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Archive for 19/04/08

Aunque es un tema que ha caído por sobre peso de mentiras y tergiversaciones, el abogado Roberto Ginebra aporta en este análisis importantes datos sobre dónde está la verdadera censura a la información:

Censurada

Por Roberto Ginebra, Asesor jurídico de la Biblioteca Nacional José Martí

“Te doy una canción y hago un discurso

sobre mi derecho a hablar,

te doy una canción con mis dos manos,

con las mismas de matar”.

Silvio Rodríguez

Yoanis Sánchez ha sido “censurada” por las “hordas informáticas castristas”.

Definitivamente dictatorial. Ya vimos, y comentamos, hace unas semanas, la campaña mediática que se generó en torno a un debate estudiantil, desarrollado el pasado año en la Universidad de Ciencias Informáticas (UCI), a escasos kilómetros de la Ciudad de La Habana, donde hubo, incluso, según los reputados periodistas de los medios desinformativos internacionales que abordaron el tema, un estudiante “preso” por el régimen, mientras descansaba en su casa. Ahora es Yoanis a la que le “bloquean” su blog (¿sabrán algo de bloqueos, algo que ya no sepan los cubanos?) Lo curioso es que, mientras la BBC y otras agencias noticiosas del “mundo libre” se hacen eco de semejante patraña, la verdadera censura se cierne bajo nuestro cielo.

A pesar de ello y paradójicamente, toda crítica externa sobre Cuba (más allá de la razón o la sinrazón) se vuelve, ante la réplica, tan “totalitaria” como afirman que es el sistema del que reniega acusadora. Cuando se intenta, en buena lid, manifestar una opinión distinta a la versión “oficial” difundida en la red, más que con el descrédito, se le premia con la exclusión. ¿Será esa la versión “democrática” del Primer Mundo traspolada a la información? ¿Hay que someterse servilmente al criterio de aquellos que pretenden ser “la mayoría” —cosa indemostrable hasta el momento— o ser fieles a sí mismos, a lo que defendemos con razón y veracidad?

No es redundante ni incoherente recordar que los años de mi generación han estado plagados de promesas incumplidas, frustraciones y sueños truncos, pero si pretendemos revertir lo desandado, tenemos el deber de honrar la verdad. Lo mejor de cualquier confrontación en el campo de las ideas son las alternativas de pensamiento. Nadie, por ceguera premeditada, puede desconocer las imperfecciones que aún subsisten en Cuba y contra las cuales se combate con denuedo, a veces en el anonimato. No por falta de expresión, como se fanfarronea, sino por modestia o por no servir de “quinta columna” al adversario o por considerarlo un deber revolucionario que no merece otro mérito que la mejora socioeconómica del país. Por eso, no entiendo que nadie, ni de un lado ni de otro, venga a imponer su concepción del mundo, porque los cubanos no somos analfabetos ni ignorantes y definimos hace rato el camino a seguir. Y eso es válido para nuestros propios dogmas nacionales y el respeto que le debemos al resto de los pueblos.

El espectáculo de la censura no es nuevo. En Venezuela, hace no tanto, se desgañitaban solicitando reivindicaciones para Alejandro Sanz, quien tenía el “corazón partío” después de haber sido “censurado por el chavismo”. Al cantante se le negaba, no ya la entrada al país o “el derecho” de presentarse ante los venezolanos, sino el hospedaje en los hoteles nacionales. La calumnia, que no duró mucho ante el desmentido del gobierno y de las cadenas hoteleras radicadas en la tierra de Bolívar, sirvió como novísimo y ponzoñoso caldo de cultivo contra la Revolución Bolivariana. Artistas que duelen, por queridos, firmaron una carta de solidaridad con Sanz Alejandro, sin valorar siquiera que aquel es un país donde la oposición al gobierno de Hugo Chávez dice y hace lo que se le viene en gana desde sus medios de difusión todopoderosos. El carnaval de la prensa española, obtuso y farsesco por demás, era el triste remedo de otras verdades.

Para ilustrar la “censura” actual en Cuba se prestan demasiados ejemplos. Uno sólo, la reciente entrevista a Iroel Sánchez, presidente del Instituto Cubano del Libro (ICL), donde a ciertas preguntas sobre escritores “censurados” respondió, con nombres y apellidos:

Edmundo García (periodista): Un escritor que tiene una obra de calidad, que vive en Cuba, que participa en Cuba, no es publicado en Cuba, Pedro Juan Gutiérrez.

