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Archive for the ‘Homenajes’ Category

La Asociación de Amistad Honduras Cuba (AHC), informamos al mundo que esta madrugada ha fallecido uno de los miembros fundadores de esta organización, el poeta Roberto Sosa de un infarto, en el centro médico. Hondureño, originario del departamento de Yoro, con residencia en la Colonia Miraflores de Tegucigalpa, Honduras, Sosa fue autor de varios libros Y Premio Casa de las Américas.

Lamentamos profundamente la partida del compañero y extendemos nuestro más sentido pésame y resignación cristiana a sus familiares, amigos y amigas de la vida y compañeros y compañeras de lucha por la justicia y la defensa de la Revolución Cubana y sus conquistas en bien de la humanidad.

Leonel Casco, Secretario de relaciones [sic.]
Filial de Tegucigalpa, AHC.

En memoria del compañero Roberto Sosa

Nuestra dolida Honduras ha levantado una estrella en sus hombros y hoy va con ella por sus calles. Nuestra poesía ha ganado un punto eterno en el firmamento.

Artistas en Resistencia llora el desaparecimiento físico del más grande de nuestra poesía viva, el poeta Roberto Sosa, hombre y palabra que reunió en sí la dignidad que tantos encontramos como último recurso ante el ataque constante de aquellos que han intentado humillarnos.

Artistas en Resistencia, acompaña hoy a su querida compañera Lidia de Sosa y a sus hijos y nietos, a toda la nación que su poesía supo definir y que hoy tiene en la memoria del poeta Roberto Sosa, un punto de partida para construirse fuerte, humilde y revolucionaria.

Que su poesía sea su vida en nosotros, que su poesía forme parte de nuestra refundación nacional, que su poesía abra los muros que nos mantienen excluidos, que su poesía sea el látigo que cruce la cara de los que abandonan a su poetas.

¡Que su poesía esté presente en las banderas que alza el pueblo en Resistencia!

Compañero Roberto Sosa

¡Presente!

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Mis muy estimadas amigas y amigos:

martienguatemala.jpgEl día de ayer, 19 de mayo de 2011, tuve el honor de disertar acerca del Apóstol latinoamericano José Julian Martí y Pérez, en conmemoración del 116 aniversario de su caída en combate.

La actividad se llevó a cabo en el Teatro de Arte Universitario (TAU) ubicado en el Centro Cultural Universitario de la Universidad de San Carlos de Guatemala (2ª. Avenida 12-40, zona 1) a las 17:30 de la tarde.

Les cuento, fue una experiencia enriquecedora y, sobre todo, esperanzadora. Pudimos ser testigos, los otros disertantes y su servidor, del peso profundo que tiene entre nuestra gente el “maestro” y de cómo, a pesar del bombardeo mediático y consumista, la veta de dignidad que el trazó está muy pegada al sentir popular. ¡Esos son los valores que debemos transmitir, afincar y conservar!

Como un sencillo homenaje a su portentosa figura, les envío el texto íntegro de mi intervención.

Saludos cordiales,

Carlos Maldonado

La pervivencia de Martí

¿Qué exclamaría el niño habanero?. Sus ojos, cual fulgores de fuego, quizá resplandecerían en medio de la cerrada noche que hoy envuelve el globo para descubrir por qué el miedo de los poderosos se encuentra pegado a su ira; su pavor, al homicidio. Quizá crean que con la muerte, mejor si es cruel, lograrán frenar la dignidad de los oprimidos.

Se preguntaría el muchachito, por qué se rinde pleitesía a criminales y verdugos en páginas actuales y coloridas y se desprecia e invisibiliza a los briosos combatientes de la humanidad.

Una vida bella que transitó entre el cariño, la tibieza hogareña y la férrea disciplina de su tiempo; entre la congoja de ver colgado a un esclavo, el ser más despreciable de su ciudad, pero a la vez lo más importante por sus brazos necesarios. ¡Qué humana distancia la del muchacho que al ver estrangulado al perro de su era, de sus ojos rodaron dos lágrimas funestas pero altivas! Tanta grandeza que, ante cosa tan común en sus tiempos, su alma se rebeló y esos ojos velados, sin luz de aquél péndulo humano, lo empujaron con más ahínco contra sus opresores, los de aquél que ahora se convirtieron en los de él. Los que arrumaban su presente  y los venideros que enjaezados de falsa superioridad veían a los demás como enanos, esclavos y lacayos.

