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Archive for 15/10/09

Por Angel Guerra Cabrera

dibujosjuicio1.jpgHay hechos que provocan sentimientos antagónicos. Tal es el caso de la revisión de la condena de Antonio Guerrero Ramos, uno de los cinco antiterroristas cubanos, por la jueza Joan Lenard, de Miami, quien ahora la redujo a 21 años y diez meses en lugar de la sentencia de por vida más diez años impuesta por ella misma en junio de 2001.

Por un lado infunde esperanza, por otro indignación. Esperanza por que confirma que la escala adquirida por la solidaridad internacional con los cinco preocupa a Washington, que desde el principio ha hecho de este un proceso netamente político en que a los antiterroristas se les hace pagar vengativamente por la voluntad de lucha por su independencia y autodeterminación mostrada por el pueblo cubano durante medio siglo.

De modo que, como se ha comprobado desde el juicio en Miami y en las distintas instancias de apelación, en este caso no hay nada que esperar del sistema de administración de “justicia” y todo de la solidaridad internacional. Sin ella no se habría producido la reducción de la sentencia de Antonio, ni su anulación previa junto a las de Ramón Labañino Salazar (cadena perpetua más 18 años) y Fernando González Llort(19 años)  ordenada por el tribunal de apelaciones de Atlanta. Los tres llevan once años tras las rejas junto a sus compañeros Gerardo Hernández Nordelo, condenado a dos cadenas perpetuas más 15 años y René González Sehwerert, 15 años.

Sólo en la medida en que continúe creciendo este clamor en el mundo será posible arrancar a los cinco de los calabozos del imperio. No en balde la fiscal federal Caroline Heck Miller alegó que el acuerdo de reducción de sentencia con la defensa de Antonio(a 20 años) estaba dirigido en parte a acallar “las tergiversaciones y distorsiones que han circulado alrededor del mundo”.

Aquí comienza la indignación ante una sentencia reducida pero igualmente injusta, pero sólo comienza pues en un hecho insólito en Estados Unidos la jueza Lenard determinó añadir un año y diez meses a la nueva condena por encima del acuerdo fiscalía/defensa.

En suma, ¡más de veintiún años para Antonio, a pesar de que no se le han podido probar los cargos ni a él ni a los demás!

Lo reconoció tácitamente el mismo tribunal de apelaciones cuando consideró excesivas las penas impuestas por el tribunal de Miami y ordenó anularlas argumentado que a los condenados no se les pudo probar la sustracción de información que dañara la seguridad nacional de Estados Unidos. Si es así, ¿por qué no ordenó su liberación? ¿por qué continúan presos sujetos a sentencias totalmente desproporcionadas con los cargos nunca probados que se les imputaron?

El fondo de la cuestión es que este proceso está viciado de origen por la intervención directa y grosera de la contrarrevolución de Miami, que tomó a los cinco como chivos expiatorios de su impotencia ante la contundente derrota asestada por Cuba al conseguir la devolución del niño Elián González, secuestrado por ella en Miami. Todo en este proceso ha sido arbitrario e irregular. Debe recordarse que existía un compromiso solemne de la administración Clinton de cooperar con Cuba en el combate al terrorismo originado en Miami.

Una visita de Gabriel García Márquez a la Casa Blanca narrada por el escritor con lujo de detalles fue la antesala del viaje a la isla de una delegación de alto nivel de la FBI a la que le fueron entregadas decenas de videos, ubicación de los terroristas, cintas magnetofónicas de intercepción telefónica a Luis Posada Carriles y hasta muestras de explosivos encontradas en el escenario de atentados organizados por este en La Habana.

A los pocos meses vino la “respuesta” yanqui. En lugar de detener y enjuiciar a los terroristas, la FBI actuó contra los que los vigilaban y obviamente enviaban a Cuba aquellos informes. Allí comenzó la cadena de arbitrariedades contra los cinco, que incluye la selección amañada y mafiosa del jurado, como se comprueba en una nota del 2 de diciembre de 2000 de El Nuevo Herald de Miami. “Sí tengo miedo por mi seguridad -declaró un jurado-si el veredicto no es seguido del agrado de la comunidad cubana”.