Iroel Sánchez: Sí es publicado en Cuba, tiene varios libros en Unión, como tres, y en Letras Cubanas tiene una novela que se llama “Animal Tropical”, creo que en Unión tiene como tres libros más recientes…

Dijo más:

EG: ¿Cuál es la posición de Cuba respecto a Guillermo Cabrera Infante, a la publicación de su obra?

IS: Se han hecho varios intentos por publicar su obra.

EG: ¿Y qué pasa?

IS: Primero él y después su viuda han mantenido la misma posición.

EG: Explíquese un poquito más, Iroel. ¿Han hablado con Miriam?

IS: Yo no creo que recientemente se haya hablado con Miriam. Pero se han hecho solicitudes de inclusión en antologías.

EG: ¿A Guillermo personalmente en vida?

IS: Sí, sí.

EG: ¿Y qué pasó?

IS: Se negó y en público además.

EG: ¿Es cierto que hay una edición de antologías de cuentos donde Guillermo se niega, y se pone su nombre, pero al negarse se dejan las páginas en blanco?

IS: Alberto Garrandés preparó esa antología.

EG: ¿Y allí están las páginas en blanco?

IS: Yo no recuerdo la cantidad de páginas en blanco pero tiene una nota que lo explica, pero igual pasa con los herederos de Reinaldo Arenas, por ejemplo, para hablar de autores que han sido de posiciones muy de enfrentamiento a la revolución (…)

EG: Eso lo sabemos. (…) con respecto a Reinaldo Arenas, ¿se le ha publicado o hay intención de publicarlo?

IS: No hemos podido. Daniel García, el director de Letras Cubanas estuvo en New York, se reunió con parte del comité de los herederos para solicitar derechos para publicar en Cuba y también se lo negaron.

EG: ¿Los padres de Reinaldo, la madre, vive en Cuba?

IS: Vive aquí.

EG: ¿Y ella no tiene potestad sobre la obra?

IS: No, hay un comité de herederos. Es algo un poco complicado.

EG: La posición por ejemplo, con relación a figuras como Lidia Cabrera, Enrique Labrador Ruiz, Levi Marrero, otras figuras que están allí, Jorge Mañach.

IS: Sí, Mañach ha sido muy publicado, mucho en los últimos años; acaba de salir un libro de Enrique Labrador Ruiz; Lidia Cabrera está también bastante publicada. Son personas que forman parte del patrimonio cultural de la nación.

EG: ¿Los reconocen ustedes como parte del patrimonio?

IS: Por ejemplo Labrador Ruiz está como parte de la Biblioteca de Literatura Cubana, que es por decirlo de algún modo, la colección que se refiere a los clásicos, no hay ninguna cosa extraordinaria en eso, eso funciona de modo natural. Es lamentable que no sea al revés, o sea que fuera de Cuba, te hablaba de los temas de las editoriales, de los temas propios de la circulación… nosotros tuvimos un libro como La ciudad de las columnas, de Alejo Carpentier, que es un libro de arquitectura de La Habana, tú me preguntabas ¿pero tiene algún mensaje secreto, un mensaje de Osama Bin Laden? Pues una editorial norteamericana tuvo que cancelar ese proyecto para el centenario de Alejo que fue hace unos pocos años y lo tuvo que cancelar porque no obtuvo permiso del Departamento del Tesoro.

Por supuesto, que los escritores cubanos residentes en la Isla sean prácticamente ignorados por la maquinaria editorial capitalista, no es noticia. ¿Por qué? Y si la “oposición” bien financiada no puede publicar dentro del país es culpa de “la censura de Castro”. Cuba no puede escoger, con el derecho legítimo que le asiste, qué edita o a quién, atendiendo a su valor artístico, informativo, cultural e incluso político, porque nadie va defender nuestro proyecto social por nosotros. Tiene que someterse a los dictados de las grandes editoriales que acaparan todos los circuitos del mercado. ¿Por qué? Si el acceso a Internet es limitado, es culpa de la “censura de Castro” o del “monopolio informativo de la tiranía”. Tal cacareo resulta insostenible a la luz de la diversidad cultural y el respeto a los criterios artísticos que campea en la Cuba de hoy.

