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Archive for 27/03/08

Penúltimos días censura a quienes opinan diferente

 

Existe una declarada batalla en la red contra la Revolución cubana –yo estoy desde luego con la Revolución-, pero ¿quiénes están en la otra orilla? ¿Qué dicen?…

No se trata únicamente de quiénes escriben en el Sistema Único de (Des) Información capitalista (léase: conjunto de trasnacionales de la prensa escrita y televisiva) o de quiénes construyen sus blogs con el propósito de sembrar “verdades” por repetición en la mente de lectores ingenuos. Unos y otros son simples asalariados. No porque literalmente vivan de sus textos (digamos que los grandes escritores también, o al menos eso quisieran); tampoco porque visiten o duerman en la casa de los representantes de gobiernos que –por el más elemental conocimiento de la historia patria, según explican libros inobjetables de autores liberales, pero decentes-, han sido tradicionales opositores a la independencia de su país y sean sus muy amigos. Cada quien tiene el amigo que merece.

La duda surge cuando reciben de esos amigotes la manutención y empiezan a propagar argumentos y consignas que parecen clonarse en la pluma de ideólogos latinoamericanos y europeos que, casualmente, también cobran sus honorarios en similares oficinas. No siempre es tan burdo, claro, ni todos los días hay un fotógrafo inoportuno en la residencia de un diplomático. Sobran las buenas ONG financiadas por la CIA, para financiar a esos buenos escritores, “sin pedir nada a cambio”. Hay documentos desclasificados de la Agencia que ofrecen datos. Entonces ¿quiénes son? Tras los escribas hay fuertes intereses trasnacionales y una apuesta ideológica de carácter histórico.

Pero la libertad burguesa de información incluye la libre difusión de la mentira y la manipulación de la verdad. Los medios ponen a hervir la caldera, jerarquizan acontecimientos, enemistan o amigan a unos y otros según sus intereses, trazan sobre el mapa el eje del bien y del mal. Y los cándidos lectores del llamado mundo “libre” recorren con avidez las páginas de esa prensa o escuchan, entre anuncios, los comentarios de sus “expertos” comunicadores, para saber a quiénes deben odiar y a quiénes aplaudir. Cuando los medios quieren influir en algo, crean falsas expectativas sobre falsos presupuestos: si no se cumplen, la decepción también es un arma.

La actual campaña mediática contra Cuba… ¿es el empujón final que necesita un gobierno débil, exhausto, rechazado por su pueblo? ¿O es un acto de histerismo transnacional, de desesperación clasista, ante la irrevocabilidad de su Revolución? Me inclino a pensar lo segundo, porque si bien los astutos cobradores suelen inventarse cuentos, los que pagan se cuidan mucho de no hacerlo. Y cuando cunde la desesperación aparece el fascismo: así sucedió en la Alemania de los años treinta y en el Chile de los setenta, en la Venezuela del golpe de estado contra Chávez o en el México del fraude electoral. Jamás juzgues a nadie por lo que dice, sino por lo que hace, decía mi abuelo. Los bellos reclamos electorales, la angelical preocupación por la libertad de expresión, desaparecen de inmediato.

Por eso propongo cambiar la pregunta inicial. En lugar de escuchar qué dicen –bla, bla, bla-, valoremos los hechos:

Los escribas del imperio desembarcaron en la playa equivocada. Se suponía que llegaban para discutir en tono profesoral sus ideas de “redención” –se habían convencido a sí mismos, como en Girón, que marcharían victoriosos entre vítores y abrazos-, y encontraron una lluvia de argumentos, de ideas, de convicciones. Entonces, ¿qué hicieron estos exquisitos demócratas, hijos de papá? En un blog que llamaron El Potro Salvaje empezaron a publicar los IP de los autores que defendían a la Revolución, para que todos los editores de su calaña los bloqueasen. ¿Libertad de expresión?

Sin embargo, el mayor censor –y el mayor hipócrita-, resultó ser Hernández Busto quien en su blog Penúltimos siglos escribió sin recato: “la brigada internética que está entrando desde Cuba con comentarios fidelistas: pierden el tiempo. Todas esas IP están baneadas en Penúltimos siglos, y las que no lo estaban las acabo de sumar ahora. Vayan a trabajar a otro sitio”. Pues hay que avisarle a los indefensos lectores españoles y latinoamericanos: en esos blogs sólo podrán leer la opinión de un pequeño grupo de cubanos que se dice enemigo de las dictaduras y que –por el momento, y lucharemos para que nunca agarre el poder-, ejerce una dictadura informática, como hacía Yoani en su blog, por lo cual Yohandry tuvo que abrir el suyo (http://lacomunidad.elpais.com/yohandry8780/posts), pues la publicitada “víctima” del castrismo bloqueba sus opiniones. Entre los comentarios que su poster recibió, se coló uno interesante de un tal Troglo: “Bueno, Magnético, ¿tú no dices ser pluralista y tolerante? Entonces deja que se expresen en tu blog”.

La desesperación conduce al fascismo. Nunca lo olvidemos.

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