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Archive for 15/04/08

Una red para el combate mediático capaz de activarse desde varios países
Una de las urgencias tratadas en el Encuentro Armados de Ideas, Intelectuales y Artistas por la Paz y la Soberanía de América Latina, en Caracas, Venezuela

Juan Antonio Borrego
Foto Calixto N. Llanes

La necesidad de que los foros generen


El encuentro sesionó en la sala principal del
Hotel ALBA Caracas.

acciones específicas, que trasciendan declaraciones y discursos y contribuyan a forjar soluciones en defensa de nuestros pueblos, fue demanda recurrente del Encuentro Armados de Ideas, Intelectuales y Artistas por la Paz y la Soberanía de América Latina, que concluyó este domingo en Caracas.

El propósito, bautizado como “síndrome de la angustia por lo concreto” y expuesto por varios de los participantes, giró en torno a la urgencia de transmitir con eficacia nuestros contenidos, crear un observatorio de medios que funcione sistemáticamente y enrumbar una red para el combate mediático capaz de activarse desde varios países, entre otras sugerencias.

En tal sentido el ministro cubano de Cultura, Abel Prieto Jiménez, destacó la importancia de saber qué hacer con nuestras verdades y llamó a trabajar de manera coordinada para enfrentar lo que denominó como “maquinaria extremadamente peligrosa”.

En declaraciones a la prensa cubana que dio cobertura al encuentro, Abel estimó que resulta útil y oportuno levantar una barrera moral frente a las corrientes fascistas y la oleada de frivolidad y banalidad sostenida hoy día por el mercado.

Pedro Monzón Barata, también delegado por Cuba al encuentro, al intervenir en la jornada de este domingo, ilustró cómo la modesta experiencia de la Isla en el giro, aún signada por innegables carencias materiales, ha rendido frutos innegables, entre los cuales mencionó la explotación de las nuevas tecnologías en función del combate de las ideas.

El evento, a cuya sesión de apertura asistió el presidente venezolano Hugo Chávez, se desarrolló en el contexto de la llamada Semana del Bravo Pueblo, dedicada a recordar los sucesos de abril del 2002, y reunió a más de un centenar de personalidades de 15 países de América y Europa.

(Fuente: Granma)

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Recientemente insertamos en la página Bella Ciao el artículo “La supuesta liberalización de Cuba”, Por Pascual Serrano. Hoy, al revisar nuevamente aquella página, encontramos –entre otros que no vale la pena analizar- este comentario de Ernesto Montero Acuña*

11 de abril de 2008 – 19h28
Por: Ernesto Montero Acuña – 192.***.11.**

Estimado Pascual: Muy buen artículo que, según mi percepción, sólo merecería algunas acotaciones no esenciales y, a mi juicio, debidas a los límites lógicos de tu exposición periodística. Pero, por mi cuenta, asumo una respuesta a las acotaciones que les hacen a ti y al socialismo cubano algunos lectores:

Verdad de Perogrullo: el mercado es el mercado y está dominado por sus leyes tanto en el socialismo —en el cual también existe— como en el capitalismo, que lo desarrolló hasta sus niveles actuales. No es razonable decir que el mercado socialista está dominado por el estado. Lo correcto es saber apreciar que, en el socialismo, se basa en reglas dirigidas a beneficiar a las mayorías y no sólo a quienes disponen de “un puñado de dólares más”, o de pesos, obtenidos, aún en el socialismo, a costa de otros que también integran el estado, pero que no los alcanzaron por no incurrir en actos ilegales o éticamente repudiables, como ocurrió en muchos de aquellos otros casos, si se exceptúa el de las remesas, que merece un análisis distinto.

Asimismo, nadie ha dicho que en el socialismo —ni en ningún sistema social conocido o en perspectiva— deje de haber diferencias entre los seres humanos, sino que la distribución será con arreglo al aporte, aproximado y distinto, de cada quien al producto social; y, en el comunismo, según las necesidades de cada cual, lo que es posible, aunque ahora parezca una utopía. El ofrecer a precios más elevados ciertos productos, en el socialismo cubano de hoy, es una forma de obtener, para redistribuir socialmente, los ingresos que cada quien haya recibido, a veces, como ya expuse, de manera no totalmente legítima o por vías familiares.

