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Archive for 15/03/08

El Partido Demócrata en La Florida se ha lanzado por fin a tratar de sacar de sus asientos a los representantes federales cubanoamericanos, todos republicanos, que durante años han mantenido una política ultraconservadora dentro del Congreso estadounidense.

Por el distrito 25 de Miami-Dade competirá el demócrata cubanoamericano Joe García (ex directivo de la Fundación Nacional Cubano Americana, FNCA) contra Mario Díaz Balart, este último procedente de una familia estrechamente ligada a la dictadura de Fulgencio Batista en Cuba (1952-1959) y que en Miami logró hacer fortuna amparados por el apoyo que el gobierno estadounidense ofreció a los antiguos personeros de ese régimen los cuales llegaron a Miami en 1959.

En 1997, el diario El Nuevo Herald publicó la siguiente nota: “El senador estatal, Mario Díaz Balart recibió un auto Jaguar convertible, modelo de 1997, valorado en 72 800 dólares como regalo de la firma de relaciones públicas Gordon-Sloan-Díaz Balart, que él representa, entre otros clientes, a la BellSouth Mobility. Esto ocurrió unos meses después de haber presentado una enmienda que le ahorró a esa compañía más de 40 millones de dólares, que debían ser devueltos a sus usuarios.

“La enmienda trató de pasarse en el proyecto de la Ley 1680, el día 14 de abril de 1997, pero no fue aprobada en esa oportunidad. Coincidentemente, días después el senador estatal de la Florida Tom Lee, de Brandon, presenta otro proyecto de Ley, el número 1958, que según las palabras del senador Mario Díaz-Balart, “ha declarado que su intención, igual que la mía, era facilitar técnicamente el envío de cuentas a los usuarios” aunque  ninguno de los senadores son “Contadores públicos certificados”… (1)

El quincenario Qué Pasa… Miami, aseguró en un artículo qué “razón tiene su firma publicitaria y de relaciones públicas para tan costoso regalo. Gracias a su intervención de cabildeo ante la legislatura estatal de Tallahassee, evitó que cerca de 700 000 usuarios de teléfonos celulares, parte de los cuales residen en su distrito, no recibieran de BellSouth Mobility -la cual si trata de proteger los intereses de sus accionistas- un reembolso de 2,5 por ciento que excedía la cantidad de 40 millones”. (2)

La cuestión era que el por ciento a devolver provenía de un 9,5 por ciento de impuestos facturados a los consumidores, de los cuales el 7 por ciento les correspondía pagarlo a los usuarios por concepto de uso de los teléfonos celulares y el 2,5 por ciento restante debía abonarlo la BellSouth Mobility por concepto de venta bruta.

En Miami resulta cada vez más evidente la asociación de funcionarios públicos a cualquier nivel, asociados u ocupando altas y bien remuneradas posiciones, con firmas de relaciones públicas o agencias de publicidad, lo que es inmoral, pues no se puede ser juez y parte.

La ley de la Florida permite que una corporación de servicio público traspase ese impuesto a sus consumidores, pero antes estos deben ser informados explícitamente. En este caso los usuarios de los teléfonos celulares de la BellSouth Mobility no fueron informados y algunos, haciendo uso de su derecho, decidieron nombrar abogados para pedirle a la compañía que les devolvieran su dinero.

Los letrados Andrew V. Tramont y Honey Lynn Kober quisieron llevar a la Corte a la BellSouth Mobility, pero los abogados de la corporación sacaron el caso de esa instancia y lo pusieron en manos de la Legislatura, o sea, en manos del entonces senador estatal de La Florida, Mario Díaz-Balart. Así se presentó una enmienda a la Ley por medio de la cual se establecía que “era perfectamente legal que cualquier compañía de servicios públicos escondiera el impuesto por concepto de ingresos brutos siempre y cuando el concepto del gravamen terminara en las arcas del tesoro estatal. Esos impuestos no deben ser objeto de devolución… por parte de la empresa de servicio público”.(3)

El artículo de Qué Pasa…Miami se dirigía directamente al autor de la propuesta : ”senador Mario Díaz-Balart, no use el nombre de la hispanidad, ni el de cubanoamericano, para tratar de contestarle a Tom Fiedler, ni a El Nuevo Herald. No es el periodista Tom Fiedler el socio de una Agencia de Relaciones Públicas y Mercadeo, sino un “compañero de fatigas” de cientos de miles de contribuyentes que deseamos que pare la corrupción en la vida política.

