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Archive for 31 enero 2011

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Foto RCBaez: Adolescencia

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Diario de El Paso: Las preguntas de los abogados no son evidencia, pero pesan.

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La mañana comenzó con una advertencia a Gilberto Abascal, quien se ha pasado la semana entera testificando en el juicio contra Luis Posada Carriles en El Paso.  ”Usted tiene que escuchar las preguntas y contestarlas sin ir más allá”, le dijo la Jueza Kathleen Cardone al testigo que se quejó ayer de que el abogado de Posada había estado acosando a su ex esposa y a sus hijos.

Cardone le advirtió que, “por ejemplo, es inapropiado que usted cuente del incidente que ocurrió por teléfono y las acusaciones de soborno”.

Lo que no se le cuenta al jurado

No sabemos los detalles de ese incidente, ni tampoco de alguna supuesta oferta de soborno.  La jueza Cardone quiere mantener eso así, porque no quiere contaminar este juicio con esos alegatos.  El caso se trata exclusivamente sobre los 11 cargos de falsas declaraciones y perjurio contra Luis Posada Carriles.  No tiene que ver con los 73 cargos de asesinato que tiene el cubano-venezonalo pendientes por la voladura de un avión de pasajeros el 6 de octubre de 1976.  Ni tampoco se juzga aquí el asesinato de Fabio di Celmo en La Habana, el 4 de septiembre de 1997, ni la tortura a Jesús Marrero en junio de 1973 en Venezuela. Tampoco, el caso de Brenda Esquivel en Caracas, quien jura que Posada Carriles le mató a su hijo con una patada cuando ella estaba embrazada.

El propósito del contra-interrogatorio del abogado de Posada Carriles es solamente demostrar que Gilberto Abascal ha recibido pagos del FBI, es un mentiroso, un loco y . . . para colmo, un espía del gobierno cubano.

Abascal sostiene que trajo a Posada Carriles desde Isla Mujeres hasta Miami en un barco llamado el Santrina en marzo de 2005,  y Posada mantiene que él ingresó en un camioneta con la ayuda de un coyote que lo llevó desde Guatemala hasta Houston, donde abordó un ómnibus Greyhound hasta Miami.

Premisas miamenses

Abascal testificó anteriormente que había ido a Panamá, con Osvaldo Mitat, para presenciar el juicio de Luis Posada Carriles en el 2004.  También dijo que fue a Cuba cuatro o cinco veces ese mismo año.  Con bombos y platillos, Hernández le enseña varias fotos a Abascal que supuestamente fueron tomadas en Panamá.  ”Opacas”, es como las describe Abascal.  También pone en evidencia un boleto de avión a nombre de Gilberto Abascal, fechado el 13 de marzo de 2004.  El boleto es a Panamá.

Establecido que Abascal había estado en Panamá en esa fecha por cuatro días, Hernández lanzó su arponcillo.  ”¿No es cierto que había gente en Panamá, observando el juicio de Posada Carriles, que estaban conectados con el régimen cubano?”  ”No entiendo la pregunta”, responde Abascal.  ”Oficiales de la inteligencia cubana”, afirma el abogado. “No sé”, respondió el testigo. Hernández entonces le prepara la trampa: “¿No es cierto que había reporteros de la prensa cubana ahí?”  ”Sí”, dice Abascal.  ”¿Y la prensa cubana no está controlada por el gobierno cubano”, pregunta Hernández pensando que ha logrado establecer que los periodistas cubanos son espías del gobierno cubano.  Un giro miamense para un drama en El Paso. Hernández entonces le prepara otra trampa leguleya al testigo que lleva ya cinco días contestando ese tipo de preguntas.  ”¿No será cierto que la prensa cubana, específicamente el periódico Granma, reportó que usted había estado en Panamá apoyando a Luis Posada Carriles en su juicio?”.  Aturrullado de tantas preguntas que considera absurdas, Abascal pacientemente le dice “no sé, no me acuerdo”.  ”¿No es cierto que usted tuvo reuniones con agentes de la inteligencia cubana en Panamá?”  ”No”, le responde.

Hernández entonces comenzó una serie de preguntas sobre los viajes a Cuba de Gilberto Abascal.  ”¿Cómo logró usted una licencia del gobierno de los Estados Unidos para ir a Cuba en el 2004?”  Abascal contó que con un permiso para llevarle leche al pueblo cubano.  ”¿No es verdad que usted le presentó una solicitud para una licencia específica de viajar a Cuba a la Oficina de Control de Bienes del Departamento del Tesoro de los Estados Unidos?”, le preguntó Hernández.  ”¿Eh?  No.  Yo le pedí la licencia a la Agencia de Viajes Marianao en Miami.  La que usted amenazó”, le respondió Abascal a Hernández con el fuerte acento que trae de provincia Habana.  La intérprete, que no es cubana, no entendió bien el nombre de la agencia de viajes.  Le pidió a Abascal que lo repitiera despacio. “Ma-ri-a-na-o”, deletreó pausadamente. Ella tradujo: “María—Now”.  En fin, también pasan cosas graciosas en estos predios.

Hernández no se río.  Reanudó el ataque.  ”¿Cómo una persona tan identificada con Luis Posada Carriles, que usted acompañó y apoyó durante su juicio en Panamá, puede haber logrado un permiso del régimen de Cuba para entrar y salir del país cinco veces?”  Ahí la trampa.  Una premisa fundamental del derecho es que las preguntas de los abogados no son evidencia.  Solamente las respuestas de los testigos y los documentos ofrecidos,  constituyen evidencia en el caso.  Sin embargo, las preguntas insidiosas insinúan mucho, y el jurado las escucha y por eso tienen peso.  Mucho peso.  Es inevitable.  Por eso, los abogados defensores las hacen tanto.  Esta última serie de preguntas de Hernández tiene como premisa que los espías cubanos abundan en el mundo.  Que hay espías cubanos dondequiera.  Que los periodistas que vieron a Abascal en Panamá son espías, porque trabajan para la prensa cubana.  Que Abascal es un espía, porque si no lo fuera Cuba no le diera permiso para entrar y salir del país.

El hecho, por ejemplo, de que Abascal haya ido a presenciar el caso de Posada en Panamá y que posteriormente haya ido y salido de Cuba no muestra que es un espía.  Si muestra algo, es que Cuba no persigue a las personas que no han cometido delitos.  Después de haber escuchado las preguntas del abogado de Luis Posada Carriles sobre los viajes de Abascal a Cuba, el jurado problemente habrá razonado que la Isla es un país libre y democrático en el mar Caribe.  Hernández, sin embargo, cree todo lo contrario. El problema es que sus premisas funcionan en Miami.  En El Paso, no lo creo.