A los cinco se le separó en distintas cárceles de alta seguridad a todo lo ancho de Estados Unidos y se les ha sometido a condiciones reservadas a los peores criminales pese a su excelente conducta pero ello no impide que actúen a una en su digna actitud, ejemplo para el mundo, ante su carcelero imperialista.

http://www.cubadebate.cu/opinion/2009/10/15/los-cinco-y-la-venganza-del-imperio/

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Corte Suprema acepta caso Enron para valorar cambio de sede por “prejuicios” (+ Inforgrafía)

15 Octubre 2009

Especial para Cubadebate de José Pertierra

Jeffrey K. Skilling, el ex presidente de Enron, quien fue condenado en el 2006 de 35 cargos de fraude y otros crímenes.
Jeffrey K. Skilling, el ex presidente de Enron, quien fue condenado en el 2006 de 35 cargos de fraude y otros crímenes. 

WASHINGTON – La Corte Suprema de los Estados Unidos acordó el martes revisar el estándar legal sobre el cambio de sede para un acusado procesado en una ciudad donde existe un ambiente hostil y prejuiciado. No. No se trata del caso de los Cinco cubanos que fueron condenados en Miami en el 2001, aunque pudiese impactar a la situación legal de ellos.

El caso que revisará la Corte Suprema el año que viene es el de Jeffrey K. Skilling, el ex presidente de Enron, quien fue condenado en el 2006 de 35 cargos de fraude y otros crímenes que resultaron en la pérdida de miles de millones de dólares para los inversionistas y el desempleo de más de 20 000 trabajadores de la empresa que se declaró en bancarrota.

El tribunal federal procesó a Skilling en Houston, la ciudad que fue el epicentro del colapso de Enron y donde vivían muchos de los empleados e inversionistas de la empresa. El jurado lo condenó, y el juez lo sentenció a 24 años y 4 meses de prisión, más una multa de 45 millones de dólares.

Skilling apeló y el tribunal de apelaciones reconoció que el juicio de Skilling se desenvolvió en medio de publicidad “inflamatoria y omnipresente.” Citó como ejemplos de esa publicidad hostil un artículo del periódico The Houston Chronicle titulado “Your Tar and Feathers Ready? Mine Are” (¿Su chapapote y sus plumas están listas? Las mías sí) y una canción de rap titulada “Drop the S off Skilling”.

Las personas que caían en desgracia en los Estados Unidos en el siglo XVIII eran sometidas por las turbas a un castigo fuera de los parámetros de la ley, conocido como “tar and feathers”. Les echaban chapapote caliente al cuerpo del acusado y, encima de eso, unas plumas. De esa manera humillaban al pecador mientras le gritaban consignas degradantes. La canción rap que cita el tribunal dice que hay que eliminar la letra “s” de Skilling. De esa manera, convertiendo el apellido del acusado en en killing que quiere decir “matando”.

Teniendo en cuenta la publicidad negativa contra Skilling en Houston en víspera de su juicio, el Tribunal de Apelaciones dijo que “no hubiera sido imprudente” que el tribunal de primera instancia le hubiese concedido un cambio de sede. Sin embargo, el Tribunal de Apelaciones se rehusó a anular la condena, porque dijo que el juez de Houston había interrogado al jurado de una manera “adecuada y minuciosa” algo que “mitigó cualquier efecto que haya tenido los prejuicios”.

El 13 de octubre, la Corte Suprema aceptó revisar el proceso legal al cual fue sometido Skilling, y específicamente considerar si él recibió un juicio justo en Houston debido a la evidente hostilidad contra Enron y sus ejecutivos en esa ciudad.

El abogado Thomas B. Wilner, quien ha litigado decenas de casos ante la Corte Suprema de los Estados Unidos, le dijo hoy a Cubadebate que “si la Corte Suprema decide que el juicio de Skilling no debía haberse hecho en Houston, debido a la hostilidad que colmaba en el ambiente de esa ciudad, esto sentaría un precedente importante que tendría consecuencias positivas para el caso de los Cinco. Ellos pudieran pedir que la Corte Suprema reconsidere su decisión anterior, aunque necesitarían que cinco de los nueve jueces estén de acuerdo en la reconsideración,” concluyó.