Anduvo el Apóstol jamás conspirando, sino enseñando humanidad, educando en el arte de amar. Los que lo tacharon de conjurado fueron los esclavistas y los matarifes, los traidores e innobles. Los que no se sentían cómodos con su gloriosa presencia y la verdad de su argumento. Padres de esos que asesinaron próceres, de esos que se arrogaron salvar al mundo de la peste comunista y que hoy trafican y decapitan ideas libertarias. Esos, que han sumido al mundo en tinieblas y ahogado en sangre. Esos, merecen ser sepultados en el olvido y sus huesos quemados en el crisol de la revelación de sus crímenes. ¿Cómo puede alguien mentir que salvó a sus hermanos cuando la guadaña en sus manos con la cual los degolló pende diáfana de sus manos? ¿Cómo atribuirse heroísmos cuando lo que hizo fue matar inocentes, desmembrar familias, violar mujeres, destripar niños y ancianos? Con falsos argumentos en defensa de bienes y tradiciones maniqueas arrasaron campos y aldeas. Se ensañaron contra inocentes a quienes infringieron terror. Personas que iban al campo a sembrar, que recibieron al viajero con calidez, que rezan a sus dioses con la humildad de los que esperan poco. De las que salen a trabajar temprano.

Cobardes sus asesinos tienen en los que escriben sus historias en pasquines justificando sus crímenes a cambio de buena paga, a su defensa vaga. ¡Qué mayor afrenta si provienen de la patria del Maestro! ¡Vergüenza de la humanidad! ¡Lacayos del Imperio fascista!

Muy al contrario el espíritu noble del Apóstol quien amaba, vivificaba y cuando había que imponer la causa de la hermandad, de la igualdad a aquellos que sojuzgaban y esclavizaban a sus semejantes, la imponía a fuerza de combate claro, diáfano, sin odio, porque seguro estaba de que los argumentos a favor de la humanidad jamás los aceptarían los sanguinarios. Incluso, con inferioridad técnica pero con la audacia y la gallardía de saber que la razón lo respaldaba en esas cuitas sangrientas, cuyas necesidades las consideraba faenas inevitables, así se lanzaba convencido el maestro. Era la fuerza de la verdad la que lo impelía a triunfar. La moral revestida de principios.

Era Martí partidario de la paz, del diálogo y el acuerdo, pero, si hubiese diálogo en aquellos opresores hubiese sentado con ellos. ¿Quiénes fuesen los dialogadores? ¿Quiénes acordado desembarazarse de negros y mulatos, cuyos brazos colmaban sus  haciendas de riquezas y buen vivir? Poquísimos en verdad. No obstante, la humanidad se encaminaba a un nuevo pacto. No era dable y correcta la esclavitud. Era, en muchos lugares ya, obsoleta y despreciable. Era propia de ogros y necios.

Pero quienes más lo entendieron por vivirla en carne propia fueron  cimarrones, negros de cuadra y de casa, los que trabajaban en el campo y en las ciudades y en gran número se unieron a su justa causa. Marcharon con el Apóstol, con Gómez y Maceo. Y, todos juntos se hicieron gigantes. Escribieron todos ellos la historia gloriosa de Nuestra América. La guerra por la Independencia en Cuba fue a su vez la guerra de los pueblos desde el Bravo hasta el Arauca. Do iba Martí pregonaba su presencia como el sol su verdad.

Guatemala no fue la excepción. Pasó el gigante por esta tierra, engalanó sus campos y sus calles con sus versos, prendió un corazón, más la causa era su mayor pasión. Con el puño apretado y el pecho dolorido llevóse entre los ojos y en el alma la almohadilla preciada de su amiga preñada en sus venas de amor por él y el dolor de saber que las ideas libertarias no podrían albergarlas tiranos que las pregonaban pero esclavizaban, mataban y expulsaban indios. Hombres que cantaban Reforma pero aplastaban pueblos. Soñó con las cumbres y los mares del país de los pinos entregando sus secretos de amor y desengaño al torbellino de su lucha y como queriendo despejar su frente, enrumbó a organizar.

