el ministro del Poder Popular para la Energía Eléctrica de Venezuela, Alí Rodríguez Araque, denunció que desde la hermana Colombia se cierne una amenaza que no es de ese pueblo, porque ambos territorios son una misma patria, pues un día fueron conocidos como habitantes de la Gran Colombia, integrada también por Panamá. 

Añadió que los venezolanos son un pueblo pacífico, que quiere trabajar en paz, resolver muchos acto-central-3-der.jpgproblemas, y para ello necesitamos la paz: pero si nos obligan –añadió–, que sepan los imperialistas que en nuestros pueblos hay muy pocos cobardes, que somos como dice la canción, de madera de caguairán, árbol conocido en Venezuela como quiebrahacha, con la cual se rompen las hachas, sobre todo si es de naturaleza imperialista. 

En su intervención, Alí Rodríguez Areque también recordó a Fidel, y señaló que está como siempre: joven, vital, lúcido y heroico.

Se refirió, además, al gran honor de ser invitados a hablar en este momento, cuando se conmemora la gesta que abrió un sendero de libertad en toda América, en un lugar donde se prevalece la valentía, heroísmo y entrega a una causa justa por el Che Guevara. 

Tras reiterar que en nuestros pueblos hay muy pocos cobardes, que tiemblen ante la amenaza imperial, y que somos pueblos de héroes, hijos de Bolívar, de Sucre, Francisco de Miranda, exclamó que, con Fidel decimos: «Señores imperialistas, no le tenemos absolutamente ningún miedo».

 El Ministro del Poder Popular para la Energía Eléctrica de Venezuelano recalcó que no querer la guerra por lo que significa de sacrificios, sangre, sudor y lagrimas para todos, incluyendo la del pueblo norteamericano, que no es nuestros enemigo, pues es un pueblo noble, creador.

 Seguidamente apuntó que quienes van a morir en los frentes de batalla no son los hijos de los grandes millonarios norteamericanos y europeos, sino los del pueblo, los humildes, los trabajadores, desheredados, esos millones de desempleados, pobres que hoy crecen inconteniblemente en la propia sociedad norteamericana y europea.

Villa Clara en 26

  En el acto central por el aniversario 57 del 26 de Julio, el General de Ejército Raúl Castro Ruz entregó la bandera que acredita a Villa Clara como Provincia Ganadora de la Emulación Especial por la efemérides moncadista. Por su parte, los territorios de Ciego de Ávila, Ciudad de La Habana y Granma recibieron los diplomas de Provincia Destacada.

 
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El primer secretario del Partido en Villa Clara, Julio Lima Corzo, al hablar en nombre de los villaclareños, había reiterado anteriormente que «desde esta trinchera de ideas y de combate, los villaclareños ratificamos nuestro optimismo de que ¡Sí se puede! Y reafirmamos nuestro compromiso de seguir adelante por grandes que sean las dificultades y los obstáculos.

 Para destacar las razones por las que los gloriosos jóvenes de la Generación del Centenario fueron a combatir en los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, señaló, por ejemplo que  el territorio contaba con muy pocos hospitales públicos, solo en los pueblos más prósperos, como Santa Clara, Sagua, Remedios y Placetas; pero carecían del personal y las condiciones necesarias para garantizar una atención eficaz. 

«La alta tasa de mortalidad infantil existente entonces, en nada puede compararse con el 2,6 por cada mil nacidos vivos que hoy acto-central-4-der.jpgmuestra la provincia, la más baja del país al concluir el primer semestre del actual año», comparó.

 Julio Lima Corzó señaló que «hoy podemos decir con satisfacción que Villa Clara ha cumplido con el Che, aunque aún nos faltan por explotar enormes potencialidades en la agricultura y en todas las ramas de la economía para estar a la altura de su inmenso ejemplo».

 Reafirmó, entonces, la convicción de nos sentirnos satisfechos mientras exista una sola hectárea de tierra sin empleo útil, y llamó a producir más y con sentido de racionalidad y eficiencia, de modo que podamos reducir importaciones; elevar la  producción industrial, el rigor en el control, la lucha contra la corrupción e ilegalidades  y mejorar la calidad de los servicios al pueblo.

 Al dirigirse a los más de 90 mil santaclareños reunidos en la Plaza Comandante Ernesto Guevara, el primer secretario del Partido en la provincia de Villa Clara, expresó: «Para llevar a cabo esta enorme proeza, para derrotar los planes imperialistas contra Cuba, para resistir el bloqueo, para alcanzar la victoria, Che, contamos contigo».


 
http://www.vanguardia.co.cu/index.php?tpl=design/secciones/lectura/portada.tpl.html&newsid_obj_id=20961

Nos inspiran las ideas de Bolívar y Martí
Discurso del compañero José Ramón Machado Ventura, Primer Vicepresidente del Consejo de Estado y de Ministros en el acto por el 26 de Julio de 2010, en la Plaza Comandante Ernesto Guevara, de Santa Clara.

Por: Servicio Especial
26 de Julio de 2010
 
Compañero General de Ejército Raúl Castro Ruz, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros:

 Compañeros Rafael Ramírez y Ricardo Menéndez, Vicepresidentes de la República Bolivariana de Venezuela y demás Ministros y miembros de la delegación de esa nación hermana que nos honra hoy con su presencia en este acto: 

Compañeras y compañeros de la Dirección del Partido, del Estado y el Gobierno, de la Unión de acto-central-5-der.jpgJóvenes Comunistas y las organizaciones de masas, de la Asociación de Combatientes de la Revolución Cubana, las gloriosas Fuerzas Armadas Revolucionarias y el Ministerio del Interior:

Asaltantes y familiares de los mártires de los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes y de nuestros Cinco Héroes, injustamente condenados y detenidos en las cárceles del imperio yanqui:

 Caravanistas de Pastores por la Paz , orientados  y dirigidos por el reverendo Lucius  Walker ,  que durante veintiún años han enfrentado y vulnerado el bloqueo contra nuestra Patria y una vez más dan, con su asistencia a este acto, muestra de su amor por la Revolución Cubana:

 Compatriotas:

 Como fue informado, la Dirección de nuestro Partido decidió dedicar este 26 de Julio al Libertador Simón Bolívar, en el 227 aniversario de su natalicio, y también al Bicentenario de las luchas independentistas de los pueblos de Nuestra América.

 El compañero Hugo Chávez había previsto estar aquí junto al pueblo de Cuba y hablar en este acto. No ha podido ser, pero sabemos que él comanda hoy al heroico pueblo venezolano que se apresta a responder, como denunció en la tarde de ayer, a las amenazas del imperio contra la seguridad nacional y la soberanía de Venezuela y contra su propia vida.

 Reiteramos, una vez más, nuestra inquebrantable solidaridad con Venezuela y la condena al despliegue de bases militares norteamericanas en Colombia, que pone en peligro la paz en la región.
 
Ante las amenazas y provocaciones, Venezuela tiene todo el derecho a defenderse y contará siempre con el firme respaldo de todo el pueblo cubano.

 Presente en esta tribuna, en representación del presidente Chávez y del pueblo venezolano, se encuentra la Delegación de ese hermano país a la Primera Cumbre Cuba-Venezuela, integrada por los dos Vicepresidentes ya mencionados, seis Ministros y otros compañeros.

 Esta Cumbre tiene como principal objetivo avanzar hacia un nivel más alto de nuestros vínculos, consolidar la unión económica entre Venezuela y Cuba, chequear la ejecución de los proyectos acordados e iniciar otros, en beneficio del bienestar de ambos pueblos.

Nos inspiran las ideas, aún por realizarse, de una gran nación de Repúblicas, de Bolívar y de Nuestra América, de José Martí.

 Nuestro Héroe Nacional, inspirador de la generación que hace exactamente 57 años asaltó los cuarteles Moncada y Carlos Manuel de Céspedes, sintió una profunda admiración por Simón Bolívar. Todos conocemos el célebre pasaje de La Edad de Oro en que narra con singular devoción cómo, sin quitarse el polvo del camino, rindió tributo emocionado ante la estatua ecuestre del Libertador en Caracas.

 Con su verbo elocuente, dedicó a Bolívar medulares escritos y apasionados discursos. En uno de éstos, Martí hacía énfasis al decir: «…porque lo que él no dejó hecho, sin hacer está hasta hoy, porque Bolívar tiene que hacer en América todavía!».

 Nunca como hoy, aquellas proféticas palabras del Apóstol de Cuba tienen tanta vigencia. Ellas marcan el camino de la unidad, por el que ya avanzamos decididamente en la Alianza Bolivariana de los Pueblos de Nuestra América.

 Cuando en toda América Latina se conmemora el Bicentenario del inicio de las luchas por la independencia, cada vez con más fuerza los pueblos se levantan para llevar a término la obra inconclusa, y hacer realidad las aspiraciones de libertad y justicia por las que lucharon Bolívar y tantos otros héroes eternos.

 El Comandante en Jefe rindió este sábado, en el Mausoleo de Artemisa, homenaje a los mártires del 26 de julio y a la lucha sin tregua de nuestro pueblo por su independencia. Reiteró en su mensaje a los combatientes revolucionarios de Artemisa y de toda Cuba, que su pensamiento revolucionario partió de la idea martiana de que «Patria es Humanidad» y que nuestra lucha constituye una prueba de lo que puede lograr un pequeño país frente al gigantesco poder del imperio.

 Fidel, cuya visible recuperación es motivo de profunda alegría para los revolucionarios cubanos y para los hombres y mujeres progresistas más allá de nuestras fronteras, está presente y combatiendo en este día que tanto significa para él y para todos nosotros.  El propio Fidel ha plasmado reiteradamente su admiración infinita por Bolívar.  En el libro Un grano de maíz, el líder de la Revolución Cubana apuntó: «Yo he leído mucho sobre Bolívar y no me canso nunca de leer sobre Bolívar, sobre cada uno de sus minutos, cada una de sus tragedias, cada uno de sus éxitos. Tengo una simpatía extraordinaria por Bolívar como no la tengo, digamos, por ningún otro personaje de la historia…».

 Eso fue dicho precisamente en 1992, el año en que Chávez encabezó al pueblo venezolano en el alzamiento del 4 de Febrero; valiente y patriótica acción lanzada para hacer revivir, dar continuidad y llevar a la práctica los sueños del Libertador.

 Como el asalto al Moncada abrió el camino a la etapa definitiva de la Revolución Cubana, la sublevación de los militares patriotas comandada por Chávez, fue precursora de la pujante e invencible Revolución Bolivariana.

 Son los mismos sueños que inspiraron al Che y a sus heroicos compañeros de la gesta internacionalista en Bolivia, cuyos restos son custodiados celosamente por los hijos de esta aguerrida tierra villaclareña, que vio combatir al Guerrillero Heroico y acompañarán siempre a nuestro pueblo, como glorioso Destacamento de Refuerzo, en las luchas de hoy y de mañana. Che estaría orgulloso de este acto de reafirmación patriótica y latinoamericanista, de cuya causa fue un paladín.