“Recuerde que usted fue elegido para representar y proteger en Tallahassee, los intereses de los electores, contribuyentes y residentes en su distrito y es lamentable que salga a relucir que no sean precisamente esos votantes los defendidos, y sí los intereses de una corporación multimillonaria como la BellSouth Mobility.(4).

Poco tiempo después, la lucha por el botín que suponía la construcción de un estadio de pelota para los Miami-Marlins provocó un fuerte enfrentamiento político-cívico de grandes proporciones que puso al desnudo la cara oculta de algunos políticos.

En la lucha por obtener el dinero que representaría la construcción del estadio, participaron políticos, influyentes cabilderos, directores y conductores radiales, y empresarios de fortuna amasadas gracias a contratos sin licitación y a la corrupción político administrativa en el Condado.

Qué Pasa…Miami denunciaba “…esta suma de ambiciones e impunidad puesta al descubierto, es la evidencia pública del papel que desempeña un cabildero-representante, el que lejos de servir a los intereses del distrito que lo eligió, se sirve de éste para cabildear y obtener así beneficios a favor de los clientes de la firma de Relaciones Públicas y Mercadeo GDB and Partners (de la unión de los nombres Gordon, Seth y Díaz-Balart, Mario) de la cual es co-dueño”. (5)

El problema fundamental es que Mario Díaz-Balart se convierte en juez y parte porque como senador del Estado de Florida, con sede en Tallahassee, tiene poder para otorgar o ayudar a otorgar convenios y contratos a las diferentes firmas, a la par que cabildea a favor de aquellas que él también representa como co-dueño.

La firma de Relaciones Públicas y Mercadeo de la cual Díaz-Balart es co-dueño, representa a 79 clientes, entre las que se destacan 13 corporaciones como los Florida Marlins, varios Planes de HMO, recogida de basura (BFI), la Florida Crystals/Flo-Sun (de la familia Fanjul) y la Wackenhut (seguridad del Metro-Rail) entre otras; 21 de la industria del entretenimiento, que incluyen a la que representa a los Grammy Latinos e industria del cable de TV; 10 de Servicios Financieros; 4 de Servicios Profesionales; 6 de Bienes Raíces, (aquí aparece Codina Group, con tierras donde se proyectaba la construcción del nuevo estadio de pelota para los Marlings de la Florida); 3 No Lucrativas (Comité del Orange Bowl, el Miami-Dade Community College Foundation y el Beacon Council); 24 de Tecnología (Miami.Com que pertenece al Miami Herald y la BellsSouth, entre otras; 4 de Medios de Comunicación (Miami Metro Magazine y Variety Magazine); 6 de Turismo (Miami Seaquarium, Biltmore Hotel y el Doral Country Club and Spa).

Fenomenal es el control de este señor dentro del mundo del negocio por su doble cargo, el político y el de negociante. Casualmente, la mayoría de los clientes se incorporaron a la firma GDB and Partners después de que Mario Díaz Balart fue electo Senador estatal y pasara a presidir el Comité de Servicios de la Cámara Alta (que vela y regula las actividades del sector privado de prestación de servicios y la calidad y tarifa que estos brindan a los consumidores, entre otras prerrogativas).

La posición de Mario permite que los clientes tengan asegurado un privilegiado lugar dentro de la legislatura estatal, de la cual se benefician como lo hizo la BellSouth y por la que el senador obtuvo gratis un auto Jaguar y otros regalos.

Al parecer, estas virtudes de Mario le vienen de sus antepasados. Durante la anterior legislatura, cabildeó para aprobar fondos públicos a fin de crear la Escuela de Derecho de la Universidad Internacional de la Florida y dijo que si se le ponía el nombre de su abuelo, Rafael Díaz-Balart, que fue abogado de la corporación norteamericana United Fruit Company en la zona oriental de Cuba, de seguro podría obtener fondos federales.