Murió de frío la chiquilla, dijeron muchos, yo sé que murió de amor. Quedó Guatemala anclada al hierro del nuevo comendador.

Casó con otra y procreó un hijo de quien siempre se ocupó y supo ganar tiempo en medio del ajetreo de su misión. A tal punto que le escribió pensando en sus osadas mejillas al bebé centro de aquellos versos sencillos y los cuentecillos que adornan esa magnífica creación.

Partió luego al frente. El ejemplo había que corroborarlo con presencia y acompañamiento. Joven e impetuoso como era, imposible no quemar hormona en el fragor de la batalla máxime cuando erizada la corneta mambí tocaba a degüello.

¿Que murió Martí? No. Imposible. No murió. Tanto vive que no necesita espacios comprados: fresco aparece en cantos, risas y arengas populares.

Sus ríos de tinta han desbordado mentes, salones, selvas y campiñas. Sus coplas y prédicas han servido de estandartes y espadas. Los del Granma llevaban en el pecho inscritas sus palabras; la solitaria estrella refulgía sus rayos en el rostro de los que la admiraban. Se trastocó en el Che y en Fidel, en Yon Sosa y Turcios; en Farabundo, Roque y Mármol; en Sandino y Fonseca, en millones que hoy blanden la espada bajo sus harapos. Está escondida su mirada en la mirada de los obreros y sembradores, en los maestros y los discípulos, en el rostro moreno de indios y en cofradías negras.

El águila, como lo predijo, se lanzó sobre nosotros. Era su premura liberar a su patria para edificar barricadas y contener su fiereza contra su América, más no logró en su efímera mortalidad semejante hazaña. Tuvieron que hacerla sus prosélitos.

La misión que se propuso en vida está cumplida. La nuestra liberar al continente y con él al mundo de norte a sur y de occidente a oriente.

Desde el alto monte de la eternidad Martí vigila. Con su culto dedo señala al sur. Somos otro pueblo, nos recuerda, ni somos los primeros que habitamos América ni somos los que vinieron a invadirla. Somos su mezcla a la que luego se unió la de los descendientes de los padres de la humanidad. Los del África.

Con esa mixtura hemos compuesto pueblos gentiles y sabios, irredentos y bravos que en cuanto han servido, compartido y bailado también han combatido y arrasado. Cual río que canta feliz y manso dentro de los parajes selváticos, cuando es tiempo de asolar asolamos. Remansos de paz cuando paz se recibe, tormentas y fuegos para calmar los heridos egos.

Martí nos llama en esta hora fraterna a crear, pensar y organizar. La esclavitud moderna igual que la pasada ha quedado rebasada. Su fracaso es más que evidente más algunos conservarla desean pues similar que aquellos hacendados que pretendieron acopiar sus negros e indios, hoy pretenden atar hombres a su capital.

No sabrían que hacer, más el hombre tiene que ser libre, el uno de cadenas el otro de encadenar.

El hábito, la costumbre son engañosos. Hacen pensar que normal es esclavizar, enseñorearse sobre otros y, a otros, hacer pensar que es normal ser esclavo, sumiso y obediente a los designios de los demás.

La dignidad no se aprende de la noche a la mañana; se va construyendo de a poco, pero es necesario luchar y reflexionar. Es urgente saber y comprender que un cuerpo esclavo de otro, no es humano. Ni el primero porque es rebajado a la estatura de cosa y el otro a la estatura de abusador. Ambos deben ser libres para conversar, para cantar, para reír, para crear.  Compartir ideas, sueños, amistad.

No le alcanzó la vida al gigante, murió en plena flor más la flor de su prosa se diseminó como la hiedra en los muros. Adornó con sus rosas la historia de su pueblo y los nuestros. Cambió la pluma por la espada y luego ésta por la pluma. Blandía ambas con destreza original.

Su lengua en vez de expresar perfidias construía maravillas.

Luego de enlazar con su ideario a su pueblo, regó con su sangre su tierra para que de ella germinara para su América la semilla de dignidad y libertad.

Ha querido el destino que cayera en Dos Ríos, mas solo cayó su cuerpo. Su espíritu noble recorre los caminos, las cordilleras, las costas de esta geografía detonante que dando tumbos altivos derroca al bellaco rubio quien creyéndose el amo del mundo ha trocado en llaga. Poderoso magnate, dueño del fuego destructor, de caprichos excelsos y excesivos, no cultiva más que la guerra. No sabe más que de ella por eso en ella sucumbirá.