 Queridos compatriotas:

 En el afán por obtener la sede del acto central por el Día de la Rebeldía Nacional, tienen un mérito particular las provincias que resultaron ganadoras: Ciego de Ávila, Granma y Ciudad de La Habana, que obtuvieron la condición de Destacadas, y Villa Clara que mereció ser la sede conmemorativa. No se trata de una emulación triunfalista, de fanfarrias y grandes actos, sino de premiar el esfuerzo, los resultados y el modesto cumplimiento del deber.

 Villa Clara ha mantenido una gran estabilidad en los últimos 12 años, con avances en los principales sectores socioeconómicos del territorio, que incluyen la industria, la producción agropecuaria y el desarrollo de un importante polo turístico, unidos a sus logros en la esfera social, en la educación, la cultura y la salud.

 Estas son razones suficientes para felicitar particularmente al pueblo villaclareño, protagonista indiscutible de esos resultados, y a la Dirección del Partido y del Gobierno de la provincia, que ha alcanzado una labor cohesionada, y ha sido cantera de importantes cuadros para otros territorios y frentes de la Revolución.

 Compañeras y compañeros:

 Con posterioridad a los severos daños que nos ocasionaron los tres devastadores huracanes que nos azotaron hace cerca de dos años, nuestro pueblo ha debido realizar una intensa labor, en medio de un entorno internacional especialmente adverso como resultado de los efectos de la actual crisis económica global, en cuyo surgimiento no tenemos la más mínima responsabilidad, pero que junto a otros pueblos sufrimos las consecuencias; se suma a ello el anacrónico bloqueo que se empeña en mantener la administración norteamericana desde hace 50 años, y los efectos cada vez más visibles de los cambios climáticos.

 En estas complejas circunstancias, como señaló Raúl en la clausura del Congreso de la Unión de Jóvenes Comunistas, «la batalla económica constituye hoy, más que nunca, la tarea principal y el centro del trabajo ideológico de los cuadros, porque de ella depende la sostenibilidad y preservación de nuestro sistema social» (fin de la cita).

 No es ocioso insistir en que la producción de alimentos continúa siendo un frente esencial de la batalla económica, de ahí que debemos continuar dándole la máxima prioridad. En el Congreso de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños, celebrado hace apenas dos meses, se discutió lo relacionado con este estratégico sector, que demanda consolidar el proceso de entrega de tierras en usufructo y avanzar sostenidamente en el programa de la agricultura suburbana.

 El ahorro, la reducción de gastos y la máxima racionalidad posible de fuerzas y recursos son una imperiosa necesidad en todos los sectores. En la educación se ha demostrado que pueden ejecutarse profundas transformaciones en el proceso docente-educativo, dirigidas a elevar su calidad, y disminuir al mismo tiempo los costos. Algo similar puede decirse de los servicios de salud, donde tenemos mucho que avanzar para eliminar derroches y gastos superfluos.

 Otra tarea en la que no se puede bajar la atención ni un instante es la referida al ahorro de energía.  El chequeo sistemático, la exigencia y la disciplina son indispensables para la consecución de los objetivos trazados.

 Es oportuno destacar, que continuaremos el estudio, el análisis y la toma de las decisiones que conduzcan a superar nuestras insuficiencias en todos los órdenes, y perfeccionar nuestra sociedad. Actuaremos sin soluciones populistas, demagógicas o engañosas.  No nos conduciremos por campañas de la prensa extranjera. Proseguiremos con sentido de responsabilidad, paso a paso, al ritmo que determinemos nosotros, sin improvisaciones ni precipitaciones, para no errar y dejar atrás definitivamente errores o medidas que no se avienen a las condiciones actuales.

 Nuestro pueblo ha dado sobradas pruebas de la confianza en la dirección de nuestro Partido y Gobierno, y confía en la irrevocable voluntad que nos anima en la solución de los problemas.

 No tememos a los difíciles retos que tenemos por delante, contamos para ello con la fuerza invencible de nuestro pueblo, que como dijera Fidel en ocasión de la conmemoración del vigésimo aniversario del 26 de Julio, «…si aquel día éramos un puñado de hombres, hoy somos un pueblo entero conquistando el porvenir».

 Los mártires heroicos de aquella gesta no cayeron en vano. Su sacrificio hizo posible el triunfo del primero de enero de 1959. Ellos nos han acompañado en los momentos más duros de la lucha: en Girón y la Crisis de Octubre, en las gloriosas misiones internacionalistas, en los días en que desaparecía el campo socialista, se desintegraba la Unión Soviética y el Imperio y sus lacayos se frotaban las manos proclamando el fin de la Historia y augurando las horas finales de la Revolución.

 ¡Hoy ratificamos el compromiso ante ellos de ser fieles a los ideales por los que dieron su vida, cambiando lo que deba ser cambiado en este momento histórico, pero sin aceptar jamás presiones externas ni menoscabo alguno a nuestra soberanía, y sin renunciar ni a uno solo de nuestros sueños de justicia para Cuba y para el mundo!

 De esa fidelidad y firmeza, nuestro pueblo ha dado prueba durante más de cinco décadas, y ese compromiso patriótico es hoy más alto que nunca, frente a los retos, las amenazas e intentos de chantaje.

 ¡Que vivan por siempre los héroes y mártires del 26 de Julio!
¡Viva la indestructible hermandad entre Cuba y Venezuela!
¡Vivan Fidel y Raúl!
¡Hasta la victoria siempre!

 Lea:

Por difíciles que sean las circunstancias, en Villa Clara ¡Siempre es 26! (Palabras del primer secretario del Partido en la provincia, Julio Lima Corzo)

Venezuela no quiere la guerra pero no le teme, afirmó ministro del Poder Popular para la Energía Eléctrica de Venezuela, Alí Rodríguez Areque.
 

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Por Javi Álvarez  

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Fabian Escalante: “No tengo preocupación porque me hagan preguntas. Probablemente tenga respuestas para ellas”

El rincón cubano se ha quedado pequeño. Los organizadores buscan sillas plegables para que el público pueda sentarse a escuchar la charla. Las malas lenguas dicen que es la anunciada presencia de Willy Toledo la que ha ha llenado la carpa. Como vengo diciendo estos días, la Semana Negra de Gijón es un espacio que va más allá de la literatura, de los libros y la feria. Es un lugar de confrontación de ideas. Hoy toca hablar de “La ofensiva mediática contra Cuba: La revolución continúa”.

El actor Willy Toledo no pudo asistir, desde el jueves guarda reposo por una hernia discal. De todas formas envía un comunicado que la organización lee. No es breve. Comienza con un efusivo “Compañeros en lucha, pido disculpas por no poder asistir”. Dice en su mensaje que es importante desmontar las burdas patrañas contra Cuba que se lanzan desde los medios de comunicación. Un trabajo que supone un gran esfuerzo porque las ideologías de centro y de extrema derecha han copado estos medios. En ellos vemos y escuchamos día tras días mentiras, manipulaciones y tergiversaciones. Sólo vemos un lado de la balanza, el que ataca al pueblo cubano y que cercena otras opiniones para mostrar un pensamiento único tramposo construido contra Cuba y su Revolución. En su comunicado repasa las deficiencias que aún tiene España en derechos humanos y, aún así, nuestros medios de comunicación miran hacia Cuba para pedir vergonzosamente un respeto a los derechos humanos. Compara la figura del Rey de España, que no ha sido elegido por la ciudadanía, con la Fidel Castro y el apoyo que los cubanos le expresan dentro del marco del sistema democrático y de elecciones que la isla tiene.

La ausencia del actor no supone un desencanto, nadie abandona la carpa, los ponentes de la mesa son lo suficientemente importantes para que el interés por saber de Cuba a través de quién allí vive hace que nos quedemos todos.

Adrián Álvarez, del Comité de Solidaridad con Cuba, presenta el acto. Su Plataforma es una organización plural que quiere mostrar la realidad cubana. La suya es una lucha emprendida desde una izquierda que se une para la defensa de la Revolución cubana y su modelo, para expresar una solidaridad política, que no económica, con el pueblo cubano. Desarrollan una batalla ideológica contra las campañas que nuestros medios de comunicación lanzan para manchar la imagen de Cuba, país en el que se encarnan, según ellos, todos los males y que por tanto justifican cualquier tropelía contra el pueblo cubano. Unos medios que no protestan por el bloqueo asesino que sufre la isla para, a través de él, ahogar a un país cuya ciudadanía mantiene su firme voluntad y su derecho a defender el socialismo como forma de gobierno y de vida.

guillermo-nova_adrian-alvarez-y-fabian-escalante-foto-javi-alvarez.jpgTras él interviene Guillermo Nova, corresponsal en Cuba para LaRepublica.es y otros medios alternativos. Su intención es lanzar una serie de claves sobre la realidad cubana a la que se ha acercado en sucesivos viajes y entre la que ha estado viviendo el último año. A Nova la sorprende la fuerte repercusión mediática de determinadas cosas que pasan en Cuba, un país pequeño y de poca población (cercana a los 10 millones de habitantes). Le intriga también la nula difusión de otros hechos que también ocurren allí. Hay noticias que salen siempre y otras que los medios apenas tocan. Mucho se escribió para decir que Cuba era un lugar con deficiencia en líneas de telefonía móvil. El pasado martes 14, ETECSA, la empresa pública de telefonía cubana, informó que las líneas móviles habían superado a las líneas de telefonía fija en la isla. Ahora que se ha superado el problema los mismos medios que estuvieron tan preocupados por ello, no han recogido la noticia.

Sobre la isla existen muchos clichés y frases hechas, todos, los de una ideología y los de la contraria, tienen ideas preconcebidas y cuando se llega allí es para reforzar esa idea previa.

Nova aterrizó en Madrid de su viaje desde La Habana el pasado sábado 3. Ese mismo día en una cadena privada de televisión se hacía una gira con los presos cubanos para que viesen Madrid. Fueron al Bernabeu y a un centro comercial donde pudieron ver un móvil, una cámara digital. Una visión eurocentrista falsa, pues todos esos bienes de consumo también se pueden adquirir en Cuba. Con estas personas, desde la televisión, se está haciendo un acto de crueldad, convirtiéndolas en reinas por un día para que mañana mismo pasen al olvido y a la realidad española de las colas del paro. Los medios quieren transmitir la falsa idea que relaciona el consumismo con la libertad.

Hay una pluralidad dentro de la Revolución Cubana y de Cuba. Los cubanos de a pie se saben los nombres de todos los personajes de las series españolas porque, cuando se tiene interés, las cosas se conocen. Pero el cubano de a pie no presta atención a los grupos de disidentes pues no le interesan. Sabe que estos grupos tienen un discurso que les viene dado desde fuera y eso hace que estas organizaciones tengan escaso apoyo dentro de la isla. La Revolución cubana se ha creado y funciona en torno a unos consensos con la sociedad, así que el cubano está identificado con su sociedad y con sus instituciones.