Lo que el estado obtiene así es para invertir en beneficio de quienes no han tenido acceso a esos ingresos, bien por no estar dentro de sus posibilidades o por no disponer de esas capacidades, algo que no los excluye de recibir la atención social que requieren y merecen, dentro de las posibilidades institucionales y económicas de un país como Cuba. La diferencia esencial consiste, en resumen, en que lo obtenido por esa vía no estará dirigido a engrosar el bolsillo o la cuenta bancaria de ningún ente privado, sino destinado a satisfacer, como he explicado, necesidades sociales.

En cuanto a la diferencia de posibilidades en acceder a determinados recursos sociales, en Cuba, se debe a que el socialismo, por su esencia y condicionamientos históricos, no es ni puede ser igualitarista. Es lógico que Fidel Castro tenga más posibilidades de disponer de un texto necesario para sus análisis que otro cuyas obligaciones no reclaman esos libros o bienes, sino otros. Es verdaderamente tonto suponer que todo el mundo, en el mundo, tiene acceso a todo. O que podría lograrse. Con esto no quiero decir que el socialismo cubano es perfecto, sino que se desarrolla dentro de sus posibilidades y con la perfectibilidad al alcance de sus ciudadanos, incluidos los que disienten legalmente y, muchas veces, al servicio de una potencia extranjera. Viajar a Egipto es un deseo justo, siempre que ello se haga con medios propios, obtenidos legítimamente y cumpliendo las disposiciones migratorias y de otro tipo existentes para hacerlo. Estas son las llamadas “prohibiciones” que se analizan y eliminan en Cuba, en la medida en que realmente existan. Pero sin olvidar que el objetivo esencial es alcanzar el mayor bien social posible para todos, sin excluir a las menorías, siempre que sea posible. La verdad absolutamente cierta es la imposibilidad de que los casi 12 millones de cubanos podamos viajar a Egipto, o disponer de un automóvil, o de absolutamente todos los medios de la vida moderna, o de todas las capacidades hoteleras, o, en fin, de todos los bienes de consumo que tampoco están al alcance de todos en las sociedades económicamente más desarrollada, donde las carencias sociales son mayores que en Cuba en los campos de la educación, la cultura, la salud, el deporte y en la libertad de vivir libres, aunque algunos aún no lo crean.

El Estado cubano quisiéramos —porque el Estado somos todos— que se cumpliera la imposibilidad de que todos pudiéramos viajar físicamente al maravilloso Egipto, pero la imposibilidad es obvia. Sin embargo, nadie ni nada nos impide lograrlo mediante la educación y la cultura de que tanto carecen tantos en este mundo tan mal compartido.

*Especialista de Prensa Latina en temas globales y de integración latinoamericana.


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¿De dónde vienen esas fuerzas y a dónde van esas fuerzas?
Vienen del pueblo y van hacia el pueblo”. Fidel Castro.
Discurso del 1 de Mayo de 1961


A 47 años de la batalla de Girón, la frase está más vigente que nunca luego de innumerables pruebas que ha tenido que sortear la revolución socialista de Cuba. La pronunció el Comandante pocos días después de la invasión mercenaria por la Bahía de Cochinos, producida entre el amanecer del 17 de abril y las 6 de la tarde del 19, con setenta horas consecutivas de combate, donde el ejército revolucionario infligió la primera derrota militar a los EEUU en Nuestra América.

La invasión fue el hecho más lamentable que sucediera ese año nefasto en las relaciones con el imperio, luego que éste las rompiera y retirara su embajada el 3 de enero, realizara varios atentados terroristas con víctimas fatales, y Kennedy propusiera la Alianza para el Progreso, y los Cuerpos de Paz.