Desconoce su historia que preñada en la violencia desdeña la de sus vecinos. Miente a cual más, resultando enredado en sus patrañas. La vida es verdad pues sin ella no puede existir la cordialidad y el decoro.

De parte de los pueblos desconfianza y recelo, rabia y rencor. Llegará el momento en que confabulándose semejantes sentimientos corroan sus cimientos como las termitas socavan al árbol majestuoso que en medio de la sabana sucumbe presuroso.

La gloria de las naciones no estriba en destruir sino en edificar, empero, para poder erigir necesario lo viejo demoler. Desmontar la crueldad y la prepotencia, la ignominia y la falsedad es la tarea presente.

Ideas nuevas que vienen pregonándose desde tiempos del Apóstol y que él cual magnífico alfarero juntó experiencias diferentes y diversos matices, los cuales marcaron a sus aprendices. Nada es novísimo, todo está impregnado de los olores de pasado del pueblo y su amalgama. El maestro solo lo mezcló y agregándole su propia esencia lo hizo suyo y como cosa nueva lo lanzó a la fama. Es así la vida: una dialéctica precisa e invisible que ajusta todos nuestros actos y nuestros dichos. Él solo le dio voz y letra; lo adornó con versos y lo cantó en sus rimas.

Loas a Martí quien sabiendo vivir con la plenitud del astro rey supo morir en la consecuencia de sus palabras de lo cual se entienda que su cuerpo repose en su tumba pero su hálito se extienda a los corazones que luchan con esperanza. Que más ejemplo que el de un ser que no teniendo nada supo darlo todo. Que más lección de un héroe que alzándose sobre sus limitaciones pudo ver el futuro y alertarnos sobre los peligros del egoísmo. Que más talante de alguien que a pesar de su gloria supo vivir son sencillez y honradez. Que más desprendimiento de un humano que a pesar de poder hacerse de grandes fortunas optó por los sinsabores y las amarguras de una lucha desigual.

Venció Martí a la muerte. Trascendió su época y hoy su idea cabalga junto a la de los grandes. Aplasta las memorias artificiales cuya constancia la quieren construir los mezquinos a fuerza de propaganda y dinero. Enanos que solo pueden brillar con luz artificial. Cuando se  acaba el oro automáticamente se acaba también la bujía. Quedan en tinieblas. Más los héroes que  resplandecen con luz propia no necesitan neón, viven en la mente de los pueblos, repiten en sus vidas, transmutan  generaciones y siguen vigentes en sus altares sin rasguños ni heridas.

¿Acaso los pobres no recuerdan con tristeza y rencor las afrentas y con amor y tibieza las caricias? ¿Quién recuerda a sus verdugos? ¿Quien no conmemora a sus titanes?  ¿Dónde quedó Judas dónde el profeta? ¿Quién se ocupa de Caifás, quien de Pilatos? Pero, ¿Quién no recuerda a Gaicaipuru, Tupac o Lautaro? ¿Al Ché o a Fidel? ¿A Bolívar, Artigas o San Martín? ¿Qué sería de América sin su Apóstol José Martí?

Muchas gracias.

Carlos Guillermo Maldonado
Economista y Profesor en Historia por la Universidad de San Carlos de Guatemala; Colectivo “La Gotera”

Guatemala, 19 de mayo de 2011

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Tubal Páez (I), presidente de la Unión de Periodista de Cuba, impone distinción Félix Elmuza, José Pertierra, abogado que representa al gobierno de Venezuela para la extradición del terrorista Luís Posada Carriles, en el Palacio de Los Capitanes Generales, en La Habana Vieja, Cuba, el 13 de mayo de 2011. AIN FOTO/Sergio ABEL REYES/thm

Palabras del abogado José Pertierra en la entrega de la Distinción Félix Elmuza, que otorga la UPEC.

Es un gran honor que me conceden y que acepto humildemente. Gracias a la UPEC, y a mis amigos y compañeros. La distinción Félix Elmuza es muy alta distinción, pero es aún más especial cuando la comparto en el mismo año con Silvio Rodríguez y Carmen Lira.