Según publicó Qué Pasa…Miami, “su padre, también nombrado Rafael, (fallecido en 2005) aparece señalado en la Causa No. 95-13695 CA (32) presentada por Luis Santos Calderón contra Angel L. Lorie Jr, ante la Oncena Corte de Circuito del Condado Miami Dade. En un voluminoso expediente se describen los alegatos de un grupo de inversionistas españoles que afirman haber confiado en los antecedentes familiares de Díaz-Balart (hijos oficiales públicos electos en Estados Unidos, tener éste doble ciudadanía española-estadounidense y el estar casado con una prominente dama de la sociedad española), para confiarle cerca de cinco millones de dólares para inversiones, las cuales Rafael canalizó a través de Angel Lorie, presidente de Diversified Capital Resources, Inc. y principal acusado”.(6)

En la corporación, Díaz-Balart era vicepresidente y la inversión se perdió en un plazo sumamente corto. Lorié resultó sancionado (Release 3-9461, septiembre 30 de 1997, Administrative Proceding File No. 3-9463) por el organismo regulador del mercado de valores estadounidense, debido a irregularidades en el manejo de compra-venta de acciones en dicho mercado.

Sinceramente, bajo estas formas y condiciones, cualquier individuo se hace de fortuna y de puestos públicos.  Ahora Joe García, quien también tiene historias sucias ocultas durante su permanencia en la FNCA, maniobrará con argucias, prebendas, arbitrariedades y sobre todo dinero, para tratar de destronar a Mario Díaz Balart de la Cámara Federal de Representantes.

 

(1)   El Nuevo Herald, artículo de Tom Fiedler. 13 septiembre 1997.

(2)   Gracias al Senador Mario Díaz Balart. Qué Pasa…Miami. Número 8 de octubre de 1997

(3)   Gracias al Senador… Artículo citado.

(4)   Gracias al Senador… Artículo citado.

(5)   La Verdad al Desnudo, del Dr. José Raúl Alfonso, Qué Pasa… Miami # 58, del 1 al 15 de mayo de 2001

(6)   La Verdad al Desnudo. Artículo citado.

 

* Estos y otros datos se pueden encontrar en el libro Miami, Dinero Sucio, del autor de este artículo.

 

 

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La ética no es precisamente lo que rige la política en los Estados Unidos. Mucho menos su política exterior.

Casi medio siglo de rudo ensañamiento contra una pequeña nación vecina por haberse atrevido a ejercer la independencia y la soberanía que le corresponden según lo establecido por el derecho internacional, no parecen haber repercutido en la conciencia nacional estadounidense como una vergüenza.

En cada uno de los últimos quince años, la comunidad mundial representada en la Organización de Naciones Unidas ha condenado de manera prácticamente unánime el bloqueo económico impuesto oficialmente por la superpotencia a la Isla en febrero de 1962. Pero Washington no se ha dado por enterado.

Cuando las incontables privaciones provocadas por el bloqueo se incrementaron a causa de la disolución de la Unión Soviética y la comunidad de los países socialistas europeos, único grupo de naciones con capacidad y disposición de apoyar los esfuerzos cubanos por la supervivencia, Estados Unidos recrudeció el cerco, con más restricciones a los viajes, al envío de remesas y al comercio agrícola.

Ello dio lugar a la crisis de los 90, que los cubanos identifican como “período especial”, que no quebró la voluntad de resistir de la ciudadanía, pero exigió mayores sacrificios y mucho heroísmo.

Aunque en todo momento ha habido en los Estados Unidos personas con sensibilidad y talento suficientes para sobreponerse a la inclemente campaña mediática de demonización de la revolución cubana, sobre todo entre los intelectuales y la gente más humilde, se aprecia ahora que gana cuerpo en sectores más amplios la idea de un cambio en la política hostil hacia Cuba, ante la constatación de que “no hemos podido vencerlos.”