Guillermo Nova habla de la libertad de expresión en España y para ejemplarizarla cita el caso de Willy Toledo, quien dijo que opinaba que había otra realidad cubana que no aparecía en los medios y a quien se bombardeó por ello con desproporción en un ataque mediático sistemático. Dicen que quien habla bien de Cuba es porque toma partido y parece que el que ataca a Cuba lo hace desde la objetividad. Pero esa objetividad presunta no es más que una forma descarada de tomar partido. Guillermo no ha venido a defender a Cuba porque Cuba se defiende sola. Lo que pide es un tratamiento honesto sobre lo que allí sucede. Y lo que ve es una gran desproporción. La protagonista debe se la noticia, no el periodista o los intereses de la cadena. Muchas veces se ataca a Cuba diciendo que tiene miedo a un debate. Si de verdad existiera no habría tantos corresponsales extranjeros, una presencia de las más altas. Incluso la CNN está autorizada para tener corresponsalía y además se concedió durante el Periodo Especial, la época más dura en los últimos cincuenta años de la Historia cubana.

Otro tema que trata es la posición común de Europa hacia Cuba con la presidencia española. Algo sin duda anacrónico y que supone una injerencia en la política cubana y un acercamiento hacia los mismas posturas de EE.UU.; Europa su mira la barriga y desde su fuerte eurocentrismo dice qué, cómo y hacia dónde debe ir Cuba. Nova sabe que lo que sucederá allí será dicho, discutido y elegido por los cubanos y para Cuba. Y lo sabe porque así es la identidad que tienen, algo que está vivo en los valores de la sociedad.

Intervino después Fabián Escalante, general retirado que fuera responsable de la Seguridad de Cuba. Recuerda que la primera vez que escuchó a Fidel fue el 8 de enero, tras el triunfo de la Revolución. Vio entonces que la revolución con la que soñaba desde los 18 años había llegado. La Revolución tenía muchos trabajos por hacer y muchas oportunidades para un joven. Pronto empezaron a tomar medidas para liquidar las mafias, eliminar la prostitución, rebajar los alquileres, disminuir los precios de los medicamentos, hacer escuelas, construir hospitales, forjar la nueva justicia igualitaria de la Revolución, emprender la reforma agraria

Continuó haciendo un resumen de las agresiones sufridas en estos cincuenta años. Hay en su país una Contrarrevolución que debe ser analizada y estudiada con relación a la Revolución. Esa Contra tuvo como base a una capa social de burguesía, propietarios agrícolas y personas que vivían de un salario llegado desde los EE.UU. La contra sufrió grandes derrotas. En Bahía Cochinos, algo que siempre han tratado de minimizar los norteamericanos y la mafia de Miami, intentó desembarcar un destacamento de los EE.UU., una avanzada, pero en 72 horas el gobierno cubano había acabado con ella. Diseñaron los estadounidenses un modelo de guerra nuevo, subversivo desde el interior, con una operación por la que un gobierno asignaba tareas a sus ministerios para realizar acciones en otros países. Tras dos intentos norteamericanos de producir levantamientos en la isla, la URSS les propuso los misiles. Días antes se había hecho una gran captura de contrarrevolucionarios y armas, así que cuando se lo propusieron, Cuba estaba metida en una guerra. Se colocaron como defensa y se aceptó como un acto de solidaridad con la URSS. Recuerda que los cohetes vinieron por mar en 87 viajes realizados por 80 barcos. Dada su longitud viajaban en sus cubiertas, pero los servicios secretos de EE.UU. no los detectaron hasta que estaban instalados, cuando el 16 de octubre unos de sus aviones de reconocimiento los descubre. La verdadera causa de la crisis de octubre no es la colocación de los misiles, hay que contarla con toda la ofensiva previa realizada hacia Cuba por parte de EE.UU.

La Contrarrevolución se derrota y liquida entre los años 66 y 67. En los años 70 se desarrolla otra etapa igual de sucia. Por dos veces hay que exterminar toda la población porcina pues se encontraba contaminada de peste. Lo mismo pasa con la caña de azúcar que es atacada por una plaga y la llegada de un dengue que se cobra casi mil muertos que incluyen 101 niños. A mediados de los 70 George Bush es el jefe de la CIA y comienza a crearse la operación Cóndor, un ejército ofensivo diseñado para eliminar los movimientos revolucionarios que surgían en América Latina, incluyendo Cuba. Empieza una guerra por los caminos del mundo.

Desde el 62 se firma el bloqueo económico a Cuba, para evitar que el resto de países comerciara con la isla. Se ataca a barcos que llevan ayudas humanitarias. La marina pirata de EE.UU. patrulla para impedir la llegada de barcos a las costas. Se presiona y hostiga a todo aquel empresario o persona que tenga relación con Cuba o sus productos. Así transcurren los 70.

Los 80 dan paso a una guerra psicológica, en la que se busca desprestigiar a la isla y a su política. La sola introducción de la duda es un éxito. Surge la operación Peter Pan para sacar a 15.000 niños cubanos quitándoselos a sus madres que viven en Cuba para dárselos a sus padres que lo hacen en Miami. Desacreditan a las personalidades cubanas. Se delinean los ejes de las campañas que lanzan para confundir los logros de la Revolución cubana.

Los disidentes no son presos de conciencia, en todos sus países sus códigos penales condenan a aquellos ciudadanos que mantengan relaciones con otros gobiernos para actuar en contra del suyo. Todos prevén penas de cárcel para quien así lo hiciera. A esas personas los llama presos y no añade la palabra políticos detrás. Sobre esos disidentes cubanos señala Escalante que si se habla con ellos no se encuentra un pensamiento lógico estructurado, que no tienen una idea ni un programa para Cuba. Son asalariados de los EE.UU.

El bloqueo con Cuba es para que no se conozca nada de allí. Los libros de Escalante, que aquí no llegan ni se publican, son políticos, revolucionarios y comunistas porque escribe para divulgar las ideas y su vocación en esos tres sentidos. La América Latina que se está construyendo tiene un claro sustrato en este pensamiento que ha defendido Cuba. Habla de la revolución sandinista y de qué forma perdieron las elecciones. Destaca también que en 2006 volvieron a vencer en las urnas, con las mismas siglas, con la misma persona y con las mismas ideas. Ocurrió cuando el pueblo fue consciente de las calumnias y por eso quiso volver a traerlo a gobernar. Ese impulso que ofrece la Revolución cubana a toda América Latina para construir sus nuevas formas de gobierno, particulares y distintas a las de Cuba, son el principal motivo para que sigan sufriendo los ataques mediáticos.

“No tengo preocupación porque me hagan preguntas. Probablemente tenga respuestas para ellas. Hemos tenido errores, pero hemos sido transparentes”. Con estas palabras Escalante abrió el turno de preguntas.

Adrián Álvarez, desde la mesa, lee el artículo 592 de nuestro código penal para corroborar lo dicho por Escalante. Recuerda que la principal batalla es la de las ideas, pues los medios actúan como bulldozer de la conciencia y fomentan un nivel informativo que adormezca a la ciudadanía para que no responda.

A Escalante le preguntaron que va a a pasar en Cuba cuando se muera Castro. Cuando Céspedes cayó, había nacido Martí; luego vino Mella y después Castro. “No sé quien le va a suceder. Lo que sí sé, es que ya ha nacido”.

Nova explica que desde EE.UU. se privilegia una forma determinada de emigrar para los cubanos, una que incita a los balseros y que sirve para señalar que los cubanos se quieren ir. Nova aclara que antes de 1959 Cuba era el segundo país en emigración hacia EE.UU. y que ahora es el octavo.

Un oyente del público señala que Cuba tiene la constitución más democrática y participativa. Escalante asiente y añade que es muy avanzada porque fue legislada para el presente y el futuro, de tal forma que se garanticen los derechos. En Cuba existen muchas organizaciones de todos los colores y tipos. Muchas son no gubernamentales. Lo que les limita es la agresión de los EE.UU., si te quieren asaltar tu casa primero debes ocuparte de defenderte de esa agresión. Hay un deseo desde fuera tratando de desestabilizar la sociedad con el mensaje de EE.UU. como tierra prometida que no va más allá de una quimera para los latinos. Han intentado robarles a los científicos mediante sobornos, llevarse a los deportistas y dificultar el desarrollo cultural. Han tratado de manipular el miedo con el bloqueo, que pretende hasta controlar el aire que respiran. Se pregunta Escalante quiénes son los terroristas, por qué no se captura a Bin Laden. Se responde al instante, mantener viva una lucha perpetua contra el terrorismo sirve para crear miedo. En América Latina los norteamericanos están llenando el territorio de base militares para acabar con las democracias surgidas.

A diario Guillermo Nova se prepara su agenda informativa. Lleva tiempo queriendo entrevistar a las Damas de Blanco, pero ellas no le conceden una entrevista. Después le preguntan por las elecciones en Cuba. “En Cuba hay elecciones”, es doloroso decirlo como una noticia porque es la normalidad. Es un método de elección desde los barrios que señala a quienes quieren que les gobierne y reprenden y quitan al que lo hace mal. Escalante explica las elecciones de su país como un sistema desde la base hasta la Asamblea Nacional. Las organizaciones no gubernamentales (sindicatos, organizaciones juveniles, barrios) propone a los candidatos, el Partido Comunista está al margen de estas propuestas y no participa en ellas. Los barrios eligen a sus representantes mediante votaciones, luego se hace a nivel de circunscripción, municipio, provincia y nación. Dice que siguen tratando de descubrir el camino, que es un proyecto imperfecto porque ellos no son perfectos y que además se ha hecho en medio de una guerra.

Hay preguntas sobre los cinco héroes cubanos y Nova vuelve unos minutos atrás, a lo del paradero de Bin Laden, para señalar que EE.UU. sí conoce donde está Posada Carriles, el Bin Laden de América Latina. Escalante prosigue con el tema, reconoce que los cinco héroes son oficiales cubanos que llevan 12 años presos en cárceles estadounidenses y que no han claudicado, manteniéndose firmes e íntegros por sus convicciones políticas, morales, éticas y revolucionarias. Los EE.UU. no quieren intercambiarlos.

A Escalante se le preguntó por los mecanismos de migración hacia Norteamérica. Señaló que existe un acuerdo con EE.UU. para que estos concedan 22.000 visados anuales para cubanos que quieran salir de la isla. En realidad se van dando al año entre 1.500 y 2.000, pero para concederla es necesario ser deportista, científico, o señalar una valía que demuestre la utilidad. No dan más, pues lo que tratan es de fomentar la migración clandestina.