Cuba había iniciado en enero la campaña nacional de alfabetización que terminó, a pesar de los hostigamientos que siguieran sucediendo, el 22 de diciembre, con la declaración de Cuba, territorio libre de analfabetismo, cuando Fidel dijera al pueblo: “¡Qué vergüenza para el imperialismo que trató de ahogar en sangre esta noble cruzada de nuestro pueblo! ¡Qué vergüenza para el imperialismo que en medio de la cruzada nos atacó!” ¡Y qué disgusto para el imperio que el 16 de abril, en pleno acoso, el Comandante en Jefe declarara el carácter socialista de la Revolución!

El pueblo cubano se ha visto sometido, como pocos en la historia, a los deseos anexionistas, primero de España y luego de EEUU que, en este caso, comenzaron 200 años antes del triunfo del 59, con las apetencias manifiestas de los políticos Benjamín Franklin, John Adams, Thomas Jefferson. Para defender su derecho a la libre determinación, a la libertad y a su existencia como nación, se vio obligado a destinar recursos materiales y la vida de sus mejores hijos.

El principio humanista martiano tiene que ver con el carácter que impusiera Fidel a los principios de la revolución, y coincide con los del hombre nuevo que nos legara el Che.

Cuando Ramonet le pregunta al Comandante, en “Cien horas con Fidel”, sobre el trato a los prisioneros, recibe esta respuesta: “Ni un golpe, porque éste fue siempre nuestro principio […] Eso también puede ayudar a demostrar por qué la conciencia es más importante que cualquier disciplina. No puede haber disciplina sin conciencia.”

Esa conciencia, llevada a la más alta expresión, fue la que llevó al Che a estar presente en Girón, al día siguiente de haber tenido que someterse a una operación de urgencia en su rostro para extraer la bala que le entrara por la mejilla y saliera por detrás de la oreja, según Aleida March, en el libro “Evocación”.

La alfabetización ya había comenzado en la Sierra y, en la fortaleza de la Cabaña, al triunfo del Ejército Rebelde, una de las primeras medidas del Che fue abrir escuelas que sacaran a la tropa analfabeta de su atraso, y crear una revista cultural, “Cabaña Libre”, aun en medio del fragor de la organización de la nueva república y de la tenaz contrarrevolución de la oligarquía.

Hoy superan los 3 millones las personas alfabetizadas, en 27 países, gracias al internacionalismo cubano con el método Yo sí puedo, y el “ejército de batas blancas” atiende a 70.millones de personas.

La batalla de ideas impulsada por el Comandante de la Revolución Fidel Castro,
está presente en todos los frentes, aun en las cárceles del imperio donde los cinco cubanos permanecen injustamente desde hace casi 10 años, debido a su accionar antiterrorista al monitorear las acciones de la mafia de Miami, avaladas por el gobierno yanki, y protegieran a su pueblo de futuras agresiones en salvaguardia de la vida, habiendo salvado casi dos centenas de ellas antes de ser descubiertos.

Los Cinco, fieles exponentes de la batalla de ideas, aun en las difíciles condiciones de presos en cárceles de máxima seguridad, utilizan los momentos libres que les deja el trabajo diario para alfabetizar a otros presos.

Cuba va…, a pesar del bloqueo, y sigue a la vanguardia de la revolución mundial, a 47 años de la heroica gesta de Girón porque, como dice la canción “Cuba representa a todos los pueblos en su dignidad”.

*activista en la solidaridad con Cuba

martasperoni@yahoo.com.ar
http://www.amigosdecuba.com.ar/5patriotas

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Montevideo, (Alai-amlatina)

En las últimas semanas hemos podido ver cómo los grandes medios y los gobiernos conservadores del mundo han lanzado una campaña contra los Juegos Olímpicos a raíz de la represión del gobierono de China en Tíbet. En este tiempo hemos visto también cómo las izquierdas latinoamericanas y los medios progresistas han criticado con energía al gobierno de Alvaro Uribe por la acción militar de Colombia contra un campamento de las FARC en suelo ecuatoriano.