Creo que el meollo de toda fundamentación nos llega en las emblemáticas Palabras a los Intelectuales que pronunciara Fidel Castro en 1961, que fueron el punto de partida de la política cultural revolucionaria, (y cuyo reduccionismo a la frase “¿Cuáles son los derechos de los escritores y artistas revolucionarios o no revolucionarios? Dentro de la Revolución todo; contra la Revolución ningún derecho…” provocara el doloroso decenio negro de la década de los setenta) donde se analizan con perspicacia y vehemencia los entresijos de esta cuestión. Y es revelador cuando se afirma: “Permítanme decirles en primer lugar que la Revolución defiende la libertad; que la Revolución ha traído al país una suma muy grande de libertades; que la Revolución no puede ser por esencia enemiga de las libertades; que si la preocupación de algunos es que la Revolución vaya a asfixiar su espíritu creador, esa preocupación es innecesaria, esa preocupación no tiene razón de ser”.

Desde este enfoque, que puede parecer simple retórica a la luz de lo sucedido en otras etapas históricas, debe valorarse cualquier relación entre los dirigentes del proceso revolucionario y los creadores, los artistas, los periodistas, los intelectuales. En la raíz de todos los errores ha estado siempre la incomprensión, el desconocimiento, de una parte o de la otra, pero cualquier pugna interna, desde la intolerancia o el oscurantismo; desde el abuso de poder o el desacato; desde lo subversivo o lo crítico, era, y es, atizada por la cizaña del enemigo. La táctica es vieja, ya no sorprende.

La equívoca “parametración” pretende calcarse en estos tiempos como manida estratagema imperial, aplicándola incluso al ciudadano común, como Yoanis Sánchez, que busca medios alternativos para expresarse, después de “casi cincuenta años de absolutismo”. No sólo se ensaya en Cuba, dentro de los entretelones seudo culturales, o en los cobertizos del periodismo mediatizado, sino que se exporta envuelta en celofán a nuestros hermanos bolivarianos, como el Caso Sanz.

Las deficiencias informativas que tienen los cubanos, porque las tienen en efecto, no son comparables con las del “mundo libre”, donde la manipulación ideológica hace demasiado tiempo dejó de ser solapada, para convertirse en estúpida. Aún así, en la Isla se trabaja por incrementar el espíritu crítico, en la prensa, en los foros intelectuales y en todas las áreas sensibles a la población. Lo que no dicen los amaños mediáticos del “mundo libre” es que, por ejemplo, un muro de silencio debe romperse a diario para defender la causa de los cinco cubanos que verdaderamente luchaban contra el terrorismo. Otro muro de silencio se demuele en la pelea frontal por la alternativa social en América Latina: esa batalla donde, desde la ideas, se lucha porque todas las personas tengan un empleo razonablemente remunerador; vivienda con calidad constructiva; agua potable; comida saludable y sin escasez; acceso masivo a una educación, atención médica y cultura gratuita ilimitada; recreación pacífica; ahorro y reciclaje de recursos para evitar el consumismo y el deterioro ambiental, disposición racional de recursos naturales y preservación de la naturaleza, etc. Pero sobretodo porque sean mejores en sus valores, en su ética, en su moralidad, en sus creencias, en sus ideales humanos. Ese, y no otro, es el noble sueño que se ha defendido en Cuba, llámese como se llame, con toda la carga de imperfección humana que a lo largo de estos años no hemos sabido prever y aún tratamos de enmendar. Por él se lucha.

El imperialismo nos aplica estándares económicos, tecnológicos y culturales cada vez más similares y a veces imposibles de equiparar entre diferentes naciones; la globalización borra valores decantados, favorece el desarraigo y fortifica la dependencia de los pobres a los poderosos. De la misma forma que no podemos imponer nuestros criterios, nuestras luchas, nuestras decepciones, nuestras necesidades, no podemos, bajo la excusa de una libertad aparente que cada día es menor, alinearnos con el poder totalitario e irracional que nos tiende un cerco que va, poco a poco, estrechándose más. Nuestros problemas, los de la humanidad, son culpa de una especie humana (no de la Especie Humana) que prolifera como mala hierba, a la cual debemos, de una buena vez, extirpar como un tumor maligno con el bisturí de la integridad moral.

Yoanis Sánchez no ha sido censurada en Cuba. Por ingenuidad, por afán de protagonismo, por torpeza, por oportunismo, por doblez, o quién sabe por qué, ha servido de punta de lanza en el rejuego propagandístico de la verdadera censura, esa que desconoce la disposición de los cubanos y las cubanas de ser dueños de sí mismos, en el borde de todo.