La relación de Abascal con el FBI

Otra línea de preguntas planteadas por Arturo Hernández tiene que ver con que Abascal, aparte de ser un espía del gobierno cubano, es una persona que depende del bolsillo del FBI.  Por ambas razones, piensa que el jurado descartará su testimonio. Abascal era parte de la tripulación del Santrina.  Poco después de llegar a Miami, el Buró Federal de Investigaciones (FBI) se comunicó con él.  El agente del FBI, Omar Vega, lo entrevistó en el 2005 y Abascal le dijo que Posada no abordó el Santrina en Isla Mujeres.  Que los tripulantes de la embarcación zarparon hacia Miami sin él, y que el propósito del viaje había sido entregarle a Posada 10 000 dólares para que él contratara un coyote que lo pudiese llevar por carretera a los Estados Unidos.

Hernández se enfocó en la inconsistencia.  En el 2005, “usted le dijo una cosa al FBI, y ahora dice otra.  ¿Por qué?”  ”Ya yo le he explicado esto varias veces”, respondió Abascal, “estaba siguiendo órdenes de Santiago Alvarez.  Usted está malinterpretando las cosas para confundirme”.  ”¿No será cierto que usted cambió su cuento para que el FBI lo ayudara con su solicitud para hacerse ciudadano estadounidense, para resolver una necesidad económica y porque no quería perder los beneficios de asistencia social que le iban a quitar al cumplir siete años de residencia legal en los Estados Unidos?”, le preguntó el abogado de Posada.

“No”, fue la respuesta, “ellos nunca me prometieron nada”. “¿Cuánto dinero ha recibido usted del FBI?”, preguntó Hernández.  ”Alrededor de 8 000 dólares”, dijo Abascal.  ”El gobierno dice en un documento que usted recibió $8.800, ¿cierto?”, reiteró Hernández.  ”Más o menos”, replicó Abascal.  ”¿Le pidió usted al FBI a finales de agosto de 2005 que le pagaran dinero?”, volvió a recalcar Hernández.  ”No recuerdo”.  ”¿Le pidió usted al gobierno que le dieran alguna compensación?”, insistió Hernández.  ”No recuerdo”.  Ese es el clásico estilo del contra-interrogatorio en los Estados Unidos.  Antes de ayer, el fiscal Jerome Teresinski se quejó de que Arturo Hernández, el abogado de Posada Carriles, está repitiendo las mismas preguntas ad nauseam.  Es decir, unas pocas preguntas reiteradas de diferentes maneras hasta el hartazgo.  Y es así.

Es cierto, sin embargo, que el FBI le pagó $8.800 por sus servicios y que se gastó en él una suma sustancial de dinero para reubicarlo a un lugar más seguro.  El testigo ha dicho que tiene temor de persecución, debido a su disposición de hacer declaraciones contra Luis Posada Carriles y sus colaboradores.  Hernández se pasó como una hora interrogando a Abascal sobre el dinero que ha recibido del FBI y los gastos que tuvieron para conseguirle una nueva casa, alimentos y almacenaje.  Abascal tiene miedo entre otras cosas, porque ya la han hecho un atentado.  En enero de 2007 encontró una bomba en su vehículo que la policía tuvo explotar para neutralizarla.  Esa noticia salió en El Nuevo Herald y en la agencia noticiosa de la Associated Press. Pero el jurado no lo sabe.  No es parte de este caso.

Un testigo fuera de turno

En el medio del testimonio de Gilberto Abascal, la fiscalía anunció que quería tomar declaración a un testigo fuera de turno.  Es decir, interrumpir el contra-interrogatorio de Abascal para poder recibir el testimonio, “breve”, le dijo el fiscal a la jueza, de un testigo que necesita irse de El Paso hoy mismo. La jueza le dio su autorización y la fiscalía presentó a John Timoney,  Jefe de la policía de Miami del 2003 hasta el 2010.

John Timoney, el ex jefe de la Policía de Miami. Foto: LifeJohn Timoney, el ex jefe de la Policía de Miami. Foto: Life

Si los integrantes del jurado han estado atentos al testimonio de Gilberto Abascal sabrán que anteriormente dijo que Rubén López Castro llevó a Luis Posada Carriles a un restaurante en el  río Miami, y que cuando regresó al Santrina exclamó: “¡Ay, Dios mío, el Jefe de la Policía estaba ahí comiendo!”.  Por eso estábamos todos anticipando el testimonio de ese jefe de la policía. ¿Recordará haber visto a Posada Carriles en marzo de 2005 en el restaurante?

Inmediatamente el fiscal Timothy J. Reardon despejó la duda. ”¿Usted reconoce a alguien sentado en la mesa a mi izquierda”, preguntó señalando hacia la mesa donde estaban los abogados defensores Arturo Hernández, Felipe Millán y Rhonda Anderson, más su cliente Luis Posada Carriles, vestido elegantemente hoy con un traje azul oscuro.  Timoney miró en esa dirección y dijo que no reconocía nadie.  El jurado visiblemente se desinfló.  Anticiparon una confirmación del jefe de la policía de Miami al testimonio de Abascal, pero Timoney no se la dio.

¿Por qué entonces los fiscales citan a Timoney? El jefe de la Policía, quien está retirado desde el año pasado pero a quien todos aún llaman “Chief”, testificó que su secretaria mantenía un récord de las actividades diarias de él, cuando se desempeñaba como “Chief”.  Se trata de un “Day Book”.  Reardon presentó el Day Book como evidencia.  Muestra que el 18 de marzo de 2005, el Jefe Timoney almorzó con el cónsul de Gran Bretaña en un restaurante ubicado en el río Miami: The Big Fish.  Reardon mostró una foto del restaurante.  Muy bien ubicado.

Big Fish, restaurante en el río Miami con atracadero propio.The Big Fish, restaurante en el río Miami con atracadero propio.

“El restaurante está en el mismo río”, dijo Timoney.  ”Yo acababa de pedir la cena (pidió pescado), cuando vi que llegó un bote al muelle.  Tres o cuatro personas se bajaron y entraron al restaurante.  Parecían que llegaban de un viaje de pesca.”  Timoney explicó que él estaba vestido de uniforme completo.  ”Cuatro estrellas doradas y mi chapa de jefe de la policía en mi camisa… Recuerdo que ellos caminaron muy cerca de nuestra mesa. A diez o quince pies de distancia”.

Con eso, Reardon terminó, repentinamente, su interrogatorio al jefe de la policía.  Duró 10 minutos. Arturo Hernández le dio una bienvenida untuosa a Timoney.  Le dijo que le había gustado ver las fotos del río Miami, después de tantos días en El Paso.  Le expresó agradecimiento por su magnífico trabajo como jefe de la policía y se sentó.  Su contra-interrogatorio a Timoney duró menos de cinco minutos. La sustancia de lo que declaró Abascal no está comprobada, pero tampoco está descartada. El testimonio del ex jefe de la Policía respalda el de Abascal al demostrar que sí estaba en el restaurante ese día y que recuerda haber visto a cuatro personas desembarcar de una lancha frente del restaurante.

Hasta el lunes

Hoy terminamos temprano.  Al mediodía, porque los abogados están agotados y pidieron un respiro.  Nos esperan dos días de descanso en El Paso.  Todos los necesitamos, porque el lunes sigue el drama de Gilberto Abascal.  Arturo Hernández sigue con el contra-interrogatorio.