En los últimos días la población de Haití salió a las calles para protestar contra el escandaloso aumento de los precios de los alimentos, que se triplicó desde noviembre, y contra la presencia de las tropas de la Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización de Haití (MINUSTAH). La represión ordenada por los mandos de la misión provocó hasta ahora cinco muertos y decenas de heridos. Sin embargo, los que se rasgan las vestiduras por la represión en Tíbet y buena parte de quienes critican con entera razón al gobierno de Uribe, mantienen silencio ante los crímenes en Haití.

El doble rasero de las derechas del mundo no es ninguna novedad ni puede sorprender. Más aún, esa doble moral forma parte de la cultura de las derechas. Duele, sin embargo, que las izquierdas no tengan el valor de ser consecuentes cuando la represión la llevan adelante tropas de países gobernados por partidos de izquierda. En efecto, el grueso de las tropas de la MINUSTAH proviene de países como Brasil (1.211 efectivos) que además comanda la misión, Uruguay (1.147), Argentina (562) y Chile (502). Todos estos países están gobernados por personas que se dicen de izquierda o progresistas.

Esta presencia militar “progresista” contrasta con las brigadas de salud que Cuba mantiene en la isla. Comparado con los cuatro países del Cono Sur que mantienen soldados a Haití, Cuba es un país pobre que sin embargo ha mostrado que la ayuda humanitaria puede hacerse a favor de los pueblos sin recurrir a la violencia. Según el presidente René Preval, los 400 médicos cubanos que están en Cuba desde hace más de cinco años “han atendido 8 millones de casos, más de 100 mil operaciones quirúrgicas, de ellas 50 mil de alto riesgo”. Y destaca además la cooperación en agricultura, pesca y acuicultura y el apoyo de ingenieros cubanos en la única planta haitiana que produce azúcar. Cuba recibió 600 becarios haitianos que estudian en la universidad de Santiago de Cuba.

Los médicos cubanos están dispersos en todo el país, incluso en las regiones más remotas. En contraste, Haití tiene sólo dos mil médicos que en un 90% residen en la capital, Puerto Príncipe. En las zonas atendidas por médicos cubanos la mortalidad infantil cayó de 80 a 28 mil nacidos vivos y se estima que más de 100 mil vidas fueron salvadas por la ayuda cubana. Según Preval, “el tipo de ayuda que necesitamos es como la de Cuba” al punto que asegura que para los haitianos “después de Dios están los médicos cubanos”.

¿Porqué Cuba puede enviar ayuda que salva vidas y Brasil y Uruguay, cuyos presidentes se dicen de izquierda, envían balas y muerte? La respuesta está a la vista: Cuba es un país solidario que combate el capitalismo mientras los países del Cono Sur alientan las mismas políticas que están hambreando a los haitianos, entre ellas la expansión de los agrocombustibles a costa de la soberanía alimenticia. Como señala un comunicado de Serpaj América Latina, “Haití producía hace 20 años el 95% del arroz que consumía; hoy importa a Estados Unidos el 80% de ese producto”.

Hasta el presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, admitió la relación entre el aumento del precio de los alimentos y la producción de agrocombustibles. Ya lo había advertido Fidel Castro en 2007, luego de la visita de George W. Bush a Brasil cuando acordó con el presidente Lula la expansión de los combustibles en base a caña de azúcar y maíz.

Didier Dominque, dirigente de la asociación de sindicatos Batay Ouvriye, señala: “Haití está siendo destruido por intención explícita de quienes construyen paulatinamente un bolsón de mano de obra barata para sus propósitos capitalistas. El estado de severa destrucción social habilita el argumento de la ayuda de la comunidad internacional desde parámetros hegemónicos que solapan un proyecto de explotación como son las zonas francas y su conjunto de maquiladoras”. Las izquierdas que gobiernan en Sudamérica forman parte de ese proyecto hegemónico del capital.