Sin más preguntas cerró el acto Adrián Álvarez con unas palabras de Fidel: “Revolución es cambiar todo lo que necesita ser cambiado“. Palabras a los que siguieron emotivos vivas al Ché, a Fidel, a Cuba, a la Revolución y al Partido Comunista.
http://www.larepublicacultural.es/article3025.html

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Por Richard Levins

Democracia

rcbaez_democracia-made-in-cuba-2.JPGLa democracia es un tema central para los socialistas. Vale la pena examinar la cuestión de la democracia en los socialismos emergentes, no sólo para corregir algunas interpretaciones obviamente erróneas, sino, lo que es más importante, para ampliar nuestra propia comprensión de la democracia. Los liberales que critican a Cuba por su desempeño en el terreno de los derechos humanos son muy selectivos en lo tocante a los artículos de la Declaración Universal a los que hacen referencia. Suelen reconocer de una rápida pasada cosas tales como los derechos a la satisfacción de las necesidades básicas, como la alimentación, el agua, la educación, la salud pública, la igualdad de géneros, el acceso masivo a la cultura, los deportes y la seguridad social en la vejez, pero los consideran carentes de importancia comparados con los derechos políticos. Y su crítica sobre la ausencia de derechos políticos asume que nuestros derechos formales son la única medida legítima de la democracia. Para sustentar el modelo antidemocrático de Cuba que trazan, dicen cosas como “Fidel le entregó el poder a su hermano Raúl”, cuando lo que ocurrió en realidad fue la sucesión legal del presidente del Consejo de Estado por el primer vicepresidente, debido a razones de enfermedad del primero.

rcbaez_democracia-made-in-cuba.JPGLos críticos de Cuba, profundamente sumidos en la ignorancia, lamentan constantemente la ausencia de elecciones en el país. Por supuesto que hay elecciones en Cuba, mediante el voto secreto y directo, con urnas custodiadas por escolares e inmunes al depósito de votos fraudulentos. Peter Roman ha hecho el mejor estudio de esos procesos eleccionarios, que difieren mucho de los nuestros: no se elige entre miembros de distintos partidos, pero tampoco son unipartidistas (el Partido Comunista no postula candidatos, aunque muchos candidatos son comunistas). Las nominaciones de candidatos a delegados a las asambleas municipales se hacen en reuniones abiertas en los barrios, y se vota por uno de entre dos a ocho propuestos. En alrededor del 10% de los casos, ninguno obtiene más del 50% de los votos, así que se va a una segunda vuelta entre los dos contendientes que obtuvieron más sufragios en la primera. No hay campañas electorales, anuncios en la televisión ni entrevistas, sino sólo una biografía de una página de cada candidato. Los cubanos se ufanan de que no hay que ser rico ni tener amigos ricos para ser candidato en sus elecciones.

En los niveles superiores (provincial y nacional), los candidatos son propuestos por comités de nominación. El propósito expreso es garantizar una amplia representación de cada sector de la población y contar con personas capacitadas que alimenten los debates. Los cubanos quieren que su Asamblea Nacional sea lo más representativa posible de todos los sectores. Pero “sectores” significa ocupaciones, capacidades, edades, etc., no ideologías políticas. En las pasadas elecciones se consideró un logro importante que aumentó la representación de las mujeres, los afrocubanos y los jóvenes. Todo el proceso se asemeja más a las elecciones de las sociedades de profesionales, o de nuestras cooperativas locales para la producción de alimentos que a unas elecciones políticas a nivel nacional en el capitalismo. Si se entienden las elecciones como un proceso de selección de un grupo diverso bien informado y con un alto grado de compromiso, el sistema parece funcionar bien. Pero si se entienden como un campo de batalla de ideologías diversas, es terriblemente deficiente. Aunque no hay ningún obstáculo legal a que un disidente se postule e incluso sea elegido, todos sabemos que no sucedería. Las elecciones son dentro del socialismo, no sobre el socialismo, excepto en el sentido de que la participación y la votación constituyen una especie de referendo. Los cubanos evalúan el porcentaje de participación y consideran los votos en blanco o nulos como muestras de desafección. Según esa medición, la oposición cuenta con menos de un 10% de los electores, aunque algunos amigos que son miembros del Partido me han dicho que estiman que la cifra se acerca más al 20%.

La Asamblea Nacional por lo general analiza muy pocos proyectos de ley en sus dos sesiones anuales. No hay proyectos que sean favores políticos, o presentados para poner en evidencia al gobierno, o tan vastos que los representantes votan sin haber leído sus contenidos. Cuando un proyecto de ley importante se lleva a votación, ha pasado previamente por las comisiones de la Asamblea Nacional, reuniones con los votantes y consultas con las organizaciones implicadas. Los diputados reciben un borrador al menos veinte días antes de que se ponga a votación. Las leyes suelen aprobarse por unanimidad. Al observador suspicaz, ello le parece una mera ratificación ceremonial, por parte de una asamblea dócil, de decisiones ya adoptadas por otros (¿Por el Partido? ¿Por el jefe de estado?). No obstante, el proceso legislativo es mucho más complejo. Peter Roman estudió el funcionamiento de la Asamblea Nacional siguiendo el desarrollo de la Ley Agraria del 2006. La iniciativa procedía de la Asociación Nacional de Agricultores Pequeños (ANAP). En el 2008, una nueva ley de Seguridad Social que incrementó la edad de la jubilación de sesenta a sesenta y cinco años para los hombres y de cincuenta y cinco a sesenta para las mujeres, se debatió en 85 301 asambleas organizadas por los sindicatos, a las cuales asistieron 3 085 798 participantes. De ellos, noventa asambleas y 28 596 miembros votaron contra la ley. La Federación de Mujeres Cubanas, por intermedio del Centro de Educación Sexual, trabaja en la actualización del código de familia para que se reconozca legalmente la existencia de distintos tipos de familias y para reforzar los derechos de lesbianas, homosexuales, bisexuales y transgéneros. La diputada Mariela Castro planea presentar la legislación en una próxima sesión de la Asamblea.

Las estructuras del gobierno cubano han venido evolucionando desde mediados de los años setenta y lo siguen haciendo. La invención de la democracia socialista es un proceso complejo. Sus deficiencias y problemas no resueltos son los suyos propios -y se miden por sus objetivos-, y no desviaciones de la democracia capitalista. Entre esos problemas no resueltos están los siguientes:

a) Liderazgo político y productores asociados. La membresía en la Asamblea Nacional no es un empleo de tiempo completo. Los delegados tienen empleos regulares, y, dado que fueron nominados, es probable que participen también en cierto número de organizaciones locales. Están muy presionados por el tiempo y no tienen asesores que los ayuden. En una sociedad en la que la división sexista del trabajo sobrevive en muchos hogares, este es un problema especialmente agudo para las mujeres. El cargo no conlleva ningún privilegio. Exige mucho de quien lo desempeña y a menudo es fuente de frustración, cuando todo lo que puede hacer el delegado es explicar por qué un problema no puede solucionarse por el momento. La tasa de renovación es alta, tanto porque las personas deciden no volver a ser candidatos como porque los votantes son muy exigentes y críticos.

Es deseable contar en la Asamblea Nacional con miembros provenientes de las comunidades, que mantienen fuertes vínculos con sus vecinos, y con expertos en los diversos temas que la Asamblea debe considerar. No siempre las mismas personas cumplen ambas condiciones. Los expertos sueles ser dirigentes nacionales en sus esferas. En una sociedad en la que la educación masiva es un fenómeno nuevo en términos históricos, se le concede un gran valor al conocimiento, lo que puede implicar que se nomine a los jefes de las organizaciones. De ahí que el parlamento del pueblo no esté compuesto fundamentalmente por obreros, sino por líderes de obreros (Un poco menos de la mitad de los diputados, fundamentalmente los que también son delegados en sus municipios, son obreros).

Al visitante norteamericano que considera que la dirigencia es antagónica con la membresía de fila, y que están en una relación de “ellos y nosotros”, esto le resulta sospechoso. Puede considerarse que una brecha en las condiciones de vida y la ideología entre los dirigentes y los miembros de fila podría socavar la naturaleza democrática del proceso. Durante el Período Especial, las desigualdades aumentaron en Cuba, aunque no entre los dirigentes y el resto de la población. Los nuevos ricos son más bien quienes reciben dinero de sus parientes de Miami, o quienes trabajan en los hoteles o compañías extranjeras, donde tienen acceso a los dólares, o los dueños de los pequeños negocios que se han legalizado, o quienes operan en la economía informal (mercado negro).

Pero si los dirigentes a nivel nacional que cuentan con los conocimientos necesarios no siempre están vinculados a sus distritos y a la población, puede que no sean conocidos por la mayoría de los votantes ni tengan una relación con ellos. He oído a algunos comunistas leales declarar que no votarían por personas que no conocen. Por tanto, como ocurre en muchas elecciones europeas, a los votantes se les insta a votar por la candidatura completa y no por candidatos individuales. Estos han sido propuestos por los comités de nominación por sus conocimientos, pero es muy probable que se elimine a quienes se considera demasiado críticos.

La ideología cubana entiende que la sociedad se torna cada vez más democrática mediante una amplia participación y el esfuerzo por lograr consensos. Desde los primeros grados, los niños eligen representantes de aula, y en todas las organizaciones de masas los dirigentes son electos. En cierto sentido, el proceso consultivo desdibuja la distinción entre gobierno y sociedad civil, un giro inesperado hacia “la extinción gradual del estado” que Lenin anticipara. Es más cercano a la realidad considerar que todas las organizaciones de masas son órganos de la sociedad.

Peter Roman describe de la siguiente manera la Asamblea Nacional:

La Asamblea Nacional del Poder Popular (ANPP) funciona sobre la base de cinco principios. Primero, debe ser representativa de la sociedad cubana. Por tanto, los diputados provienen de la mayoría de los sectores y ámbitos de la sociedad, lo que incluye expertos en economía, agricultura, salud, educación, deportes y otras áreas que supervisa la Asamblea Nacional. Segundo, debe sostener un contacto y una relación estrechos con la población. Ello se logra, en buena medida, gracias a que casi la mitad de los diputados son también miembros de las asambleas municipales. Tercero, la Asamblea debe consultar con los votantes, los diputados, los expertos, las partes interesadas, funcionarios gubernamentales, el Partido Comunista de Cuba (PCC), la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) y las organizaciones de masas las leyes que se proponen y la determinación de las listas de candidatos. Cuarto, debe permitir la expresión de la oposición en lo que respecta a las medidas que se debaten, tales como acápites específicos de las leyes propuestas, pero no de la oposición organizada o una oposición que ataque el sistema. Y quinto, su papel es reconciliar las diferencias para alcanzar consensos antes de presentar las medidas a sus sesiones plenarias. [4]

La relación entre las organizaciones locales y las instancias superiores varía mucho. Un amigo se negó a ser electo secretario general del núcleo del PCC en su centro de trabajo porque decía que su función se limitaba a trasladar instrucciones de las instancias superiores acerca de las tareas a realizar. Otro, un diplomático, me dijo que el núcleo de su misión diplomática debate sobre todo las tareas de la misión y tiene poco tiempo para discutir cuestiones políticas. Cuando les conté lo anterior a algunos amigos de otro centro de trabajo se mostraron indignados. Su núcleo siempre sostiene debates políticos y había encabezado la demanda de que se despidiera al director de la empresa por no atender las necesidades de los trabajadores. Asistí a una discusión con miembros de un núcleo de otro centro donde planificaban cómo presentar su enfoque ecológico sobre el desarrollo en una reunión nacional, y anticipaban la oposición de quienes seguían fascinados con la tecnología “avanzada” y consideraban que la ecología era mera nostalgia de una mítica edad de oro. Un estudiante me describió los debates sostenidos en su aula de secundaria acerca del rock and roll: el tema era si se podía separar la música del estilo de vida de sus practicantes.