Tomado de Cubadebate

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Desde hace muchos años -demasiados, diría yo- este espécimen se dedica a mentir por oficio y denigrar por beneficio a la Revolución Cubana… la misma que salvó su vida frente a 24 absurdas, histéricas e hipócritas huelgas de ¿hambre? -ya se probó lo bien alimentado que estaba por sueros y otras sarandajas- que ahora, Premio por medio, parece que no le son tan “queridas”: ahora quiere aumentar su cuenta corriente y, así, se dedica a implementar nuevos espectáculos públicos…

El tan delicado Coco Macaco, se subió hasta a un carro… al parecer el bastón era mágico…

Primer disparo:

 

EL COCO TAMBIÉN RECLAMA UN PROTAGÓNICO

(en ballet techo e carro)


El Coco-liso anda suelto
buscándose nuevas riñas,
con escoltas comegiñas
que cobran sin dar el vuelto.

Salta el perico, resuelto
sobre un carro, aunque está enfermo.
Con un fueté de Palermo
patalea pa yanqilandia
y le ruega a Groenlandia
que invada a Cuba con muermo.

Tanta megalomanía
no parará en nada bueno;
quien medra billete ajeno
termina mal su cuantía.
Inventa más que la tía
que salía en televisión,
y se comprueba en cuestión,
(lo han soplado sus guatacas)
que su cerebro es de placas
de un ferrumbroso latón.


Publicado por M. H. Lagarde para Cambios en Cuba el 1/30/2011 08:18:00 AM

Segundo disparo:

Retenido Guillermo Fariñas por nueva acción violenta

Norelys Morales Aguilera.- Decidido a ser la estrella de un nuevo show mediático, Guillermo Fariñas fue retenido a las 3:25 hora de Cuba en la ciudad de Santa Clara, según fuentes locales.

El incidente fue protagonizado por el llamado disidente cuando se dirigía a las oficinas de una unidad de la policía para protagonizar otra acción violenta, junto a un pequeño grupo, del que aseguran pobladores, que reciben pago por cada protesta que sean capaces de efectuar.

También opiniones recogidas en la ciudad de Santa Clara afirman que Fariñas estaría justificando el Premio Sajárov, otorgado por la derecha europea que sostiene la Posición Común promovida por Estados Unidos.

En la tarde noche de ayer Guillermo Fariñas fue retenido durante un lapso breve por un acto de violencia pretextando un desalojo.

Las agencias y medios que informaron del suceso solo emplearon como fuente lo dicho por contrarrevolucionarios, desprestigiados por su accionar y la propia Oficina de Intereses de los Estados Unidos en La Habana.

El disidente cubano afirmó que no fue maltratado durante la detención, precisó que le levantaron un “acta de advertencia” y que, tras el arresto de unas seis horas, le devolvieron a su casa en un coche policial.

Algunos residentes en Santa Clara ironizan con el valor de la medicina cubana que revive a supuestos moribundos, en alusión a sus huelgas de hambre… seguro de que sobreviviría con calificados médicos de cabecera que nunca indagaron por sus ideas políticas.

http://bloguerosrevolucion.ning.com

 

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Por Carlos Maldonado*

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La guerra que se está llevando a cabo en México se está trasladando a Guatemala. Eso está claro. Sin embargo, como en todas las guerras que el capitalismo y sus adláteres han levantado desde siempre, el pueblo pobre y marginado es el que pone la mayoría de muertos y la pérdida de su pequeña propiedad.

Pudiendo señalar, sin temor a equivocarnos, que el capitalismo -en su desesperación por mantenerse a flote ante el fracaso de su planta productiva-hace pactos hasta con el mismo demonio, ha mutado hacia un narcocapitalismo, pues encontrando mercados tan grandes y cautivos como Estados Unidos y Europa, los mayores consumidores de droga (la que extraen de países como Colombia y Perú, los mayores productores en América y Afganistán, en el Asia) cuyos gobiernos títeres están al servicio de los narcoemperadores sentados en el Departamento de Estado y el Congreso yanqui, ha basado su esperanza de permanencia en la producción, transporte y comercialización de la droga.

Un negocio tan rentable que, según datos que nos proporciona el sociólogo guatemalteco Carlos Figueroa Ibarra -en artículo escrito en Diario La Hora de Guatemala, del 20 de enero de este año, en la sección de Opinión- sólo en 35 años, de 1976 al presente, el comercio de droga en Estados Unidos creció de un promedio de 17 a 400 toneladas. ¡Un 2,353%! Ni la empresa más exitosa dentro de los parámetros normales podría haber conseguido semejante nivel de crecimiento en tan poco tiempo. Un 67% de crecimiento cada año. ¡Imposible! Y esto, analizando sólo el volumen de trasiego, no la ganancia en dólares.

Razón suficiente para que el Imperio, fincado ahora en los estupefacientes, evite a toda costa seguir perdiendo terreno. Al contrario, no sólo necesita mantener su hegemonía sobre zonas de histórica influencia como México, Centroamérica, Colombia y Perú, si no recuperar eslabones de su cadena productiva como son los hidrocarburos fósiles y gasíferos, sin contar las principales fuentes de agua, que casualmente están ubicados en Venezuela, Bolivia, Ecuador, Cuba, Nicaragua y Brasil. Por supuesto, en todo el continente, pero nombro estos países por la oposición directa a los designios de Washington que han levantado sus gobiernos con democracias populares pero con claras tendencias, unos más que otros, hacia la construcción del socialismo.

Para volver a lo específico de nuestro país, muchos funcionarios de Estado del Narcoimperio e incluso funcionarios y periodistas de allá como acullá, han proferido en varios espacios públicos que México y Guatemala son estados fallidos. Pero eso no es más que el discurso perfecto para que la opinión pública, ante esa realidad virtual construida por el poderío mediático del imperio, comiencen a introducir a través de opiniones de “expertos” y de “voces especializadas”, la necesidad de intervención directa de las tropas yanquis en nuestros territorios para desplazar a sus rivales y tener un mejor control sobre el teatro de operaciones. Como dice el viejo refrán: “al ojo del amo engorda el ganado”. La nota difundida por la misma Fox News, de que en suelo guatemalteco, a 150 kilómetros al norte de la ciudad de Guatemala -no especifica dónde- Boinas Verdes del ejército norteamericano entrenan a fuerzas del ejército guatemalteco con el argumento de combatir al narcotráfico, lo corrobora. (Reziztek 30/12/10)

¿Cómo una nación que no ha podido controlar el trasiego de estupefacientes en su propio territorio y que ha dejado que el mercado se incremente de 17 a 400 toneladas puede dar asesoría para detener el trasiego de estupefacientes a nuestra fuerzas de seguridad? ¡Pamplinas! La lógica nos lleva a señalar que están preparando a los ejércitos para incrementar la represión hacia nuestros pueblos que se han dado cuenta ya del juego sucio que trata de imponernos el Narcoimperio: producir droga para ellos para luego, estos mismos, vender el fruto de esa producción a sus poblaciones en Estados Unidos y Europa, narcotizados por la misma, el consumismo y la degradación humana. Por supuesto, con el contubernio y sociedad con las oligarquías rancias de nuestra región. ¿Desde cuando acá los señoritos se han preocupado por los pueblos? ¡Jamás!