Silvio es un héroe de mi infancia. El que ha puesto en verso y canción nuestros más hermosos sentimientos e ideas. Se auto-titula un aprendiz–pero para nosotros Silvio es un maestro.

Carmen Lira, amiga y hermana mía, directora del periódico que más quiero en el mundo. Es un fuente de inspiración para todos nosotros. Carmen nos ha enseñado cómo se hace el periodismo, cómo debemos observar, describir, analizar, pensar y evaluar la realidad, y hacerlo sin adjetivizar.

Desde junio de 2005, he luchado para que se haga justicia en el caso Posada Carriles con herramientas como el Código Legal de los Estados Unidos, el Tratado de Extradición entre EEUU y Venezuela, las convenciones internacionales, y con mi pluma. A veces me dicenabogado; otras veces, periodista. Pero soy simplemente un cubano más que quiere a su país y a la República Bolivariana de Venezuela.

Durante esos largos meses en El Paso, tuve a mi lado a Gerardo, Tony, Ramón, Fernando y Gerardo. También al dolor de mi amigo Giustino Di Celmo. Tuve las lágrimas de este pueblo viril y la memoria de las 73 personas que fueron cruelmente asesinadas a sangre fría a bordo de Cubana de Aviación 455. Solo no estaba en El Paso. Obstinado sí, pero solo no.

Ya estoy en casa. Rodeado de amigos y de amor. ¡Que viva Cuba! ¡Que viva Venezuela!

http://www.youtube.com/watch?v=D3grthLneAA&feature=player_embedded

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“El Consejo Mundial por la Paz concedió al líder de la Revolución cubana, Fidel Castro, el Olivo de la Paz, por ser ejemplo de constante lucha por la convivencia pacífica entre las naciones. Fueron reconocidos, además, debido a su lucha antiterrorista y por la preservación de la paz, cinco patriotas cubanos presos en Estados Unidos desde 1998. Gerardo Hernández, René González, Ramón Labañino, Antonio Guerrero y Fernando González cumplen condenas que llegan hasta doble cadena perpetua más 15 años de cárcel por informar sobre planes criminales de grupos anticubanos asentados en el estado norteamericano de la Florida”. (Prensa Latina)
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Palabras de Ricardo Alarcón de Quesada en la Reunión del Comité Ejecutivo del Consejo Mundial por la Paz, en La Habana, el 29 de abril de 2011

Cra. María do Socorro Gómez

Compañeras y compañeros:

Nos honra que acá se reúna el Comité Ejecutivo del Consejo Mundial por la Paz, institución  que brega por la convivencia armoniosa entre las naciones y el respeto a los derechos de los pueblos, y lo ha hecho siempre sin vacilar desde su fundación cuando se iniciaba la llamada Guerra Fría.

Fueron constantes sus luchas para evitar el enfrentamiento militar entre los dos bloques en que entonces se dividía el mundo. Esa guerra nunca estalló aunque sí se repitieron las agresiones imperiales contra pueblos que buscaban liberarse de la dominación colonial. En aquellos tiempos se prometía que al superarse la guerra fría se habría de alcanzar el desarme general y completo y los cuantiosos recursos así liberados servirían para financiar el desarrollo de los países del tercer Mundo. No se alcanzó ni lo uno ni lo otro.

Terminó la guerra fría pero se intensifica la carrera armamentista, ya no existe el Tratado de Varsovia, pero la OTAN aumenta su membresía y extiende su acción belicista fuera de su ámbito original, primero invadiendo a Afganistán y ahora bombardeando y masacrando en Libia a una población que dice cínicamente proteger. Se hace más honda la brecha que separa a ricos y pobres y ya casi nadie recuerda las viejas promesas de cooperación internacional para el desarrollo. Son cada vez más evidentes los signos de la crisis del medio ambiente que amenaza con acabar con la especie humana y el hambre golpea a centenares de millones en todo el planeta.

Vienen ustedes a La Habana poco después de concluido el VI Congreso del Partido Comunista de Cuba que movilizó a toda la sociedad para examinar nuestros problemas principales y aprobar los cambios indispensables en nuestro proyecto económico y social. Fue un Congreso del que salió fortalecida la unidad patriótica de la nación. Todas y todos nos empeñaremos por edificar una sociedad mejor en la que florezca el socialismo nuestro, el socialismo posible en Cuba, hoy.