Y esa decisión soberana, compañeros, no está censurada por los pueblos que defienden las utopías.

*Asesor jurídico de la Biblioteca Nacional José Martí

Tomado del Número 209 del Boletín Librínsula, de esa Institución

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Es descorazonadamente triste -y a la vez provoca el despertar de fuertes sentimientos de rabia- contemplar cómo, sin excepción hasta este momento, todos nuestros gobernantes desde siempre han ido convirtiendo a nuestros más desvalidos compatriotas en meros mendigos de lo que por derecho les pertenece, en una actitud mesiánica enfermiza, que parece pretender que este pueblo los mire como su salvador y no como a su incondicional obligado servidor, a tal punto de exigirles lealtad y obediencia al seguimiento de sus lineamientos cuando debiera ser todo lo contrario, puesto que el gobernante es empleado del pueblo y obligado servidor a satisfacer sus necesidades y garantizar su futuro gracias a las riquezas que su patria posee y genera; de las que este pueblo es su legitimo dueño y le asiste todo el derecho de disponer de ellas a su conveniencia; pero paradójicamente mendiga lo que le pertenece gracias a la indolencia e irrespeto hacia él por parte de sus mandatarios.

Sólo es necesario ilustrar este planteamiento con los constantes clamores de diferentes comunidades y personas reclamando solución a sus carencias y problemas sociales en términos de solicitud de ayuda, en vez de hacerlo como exigencias legítimas al cumplimientos de sus funciones obligadas a los mandatarios supuestamente representando sus intereses y que llegan al colmo de exigirles condiciones a la comunidad, tal como la necesidad de organización de éstas para justificar la necesaria “ayuda”, cuando esto no es requisito necesario ni obligatorio para el ejercicio de sus funciones para con el pueblo, sino una mera excusa para justificar su ineficiencia e indolencia.

Socialismo significa humildad; es anteponer las necesidades de otros antes que las nuestras; es de manera abnegada practicar la disposición de solucionar los problemas a aquellos que lo necesitan en todo lo que sea posible; es no exigir lealtad al pueblo sino ser fieles a sus designios; es no esperar obediencia sino ser obediente a tus posibilidades de servir al pueblo; es enseñar a conquistar su liberación como ser humano; es enseñar dónde están los obstáculos que lo impiden, al igual que dónde y cómo satisfacer sus necesidades, tanto como a garantizarla al futuro; es tanto enseñarlos a identificar al yugo que los somete y al opresor que se los pone como a no pedir ayuda sino a exigirles a los líderes que elijen tanto como a si mismos… son tantas cosas que coadyuvan para que el pueblo sea el amo y señor de su destino, que siempre han contrastado con la actitud de gobernantes que anuncian con mucha parafernalia ser los indicados para satisfacer esos designios, pero ven al pueblo como seres dignos de ser ayudados y no dignos de ser servidos.

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Cultura

El libro será publicado próximamente
Collon y “Los 7 pecados de Hugo Chávez”

Lo que sucede en Venezuela es muy importante para América Latina, Medio Oriente y para los demás países en general, afirmó el periodista belga Michel Collon, al hablar sobre su nuevo libro

Caracas, 17 de abril de 2008 / “Desde el punto de vista del imperio, Chávez cambia las reglas: hay acceso a la salud, a la educación, el dinero del petróleo no se va más a las multinacionales, sino a los programas sociales, la democracia es participativa, mucho mejor que la representativa que se ejerce en Europa”, destacó el periodista e investigador belga Michel Collon, al hablar sobre su libro “Los 7 pecados de Hugo Chávez”, que próximamente será publicado.

Durante el programa En Confianza, que transmite Venezolana de Televisión, Collon destacó que Venezuela vive actualmente un momento trascendental desde todo punto de vista. Citó la democracia participativa, totalmente distinta al bipartidismo que se vive en Europa, donde, a su juicio, no hay líderes que impulsen los verdaderos cambios.

“El triunfo de Berlusconi, por ejemplo, es catastrófico, pues es un aliado de Bush y de la guerra, pero el problema no es sólo Berlusconi, sino que la izquierda ha desilusionado a la población y ha perdido credibilidad, debido a que aplican la misma política neoliberal”, afirmó el periodista belga.