A este fabuloso negocio de la droga hay que sumarle el de la industria armamentista que proporciona las armas al ejército mexicano diz que para combatir a los carteles de la droga en un claro contubernio con el gobierno títere, ilegítimo y corrupto de Felipe Calderón. Esos son otros cálculos que tendremos que realizar en un futuro cercano.

Para asegurarse esa futura intervención armada se ha echado a andar la tesis de que Guatemala es un “estado fallido”, “fracasado” o “perdido”, señal de que la guerra contra el narcotráfico va aparejada con la ocupación por parte de tropas extranjeras pagando así el pueblo guatemalteco y de la región, nos atrevemos a decir, la disputa por el control de la droga entre carteles históricos contra el más poderoso cartel que la historia haya visto, el del Narcoimperio que desea controlar todos sus procesos para sobrevivir ante su paulatina bancarrota.

¿Qué haremos entonces los ciudadanos de Guatemala y Centroamérica en conjunto para evitar los planes expansionistas del Narcoimperio gringo? Importante debatir sobre la legalización de la droga, levantar la voz de alarma sobre las verdaderas razones de la guerra contra el narcotráfico y la postura blandengue de los gobiernos anteriores y éste, así como presionar al que vendrá una postura firme y soberana. Del peligro que corren nuestras generaciones futuras al enfrascarse en una guerra que será larga, sin visos de solución, y que solo traerá como es obvio más miseria, dolor y lágrimas a nuestras familias. No podemos permitir que acabados de firmar los Acuerdos de Paz otro conflicto se levante en nuestro suelo. ¡Eso es inadmisible!

Esta guerra nos la quiere imponer el Narcoimperio y es hora de unirnos contra ella todos, mestizos e indígenas, creyentes y no creyentes, mujeres, hombres, niños y ancianos. Todos los que quieran ver la patria liberada. Tendremos que enfrentar directamente al Imperialismo y sus lacayos locales y derrocarlos de una vez por todas para poder construir la paz, el desarrollo y una nueva vida de armonía, igualdad, solidaridad y fraternidad.

* Economista y profesor en Historia por la Universidad de San Carlos de Guatemala.

Foto: Fuerzas Especiales, Michoacán (Internet)

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Pintura de Tony basada en foto de Liborio Noval

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Nuestro Martí

Por Rosa C. Báez

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Alguien dijo alguna vez que “cada uno de nosotros tiene su propio Martí”.  Y eso es válido sólo hasta cierto punto.Pero no por ello hemos de ver impávidos como una vez más, la figura del Apóstol de nuestras independencias, del que todos amamos como “el más grande de todos los cubanos”, es usada por la contrarrevolución para sus odiosas campañas contra Cuba=Revolución.

“Nada piden los cubanos al mundo, sino el conocimiento y respeto de sus sacrificios, y dan al Universo su sangre”, dijo Martí sólo unos pocos días antes de ofrendar su vida en el altar sagrado de la Patria. Y éste Martí, que su vida diera por Cuba, no es, no puede ser el Martí de quienes aplauden y rinden pleitesía a los gestaron la invasión a Cuba por Playa Girón, de quiénes se inclinan ante aquellos que han realizado una cadena interminable de agresiones terroristas contra Cuba, de quienes venden su mano para escribir contra la Patria que se alza contra un Bloqueo genocida.

Homenaje a Martí rinden cada día nuestros médicos nuestros jóvenes, nuestros trabajadores, los soldados que cuidan el sagrado suelo de la Patria, nuestros médicos internacionalistas, que en lejanas tierras enfrentan el dolor y el peligro para llevar a otros pueblos su ayuda solidaria. Homenaje a Martí rindieron anoche nuestros jóvenes –dentro de quiénes marcharon, orgullosos, muchos nuestroamericanos que visitan nuestras tierras- antorcha en mano, “con el espíritu encendido del Apóstol”, como cada año.

“Hay que venir aquí todos los años a avivar y a atizar esa llama moral.  Hay que venir todos los años a hablar claro.  Hay que venir todos los años a reprochar cualquier desviación revolucionaria.  Hay que venir todos los años a reprochar cualquier adormecimiento del espíritu revolucionario no sólo en el pueblo sino de todos los hombres que estén al frente de la Revolución”, dijo Fidel, reflexionando un 30 de julio, Día de los Mártires de las luchas revolucionarias. Y es en ese espíritu que honramos, que homenajeamos a Martí en el 158 aniversario de su natalicio (que ni siquiera esa fecha pudieron decir con certeza los espurios que osan utilizar su memoria para sus shows propagandísticos).

Ya hemos tenido que sufrir la grave afrenta -a la dignidad y al legado histórico y patriótico de la nación cubana- de contemplar cómo su nombre querido fue utilizado por los personeros del poder en Washington para bautizar al servicio de transmisiones de radio diseñado y dirigido a fomentar el cumplimiento de la pretensión de anexarse la Isla y a adoctrinar a sus lacayos, en un vano intento de crear una burda parodia de “desobediencia civil”: emisoras que “no emiten información, por el contrario, la falsifican y tergiversan; no aspiran a respetar valores como la objetividad y el apego a la verdad; fabrican con premeditación la mentira e incitan al odio destructivo”.

Y estamos hartos ya de que la mentira, la manipulación, la instigación a actos contra nuestro pueblo, contra nuestra Revolución, sean elevados a la categoría de homenajes; hartos de que poner en su sitio -respetando como siempre su integridad física- a los mentirosos de turno, salga en decenas de periódicos en el mundo, hablando de golpes que no se ven, de moretones que no existen, de desaparecidos que luego aparecen a tiempo para ir a cobrar su nueva “hazaña”.

“¡Es que somos cubanos de Martí y de Fidel y nada más!” dijo un verdadero martiano, y no vamos a permitir que usen su figura, ni ahora ni nunca. Sépanlo los fantoches, sépanlo los asesinos, sépanlo los que se alzan contra sus hermanos, los que ofenden a Martí poniéndole una flor.

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El legado de Martí *

Por Carlos Guillermo Maldonado **

rcbaez_marti-ynuestramerica.JPGEn estas horas aciagas donde a los humanos, por igual, pareciera anheláramos la contienda antes que la paz, no quede duda que evitamos la primera y hacemos nuestras las palabras del insigne Apóstol cuando sentencia que “estos tiempos nos son para acostarse con el pañuelo a la cabeza, sino con las armas de almohada, como los varones de Juan de Castellanos: las armas del juicio, que vencen a las otras. Trincheras de ideas valen más que trincheras de piedra”.