Duele y lastima comprobar tanto silencio cómplice. Alegra el espíritu la iniciativa del sociólogo peruano Aníbal Quijano (1) y de la economista mexicana Ana Esther Ceceña de promover un manifiesto para reclamar la salida de la mal llamada misión de paz de Haití y una investigación independiente de los asesinatos cometidos por la MINSUTAH que garantice castigo a los responsables. Pero el castigo político que merecen nuestros gobernantes sólo podrá venir de la presión de los movimientos sociales, para forzarlos a torcer el rumbo neoliberal y romper de una vez con las políticas funcionales al imperio.

(*)Raúl Zibechi, periodista uruguayo, es docente e investigador en la Multiversidad Franciscana de América Latina,y asesor de varios grupos sociales.

http://www.aporrea.org/internacionales/a55003.html

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Montevideo, (Alai-amlatina)

En las últimas semanas hemos podido ver cómo los grandes medios y los gobiernos conservadores del mundo han lanzado una campaña contra los Juegos Olímpicos a raíz de la represión del gobierono de China en Tíbet. En este tiempo hemos visto también cómo las izquierdas latinoamericanas y los medios progresistas han criticado con energía al gobierno de Alvaro Uribe por la acción militar de Colombia contra un campamento de las FARC en suelo ecuatoriano.

En los últimos días la población de Haití salió a las calles para protestar contra el escandaloso aumento de los precios de los alimentos, que se triplicó desde noviembre, y contra la presencia de las tropas de la Misión de las Naciones Unidas para la Estabilización de Haití (MINUSTAH). La represión ordenada por los mandos de la misión provocó hasta ahora cinco muertos y decenas de heridos. Sin embargo, los que se rasgan las vestiduras por la represión en Tíbet y buena parte de quienes critican con entera razón al gobierno de Uribe, mantienen silencio ante los crímenes en Haití.

El doble rasero de las derechas del mundo no es ninguna novedad ni puede sorprender. Más aún, esa doble moral forma parte de la cultura de las derechas. Duele, sin embargo, que las izquierdas no tengan el valor de ser consecuentes cuando la represión la llevan adelante tropas de países gobernados por partidos de izquierda. En efecto, el grueso de las tropas de la MINUSTAH proviene de países como Brasil (1.211 efectivos) que además comanda la misión, Uruguay (1.147), Argentina (562) y Chile (502). Todos estos países están gobernados por personas que se dicen de izquierda o progresistas.

Esta presencia militar “progresista” contrasta con las brigadas de salud que Cuba mantiene en la isla. Comparado con los cuatro países del Cono Sur que mantienen soldados a Haití, Cuba es un país pobre que sin embargo ha mostrado que la ayuda humanitaria puede hacerse a favor de los pueblos sin recurrir a la violencia. Según el presidente René Preval, los 400 médicos cubanos que están en Cuba desde hace más de cinco años “han atendido 8 millones de casos, más de 100 mil operaciones quirúrgicas, de ellas 50 mil de alto riesgo”. Y destaca además la cooperación en agricultura, pesca y acuicultura y el apoyo de ingenieros cubanos en la única planta haitiana que produce azúcar. Cuba recibió 600 becarios haitianos que estudian en la universidad de Santiago de Cuba.

Los médicos cubanos están dispersos en todo el país, incluso en las regiones más remotas. En contraste, Haití tiene sólo dos mil médicos que en un 90% residen en la capital, Puerto Príncipe. En las zonas atendidas por médicos cubanos la mortalidad infantil cayó de 80 a 28 mil nacidos vivos y se estima que más de 100 mil vidas fueron salvadas por la ayuda cubana. Según Preval, “el tipo de ayuda que necesitamos es como la de Cuba” al punto que asegura que para los haitianos “después de Dios están los médicos cubanos”.

¿Porqué Cuba puede enviar ayuda que salva vidas y Brasil y Uruguay, cuyos presidentes se dicen de izquierda, envían balas y muerte? La respuesta está a la vista: Cuba es un país solidario que combate el capitalismo mientras los países del Cono Sur alientan las mismas políticas que están hambreando a los haitianos, entre ellas la expansión de los agrocombustibles a costa de la soberanía alimenticia. Como señala un comunicado de Serpaj América Latina, “Haití producía hace 20 años el 95% del arroz que consumía; hoy importa a Estados Unidos el 80% de ese producto”.

