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Archive for 6/03/08

En la competencia entre el euro y el dólar, la divisa europea continúa imponiendo records, ésta acaba de sobrepasar la marca de 1.50 dólares por euro en la cotización mundial, la cual reacciona con una alta volatilidad frente al peligro de recesión cada vez más probable de la economía estadounidense, y como consecuencia lógica de la disminución de la tasa de interés dentro del paquete de medidas antirecesivas adoptadas por la administración norteamericana.

La fortaleza del euro, se robustece en esta nueva coyuntura, por la devaluación del dólar inducida por la reducción de su tasa de interés, medida que ha sido cuestionada por parte del Banco Central Europeo -principal autoridad monetaria de la zona euro-.

Sin embargo, mucho antes del preludio de una situación de crisis en Estados Unidos, el propio Banco Central Europeo venía practicando cambios sucesivos al alza de la tasa de interés sobre el euro, con la finalidad de fortalecer esta moneda. Durante la presente década, el recorrido que ha tenido el termómetro de la nueva divisa ha sido de 4.75 % en el 2000 a 2 % en el 2004, repuntando desde entonces hasta alcanzar el 4 % en la actualidad.

Desde principios del 2007, la política del BCE ha sido motivo de divergencias entre las principales economías de la zona euro en la Unión Europea, países como Alemania y Francia han sido abanderados de posiciones opuestas en torno a la conveniencia o no de un euro fuerte, llegándose incluso al cuestionamiento de la independencia de la máxima institución monetaria.

Un euro fuerte aumenta la capacidad de compra favoreciendo las importaciones desde el exterior de la zona euro, sin embargo tal escenario tiene como amenaza el incontrolable déficit comercial que dicha área presenta con China, además repercute en la pérdida de competitividad de los precios de exportación de productos europeos al ser estos más caros para los compradores externos. 

Sin embargo no hay una posición unánime de enfrentamiento a tales efectos por parte de la zona euro, lo cual queda explicado por las diferencias en los resultados en el balance de bienes y servicios de Alemania y Francia al término del 2007, de igual modo que no hay similitud para el resto de los países del eurogrupo, evidenciándose una polarización entre superávitarios y deficitarios que va de los más desarrollados a los menos.

Entre el 2006 y el 2007, Alemania incrementó el superávit en el balance comercial de bienes y servicios, de 126 380 millones de euros a 170 850 millones; mientras que Francia acumuló un mayor déficit, pasando de -25 797 millones de euros a       -30 621 millones. 

¿Cómo es posible que hacia el interior del mismo grupo -supuestamente cohesionado por una unión económica-monetaria, un banco central, y un pacto de estabilidad y convergencia- existan tales disparidades? La respuesta está en la heterogeneidad con carácter de rivalidad entre países miembros de la UE y de la zona euro, que compiten utilizando todas las herramientas posibles a su alcance, mientras en el discurso proclaman la competencia leal y no falseada en la economía.

Con este término los paladines del libre mercado hacen referencia a la competencia espuria, que es aquella mediante la cual los Estados a través de la manipulación de las tasas de interés y de las tasas de cambio deprecian sus monedas y obtienen  ventajas de precio para sus exportaciones –al estilo de lo que ahora hace Estados Unidos-. Sin embargo, en la zona euro, donde la tasa de interés la impone el Banco Central Europeo y la tasa de cambio la fija el mercado, entonces ¿cómo es posible la adquisición de ventajas más allá de aquellas permitidas por el incremento de la productividad como forma leal de abaratar los costos de producción que conforman el precio de exportación?

Para Alemania y otros países de la zona euro, el recurso visible lo constituye las grandes inversiones tecnológicas y mejoras productivas, que reducen el costo por unidad de producción, pero por otro lado el nivel del salario retribuido no se incrementa con la misma magnitud, de modo que el ahorro en costos de producción se alcanza a expensas del trabajador asalariado, lo cual le permite a los empresarios capitalistas disminuir los precios de exportación pero no a cuenta de su ganancia sino del salario de los obreros.

Esta práctica dentro del derecho burgués es consustancial al robo o apropiación de la plusvalía, por lo que en el acerbo comunitario no es condenable, lo cual explica el por qué en la defensa de los derechos sociales no ha sido posible la fijación del mínimo de salario a ser devengado en la Unión Europea.