El buen juicio y la filosa espada de la verdad que no debe descansar hasta alcanzar toda la justicia, justicia que nos han negado los enanos opresores que regodeándose al amparo de su amo, son las que deben desvelarnos pues los violentos se relamen de gusto cuando nos aniquilamos. Cuando se abren abismos entre pueblos. Cuando logran que los hijos de carpintero se avergüencen de su padre carpintero.

A pesar de ello, no dudamos que la justicia -igual que sigiloso tigre- se aproxima furtiva, vendrá con garras de terciopelo, porque desde el Orinoco a los Andes, desde el Arauca hasta las Segovias, los árboles han comenzado a hacer fila para cerrarle el paso al gigante de las siete leguas. Lo que catapultó a Guaicaipuro es lo mismo que impulsó a Bolivar, a Tupac Amaru y a Sandino; lo que siguió insuflando las almas del Che y Fidel, Otto René y Obregón, Tot, Robin, Bámaca, Choc y millones que han escuchado la hora del recuento, y de la marcha unida, para seguir el viejo consejo del héroe de Dos Ríos: “andemos en cuadro apretado, como la plata en las raíces de los Andes”. La misma trompeta nos llama desde el Aconcagua, el Chimborazo, Izalco, Tajumulco pasando por el Tacaná hasta el Popocateptl.

¿Quién sabe más que nuestros huesos de las heridas, y las llagas conspicuas en nuestras almas, que nos han dejado “los desertores que piden fusil en los ejércitos de la América del Norte, que ahoga en sangre a sus indios y va de más a menos”?. Esas infames pústulas en la piel de nuestros pueblos que lo mismo esgrimen traiciones en nombre de la democracia burguesa en los parlamentos criollos como se comprometen en complots y adosan bombas para sembrar terror entre sus iguales. Virulentos que han matado miles y se comportan como “aldeanos vanidosos pensando que el mundo entero es su aldea, entregando la tierra a los gigantes que les ponen la bota encima y a los cometas que van engullendo mundos”.

“Sietemesinos que se avergüenzan porque llevan delantal indio, de la madre que los crió”. ¿Cómo habremos de confiar en ellos? Cómo compartir esperanzas, si ellos no ven con nuestros ojos, ni sienten lo que sienten nuestros corazones. Estrechan nuestras manos con sonrisa frívola pero no más están a solas se conjuran para nuestra ruina. Hombres sin patria, la patria es fruto colectivo, entre hermanos. La suya es vacía y mezquina, patria de lujos, fortuna y vanidad. Por eso van de aquí allá, amasando tesoros y orines, entregando y vendiendo, robando y saqueando.

No hablo de los creadores, de esos que se quedan para compartir sus sudores, invenciones y labores. Que añoran felicidad para sí y su vecindad, que son maestros en sus oficios para que su obra prosiga y engrandezca su entorno y el espíritu de su comunidad, sino de los otros, los avaros y siniestros que tras el despojo y el latrocinio sumaron riquezas con el sudor y la sangre de hombres, mujeres, niños y ancianos erigiendo palacios a cuyo derredor, para alimento de su egoísmo, sucumben los pobres, en sus tristes y lastimeras chozas.

Esos nimios jamás podrán “hermanar la vincha y la toga; ajustar la libertad al cuerpo” porque ésta es su enemiga. Nunca podrán alzarse a la cabeza, porque ellos mismos no son libres. ¿Cómo puede un esclavo liberar a otros sin tener soberana testa?  Solo espíritus libres pueden detonar grilletes. “¡Con el fuego del corazón deshelar la América coagulada! ¡Bajarse hasta los infelices y alzarlos en los brazos!”.

Tiempos nuevos nos esperan, pero comprender que el camino de la independencia es sórdido y cruel, plagado de cardos y filosas piedras, es preciso. No por gusto la muerte ronda las esquinas, la bufonada colma los resquicios plegados a rubios designios y entregando la patria hacen causa común con los rucios que nos imponen miseria y traición a cambio de frenar de los miserables su revolución. ¡Anexión!, gritan antes que vientos soberanos barran su visión. Dominación antes que emancipación. Contra anhelos tan espurios nos enfrentamos resistiendo cualquier “decreto de Hamilton que pretenda parar la pechada al potro del llanero. Con los oprimidos hacer causa común para afianzar el sistema opuesto a los intereses y hábitos de mando de los opresores”.

Necesario reconocer que la desunión ha facilitado esa propuesta artera; el indio, mandado a callar, ocultado tras paternidades, “sigue dando vueltas alrededor y sigue yendo al monte, a la cumbre del monte a bautizar sus hijos; el negro sigue cantando en la noche la música de su corazón, solo y desconocido”. Sus hijos corriendo descalzos a la vera de los ríos, malnutridos entre palos y tierra siguen ninguneados y fríos, despreciados en una patria que no parece de ellos; los ancianos abandonados como si no hubiesen forjado la gloria del pasado; jóvenes y maduros no encuentran cabida en ella y se alzan tras un sueño ajeno, una lengua extraña y una moneda que compra sus recuerdos para borrarlos de sus entrañas.

No es sólo por esfuerzo de entreguistas, sino más por tibieza de corazón, la sin razón de los que viendo como cuelgan de las horcas los cuerpos esquivamos los cadalsos entretenidos en historias escritas de otras tierras donde nuestras lenguas son proscritas. ¿Qué patria es esta que tirando sus hijos al río se pregunta dónde se han metido? Madre desnaturalizada en la que la hemos convertido, los que la hemos abandonado para que muera postrada, enloqueciéndola para que no reconozca sus brotes y los que reconociéndola la dejamos a expensas de estos azotes.

Hay que rescatarla de esas garras asesinas y nuestra parricida indolencia; la colonia sigue viviendo en la república pero la luz resplandece pequeña en el horizonte de la mar, la profundidad del llano y en la latente pleamar.

La patria no es tal sino es de todos. De tal cuenta fue en esta parcela donde el maestro se hizo creador, se bañó en sagrados textos mayas, prendió un corazón en llamas, sembró semillas de dignidad y unidad latinoamericana. Donde se ilusionó con revoluciones de apellido libertarias pero do comprendió que si no estaban al frente los mozos de las cuadras, los indios, los negros, era mejor su suerte no arriesgar. Partió así de esta tierra que ya era de él por haber dejado en ella su engendro libertario para en la suya imprimir su noble ideario: frenar al águila calva que arrogante desde el risco se aprestaba a lanzarse sobre la inerme púber inocente para luego volver y liberar su Madre América, no importando su vida ceder. Pero tuvo la parca a mal abrazarlo antes de cumplir su visión, no obstante otros titanes han enarbolado su caído blasón.

Portentos que por su estatura serán efigie en desiertos como en vergeles abiertos, en ciudades como en yermos fríos; en las cúspides montañosas como en playas y ríos. En corazón de seguidores y detractores está sentado Martí. Ufano en los primeros, en los segundos como un bisturí.