Son grandes los desafíos que enfrenta nuestro pueblo. Resistimos una guerra económica que dura ya más de medio siglo, el genocidio más prolongado de la historia. Encaramos otras formas de agresión incluyendo el terrorismo que ha quitado la vida o se la ha dañado gravemente a miles de compatriotas.

Hace seis años que Luis Posada Carriles, asesino confeso, disfruta de la protección oficial y desde territorio norteamericano anuncia crímenes futuros con total impunidad. Por tratar de impedir tales ataques fueron injustamente condenados y sufren cruel prisión los Cinco compatriotas a quienes ustedes han hecho un reconocimiento muy especial.

Apreciamos profundamente la solidaridad de ustedes. Los Cinco son prueba irrefutable de que Washington practica el terrorismo contra el pueblo cubano. No se trata de una historia del pasado. Lo sigue haciendo ahora mismo.

Por eso el lunes 25 de abril de este año, hace apenas cinco días, la Fiscalía demandó que sea rechazada sumariamente, sin audiencia ni consideración alguna, la petición de Habeas Corpus a favor de Gerardo Hernández Nordelo. Igual reacción tuvo más tarde respecto a la moción semejante de Antonio Guerrero y la de René González. Washington quiere que el tribunal de Miami rechace esas apelaciones sin discutirlas, sin revisar las pruebas, sin escuchar siquiera a un acusado sobre el que pesa una descomunal condena a dos cadenas perpetuas más quince años.

Quieren con el secreto perpetuar una brutal injusticia. Es el estilo de quienes han creado cárceles clandestinas y han legalizado la tortura.

Creen poder hacerlo impunemente porque cuentan con la complicidad de los llamados medios de información que ocultan la verdad e impiden al pueblo norteamericano conocerla. Es urgente convocar a la solidaridad de todas las personas honestas.

Hay que multiplicar por todas partes acciones como las que ustedes realizan y merecen nuestra gratitud.  Sólo así podremos derrotar a la dictadura mediática que es el principal instrumento del Imperio y culpable también por sus infamias. Que se alce en todo el mundo el reclamo al Presidente Obama para que libere a los Cinco, a todos y cada uno de ellos, sin excepción ni condición alguna.

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Por Lianet Arias Sosa

rcbaez_fidelpaz.JPG(PL) El Consejo Mundial por la Paz concedió al líder de la Revolución cubana, Fidel Castro, el Olivo de la Paz, por ser ejemplo de constante lucha por la convivencia pacífica entre las naciones.

El presidente de la Asamblea Nacional del Poder Popular de Cuba, Ricardo Alarcón, recibió el reconocimiento otorgado a Fidel Castro, durante la primera jornada de la reunión del Comité Ejecutivo de la organización.

De acuerdo con la Agencia de Información Nacional, el encuentro sesionará hasta mañana en esta capital, con la participación de representantes de 40 países.

El estímulo consiste en una escultura en madera que representa al globo terráqueo, coronada con los laureles de la paz, obra del artista griego Kosta Rotos.

También el Centro Brasileño de Solidaridad con los Pueblos y la Lucha por la Paz obsequió a Fidel Castro un cuadro de la pintora Ediria Amazonas, cuyo motivo refleja la lucha y las demandas históricas de los trabajadores de todo el planeta.

Fueron reconocidos, además, debido a su lucha antiterrorista y por la preservación de la paz, cinco patriotas cubanos presos en Estados Unidos desde 1998.

La presidenta del Consejo Mundial por la Paz, María del Socorro, subrayó que en la batalla por defender la armonía y justicia mundiales, nunca cejarán en el empeño de lograr que los antiterroristas cubanos encarcelados regresen pronto a su patria.

Igualmente, dijo que los asistentes a la reunión marcharán en la capitalina Plaza de la Revolución el próximo 1 de Mayo, Día Internacional de los Trabajadores.

Con informaciones de Prensa Latina y Radio Nacional de Venezuela

Escuche reporte de Raimundo Urrechaga para RNV

Imagen agregada RCBáez

 


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Ante la infausta noticia de que en el día de hoy, 5 de marzo, falleció en La Habana, Cuba, el científico y escritor argentino Alberto Granado, MASCUBA expresa su más sentida condolencia a su familia y compañeros de trabajo, de vida y militancia.