Aun con todas sus dificultades, las estructuras formales del gobierno cubano resultan adecuadas para que los productores asociados conduzcan la sociedad. Los factores limitantes son más ideológicos que formales. Entre ellos, el primero es la mentalidad de plaza sitiada como respuesta al hecho de que tres generaciones de cubanos han vivido sujetas a la agresiva hostilidad de los Estados Unidos. Esta no es una excusa para las escaseces e ineficiencias, sino un verdadero factor de la vida en Cuba.

b) Identidad y diferencia. Un segundo problema no resuelto es que en la historia cubana abundan los ejemplos de sublevaciones revolucionarias fracasadas debido a la desunión entre sus miembros. De ahí la alta prioridad que se le concede a la unidad, que no siempre distingue entre acción enemiga y desacuerdo, y, por tanto, fomenta la timidez a la hora de expresar grandes diferencias de opinión. La metáfora militar del asedio está muy extendida. Una valla habanera, muy común durante el Período Especial, mostraba un retrato de Fidel vestido de uniforme y la consigna “¡Comandante en Jefe, ordene!”, lo que sin dudas no alentaba el pensamiento crítico.

Las maneras de referirse a Fidel Castro son diversas. Antes de su retiro, la prensa reproducía la lista de sus cargos, esto es, presidente de los Consejos de Estado y de Ministros y primer secretario del Partido. Ahora se le llama líder de la revolución. El papel de Fidel en Cuba es dual: es un símbolo de la revolución y el político más capaz del país. Pero el primero de esos dos papeles es el predominante y desalienta la crítica. También fomenta los estereotipos, el consignismo y las expresiones de aprobación rutinizadas. Lo más irritante son los discursos leídos por niños muy pequeños en las Tribunas Abiertas, en los que se incluyen palabras que no pueden haber escrito por sí solos y quizás apenas entienden.

La prioridad que se le concede a la unidad también le establece límites al debate, dado que las personas no quieren que se las margine por parecer demasiado negativas. Quizás puedan temer que no se les tome en serio y después se les relegue a la hora de las promociones o del acceso a bienes escasos, que se conceden a quienes hacen “contribuciones a la sociedad”. La deferencia hacia los dirigentes respetados a menudo sirve como disuasivo a las señales de alarma.

Estuve presente en un foro en el que un participante se mofó de la participación recitando:

Yo participo

Tú participas.

El y ella participan.

Nosotros participamos.

Ellos deciden.

Esto es injusto como generalización, poro sí identifica el problema de la toma de decisiones de arriba hacia abajo. Los progresistas sienten aversión por la toma de decisiones “de arriba hacia abajo” por contraposición a la de “de abajo hacia arriba”, y por lo que a menudo es lo mismo: el poder centralizado por contraposición a la descentralización del poder. Además de que la centralización se opone a nuestro concepto de la democracia, la criticamos porque muy a menudo conduce a tomar decisiones erróneas al tratar de aplicar en todas partes la misma fórmula, al no reaccionar ante la crítica, al no tomar en cuenta las peculiaridades, necesidades y posibilidades de cada situación; y también porque subutiliza la gran creatividad de las comunidades y los talentos de los individuos. No obstante, la singularidad de lo particular también es un argumento a favor de la centralización, dado que lo que puede ser óptimo para una localidad puede no ser bueno para el país. En Yugoslavia, el control obrero de las empresas a menudo condujo a los colectivos a comportarse como empresas capitalistas en busca de la maximización de las ganancias.

En la agricultura, la crítica a la centralización es también la crítica al monocultivo a escala industrial. Pero no son exactamente lo mismo. Es en el capitalismo donde la propiedad plena y el derecho a alienar la tierra, a decidir cómo se emplea y a disponer de su producto está concentrado en las mismas manos. Pero no tiene por qué ser así.

En algunas sociedades, la tierra pertenece a la comunidad, pero se divide entre las familias para hacerla producir, en ocasiones periódicamente, atendiendo a sus necesidades o su capacidad para darle uso. En otras sociedades, una familia tiene derecho a cultivar y otra a llevar a sus animales a pastar, etc. Al analizar cómo se debe organizar la agricultura, hay que distinguir entre las unidades de planificación, cultivo y remuneración. Las unidades de planificación dependen de las escalas en las que los planes resultan relevantes. La divisoria de las aguas es una unidad natural para algunos fines, y se seleccionan los cultivos según sus demandas estacionales de agua y trabajo y la diversidad requerida para satisfacer las necesidades nutricionales y de consumo de la población. El tamaño deseable de un terreno se relaciona más con el tipo de cultivo y la movilidad de las plagas. Por ejemplo, yo recomendaría que un campo de boniato tuviera unos cuarenta metros de ancho y estuviera flanqueado por matas de plátano, de manera que la hormiga león que vive en los platanales pudiera buscar su sustento entre los boniatos, hacer sus hormigueros alrededor de los tubérculos en desarrollo y repeler al gorgojo del boniato. La unidad de remuneración no puede depender del valor de las cosechas, porque no existe una relación necesaria entre el valor alimenticio y el valor económico de un cultivo. No es justo pedirles a los agricultores que sacrifiquen parte de sus ingresos para que su tierra incremente la producción de la de sus vecinos o satisfaga las necesidades de los almuerzos escolares. Tiene que hacer cierta redistribución de los ingresos entre las unidades productivas para recompensar equitativamente un trabajo igualmente arduo. Lo que se requiere, obviamente, es una planificación en múltiples niveles, según las escalas de los problemas.

Una adecuada división de la autoridad entre los organismos locales y los de niveles superiores no es algo que se pueda establecer de manera abstracta, sino que depende de las circunstancias. En un momento de la década de los sesenta, a una cubana amiga mía, una costurera con muchos años de experiencia en la lucha contra Batista, le pidieron que dirigiera una granja de cría de pollos. Mi amiga no sabía nada de pollos, excepto algunas recetas para cocinarlos, pero en ese momento su selección era acertada, porque los que la eligieron podían estar seguros de que no sabotearía la producción. Los niveles superiores le dieron instrucciones muy detalladas, y ella se sintió agradecida por cada una de ellas. En aquellos momentos, la carencia de personal calificado hacía de la centralización el menor de dos males. Pero a veces las instrucciones pueden llevar a la parálisis. Se suele creer erróneamente que la planificación central significa directivas uniformes para cada lugar, con independencia de las condiciones, cuando puede significar en realidad la coordinación de la diversidad.

Esta faceta de la planificación central está presente de manera similar en la medicina. Es obvio que cada paciente es diferente, y que el médico tiene que ser capaz de tratar a cada uno de ellos como un ser humano completo, combinando el examen físico, la historia clínica, los exámenes de laboratorio y sus impresiones de las entrevistas con él. Pero también es cierto que los médicos poco experimentados necesitan apoyo. Sus errores suelen tener por origen la falta de experiencia, sobre todo cuando se trata de enfermedades poco comunes. Las consultas a larga distancia con los especialistas pueden resultarles útiles a los jóvenes clínicos. Pero sería igualmente erróneo juzgar a partir de una lista de resultados de laboratorio o de informes clínicos sin tener en cuenta la sutil singularidad de cada paciente. Cómo integrar esos dos tipos de conocimiento es un tema de la mayor importancia para la atención primaria, que no puede resolverse de manera abstracta.

Por ejemplo, en 1995, el pueblo de Yaguajay decidió organizar toda su estrategia de desarrollo en torno al tema de la salud. La definieron en términos generales y pronto comenzaron a evaluar el estado de la vivienda, la estructura etaria de la población, la morbilidad y la mortalidad, la atención de salud disponible, la tasa de familias disfuncionales y otros aspectos de la vida en la comunidad. Para hacerlo, llevaron especialistas a nivel nacional de varios ministerios, no para que dirigieran los trabajos, sino para que les proporcionaran los conocimientos necesarios, y todo fue coordinado por la asamblea municipal. Resulta, pues, que la fácil oposición entre lo central y lo local nos impide entender bien las cosas. El problema es cómo integrar “de abajo hacia arriba” con “de arriba hacia abajo”, y no de escoger una de las dos cosas.

Los sindicatos están entre las organizaciones de masas que desempeñan un papel vital en el funcionamiento del país. ¿Pero son “sindicatos independientes” en el sentido que le damos a la expresión o “sindicatos controlados por el estado?” Y si son independientes, ¿cómo es que no hay huelgas en Cuba?

De nuevo, el visitante se siente tentado a aplicar criterios perfectamente sensatos a la situación errónea. Las relaciones entre los sindicatos y el estado son diversas. Los sindicatos pueden proponer leyes a la Asamblea Nacional. Muchos diputados son miembros de los sindicatos. Dos veces al año, los sindicatos se reúnen con los ministros para debatir cuestiones de interés mutuo. Los sindicatos auspician debates en todo el país sobre asuntos laborales, y en ocasiones han rechazado propuestas de la Asamblea Nacional. El estado y los sindicatos monitorean conjuntamente el cumplimiento de la legislación laboral (hay muchas violaciones, debidas en algunos casos a ignorancia de la ley, en otros a indiferencia o a no querer mover el bote cuando es urgente producir, y algunas veces a oportunismo). Si no vemos a grupos de trabajadores piqueteando frente a las puertas de la Asamblea Nacional es por las mismas razones que no vemos a banqueros o gerentes piqueteando ante el Congreso o la Casa Blanca: ya es de ellos, e incluso si se sienten insatisfechos con algunas decisiones específicas, saben que tienen un interés compartido.

c) Burocracia e innovación. Una queja frecuente de los cubanos y los visitantes extranjeros es la burocracia. Una parte demasiado grande de la vida cotidiana se ve limitada por regulaciones y procedimientos que a menudo se aplican de manera rígida a inhumana. Por ejemplo, hay que obtener muchos documentos para hacer alguna modificación constructiva en el hogar, y las oficinas a las que hay que acudir en busca de esos documentos pueden estar en lugares alejados, o cerradas cuando llega el solicitante –aunque llegue a una hora en que deberían estar abiertas- y, mientras tanto, el interesado ha tenido que faltar al trabajo para ir y no atiende sus propias responsabilidades. O el personal que trabaja en la oficina gubernamental puede estar completamente enfrascado en una conversación y no mostrar el menor interés por las necesidades de quien acude a ella, y cuando finalmente ya están todos los papeles no se puede ir simplemente al mercado a comprar un saco de cemento. Un innovador que tenga una idea brillante a medio elaborar no puede ir corriendo a la esquina a comprar un muelle y tres baterías. (Este es el tipo de quejas que figura de manera más prominente en la sección de correspondencia de Granma, que se publica los viernes.)