Existen otras prácticas como el dumping social y el empleo no declarado, que  clasifican como desleales, y que amparan la explotación de trabajadores nacionales e inmigrantes, los cuales no aportan a la seguridad social, y reciben a cambio salarios precarios.  

La más criminal de todas las prácticas es el mantenimiento en la zona euro de un ejército de más de 17 millones de desempleados, en aras de la productividad y la competitividad. Alemania el mayor superavitario, defensor del euro fuerte, es al mismo tiempo el de mayor desempleo de larga duración.

Así, el rostro social es la verdadera cara oculta de esa moneda próxima a cumplir su décimo aniversario.

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Fidel Castro ha dejado una huella indeleble en la historia de Cuba. En medio siglo, ha transformado su país, tiranizado por la dictadura de Fulgencio Batista y el yugo estadounidense, en una nación independiente respetada en todo el mundo por su rebeldía, su valentía y su altruismo.

A pesar del encarnizamiento cruel del cual ha sido víctima desde 1959, a pesar de las sanciones económicas que padece, Cuba ha logrado liberarse de las angustias del subdesarrollo gracias a su líder político, histórico y espiritual.

Todos los organismos internacionales, desde las Naciones Unidas hasta el Banco Mundial, reconocen al unísono que la población de la isla es la única del Tercer Mundo que ha alcanzado un nivel de desarrollo humano comparable al de los países más avanzados. Cuba tiene la esperanza de vida más elevada y la tasa de mortalidad infantil más baja del Tercer Mundo (incluso más baja que la de Estados Unidos). La UNICEF certifica que Cuba es la única nación de América Latina que ha erradicado la desnutrición infantil.

Desde 1962, Cuba se ha comprometido a curar a los pobres por todo el planeta. Cerca de 132.000 médicos cubanos han trabajado como voluntarios en 102 países. Actualmente, 31.000 colaboradores médicos ofrecen sus servicios gratuitos en 69 naciones. En 2004, Fidel Castro lanzó la Operación Milagro, que permitió que más de un millón de personas de 28 países víctimas de enfermedades oculares, incluso ciudadanos estadounidenses, recobraran la vista.

Washington y sus fieles servidores estigmatizan a menudo a Cuba por la cuestión de los derechos humanos. Al contrario que en el resto del continente, en Cuba desde 1959, ningún caso de asesinato político, desaparición o tortura ha sido reportado por ninguna institución internacional. Por otra parte, basta con consultar los informes anuales de Amnistía Internacional para comprobar que ni Estados Unidos ni la Unión Europea tienen autoridad moral para dar lecciones a los cubanos.

«Los pobres de la tierra», sienten un agradecimiento y una admiración infinitos por el líder de la Revolución cubana cuyos soldados participaron, entre otros, en la liberación de África y en la eliminación del ignominioso apartheid. Como subrayó Nelson Mandela, «¿qué otro país podría llegar a un mayor altruismo que el de Cuba en sus relaciones con África?»

El único crimen de lesa majestad que ha cometido Fidel Castro es el de negarse a agachar la cabeza ante los poderosos, permanecer fiel a sus principios y persistir en la creencia de que otro mundo, menos cruel, es posible.

Salim Lamrani es profesor, escritor y periodista francés especialista de las relaciones entre Cuba y Estados Unidos. Ha publicado los libros: Washington contre Cuba (Pantin: Le Temps des Cerises, 2005), Cuba face à l’Empire (Genève: Timeli, 2006) y Fidel Castro, Cuba et les Etats-Unis (Pantin: Le Temps des Cerises, 2006).

Acaba de publicar Double Morale. Cuba, l’Union européenne et les droits de l’homme (Paris: Editions Estrella, 2008). Contacto: lamranisalim@yahoo.fr

 

Caty R. pertenece a los colectivos de Rebelión, Tlaxcala y Cubadebate. Este artículo se puede reproducir libremente a condición de respetar su integridad y mencionar al autor, a la revisora y la fuente.