Granado es generalmente recordado como un gran amigo de Ernesto Che Guevara, que hizo con él un viaje por América Latina que coincidió con el afianzamiento de los ideales revolucionarios de quien sería el “Che”.

Eso es cierto. Pero hay que agregar también que Granado fue un científico, un trabajador, un escritor, un viajero incansable para acercar a los pueblos. Y, sobre todo, un agradecido a Cuba, la Patria de José Martí, donde terminó radicándose hasta el final de sus días, cuando murió a los 88 años.

Muchos integrantes de MASCUBA gozaron de su amistad, relatos, conversaciones y charlas, en actos públicos o en el mano a mano de su casa que abría generosamente a los amigos. La relación entre Argentina y Cuba pierde así a uno de sus mayores embajadores sin rango diplomático sino graduado por la vida.

Compañero Alberto Granado: seguiremos trabajando siempre por la amistad y solidaridad de Argentina y Cuba.

¡¡Hasta la victoria siempre!!

Buenos Aires, 5 de marzo de 2011

Coordinación Nacional del MOVIMIENTO ARGENTINO DE SOLIDARIDAD CON CUBA.

http://www.amigosdecuba.com.ar

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IM004144 No puedo dejar de pensar en este momento en uno de mis libros preferidos, La Tregua, de Mario Benedetti, cuando al personaje principal le dicen “Falleció Avellaneda”… así de doloroso fue leer la noticia y ver esa palabra: “falleció”, que intenta inútilmente arrancar de la vida a este hombre, a este argentino que exhalaba magia, alegría, ganas de vivir… Hablar con Granado era sentir el aura del Che flotar entre nosotros, era sentirse joven, era sentirlo joven… aún lo recuerdo brindándome su mate, aquel mate que compartimos -y recuerdo su risa alegre al ver mis muecas- junto a aquellos argentinos que me hicieron el regalo maravillos de llevarme con ellos en su visita a Alberto. Permítaseme el lujo de nuevamente compartir con ustedes nuestra foto juntos…

Hay hombres que la vida no tiene derecho a arrebatarnos. Tal vez, por eso, nos negamos a admitir su muerte. No, “Petiso MiAl”, tú sigues vivo en tu Cuba, tan vivo como siempre…

Falleció en Cuba Alberto Granado compañero del Che Guevara

Escuche el reporte de Raimundo Urrechaga desde La Habana, Cuba (Mp3 1min 36seg)
Haga click para escuchar el audio

El escritor argentino Alberto Granado, quien fue compañero de viaje del revolucionario Ernesto “Che” Guevara, falleció este sábado en horas de la mañana en su residencia de La Habana a los 88 años de edad.

Según confirmaron sus familiares a Radio Nacional de Venezuela, Granado murió mientras dormía y para este día se organizan los actos fúnebres del también científico sudamericano.

Nació en la localidad de Hernando en la central provincia de Córdoba, Argentina, el 8 de agosto de 1922 y luego de cumplir 30 años de edad, el escritor decidió partir de su Argentina natal para dedicarse a viajar por toda Latinoamérica en compañía de su amigo Ernesto Guevara.

El ya célebre viaje por Sudamérica empezó en diciembre de 1951, a bordo de “La Poderosa”, una motocicleta Norton del año 39, y nueve meses después se separaron en Venezuela, cuando el Che regresó a Buenos Aires a dar sus últimas materias de Medicina.

Granado, que ya era bioquímico, permaneció en Venezuela y trabajó en el leprosorio de Cabo Blanco situado en La Guaira, estado Vargas, hasta que partió en 1955 a Europa.

En 1960, después del triunfo de la Revolución Cubana, se reencontró con su amigo Ernesto Guevara, comandante del Ejército Rebelde, y un año más tarde se mudó a la Mayor de las Antillas.

En 1978 publicó su libro “Con el Che por Sudamérica”, en el que relató las distintas vivencias de su viaje junto a Guevara por el continente en el que según Granado se fabricó la conciencia revolucionaria de ambos.

Entre 2002 y 2003, Alberto Granado fue asesor de la película Diarios de motocicleta, del brasileño Walter Salles, quien narró en la gran pantalla el famoso periplo.

 

YBV/Prensa Web RNV

 

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