En un artículo con su firma aparecido en el Miami Herald el diez de marzo, la Embajadora Vicki Huddleston, quien fuera Jefa de la Oficina de Intereses de los Estados Unidos en Cuba durante los últimos meses del gobierno de William Clinton y el período inicial de la Administración de G. W. Bush, opina que si el gobierno de su país  “pudiera tratar con Cuba – no como un asunto de política doméstica, sino como entre dos estados soberanos – entonces reanudaríamos relaciones diplomáticas oficiales con el intercambio de embajadores y comenzaríamos, nuevamente, a conversar sobre asuntos que afectan el bienestar y la seguridad de ambos países, es decir, migración, anti-narcóticos, salud y medio ambiente.”

“Mientras más nos tardemos, mas posibilidades habrá de que los nuevos líderes cubanos se las arreglen sin nosotros. Dentro de tres o cinco años, Cuba, con la ayuda de inversionistas externos, habrá explotado el petróleo en aguas profundas y el etanol de caña de azúcar, agregando billones a sus ingresos anuales, convirtiendo a la isla en exportador de energía”, concluye la señora Huddleston”.

Leo también que el senador demócrata Byron Dorgan anunció que impulsará medidas para liberar los viajes de estadounidenses a Cuba y facilitar el envío de medicinas y comida. “El embargo de 45 años no funcionó, el pueblo cubano merece libertad y creo que abrir esos mercados ayudará a que eso ocurra,” agregó.

En los discursos de los principales aspirantes a la nominación como candidatos a la presidencia en las elecciones de noviembre, se aprecia que ninguno reconoce improcedente la política hostil a Cuba y los males ocasionados al pueblo de la isla en el último medio siglo. Ni siquiera los aspirantes por la “oposición” demócrata a la nominación se pronuncian contra los efectos más crueles de la política hostil promovidos durante la administración de George W. Bush, desde el año 2000. Apenas se quedan en la disposición o no  de sentarse a conversar con Cuba, considerando que la política actual no ha dado buenos resultados para Estados Unidos.

Recientemente, 104 congresistas – cuatro de ellos senadores -pertenecientes a los dos partidos que componen el sistema político norteamericano, enviaron un documento a la Secretaria de Estado, Condoleezza  Rice, en el que le proponen un cambio en la política hacia Cuba afirmando que han fracasado los esfuerzos por el aislamiento de la isla con un embargo económico que ya casi llega a medio siglo.

“Por cinco décadas, la política de EEUU ha probado sanciones económicas y aislamiento para forzar cambios en el gobierno de Cuba. Estos acontecimientos demuestran que esa política no ha funcionado” afirman los legisladores en su carta.

“Aliados y adversarios han rechazado nuestra enfoque y, por el contrario, trabajan directamente con el gobierno cubano en asuntos diplomáticos y ganan billones de dólares en inversiones económicas en la isla, lo que hace aún menos probable que nuestras sanciones obtengan los propósitos declarados”, se lamentan.

Deploran los congresistas que “…nuestra política nos deja sin influencia en estos críticos momentos, y esto no sirve a los intereses nacionales de los Estados Unidos ni a los del cubano común, supuestos beneficiarios de nuestra política.”

Concluyen que “una revisión completa de la política de EEUU se precisa claramente ahora. Esto enviaría una señal útil al pueblo cubano de que nosotros intentamos relacionarnos con su gobierno de una manera nueva y positiva, y también brindaría a la política de EEUU una nueva lectura en muchos otros lugares de la región.”

La opinión mundial debe agradecer a estas personalidades estadounidenses la valentía de nadar contra la corriente en el contexto oficial tan difícil de su país, pero también hay que lamentar que no haya entre los argumentos para un cambio de política siquiera una manifestación de vergüenza o arrepentimiento por los perjuicios humanos y materiales que han ocasionado a un pueblo que no ha hecho más que afirmar  su soberanía y su derecho inalienable a la autodeterminación.

Hay que lamentar que no se mencionen como fundamento para la rectificación, las muertes, los sufrimientos y las frustraciones que han causado a un pueblo que ha hecho una revolución que debió haber sido incruenta y pacífica, para alcanzar la justicia social, el desarrollo económico y la identidad cultural plena.


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