De Martí hemos aprendido todo y nada. Sabemos que hemos de unir lanzas pero fragmentamos sus enseñanzas; sabemos que debemos condensar el amasijo de los pueblos pero adosamos fronteras, recalentando las razas de librería y de retablos. Sabemos de nuestra identidad universal y latinoamericana pero corremos tras el bermejo, anhelando su actuar, su lengua y su reflejo.

Apretemos lazos con los nuestros, hablemos nuestros colores y sabores, nuestras vivencias, historias y virtudes, gastemos la brecha al sur que de tanto andar hacia allá, juntaremos multitudes. Al mediodía siempre habrá quien nos entienda, quien sienta la misma nostalgia, quien coma mandioca o yuca, fríjoles o chícharos, cure sus llagas y las nuestras con salvia santa o romero, entone coplas, sones y chacareras, monte a pelo en calzones o con chaparreras.

Dejemos cual palomillas, de chocarnos en las luces boreales cuyo fuego fatuo engañoso como tal es farol de muerto. Candileja vampiresca que atrae para extraer fluidos de quienes osan posarse sobre su vientre.

Nada tiene que decir el gringo de nuestra historia, nada sabe y lo que no se sabe se desprecia. ¿Cuántas veces se ha paseado por nuestros pueblos, por nuestras villas enjaezados de fusiles y bayonetas, amenazando, enseñando los dientes de rabioso perro, orinándose en nuestros altares y santos? Escupiendo nuestros alegres cantos.

Bien decía el iluminado: “el desdén del vecino formidable, que no la conoce, es el peligro mayor de nuestra América”. Y, ocurrió lo que muchas veces temió, que relamiéndose de gula se lanzó sobre nuestros tesoros y esclavizó a nuestra gente con la ayuda de los sin patria. Juntos forjaron cadenas en cuellos y manos de negros e indios, juntos escupieron a la cara de los que sembrando prodigan alimento; juntos expulsaron, juntos enterraron vivos a miles en tumbas de oro, plata y cobre; juntos abofetearon rostros y bocas que gritaban libertad, juntos, en sangrienta bacanal, royeron las osamentas de millares de víctimas que en total indefensión cayeron en sus garras trayendo la negra noche para pueblos enteros.

Sus vanidades y ostentaciones son diversas, su designio uno solo: sentarse sobre el monte de las naciones, hartarse de sus esfuerzos; sojuzgar para vivir displicente masticando sus huesos.

Sus vicios y aberraciones hablan de su carácter, cayendo sobre sus semejantes no proclaman más beneficio que embrutecerse en abundancias y fantasías, trastocando lo real por oropel creen traspasar el tiempo y la historia. Desean alargar su vida acortando otras, cabeza de oro, pies de barro.

Por eso, en esta hora, urge escuchar al maestro que firme nos sigue exhortando: “conocer es resolver”.

Qué enseñanzas más pródigas nos da el pasado donde potencias cayeron por excesiva confianza en su viveza. Qué mejor visión aquella que la que simplemente dicta que sucumbe quien gasta más de lo que logra recibir en sus arcas. Pero eso también lo han captado ellos. Ahora no es de arcas de poderosos que huye la riqueza sino de las de la colectividad que convirtiéndose en misérrimos sólo les queda la dignidad y en lógica reacción resisten, pues no es justo que mientras unos sudan otros descansan, mientras unos se agotan otros se apropian de su cansancio. Bajo esos términos, bajo el juego de los reyes, imposible construir patria, solo la de los bueyes.

El Apóstol que no vivió estas épocas pero las intuyó, supo por sus propias heridas, por sus ojos y los de los oprimidos, que existía el peligro real de que el gigante de las siete leguas cayera sobre nuestras tierras y tal como lo temía sucedió. Pero corto, por obvias razones, de tiempo y espacio, jamás imaginó que el eslabón de la cadena con que amenazaba se convertiría en mazmorra para millones; que los sables se trocarían en misiles, los caballos en tanques y aviones, el valor y el honor en perfidia y trampa. Mucho menos sospechó que, al monstruo del que conoció sus entrañas, le crecerían muchas cabezas y se impondría no sólo en nuestra América si no en el mundo entero. Que en poco más de un siglo un Imperio más grandioso y terrible que el romano se levantaría y sus procónsules echarían grillos sobre mares y naciones.

No obstante, tampoco llegó a ver la fuerza poderosa que emergió de las estepas, barrió para siempre con su torbellino de razones al sempiterno zar y sus cosacos. Un ímpetu tan atroz que terminó con el primer sueño fascista del capital, impulsó oleadas en el África y Asia. Bajo su influjo huyó despavorido Johnson de las tierras del arroz y su ejemplo iluminó luchas de avasallados que avanzando a paso lento y sangriento siguen conquistando el futuro. Tampoco pudo ver el insigne cómo se desmoronó de súbito esa esperanza y como triunfal se levantó de nuevo el monstruo regenerado para maldición de todos. Empero luego de minúsculo y petulante nado no duró su gloria y hoy arrinconado está. Bocanadas de niebla lanza y entinta los mares, sin embargo, el cardumen compacto ante la infame rastra transige y avanza tenaz a vencer o morir. Esa es la consigna que arrastra.

Tampoco, y hay que decirlo, imposible acallar la verdad, imposible seguir mintiendo. La barbarie se ha impuesto, los coletazos del cetáceo herido abren enormes lesiones. Por todos lados sangra y desangra, serán los pueblos los que impidan el camino al abismo. Acá, serán “los hijos de nuestra América, que ha de salvarse con sus indios, y que van de menos a más”, porque el país que “se ganó con lanzón no puede echar el lanzón atrás, ni al machete le va vaina de seda”. Son tiempos de veda y de toque de queda.
Se regocijaría el maestro de ver los caminos pletóricos de flores, donde hubo guerra ahora buena tierra; donde sangre y violencia, cantos de labriegos y obreros que libres construyen la decencia.

Él, que tanta ofrenda trajo a los pies de Libertad y Soberanía y regó con su vida las palmas floridas ve a través de los dignos, la verdad de su triunfo y la marcha cobriza que mezclada con la negra, la blanca, la mestiza dibuja un nuevo mundo. Y, con pecho tremebundo asombrado contemplaría como los pueblos al otro lado derriban muros, abren sus campos pisoteando alambrados y neutralizan conjuros.

“¡Porque ya suena el himno unánime; la generación actual lleva a cuestas, por el camino abonado por los padres sublimes, la América trabajadora; del Bravo a Magallanes, sentado en el lomo del cóndor, regó el Gran Semí, por las naciones románticas del continente y por las islas dolorosas del mar, la semillas de la América nueva!”

Saludos Gran Semí: en esta hora te pareces y vas adquiriendo el rostro de Martí.

Gracias.


* Discurso pronunciado en la sede de la Embajada de Cuba el jueves 27 de enero de 2011, en el marco de la Conmemoración del 158 aniversario del nacimiento del Apóstol de América, el insigne prócer cubano José Martí Pérez.