Pero no se trata de simple ruindad. La burocracia surgió históricamente como el antídoto burgués al capricho feudal en la concesión de privilegios y la imposición de sanciones. El ideal de la aplicación uniforme del “estado de derecho” con independencia de los individuos resulta muy atractivo y forma una parte importante de la conciencia estadounidense en respuesta a la anarquía imperante en la frontera. Además, para mantener las prioridades y la justicia hacen falta procedimientos conocidos. La frustración de no poder entrar a una tienda y comprar un saco de cemento garantiza que una clínica o una escuela tienen la primera prioridad para la utilización de recursos escasos. Por tanto, la escasez de recursos hace necesarios los procedimientos formalizados.

Nuestro rechazo a la burocracia se basa en que interpone muchos procedimientos entre una necesidad y su solución, aplica la misma medida a todo de modo inhumano, sin atender a las circunstancias individuales, o bien es violada por los burócratas por razones malsanas u oportunistas. Además, la mentalidad burocrática se resiste a la crítica, el cambio y las quejas. El ideal sería un estado de derecho flexible que se aplicara de modo que tratara a cada quien según sus necesidades. Pero esto exige un alto nivel de conciencia y compromiso del personal burocrático, y un estrecho control por parte de la comunidad. Ello se logra de manera desigual en Cuba, aunque el movimiento de “atención al hombre” es un paso en esa dirección.

d) Socialismo y medios de comunicación. La democracia es, ante todo, la movilización de la inteligencia colectiva para solucionar problemas comunes. Cómo se logra es en sí mismo un reto importante. En la antigua Atenas, modelo de democracia (sólo para los hombres libres), no había prensa, por supuesto. El teatro era un órgano importante de formación de opinión, y las obras del teatro griego clásico a menudo eran polémicas y sátiras acerca de personajes públicos famosos. Los versos de los trovadores medievales, las rimas infantiles y otras formas artísticas también fungieron como focos de comentarios y formación de opinión.

Los observadores que examinan los niveles de democracia a menudo centran su atención en indicadores específicos que pueden o no resultar apropiados. La prensa cubana de circulación masiva no se ajusta a nuestra imagen acerca de lo que debe ser, y desde hace mucho no es, la prensa en nuestro país. Su cobertura de noticias es escasa, y muchos artículos se refieren a conmemoraciones históricas o eventos formales, visitas de diplomáticos, etc. Es, por tanto, un cruce entre un periódico y una revista. Se ha producido un aumento del periodismo investigativo en los últimos años, sobre todo de artículos que examinan por qué una empresa no cumple su misión. Las cartas a Granma, que se publican los viernes, no sólo se quejan de las muchas frustraciones de la vida diaria, sino que también incluyen las respuestas a esas quejas de las empresas criticadas. Otras publicaciones, como Havana Times y Temas, publican un rango más amplio de opiniones.

En sentido general, la prensa cubana no es el órgano de formación de opinión que los liberales imaginan en sus idealizaciones de la prensa en el capitalismo. En otros tiempos, en las trece colonias, cuando había una imprenta en cada esquina y cada impresor era un editor, y cada editor tenía opiniones vívidas, la “libertad de prensa” era la libertad para oponerse al dominio británico y debatir las vías para conquistar la independencia. Ese tiempo feliz acabó hace mucho. Cuando los medios de comunicación están monopolizados, cuando los anuncios comerciales son la “libertad de expresión” y la guerra psicológica y la manipulación se han convertido en una ciencia, cuando los costos de publicación se han incrementado tanto que no están al alcance de las causas impopulares, la libertad de prensa se ha tornado una caricatura de lo que finge ser. Los especialistas en la guerra psicológica pueden calificarse a sí mismos de periodistas, cubrirse con un manto de objetividad y exigir la protección que esa profesión ha demandado tradicionalmente y algunas veces ha obtenido. De ahí que descubro que no estoy por la “libertad de prensa”. Estoy por el derecho de los trabajadores y los oprimidos a tener acceso a la información y la oportunidad de debatir sus preocupaciones. Cómo llevarlo a la práctica no es un problema menor, pero no se resuelve con llamados generales a la “libertad de prensa”. En Venezuela y Argentina se han aprobado nuevas leyes encaminadas a distribuir la banda de transmisiones nacional entre el estado, las comunidades y organizaciones populares, y la empresa privada. Estas leyes contradicen la libertad del mercado, pero amplían el nuevo tipo de democracia que se está inventando justo ante nuestros ojos.

e) Democracia en el contenido y en la forma. Muchas otras consignas democráticas son igualmente descaminadas cuando se las toma como principios absolutos y no como medios válidos para alcanzar fines humanitarios. Por ejemplo, en la lucha por los derechos civiles en los Estados Unidos, se denunciaba la “segregación” y la “discriminación”. En el contexto del racismo imperante era una demanda obvia, justa e inspiradora. Entonces el bando contrario inventó la “discriminación inversa” para socavar la acción afirmativa. Por tanto, las universidades negras y los cursos universitarios exclusivos para mujeres llegaron a verse formalmente como una forma de segregación, cuando, en realidad, las instituciones exclusivamente blancas y exclusivamente masculinas son órganos del racismo y el sexismo, mientras que las escuelas o clases exclusivamente afronorteamericanas o femeninas son ambientes seguros para los miembros del grupo oprimido que no quieren pasarse su etapa de estudiante justificando su existencia. Algunos querrán poner en jaque el monopolio de los blancos o de los hombres y se aventurarán a entrar en la guarida del león, mientras que otros necesitan apoyo y seguridad para florecer y acumular fuerzas y después volver a salir al exterior Me doy cuenta entonces de que no estoy en contra de la “segregación”, sino del racismo y el sexismo. Es un error frecuente convertir un medio efectivo en una cuestión de principio y después parecer hipócritas cuando resulta que, después de todo, no es lo que realmente queremos.

En la América Latina se han producido movimientos revolucionarios en varios países, que han tenido diversos grados de éxito. Algunos han llegado solos al gobierno (Guyana) o como parte de coaliciones (Chile, Uruguay, Brasil). Otros se han hecho del poder del estado (Cuba, Venezuela, Bolivia, Ecuador). Cada uno de ellos es diferente, tanto porque las situaciones políticas de cada uno difieren como porque sus ideologías también muestran ciertas discrepancias. Es posible examinar esas diferencias con una lupa y contraponer las experiencias sobre la base de un determinado criterio, por ejemplo, si llegaron al gobierno mediante el triunfo en unas elecciones, movilizaciones de mases, una lucha armada o alguna combinación de lo anterior. Así, Mark Cooper, en The Nation, considera que Salvador Allende y Fidel Castro son opuestos, y apoya al primero y denuncia al segundo. Pero esos dos líderes no pensaban lo mismo. Allende fue siempre un aliado de Cuba y ayudó a escapar a los sobrevivientes de la guerrilla boliviana del Che después de su derrota. Cuba honra a Allende como a un héroe revolucionario. Lo importante de todos ellos es que encabezaron rebeliones populares contra las viejas oligarquías que mandaban en sus países en alianza con el imperialismo estadounidense. Cada quien tiene su propia historia y se desarrolla dentro de sus propios límites.

Todos han tenido relaciones distintas con “el estado de derecho”. Pero el “estado de derecho” no puede avalarse inequívocamente sin preguntarnos primero: “¿Qué derecho?” De ahí que en Brasil, donde el Partido de los Trabajadores gobierna sólo en coalición, el Movimiento de los Trabajadores Rurales Sin Tierra hace tomas de tierras en franca violación de los derechos de propiedad que el gobierno está obligada a sustentar. En Cuba, la reforma agraria se hizo por ley. En Bolivia, Ecuador, Venezuela y Honduras, gobiernos progresistas hicieron un llamado a la redacción de nuevas constituciones y a realizar una “refundación” de cada uno de esos países sobre la base de combinaciones de democracia representativa y participativa, para que el estado de derecho se acercara lo más posible a las demandas de justicia e igualdad.

Crítica revolucionaria

Como dice la famosa cita de C. Wright Mills en Listen, Yankee!, “Estoy a favor de la revolución cubana. No me preocupa, sino que me preocupo por ella y con ella:” [5] Podemos tomar sus palabras como un principio general. El punto de partida para examinar una sociedad socialista que surge es un 100% de solidaridad con la revolución, una apreciación de su significación histórica mundial y un profundo gozo por sus logros. Ello exige una defensa incondicional de la revolución contra todos los intentos de reestablecer la explotación capitalista y el dominio imperialista.

Un 100% de compromiso con la revolución no significa estar de acuerdo con todas sus decisiones o sentirse satisfecho con todo lo que sucede en ella, o incluso ni siquiera sentir un total aprecio por todos sus dirigentes. La crítica es una parte integral del compromiso revolucionario, y la disposición a examinar las cosas de manera crítica debería considerarse uno de los requisitos para ser miembro de las organizaciones revolucionarias. Pero la crítica de la revolución tiene como objetivo fundamental la corrección de sus debilidades, No puede evitarse, pero tampoco debe ser la manera fundamental de participar. El visitante debe apoyar la revolución, aprender de ella y gozarse con ella.

La crítica revolucionaria significativa tiene tres prerrequisitos fundamentales:

La crítica debe surgir de una participación basada en el apoyo. Las críticas de los visitantes que participan en calidad de aliados y contribuyen a alcanzar objetivos compartidos pueden ser útiles y bienvenidas. Hay que recordar dos cosas: es la revolución de ellos, emprendida por personas muy parecidas a nosotros que enfrentan tareas que nadie está nunca totalmente preparado para enfrentar, y que son víctimas de una hostilidad crónica y de dificultades y frustraciones inmediatas y cotidianas. Contemplamos sus esfuerzos con admiración, simpatía y amor. Pero hay que recordar a la vez que también es nuestra revolución, ya que forma parte de un proceso global en el que todos tenemos cosas en juego, obligaciones y derechos.

La crítica tiene que estar basada en el conocimiento y en la comprensión del lugar y el momento. El primer elemento de la comprensión es el conocimiento de la historia y la cultura del país, de dónde viene, qué tratar de lograr, cuáles son sus obstáculos fundamentales. Tenemos que saber si lo que vemos es un rezago del pasado, un avance parcial, una concesión a fuerzas retrógradas o un problema no detectado. Y si se trata de una concesión, ¿se le reconoce como tal o se la exhibe como un socialismo creativo? Es importante conocer los contextos de cada decisión. La crítica tiene que basarse en las realidades sociales, históricas e intelectuales de un país, de modo que las observaciones se puedan ubicar en su contexto y los tontos y arrogantes errores producidos por la ignorancia logren evitarse. Mientras más profundos sean el conocimiento y la comprensión en simpatía, mientras mayor sea la capacidad para distinguir entre el desarrollo socialista a largo plazo y los zigzags de la fortuna, más precisa y útil será la crítica.

La crítica tiene que nutrirse de la teoría para evitar que nos abrume lo inmediato, aunque sin ser indiferentes a ello. La experiencia cubana nos permitirá ver con más escepticismo las consignas de la democracia liberal, no para arrasar con ellas, sino para apreciarlas en su relativa validez y su limitación última. Contribuir a ubicar el socialismo incipiente en el contexto de la historia mundial y la sobrevivencia de nuestra especie, viendo tanto la continuidad como la discontinuidad de nuestra evolución social, también nutrirá nuestras propias luchas en nuestro país.