Ojo crítico para la prensa

Collon, quien no sólo es periodista, sino también un principal crítico de la prensa, tomó como ejemplo el titular del diario El Nacional, de este jueves,  que dice: “Policía Nacional invade atribuciones de la GN”. “El uso de la palabra invade tiene el propósito de satanizar”, advirtió.

Igualmente citó el titular del diario El País de España que dice: “Chávez prohíbe Los Simpson”, cuando en realidad “es que se está pidiendo que cambie su horario”, aseveró.

“Es una campaña permanente de satanización para que la gente acepte cuando Bush quiera atacar a Venezuela porque Chávez es peligroso”, alertó el periodista internacional.

A su juicio, hay la necesidad de implementar en las escuelas la educación sobre cómo ver los medios, tanto de la prensa escrita como la audiovisual. “Una palabra, una imagen puede tergiversar totalmente una realidad”.

Es de resaltar que Michele Collon tiene una página web en francés y muy pronto también estará en español. Las personas interesadas pueden visitar: http://www.michelcollon.info/

Shar/VTV

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Miami.- ¿Quiénes de todos nosotros que estábamos vivos aquel 17 de abril, hace hoy 47 años, pudiéramos habernos imaginado todas las vicisitudes, sacrificios, decepciones, entereza, idealismo y patriotismo –el heroísmo- a través de medio siglo que han hecho posible el indiscutible triunfo de la Revolución de los cubanos?

¿Quiénes de todos nosotros, vivos hace 47 años, quienes fuimos testigos días después de la fulminante derrota de la invasión norteamericana de Cuba por Playa Girón, comenzada precisamente aquel 17 de abril, utilizando a cubanos incapaces de comprender las justas ansias de justicia social e independencia de ese glorioso pueblo, pudiéramos haber imaginado entonces que aquella invasión apenas sería la primera gran batalla de una satánica guerra que ya lleva en pie más de medio siglo de duración mantenida por la más grande Potencia militar de la historia en contra de ese glorioso pueblo que apenas hoy cuenta con un poco más de once millones de personas?

¿Quiénes de todos nosotros, vivos hace 47 años, pudiéramos habernos imaginado entonces que hoy los dirigentes de esa odiosa contrarrevolución, derrotada mil veces en todos los terrenos por el pueblo revolucionario, y que existe sólo de manera virtual –como fantoches– debido al apoyo incondicional de esa Gran Potencia en su sádico empeño por destruir la voluntad soberana de ese glorioso pueblo, esté utilizando hoy, este abril 47 años después, sin vergüenza alguna, el mismo gastado lenguaje de siempre, enteramente pútrido por falaz y entreguista?

¿Quiénes de nosotros aquél 17 de abril de 1961 nos pudimos haber imaginado que esa Gran Potencia iba a utilizar contra ese glorioso pueblo, a través de medio siglo: la constante amenaza de la guerra, inclusive el uso de sus armas nucleares, como ocurriría en octubre de 1962; la política genocida de Bloqueo que aún mantiene hoy como objetivo para lograr que ese glorioso pueblo rinda su independencia y sus libertades a través del hambre, las enfermedades y la escasez de fundamentales necesidades; el terrorismo directo o a través de otros –sus verdugos de la extrema derecha cubano americana en Miami– que causaría tantos miles de muertos y deshabilitados; y utilizando la constante amenaza a la seguridad de todo un pueblo que en tiempos recientes todos también en este país dolorosamente hemos llegado a comprender, en carne propia, lo que se significa?

¿Por qué desde siempre, aún antes de aquel 17 de abril, hace hoy 47 años, esa Gran Potencia ha concebido contra ese glorioso pueblo esas y tantas otras políticas fundamentadas en el odio y nunca en la posibilidad real de poder llegar a un acuerdo mutuo basado en el respeto irrestricto a los derechos soberanos de cada uno de estos dos pueblos a decidir de manera justa su presente y su futuro?

Mucho, mucho más de lo que millones de cubanos soñaron un día poder lograr en su país, entonces, hace 47 años hoy, 17 abril, se ha logrado. Aunque, lo que aun no se ha logrado es todo lo que a través de este medio siglo se ha aprendido que puede ser logrado en una sociedad como la cubana intrínsicamente comprometida con la justicia social, la equidad y la solidaridad humana.

¡Pero cuanto se ha logrado!

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Memorias de un combatiente de Playa Girón: “Puedes estar desnudo, pero lo único que importa es vencer” Por Reinaldo Cedeño Pineda

El 19 de abril de 1961, la prensa cubana reflejaba en un cintillo de página a página:

¡Aplastada la invasión!