Los Cinco fueron condenados en Miami, una ciudad colmada de prejuicios contra ellos y contra Cuba. Richard Pastor, el ex secretario para la seguridad nacional de la administración de Jimmy Carter, le dijo esta semana a The New York Times que un juicio contra cinco agentes cubanos en Miami es tan justo como sería un juicio contra un agente israelí en Teherán”.

¿Por qué rechazó la Corte Suprema el caso de los Cinco y ahora acepta el caso del presidente de Enron? ¿Si gana Skilling, revisarán nuevamente el caso de los Cinco? Ellos siguen presos injustamente. ¿Hasta cuando tendrán que esperar para que los tribunales hagan justicia en su caso?

Infografia: Antonio Guerrero Rodríguez, cubano prisionero en los Estados Unidos

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Una versión de la vista de resentencia de Antonio Guerrero *
Por Arleen Rodríguez Derivet

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Dicen que es pequeña la sala de la Corte de Miami donde Antonio Guerrero fue resentenciado este martes 13 de octubre. O al menos lo parecía a las diez de la mañana, cuando la llenaron los amigos del héroe poeta que pudieron asistir a la vista para acompañarlo a él y a sus familiares en el momento crucial.

Algunos venían del exterior, otros habían atravesado el país desde la costa oeste, el resto vive en la propia ciudad. Todos han invertido sus mejores energías y sus escasos recursos personales en la solidaridad con la causa durante la última década.

Estaban allí en representación de miles de personas  enlazadas por un movimiento que abarca ya los cinco continentes y que cuenta con el respaldo explícito de 10 Premios Nobel, más de 800 intelectuales prominentes y varios jefes de Estado.

Por los familiares de Antonio, tres mujeres: Mirta, su madre, Maruchi, su hermana y Maggie, su amiga. Estremecidas y estremecedoras las tres en su admirable acompañamiento al ser entrañable, que se sentaría solo a unos pies de distancia. También Roberto, hermano de René González, abogado y miembro del equipo legal cubano que representa a las familias.

Dicen que cuando el  héroe poeta atravesó la sala llevaba grilletes en los pies, pero le habían retirado las esposas. Que pasó erguido, recto, digno, sin desviar la mirada del lugar que tenía asignado. La Corte prohíbe los saludos. Así que, buscando una señal en  el pozo profundo de su mirada limpia, alguien creyó ver un leve parpadeo de cariño. Nada más.

En el comienzo, la jueza Lenard dijo que aun no había leído el texto del acuerdo de los fiscales y la defensa, así que dio un receso de 35 minutos. Después vinieron las preguntas de rutina y las precisiones técnicas, la confirmación oral del conocimiento de los términos del acuerdo y una primera señal de que no sería breve ni sencilla la jornada: la Jueza dijo que la Corte no estaba obligada a seguir la demanda del acuerdo, sino la llamada Guía de Sentencia -el reglamento federal que establece duración y tipo de castigo-.

Después habló Leonard Weinglass, el abogado de Tony. Hizo un discurso tremendo, coinciden todos. Habló del impresionante récord de su defendido: sin una sola infracción de la disciplina, ninguna, con un empleo infatigable de su talento para rehabilitar a otros reclusos y superarse a sí mismo durante los siete años confinado en la dura cárcel de Florence, donde el 30 por ciento del tiempo lo pasó en lock down (castigos colectivos a la población penal por irregularidades en la instalación con las que no estuvo relacionado) y donde tantas veces sufrió la suspensión de visitas familiares. Nunca se le vio enojado a pesar de esas condiciones y de que cumplía condena de vida, lo que implica no volver  a estar entre sus seres queridos nunca más.

Alguien anotó una frase de Weinglass: “Usted sentencia a un individuo, no a un país”, dijo en algún momento a la jueza antes de explicar cómo se llegó a una negociación con la fiscalía que de ningún modo resultó fácil. Y la urgió a que aceptara el acuerdo entre ambas partes: 240 meses (20 años) como una sentencia razonable.

Aquí vale una pausa. No puede olvidarse que ninguno de los Cinco logró encontrar justicia plena en los niveles de apelación recorridos desde que en junio del 2001 se les declaró culpables de todos los cargos.