Bon voyage!

[4] Ponencia presentada en el simposio “Cuba Today: Continuity and Change since the ‘Periodo Especial,’” Cuba Project, Bildner Center for Western Hemisphere Studies, Graduate Center, City University of New York, 4 de octubre del 2004.

[5] C. Wright Mills, Listen, Yankee! (Nueva York: Ballantine, 1960), 179.

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Texto íntegro en http://www.rebelion.org/noticia.php?id=106870
Texto en Inglés : http://www.monthlyreview.org/100401levins.php

Imágenes agregadas: RCBáez_Democracia made in Cuba

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Por Richard Levins

La “lógica” del desarrollo socialista

rcbaez_estudiantes-de-secundaria.jpgCuando una revolución socialista sobrevive, su desarrollo está regido por una lógica que gradualmente se impone. “Lógica”, en este sentido, no se refiere a un místico espíritu de los tiempos ni a unas leyes universales de la actividad humana. (Un proceso histórico nunca está gobernado por “leyes”. Estas no son más que constructos intelectuales extraídos de los procesos reales y empleados para interpretar las observaciones). La lógica es el conjunto de relaciones sociales, retos, compromisos, categorías de análisis e ideas dominantes que establece las condiciones en cuyo marco los seres humanos toman decisiones. Es el conjunto de los principios que determinan la panoplia de decisiones posibles, aceptables, en ocasiones obvias, y excluye otras. Es el rango de las opciones para enfrentar todas las urgencias a las que se debe dar respuesta para que continúe el proyecto socialista. En ocasiones algunas tienen que posponerse a causa de limitaciones materiales, carencia de personal calificado, ausencia de consenso u hostilidad de los vecinos. Pero si por esas razones se niegan demasiados de esos imperativos durante un tiempo demasiado largo, todo el proceso puede desplomarse y la sociedad puede regresar al capitalismo. La historia no es un avance sin obstáculos del atraso a la modernidad, sino un proceso lleno de encrucijadas, vueltas y revueltas, estructurado por relaciones sociales. Las encrucijadas se ven muy influenciadas por quiénes deciden y cómo lo hacen.

La lógica del socialismo hace que algunas decisiones parezcan necesarias, obvias y atractivas. Entre ellas se encuentran el pleno empleo, la salud pública y la educación, universales y gratuitas, y la protección del medio ambiente. Otras pueden parecer objetivos evidentes, pero tienen que ser redefinidas. Por ejemplo, considérese la “eficiencia”. La “eficiencia” parece ser un valor positivo obvio y evidente, y las sociedades se esfuerzan por ser más “eficientes”. Pero la eficiencia ha tenido significados muy diferentes en distintos contextos. En la Biblia hebrea, la eficiencia agrícola se mide por el número de granos cosechados por semilla plantada (solía ser de 1 a 3 granos cosechados por semilla plantada; por encima de una proporción de 1:1, hay semilla para la próxima siembra, y por encima de ese nivel, hay alimentos).

En la Europa escasa de tierras de cultivo, una medida razonable de la eficiencia ha sido el rendimiento por hectárea. En los Estados Unidos, donde tradicionalmente ha habido tierras abundantes y escasez de mano de obra, la “eficiencia” se medía en términos de rendimiento por jornada de trabajo, y el país se ufanaba de que un granjero podía alimentar a cuarenta personas. En tiempos más recientes, los ecologistas han introducido los conceptos de eficiencia energética y de calorías cosechadas por calorías invertidas, y han insistido en que se midan los “costos reales” de un proceso, esto es, no sólo los costos de producción, sino también los costos asociados a la eliminación de la contaminación. En un feudo medieval no había una medida general de la eficiencia. Podía ser muy productivo en granos, pero carecer de madera o carne y no tener modo de intercambiar madera por carne; o disponer de mucha mano de obra, pero no de suficiente tierra de buena calidad para emplearla bien. Si empleáramos precios sombra para integrarlo todo, ellos nos mostrarían que, durante trescientos años, el feudo perdía dinero, pero proveía al sostenimiento del señor y los siervos. El koljoz soviético era notoriamente ineficiente en términos de ganancias. Pero entre sus gastos debía incluir el de proporcionarles atención de salud y educación a sus miembros, lo que hacía que su balance financiero fuera desfavorable pero produjera un beneficio social neto.

Como el trabajo es un gasto importante en la producción, en el capitalismo se considera que una compañía es más eficiente si reduce su personal, despide trabajadores y obtiene más plusvalía por trabajador al aumentar la jornada laboral, intensificar el ritmo del trabajo y reducir los salarios. Los trabajadores despedidos desaparecen del balance financiero. Todo ello se describe con el término meliorativo de “flexibilidad”. El gerente recibe una bonificación. A menudo se justifican las fusiones de empresas porque prometen incrementar la eficiencia en este sentido.

Pero en una sociedad socialista, en la que se garantiza que todos coman, despedir trabajadores de sus empleos no constituye un mejoramiento de la eficiencia social. Sencillamente, no es una opción. Hay otras posibilidades. En ocasiones es mejor tener personal excedente y utilizar las horas de trabajo también con fines educativos. Cuando tienen un excedente de trabajadores, las empresas pueden liberar temporalmente a algunos de sus empleados para que participen en una cosecha o construyan viviendas. O pueden eliminarse empleos y darles a los trabajadores otros puestos de trabajo con al menos el mismo salario, o reestrenarlos para que realicen otras labores, o darles un estipendio para estudiar. Cuba ha adoptado el principio de “estudio como trabajo” para los trabajadores desplazados de los centrales azucareros que se han cerrado. Sea cual fuere la decisión, en todos los casos, el criterio de la eficiencia social al nivel del conjunto, y no de la empresa, está presente como un contrapeso a las metas financieras de corto plazo.

Cuando múltiples metas de la sociedad convergen en programas específicos, estos se tornan casi inevitables. Por ejemplo, la agricultura urbana en Cuba satisfizo la necesidad de disponer de alimentos de modo inmediato cuando la economía se vino abajo tras la pérdida del intercambio comercial con la Unión Soviética y Europa Oriental. Fue una fuente de empleo en un momento en que las fábricas cerraron sus puertas por falta de materias primas o energía y por primera vez desde el triunfo de la revolución apareció el desempleo. Simplificó la distribución de los productores a los consumidores en un momento en que se dificultaba el transporte y los frecuentes apagones hacían que el almacenaje refrigerado de los productos no fuera una opción segura. El Ministerio de las Fuerzas Armadas estaba interesado en promover la autosuficiencia de las localidades, para el caso de que los desastres naturales o una agresión militar interrumpieran la coordinación al nivel nacional. La producción urbana de vegetales estaba en consonancia con el objetivo de los nutricionistas de lograr que la dieta de los cubanos se basara más en el consumo de vegetales y menos en el de carne y féculas. Los urbanistas alentaban la preservación de áreas verdes en el interior de las ciudades para mitigar el ruido, absorber la lluvia y reducir las inundaciones, contrarrestar el calentamiento de las ciudades y estimular la interacción social en los barrios. Y como se trataba de una agricultura orgánica, era más saludable para los trabajadores. El Ministerio de Salud Pública no quería pesticidas en las ciudades. Los ecologistas presionaban a favor del policultivo y el manejo biológico de las plagas y la fertilidad del suelo. Distintas organizaciones, ministerios e instituciones se preocupaban específicamente por uno u otro de estos objetivos, pero todos convergían en hacer de la agricultura urbana una opción obvia y, en cierto sentido, inevitable. Había también concepciones ideológicas que tornaban atractiva la agricultura urbana, en especial el objetivo marxista de restaurar el metabolismo entre la ciudad y el campo, y el compromiso de que el desarrollo urbano no estuviera determinado por los mercados inmobiliarios.

Adoptar un punto de vista holístico sobre la agricultura era obvio. Pero lo obvio no siempre se impone. Muchos de los errores cometidos por el gobierno cubano fueron respuestas a urgencias que no tuvieron en cuenta las consecuencias más amplias y a más largo plazo de una decisión.

O considérese la respuesta del sistema educativo a la contracción económica. En los Estados Unidos, las juntas escolares locales enfrentadas a una insuficiencia de recursos optaron por eliminar lo que consideraban lujos innecesarios. Se produjo un movimiento de concentración en las habilidades básicas de la lectura, la escritura y la aritmética a expensas de los estudios sociales, la literatura, las artes y la educación física. Se redujeron los suministros y aumentó el número de alumnos por aula. A los estudiantes universitarios se les comenzaron a cobrar matrículas y cuotas cada vez mayores. Se apoyaron los programas académicos de ciencias y matemáticas y se eliminó la mayoría de los dedicados a las artes. Todo ello tenía sentido en el marco del capitalismo, donde la educación tiene como meta fundamental entrenar a trabajadores competentes y dóciles y sólo a una reducida minoría de dirigentes e innovadores, y donde el estudiante es un cliente que hace una inversión para obtener un empleo mejor remunerado.

Enfrentada a las dificultades económicas del Período Especial, Cuba optó por una expansión de la educación. El número de alumnos por aula se redujo a veinte (con dos maestros) en la escuela primaria, quince en la secundaria y diez en el preuniversitario. La educación artística se amplió, se crearon escuelas para instructores de arte y se organizaron programas especiales para los estudiantes con discapacidades. La educación superior se expandió mediante el establecimiento de sedes universitarias en todos los municipios. El pago de un salario por estudiar se convirtió en una opción para los trabajadores azucareros desplazados por el cierre de algunos de los centrales.

Tanto la decisión capitalista como la socialista tienen sentido en sus sociedades respectivas. Para los cubanos, la educación es algo más que el mero entrenamiento de una fuerza laboral calificada. Su objetivo –que tiene como guía el mandato martiano de “Ser cultos para ser libres”- es formar ciudadanos. La expansión de la educación era una forma de construir para el futuro, a la vez que una manera de darles empleo a los maestros.

La “lógica” del socialismo hace énfasis en una producción encaminada a satisfacer las necesidades del pueblo y lograr una igualdad básica, una toma de decisiones colectiva y un nivel de vida ascendente. Parte del consumo es individual, y por lo general se adquiere con los ingresos personales. Otra parte es consumo social, y se recibe, por ejemplo, en forma de salud pública y educación. Y otra parte se adquiere de modo individual, pero está subsidiada por los recursos colectivos: ese es el caso de la alimentación básica, el transporte público, los bienes culturales y el acceso a los deportes y la recreación. Aparte del consumo, una parte del producto se reinvierte con fines de desarrollo. Es ahí donde se puede apreciar el impacto del bloqueo. Los costos para Cuba de cincuenta años de hostilidad suman un monto que es varias veces el del ingreso nacional, una fracción significativa de lo que el país necesita invertir para avanzar. Es esa mezcla de distribución gratuita, subsidiada y basada en la oferta y la demanda lo que torna ridículos los cálculos que se hacen de los salarios de los cubanos. Si la mayoría de los habitantes de la isla ganara el equivalente de su salario a la tasa de cambio actual, los tan llevados y traídos $20 mensuales, ya estarían todos muertos.