Hasta el presidente del Banco Mundial, Robert Zoellick, admitió la relación entre el aumento del precio de los alimentos y la producción de agrocombustibles. Ya lo había advertido Fidel Castro en 2007, luego de la visita de George W. Bush a Brasil cuando acordó con el presidente Lula la expansión de los combustibles en base a caña de azúcar y maíz.

Didier Dominque, dirigente de la asociación de sindicatos Batay Ouvriye, señala: “Haití está siendo destruido por intención explícita de quienes construyen paulatinamente un bolsón de mano de obra barata para sus propósitos capitalistas. El estado de severa destrucción social habilita el argumento de la ayuda de la comunidad internacional desde parámetros hegemónicos que solapan un proyecto de explotación como son las zonas francas y su conjunto de maquiladoras”. Las izquierdas que gobiernan en Sudamérica forman parte de ese proyecto hegemónico del capital.

Duele y lastima comprobar tanto silencio cómplice. Alegra el espíritu la iniciativa del sociólogo peruano Aníbal Quijano (1) y de la economista mexicana Ana Esther Ceceña de promover un manifiesto para reclamar la salida de la mal llamada misión de paz de Haití y una investigación independiente de los asesinatos cometidos por la MINSUTAH que garantice castigo a los responsables. Pero el castigo político que merecen nuestros gobernantes sólo podrá venir de la presión de los movimientos sociales, para forzarlos a torcer el rumbo neoliberal y romper de una vez con las políticas funcionales al imperio.

(*)Raúl Zibechi, periodista uruguayo, es docente e investigador en la Multiversidad Franciscana de América Latina, y asesor de varios grupos sociales.

http://www.aporrea.org/internacionales/a55003.html

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La noticia nos ha llegado vía telefónica, a través de una amiga que conocía nuestro cariño hacia este hombre con el que, durante muchos años conversábamos, a veces le peleábamos un poco, pero al que siempre atendíamos con respeto y admiración… aún recordamos su respuesta a la entrevista que le hiciéramos con motivo de su supuesto fallecimiento, noticia publicada -¡¡¿dónde si no?!!- en el periódico El País de España:

Walter, en estos momentos qué me puedes decir de la tu posición con respecto a los ataques que sufre la Revolución…

WC: Mira, la posición de siempre! Yo soy un viejo comunista y soy miembro antiguo Partido comunista [PSP]¡por favor!…

Falleció Walterio Carbonell, destacado intelectual cubano

El pasado domingo falleció en esta capital a los 88 años de edad el destacado intelectual Walterio Carbonell, a consecuencia de un fallo sistémico de sus órganos vitales.

Durante los últimos años se desempeñó como investigador en la Biblioteca Nacional José Martí.

A principios de los años sesenta, Walterio escribió un ensayo revelador, Cómo surgió la cultura nacional, reeditado en 2004 por la Biblioteca para inaugurar la colección Bachiller. Sobre la importancia de ese libro, el historiador y ensayista Eliades Acosta afirmó que se trataba “de una de las obras más radicales de la historiografía revolucionaria”.

Tanto en sus tiempos de estudiante en la Universidad de La Habana, como después en París, donde participó activamente en los movimientos de apoyo a la liberación de los pueblos colonizados en África, Walterio mantuvo una postura inclaudicable, íntimamente identificada con la justicia social. No fue casual que desde un primer momento advirtiera en Fidel la cualidad indiscutible para transformar revolucionariamente la realidad cubana.

Como dijera Pedro de la Hoz en el artículo que vinculamos más arriba:

La escritura de Walterio está viva, como él mismo, día a día en su callado puesto de la Biblioteca Nacional José Martí, orgulloso de haber dedicado el libro a Fidel y con la memoria de ser quien en París, en los años de la dictadura batistiana, hizo ondear la bandera del 26 de Julio en la Torre Eiffel”.

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