** Economista y Profesor en Historia por la Universidad de San Carlos de Guatemala.  Catedrático de la Escuela de Historia de la misma Universidad. Miembro del Secretariado del Sindicato de Trabajadores de las Artes Plásticas de Guatemala –STAP- adscrito al Frente Popular. Miembro fundador del Colectivo de Acción y Reflexión Política “La Gotera”.

Enviado por su autor para Cuba coraje

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Por Ricardo Alarcón de Quesada

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Agradezco el honor de dirigir unas palabras a los participantes en Pedagogía 2011. Las dedicaré a actualizar la situación de Cinco maestros que son también Cinco Héroes. Sus nombres son Gerardo Hernández Nordelo, Ramón Labañino Salazar, Antonio Guerrero Rodríguez, Fernando González Llort y René González Sehwerert. Llevan más de doce años encarcelados en Estados Unidos sin justificación alguna.

Su inocencia es total. Se les castiga injusta y cruelmente, única y exclusivamente, porque lucharon contra el terrorismo que hace ya más de medio siglo desde allá se realiza contra Cuba.

La verdad consta en documentos irrefutables de las propias autoridades oficiales que aparecen en el sitio del Tribunal Federal del Sur de la Florida en el caso “Estados Unidos contra Gerardo Hernández”. Pero como este pone al desnudo la naturaleza real de la política norteamericana contra Cuba, el Imperio ha ordenado el silencio absoluto a las grandes corporaciones dueñas de los llamados medios de información que con obediencia lacayuna ocultan la verdad al pueblo norteamericano y a muchos otros en el mundo.

Si a ese pueblo se le permitiera conocer lo que está escrito en el expediente mencionado descubriría que los Cinco son víctimas de una escandalosa y grosera prevaricación, acusados por cargos inventados cuya falsedad fue reconocida más de una vez por jueces y fiscales. La perpetuación de esta colosal injusticia provoca dolor y sufrimiento a cinco familias. Y a las cubanas y los cubanos nos hace recordar todos los días que el gobierno de Estados Unidos sigue siendo cómplice de un terrorismo que no cesa y frente al cual tenemos que mantener la vigilancia y levantar sin descanso nuestra denuncia y reclamar solidaridad.

Cuando digo que los Cinco son educadores no exagero nada en absoluto. Lo son, lo han sido ya por más de doce años. Han enseñado a otros a leer y a escribir, a pintar y dibujar, han enseñado matemáticas, computación y literatura y lo han hecho en dos idiomas y sobre todo, han ayudado a sus alumnos a vivir y a buscar la felicidad en un entorno que para ellos habría sido mucho más doloroso si no hubiesen contado con tales maestros.

Porque su docencia ha sido una hazaña, practicada generosamente, con altruismo insuperable, en algunas de las peores prisiones de Estados Unidos. ¿Cuántas veces no han interrumpido sus clases forzados por los guardias que los han encerrado en confinamiento solitario? ¿Cuántas veces sus alumnos han debido esperar el regreso del maestro secuestrado en el “hueco” infame?

Más allá de las disciplinas que han facilitado aprender a otros, Gerardo, Ramón, Antonio, Fernando y René nos dan cada día lecciones de amor y solidaridad.

Si concordamos con la definición de Luz y Caballero, aquella de que “enseñar puede cualquiera, educar sólo quien sea un Evangelio vivo”, los cinco compatriotas son nuestros mejores educadores.

Ellos sufren una enorme arbitrariedad y un trato carcelario especialmente cruel. Solo posible por la férrea censura que hace que millones de personas, sobre todo en Estados Unidos, ignoren completamente este caso.

Vayamos a la esencia.

Los Cinco fueron detenidos, acusados y condenados única y exclusivamente porque, a riesgo de sus propias vidas, ayudaron a descubrir los planes terroristas que contra Cuba y su pueblo se llevan a cabo impunemente desde territorio norteamericano con la anuencia y la complicidad de las autoridades norteamericanas. Cumplieron su misión sin armas, jamás emplearon la violencia, no causaron daño alguno a nadie ni pusieron en peligro la seguridad de Estados Unidos o sus ciudadanos.

Su única falta fue la de actuar contra los grupos terroristas sin haberse inscrito ante las autoridades norteamericanas para hacerlo. La cuestión clave es determinar si tal conducta estaba justificada o no, si contra Cuba se practica o no el terrorismo, si Estados Unidos ha tolerado o no esos crímenes.

Permítanme leer un par de párrafos de este libro recientemente publicado en la ciudad de Miami y cuyo autor, Orlando Bosch, ha sido calificado por el Departamento de justicia de Estados Unidos como uno de los terroristas más notorios y empedernidos:

“De Nicaragua viaja a República Dominicana (junio de 1976) donde pudo participar a principios de julio y en el pueblito de Bonao, en la convocatoria hecha a las principales organizaciones beligerantes del exilio cubano como Omega 7, la Brigada de Asalto 2506, el Movimiento Insurreccional Martiano, la Alianza Cubana de Organizaciones Revolucionarias, los Comandos Pedro Luis Boitel, el Movimiento La estrella, el Frente Revolucionario y otros grupos anticastristas.

De esta conjunción nació la Coordinación de Organizaciones Revolucionarias Unidas (CORU), comprometida en arremeter contra todos los frentes políticos y económicos de la tiranía castrista. En consecuencia se realizaron atentados con explosivos contra las oficinas de la línea aérea British West Indies en Barbados (julio 10, 1976), que representaba los intereses de Cubana de Aviación, y de Air Panama en Colombia (julio 11), como reacción al entendimiento entre Castro y el gobernante panameño Omar Torrijos. Así mismo fueron ajusticiados el funcionario castrista Artagñan Díaz (Mérida, México, julio 23) y otros dos (Crescencio Galañena y Jesús Cejas) acreditados en Buenos Aires (agosto 9).” (“Los años que he vivido”, Orlando Bosch, New Press, Miami, 2010, págs. 126-127)

Desde luego lo que he leído se refiere apenas a una fracción, dos meses, en una carrera interminable de crímenes impunes. Nótese, sin embargo, cómo reconoce su responsabilidad en ataques contra otros países de la región y su culpabilidad en el asesinato de tres compatriotas, uno en México y dos en Buenos Aires, cuyas vidas aun exigen justicia.

Aquí aparecen numerosas fotos que ilustran sobre algunos de los crímenes en que participó el autor. Bombardeos contra ciudades, fábricas y embarcaciones cubanas como ésta – página 242- que mató a un maestro e hirió a tres niños y también ataques terroristas que realizó fuera de Cuba, algunos incluso en territorio norteamericano, contra barcos mercantes del Reino Unido, Japón y Polonia (páginas 270-273).

Aquí cínicamente se ofrecen detalles de fechorías que han causado la muerte y el sufrimiento a personas inermes y han provocado cuantiosos daños materiales.