La última decisión de un tribunal superior fue la de la Corte de Atlanta, declarando nulas las sentencias de vida de Antonio y Ramón y la de 19 años de Fernando, por considerarlas exageradas para quienes no habían obtenido ni transmitido ninguna información que afectara la Seguridad Nacional.

Ese distrito ordenó resentenciarlos bajo una nueva guía y la Corte Suprema lo ratificó. Es decir, devolvió a los tres a la Corte de Miami y a un momento similar al de junio de 2001, cuando ya habían sido declarados culpables por un tribunal que en minutos decidió el veredicto.

La diferencia esta vez eran los once años cumplidos y la certeza de que podrían conseguir una sentencia menos exagerada. Justa no. Como se sabe, desde que la Suprema cerró la puerta a la revisión del proceso, la libertad de los Cinco quedó fuera de las instancias judiciales, para depender enteramente de la exigencia universal de justicia.

Y puede afirmarse que lo conseguido este martes se debe en mucho a esa demanda moral de la Humanidad. Lo dijo a su manera y en su turno, la fiscal Katherine Heck Miller. Respondiendo a una fuerte exigencia de la Jueza para que explicara por qué antes pidieron condena de vida y 10 años para Antonio y ahora estaban de acuerdo en 20 años como sentencia razonable, la representante del gobierno reconoció el poder del “ruido mundial” que ha levantado el caso, por encima de otras consideraciones.

Aun así, la Jueza insistió  en apegarse a la Guía de Sentencia, y con ello se fue por encima del acuerdo entre las partes en un año y diez meses. Era una sentencia bajo su firma la que estaba revirtiendo.

Quizás por eso, las últimas palabras del abogado en la pequeña sala fueron para demandar un poco de humanidad en la decisión final. ¿Cuántas personas sacrificarían la mejor parte de sus vidas por el bien colectivo? preguntó y advirtió: “Estamos  hablando de cortar el corazón de la vida de un hombre que tiene dos hijos esperándole y para quien no ha sido nada fácil estar de acuerdo en la sentencia de 20 años, después de cumplir los que ha cumplido en una de las más duras cárceles. Nadie está rindiendo nada aquí. Usted no concede nada”, le precisó a la Jueza.

A la salida del tribunal, ya pasado el mediodía, Weinglass confesaba a la prensa que era la primera vez en su larga e intensa carrera en que un juez no se sumaba a los acuerdos entre las partes. Y anunció que el equipo de la defensa estará presentando un Habeas Corpus para mediados del próximo año. Hay nuevas evidencias que ameritan reabrir el caso.

Ya fuera de la Corte, los amigos enviaban sus primeros reportes al resto de las almas pendientes del resultado y de los detalles de aquellas horas en que la solidaridad pudo aquilatar el peso decisivo de su fuerza. Como dijo Gerardo Hernández hace un año, en la pelea por toda la justicia, solo ellos tienen la última palabra.

(* ) Versión construida a partir de las anotaciones comentadas de Gloria La Riva y las impresiones de Andrés Gómez, Alicia Jrapko y otros amigos presentes en la vista de sentencia. No se usaron cables de prensa y ninguna cita es textual.

 Fotos:

Mirta Rodríguez (en silla de ruedas), madre de Antonio Guerrero, sale de la Corte Federal de Miami el 13 de octubre de 2009, donde Guerrero, luego de ser sentenciado en el 2001 a cadena perpetua, recibió este martes una nueva condena de 21 años y diez meses de cárcel. Andrés Gómez, de la Brigada Antonio Maceo en Miami, empuja la silla de ruedas. EFE/GASTÓN DE CÁRDENAS

Reproducción fotográfica del dibujo del artista de la Corte Federal de Miami, Shirley Henderson este 13 de octubre de 2009, de Antonio Guerrero y su abogador defensor Leonard Weinglass. EFE/GASTÓN DE CÁRDENAS/Shirley Henderson

 

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http://www.cubadebate.cu/opinion/2009/10/14/todavia-no-se-ha-dicho-la-ultima-palabra-fotos/comment-page-1/#comment-7667

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