Se había frustrado la intención de derrotar por las armas a la naciente Revolución cubana.

Los mercenarios de origen cubano, financiados desde Estados Unidos, no pudieron tomar una cabeza de playa en bahía de Cochinos. Las arenas de Playa Larga y Playa Girón (Matanzas, Occidente cubano) recibieron la sangre generosa de un

Como escribiera el poeta Nicolás Guillén en su romance “Abril sus flores abría”:

“Pagados están en dólares / y en inglés órdenes tienen / de que en Cuba ni un ensueño / ni una flor ni un árbol quede… / pero el pueblo los achica / los achica y los envuelve”.

Roberto Suárez de la Torre fue parte de ese pueblo. Y en su memoria andan frescas aquellas terribles y heroicas jornadas del 17 al 19 de abril de 1961. No importa que hayan pasado ya 47 años… Ahora, casi octogenario y padre de una numerosa familia, vive en Boniato, poblado de las afueras de Santiago de Cuba… y la guerra le ha dejado huellas muy profundas…

El bautismo de rebeldía, le llegó por vía de sus abuelos que habían combatido en la manigua contra España. En 1958, se incorporó al Ejército Rebelde, arrebatando armas a fuerzas de la tiranía batistiana, en acciones temerarias.

Al joven campesino, el ataque de Girón lo sorprende en la base militar de Managua, a donde había sido reclutado ante la sospecha de un ataque inminente. De allí, fueron movilizados y se dirigieron al central Australia.

“Llegamos muy temprano. Cerca de Playa Girón, Fidel estaba con la boina de medio lado, y preguntó si la Columna Dos había llegado:

− ¡Sí, somos nosotros!, respondimos.

“Dio las órdenes, y cuando nos despedimos, por un terraplén, empezó la cosa…

“Sobre la cama de un camión, veía caer las balas, era una lluvia… yo todavía me pregunto como estoy vivo. Vi caer un compañero a mi lado, vi muchos heridos…

“El teniente Pineda me ordena que me aparte del carro, porque podía explotar. Entonces tomo una “cuatro bocas” de un compañero herido y empiezo a tirar al avión. No sé si fui yo el que le di… pero se fue echando humo.

“Por la noche me vuelvo a encontrar con Fidel, quien nos advierte: “Hay que tener cuidado que el terreno está minado y no se les puede escapar un tiro…”, porque en ese momento, la compañía de morteros no sabía todavía nuestra posición”.

“Al otro día, vuelvo a ver a Fidel de pasada. Lo veo parado, y le digo que se cuide, que lo pueden matar, pero él me responde:

“No… ¡qué va!… todavía son unos tiritos nada más…”

“Me pusieron al frente de una escuadra porque tenía experiencia militar, y en una de esas, me vi avanzando solo, ya oscureciendo…

“Me encañonaron los mercenarios; pero yo avanzaba con el ” tiro en el directo”, y reaccioné inmediatamente, matando a dos.

“A otro mercenario, lo herí en el brazo, y me pedía: ¡no me mates, no me mates!.

“Yo me hallaba perdido en aquel lugar… hasta que reconozco un manantial por donde había pasado, me encuentro con mi gente, y lo entrego para que lo curen”.

−¿Y el momento de la victoria?

“¡Figúrate!, estábamos allí en medio de la batalla y aquello corría de boca en boca.

“Desde que empezamos a ver los presos, los que se rendían… ya sabíamos que la victoria era nuestra. Regresamos comentando unos con otros, con gran alegría; pero también tristes, por aquellos que ya no nos acompañaban”.

−¿Miedo?

“Mira, lo que yo siento es como una emoción, una emoción muy grande… En el combate, yo gritaba: ¡echen pa’lante, echen pa’lante, c…!.

“Esa gente no vino a jugar, vino armada, armada de verdad, traían cintas de ametralladora, traían de todo… Y había que detenerlos de cualquier manera, si no ¿qué seríamos ahora?…”

“En la guerra no se puede andar con miedo. Mi abuelo me decía que puedes pasar hambre, puedes estar desnudo, pasar cualquier sacrificio… lo único que importa es resistir, es vencer…

“Los cubanos sabemos muy bien lo que es eso, porque el enemigo, ¡nunca descansa!”.

http://laislaylaespina.blogspot.com/2008/04/memorias-de-un-combatiente-de-playa.html

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