No es un documento secreto. Es un libro que acaba de ser publicado, en diciembre de 2010, en la ciudad de Miami. Su autor no está en prisión. A bombo y platillo presentó su obra en un acto insólito acompañado por otros delincuentes notorios que se ufanaron de los crímenes cometidos y prometieron continuarlos en el futuro.

Para colmo, semejante celebración pública del terrorismo se efectuó en un lugar que allá describen como una Universidad y que unos meses atrás había otorgado al mismo siniestro personaje un infame homenaje que provocó la indignada protesta de varios eminentes académicos de Estados Unidos.

Entre los celebrantes del odio y de la muerte estaba Luis Posada Carriles, asesino convicto y confeso, quien hace años también publicó en Miami sus sangrientas memorias y que con Bosch planeó y dirigió la destrucción con una bomba de un avión civil en pleno vuelo causando la más horrible muerte a 73 personas.

Hace ya casi seis años que Posada entró ilegalmente a los Estados Unidos. Pese a ser un terrorista prófugo de la justicia y a haber ingresado a ese país violando sus normas migratorias, Posada, como Bosch, es un hombre libre y disfruta de la protección y la hospitalidad de las autoridades.

En asombroso escarnio, para protegerlo y ocultar sus verdaderos crímenes, ahora mismo tiene lugar en El Paso, Texas, un vergonzoso proceso en el que sólo se le acusa de mentiroso. La farsa ocurre muy cerca de la frontera por la que cada día miles de inmigrantes son expulsados a patadas, sin trámite judicial alguno. ¿Cuántos millones de infelices han sufrido esa experiencia en los últimos seis años? ¿Qué los diferencia a ellos de Posada desde el punto de vista de la legalidad migratoria? Que aquellos trataban de escapar de la miseria, no eran terroristas fugados de la justicia. Unos, trabajadores honrados, víctimas del subdesarrollo y la explotación imperialista, el otro, Posada, un asesino profesional con un largo historial de crímenes al servicio del Imperio.

Pronto se cumplirán seis años desde que Venezuela solicitó formalmente a Estados Unidos la extradición de Luis Posada Carriles para que compareciera en el juicio que se le seguía en Caracas por la destrucción de un avión civil y que fue interrumpido cuando en 1985 él se marchó de la prisión para reaparecer inmediatamente dirigiendo una operación encubierta de la Casa Blanca en Centroamérica (Iran-Contras). Desde entonces era reclamado por los Tribunales venezolanos, mucho antes de que hubiera irrumpido en la historia el querido compañero Hugo Chávez.

Desde hace seis años el gobierno de Estados Unidos está incurriendo en flagrante violación de sus obligaciones en la lucha internacional contra el terrorismo. Desde marzo de 2005 está violando claramente el Convenio de Montreal sobre la protección a la aviación civil y la Convención Internacional para la represión de actos terroristas cometidos con bombas. Ambos documentos establecen claramente que cualquier persona acusada de atentar contra una nave aérea civil o de emplear explosivos con fines semejantes tiene que ser juzgada por ese delito en el país donde se encuentre o extraditada al país que lo solicite con ese objeto “sin excepción de ninguna clase”. Washington no ha hecho ni una cosa ni la otra. Ni lo juzga como terrorista ni lo extradita a Venezuela para que sea juzgado por sus crímenes.

Al actuar así Estados Unidos viola también la resolución 1373 de septiembre de 2001 adoptada por el Consejo de Seguridad de la ONU a propuesta del gobierno de Bush, según la cual todos los estados están obligados a cumplir esos acuerdos internacionales contra el terrorismo y quien no lo hiciera sería objeto de sanciones. Esa resolución es pieza clave en la llamada “guerra contra el terrorismo” que lleva a cabo Estados Unidos y sirvió de fundamento para la invasión militar de Afganistán.

Todos esos instrumentos legales son letra muerta para Estados Unidos cuando se trata de atacar a Cuba y proteger a los terroristas que han sido sus instrumentos. Por eso a Posada ni lo juzgan ni lo extraditan. Peor aún, lo dejan actuar libremente y para protegerlo llevan a cabo un proceso fraudulento en el que se le acusa sólo de cargos menores.

Pese a todo, para algo ha servido la indecente farsa de El Paso.

La pasada semana, testificando bajo juramento, una funcionaria del departamento de Seguridad (Homeland Security) afirmó que a Posada no se le encausa por sus crímenes porque a ello se ha opuesto la Fiscal federal de Miami, la señora Caroline Heck Miller, la misma que es la principal acusadora de nuestros cinco héroes. Esta  revelación constituye la mejor prueba de la responsabilidad de las autoridades norteamericanas en las acciones terroristas contra Cuba que nuestros compañeros trataron de evitar. ¿Quién puede dudar ahora de su inocencia? ¿Qué más hace falta para comprender el dolo y la prevaricación de una acusadora que es al mismo tiempo la gran protectora del peor terrorista?

Por supuesto que los llamados medios de información nada han dicho sobre lo que fue revelado en El Paso.

Estamos en un momento decisivo cuando la señora Heck Miller tiene que responder a la petición de habeas Corpus a favor de Gerardo Hernández Nordelo, último y extraordinario recurso que a él le queda en el sistema legal norteamericano.

Uno de los argumentos principales de esa petición es precisamente las pruebas recién descubiertas acerca de los pagos que el gobierno federal dio a los medios de Miami para que mintieran y calumniaran a los Cinco en una campaña que sirvió también para atemorizar y presionar al tribunal y a los jurados. Fue precisamente eso lo que la Corte de Apelaciones definiría en agosto de 2005 como una “tormenta perfecta” de prejuicio e ilegalidad que la llevó a anular el juicio inicial contra los Cinco. Ahora sabemos que al mismo tiempo, coincidiendo con ese histórico fallo, la señora Heck Miller impedía que Posada fuera acusado.

En esta fase crucial, cuando están por agotarse las vías judiciales, los medios siguen cumpliendo su perversa tarea. Fuera de Miami ocultan toda información relativa a los Cinco. En Miami calumnian a Gerardo, distorsionan burdamente el contenido y la naturaleza de su petición haciendo gala de inmoral cobardía.

Si los Cinco hubieran hecho algo malo, si su conducta hubiese dañado de alguna manera al pueblo norteamericano, acerca de ellos la prensa y la televisión de ese país habría inundado completamente todos los espacios informativos. Ha sido y es exactamente al revés. El férreo silencio impuesto por más de doce años no es sino una confirmación adicional de su total inocencia.

Esta situación debe terminar ya. El Presidente Obama y su gobierno saben que están cometiendo una injusticia incalificable. Él sabe que puede y debe ponerle fin liberando inmediatamente a Gerardo, Ramón, Antonio, Fernando y René, a los Cinco. A todos y cada uno de ellos, sin excepción. Hacerlo sería el primer paso indispensable para poder convencer al mundo de que la decencia, finalmente, ha entrado a la Casa Blanca.

La  Habana, 27 de enero de 2011

Conferencia Especial en Pedagogía 2011

Envido por [Comité Internacional 5]

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