Consumo

Como todos los pueblos y la mayoría de los gobiernos proclaman como objetivo el incremento de los niveles de vida, una de las preguntas que surge es, ¿Qué bienes son necesarios para ese incremento del nivel de vida sin que constituyan una caída en el “consumismo”? Vale la pena examinar más de cerca el “consumo”. En los países pobres existe una real necesidad de incrementar el consumo de bienes básicos: alimentación, vivienda, salud pública, transporte público, etc. Bill McKibben calcula que hasta un ingreso per capita de unos $10 000 anuales, los aumentos del ingreso mejoran la vida de las personas y se reflejan en las encuestas de los niveles subjetivos de felicidad. Los individuos comen con regularidad, disponen de techo y ropa, y tienen acceso a la salud y a la educación. Ese es aproximadamente el nivel en el que el descenso de la mortalidad infantil deja de correlacionarse estrechamente con el ingreso. [2]

Aparte de ese tipo de consumo, está el que se deriva de relaciones sociales específicas. El automóvil, originalmente un lujo de los ricos, se tornó cada vez más necesario en los Estados Unidos debido a la ausencia de un transporte público barato, el desarrollo de los suburbios y los largos viajes diarios, la distancia entre los lugares de residencia y los lugares de trabajo. Los empleos de oficina exigen cierto tipo de vestuario. Los varones japoneses necesitan varios trajes de color oscuro, no para no sentir frío, sino para parecer respetables y conservar sus empleos. Los códigos de vestuario para las mujeres suelen ser todavía más exigentes.

Parece ser que los gustos y estilos de una clase o una sociedad dominantes adquieren un prestigio que trasciende con mucho su valor intrínseco. En el Medio Oriente de la época bíblica, Babilonia era el centro de la moda. Los israelitas deportados a Babilonia en el año 586 AC quedaron deslumbrados por el esplendor de esa antigua ciudad, tanto que setenta años más tarde, cuando Ciro el Grande les permitió regresar a su tierra natal, muchos decidieron quedarse en el lugar de su exilio. Más tarde, Herodes pasó su juventud en Roma, entre fiestas e intrigas. Y después trató de llevar las costumbres romanas a Jerusalén. Hoy en día, por supuesto, debido a la hegemonía estadounidense, McDonald’s y Coca-Cola han adquirido un valor simbólico que trasciende con mucho su valor nutritivo o las cualidades de su sabor. Para muchos cubanos, su Roma o su Babilonia es Miami.

Por último, en una sociedad que aísla a las personas unas de otras, el remedio para la desesperación es comprar. A quienes han vivido en la pobreza, acumular objetos en ocasiones les produce una sensación de seguridad. Y el imperativo capitalista de expandirse conduce a gigantescos esfuerzos de venta para promover esos sentimientos, al tiempo que se inventan nuevas maneras para que las personas se endeuden. Todas esas dimensiones alimentan el consumismo.

Pero, para el socialismo, el aumento de los niveles de vida no consiste en un consumo ilimitado de energía y materias primas, sino que se centra en el aumento de la calidad de la vida. De ahí que una gran proporción del producto nacional cubano se invierta en el consumo social, la salud, la educación, la cultura, los deportes y el medio ambiente, aunque, en el corto plazo, ello pueda disminuir el ritmo del crecimiento y prolongar escaseces que producen frustración. Alrededor de un 10% del Producto Interno Bruto se invierte en la formación de capital, lo que lleva a una tasa de crecimiento que oscila entre 8 y 12%. (Aun tras la devastación provocada por los tres huracanes del 2008, Cuba logró crecer alrededor de un 4%, pero en la actualidad, debido al impacto de la recesión mundial capitalista, el crecimiento se ha estancado). Mientras existen tantas escaseces y casi cualquier incremento de la producción mejora la calidad de la vida, podría parecer que criticar el consumismo es partir un pelo en dos, pero esa crítica es importante para la formación de los objetivos sociales e individuales.

Quizás el aspecto más complejo y contradictorio del proceso socialista es el que tiene lugar en la psiquis de los individuos. El entusiasmo del triunfo alienta una orientación voluntarista que asume que podemos hacer todo lo que nos propongamos, y lleva a afirmar con entusiasmo que el ”hombre nuevo” (sic), empeñado en el logro de las metas colectivas, es generosos, abierto, dedicado y valiente. Todo ello es real, pero incompleto. Los cínicos citan el descreído adagio de que “todo tiene que cambiar para que siga siendo como siempre”, que olvida los cambios reales y profundos que tienen lugar y subraya lo que no ha cambiado. Recuerdo cuando era un niño en la década de los treinta el inacabable debate sobre si es necesario cambiar la sociedad para que cambien las personas o cambiar a las personas para que cambie la sociedad. Es claro que la respuesta es un proceso de ida y vuelta en el que las nuevas condiciones hacen posibles nuevos comportamientos y los individuos transformados impulsan los cambios sociales que tienen como objetivo un mundo en el que tiene sentido ser bueno. Pero a lo largo de ese camino, los individuos son muy disímiles.

En tiempos difíciles, algunos retornan a hacer individualmente lo que el colectivo ya no puede lograr, mientras que otros asumen las dificultades como un reto que exige más cooperación y esfuerzos. Esas contradicciones distinguen a las personas unas de otras, pero también se dan al interior de los individuos. Parecería que el típico error de los marxistas consiste en exagerar los cambios en la psicología colectiva, de modo que nos sorprende la persistencia del racismo o el sexismo, el esnobismo clasista, el oportunismo y otras virtudes burguesas. Los comentaristas y periodistas hostiles aprovechan cualquier señal de ellos para burlarse y descartar cualquier posibilidad de transformación y toda esperanza de progreso. Lo que les resulta importante es lo que no ha cambiado o lo que incluso ha retrocedido. Pero lo que pone en evidencia las posibilidades y despierta el entusiasmo es lo nuevo, mientras que lo viejo nos advierte acerca de los obstáculos y las dificultades, y sobre todo lo que queda por hacer.

Una orientación filosófica marxista subraya la totalidad, la interconexión y el contexto histórico, lo que facilita entender cómo afecta una esfera de la vida a las demás. Esa perspectiva no determina el futuro, sino que proporciona las herramientas para pensar acerca de lo que sucede y decidir qué hacer. Es un contrapeso parcial a las inevitables urgencias que alientan la adopción de medidas cortoplacistas que socavan los objetivos a largo plazo.

Este concepto de “lógica” de una sociedad resuelve la contradicción entre el hecho de que lo que sucede depende de las decisiones de millones de individuos y la percepción de que hay “leyes” de la sociedad. No implica inevitabilidad, si no sólo contingencia: mientras más se aparta una sociedad de los imperativos de su “lógica”, más tendencias que amenazan socavar todo el proyecto se acumulan. Pero en un proyecto socialista siempre operan tendencias contrarrestantes.

La brecha

En todas las sociedades e instituciones hay una brecha entre los ideales proclamados y la práctica real. Los sacerdotes pecan, los policías cometen delitos, los generales budistas comandan guerras. En las sociedades, esa brecha es inevitable y necesaria. Su inexistencia, un funcionamiento exacto al que se pretende, sería evidencia de una terrible ausencia de imaginación y aspiraciones. Obviamente, no se trata de mantener la brecha empeorando las prácticas, sino elevando las aspiraciones.

En el capitalismo, la clase dominante debe proclamar ideales para el consumo público y convencer a los individuos de que esos ideales se cumplen, aunque sea de manera incompleta. Por tanto, la brecha se construye con fines de control social.

El concepto brezhneviano de “socialismo realmente existente” pretendía eliminar esa brecha al plantear: “Esto es todo, no hay nada más. Pedir más es idealismo. Así que cállense”. En el seno del cristianismo, una corriente reconoce esa brecha al considerar que los ideales emanan de Dios y la incapacidad de vivir de acuerdo con ellos se deriva de la imperfección humana o del pecado original. Incluso cuando la propia Iglesia o sus líderes no se muestran a la altura de esos ideales, se considera que ello evidencia la necesidad de la Iglesia.

Una anécdota personal: una mañana de domingo cuando, recién iniciada la adolescencia, le dije a mi padre que iba en busca de mi primera organización comunista, su respuesta fue: “Muy bien. Pero no esperes que una organización comunista sea idéntica a una sociedad comunista. Si lo fuera, no haría falta una revolución”.

Esa es una de las contradicciones inevitables que enfrentan los revolucionarios. La construcción del socialismo es mucho más complicada y a veces más dolorosa de lo que imaginábamos, y el proceso a menudo produce frustración además de ser fuente de inspiración. El asunto consiste en reconocer que los defectos del socialismo son, al mismo tiempo, inevitables e inaceptables, analizar sus causas y descubrir maneras de luchar contra ellos como parte del proceso revolucionario, en vez de emplearlos como excusa para abandonar la lucha. Una manera de circunscribir la contradicción es ver no sólo los “errores”, sino incluso los crímenes del socialismo, de una manera dual: no son el socialismo, sino distorsiones del socialismo. Pero son también distorsiones del socialismo. Se puede establecer una analogía con las enfermedades de las plantas: el tizón del maíz no es maíz, sino una enfermedad del maíz. Pero es una enfermedad del maíz, y no una calabaza.

Tomada de manera independiente, la primera afirmación podría conducir a descartar a la ligera un montón de cosas terribles ocurridas bajo las banderas del socialismo por ajenas al socialismo y, por tanto, no verdaderamente relevantes. ¿Pol Pot? ¿Beria? ¿Cayetano? Nunca fueron de los nuestros. Esa variante también lleva a la racionalización de lo inaceptable tildándolo de “necesario”. El conocido argumento de que “no se puede hacer una tortilla sin cascar huevos” se transforma en la falsa idea de que cascando huevos se hace una tortilla, y, por tanto, a la de que romper huevos es una señal de militancia. Salimos limpios del problema y no aprendemos nada. La “objetividad” y la “necesidad” se convierten en los disfraces del instrumentalismo más cínico. [3]

La segunda afirmación, tomada también por sí sola, puede conducir a apartarse, a la conclusión de que el socialismo es una quimera ingenua que inevitablemente desemboca en hechos horrorosos, así que es mejor cuidar de uno mismo. O al descubrimiento de que como el socialismo no tiene el aspecto que se esperaba, es normal sentirse traicionado y desilusionado, y se justifica sumarse al bando contrario. Muchos de quienes han renegado del socialismo han recorrido este camino. Ambas interpretaciones, tomadas por separado, conducen al cinismo.

(Continuará)

[2] Bill McKibben, Deep Economy (Nueva York: Times Books, 2007), 41.

[3] Este es un ejemplo de una pareja de afirmaciones que, tomadas por separado son falsas, pero que, si se toman en conjunta, son verdaderas. Otro ejemplo es el siguiente: “La salud está socialmente determinada… cada persona es responsable de su propia salud”.

Texto íntegro en http://www.rebelion.org/noticia.php?id=106870

Imagen agregada: RCBáez_Estudiantes de Secundaria

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