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Sobre la actual situación histórico-concreta de Cuba, adelanto la tesis cardinal que sostengo: visto el asunto al calor de la complejidad de su dinámica endógena, jamás pueblo alguno ha emprendido un proceso de positiva transformación de la persona-sociedad-naturaleza en medio de los factores exógenos que simultáneamente gravitan contra la mayor de las Antillas: múltiples y prolongadas agresiones yanquis vs. el pueblo cubano en las esferas militares, ideo-políticas y socio-económicas; una coyuntura económica internacional adversa, caracterizada por el crecimiento acelerado del costo de los alimentos y otras imprescindibles mercancías que compramos; y la necesidad de enfrentar las consecuencias de desastres climatológicos, de magnitud y frecuencia crecientes. 

El antecedente más cercano al escenario que sucintamente acabo de describir data de algo más de tres lustros, momento en que por obra y gracia al derrumbe del socialismo de corte soviético abruptamente Cuba perdió el peso fundamental de su Comercio Exterior, su poder adquisitivo cayó estrepitosamente y su Producto Interno Bruto (PIB) descendió en un 35 %. En tal contexto, se incrementaron las zancadillas del “Norte revuelto y brutal”. Allende los mares, muchos creyeron que seríamos la próxima víctima. Todo indicaba a la materialización del efecto dominó. Hasta el sabio norteamericano Noam Chomsky dudó sobre la marcha triunfal del Socialismo cubano.

Sin embargo, las masas cubanas resistieron el extraordinario golpe, y paulatinamente remontaron la situación. En ello jugó un papel decisivo la voluntad y cultura de resistencia-creación de las masas, amén de la claridad estratégico-táctica de la Dirección del Partido Comunista de Cuba (PCC), particularmente de su Primer Secretario, el compañero Fidel Castro. 

Hoy por hoy, el pueblo cubano disfruta de bondades que ni siquiera son sueños para la inmensa mayoría de los habitantes del planeta Tierra. Baste decir que tenemos educación gratuita, incluso para los estudios universitarios, extendidos ahora a todos los municipios del país, donde estudian más de dos tercios de los jóvenes entre los 18 y 24 años. Este dato sirve para explicar el porqué algunos estudiosos de la dinámica social certifican que Cuba es una suerte de país-universidad, aspecto que confirma nuestras potencialidades para convertir al capital humano en la principal fuerza productiva de la nación. Una muestra de esta afirmación usted la halla en el trabajo “Luz para Cuba y el mundo” (www.kaosenlared.net, 22/11/07). 

        Otras enhorabuena se encuentran en Cuba: PIB y bienestar de la persona (www.cubasocialista.cu, 26/11/07),  lo que me libera de la necesidad de insistir en qué significa que tengamos hoy una esperanza de vida que se enrumba a los 80 años, que la mortalidad infantil sea de 5,3 por cada mil nacidos vivos y que las personas tengan igualdad de oportunidades para su desarrollo individual –racionalmente visto el asunto. Informes recientemente publicados por Organismos Internacionales reconocen los indiscutibles logros de Cuba en el 2007. A modo de ejemplo, aparece: 

• La Organización de Naciones Unidas para la Educación, Ciencia y Cultura (UNESCO) concluyó en su informe anual, que Cuba es el único país de América Latina y el Caribe que cumplirá la Meta del Milenio de Educación para Todos, ocupando el primer lugar con un Índice Alto. 

• El Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) en su informe anual sobre Desarrollo Humano, clasifica a Cuba, entre los países con Desarrollo Humano Alto, siendo el país que con menos ingresos per cápita alcanza esta calificación. En ello inciden, entre otros, los indicadores de esperanza de vida al nacer y de educación. 

• La Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL), al emitir su informe sobre el Panorama Social en América Latina y el Caribe, identifica a Cuba como el país de la región que más recursos destina de su Producto Interno Bruto para los gastos sociales, triplicando, como promedio, lo que destinan los países de la región a estos sectores.

 Puntualmente, merece ser destacado un dato que expuso Cuba en la XVII Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno efectuada en Chile, el 9 de noviembre de 2007: Las prisiones están siendo convertidas en centros de trabajo y de estudios, mientras la sociedad se prepara para recibir a los reclusos y brindarles el apoyo necesario y justo que requieren. Este programa comprende ya a todos los centros penitenciarios del país. Un joven preso es también responsabilidad de la sociedad y esta debe esforzarse por ayudarlo a rectificar su error.

 El sostén de todo lo anterior se halla en el positivo balance de la economía socialista del archipiélago nacional, cuyo PIB en el 2007 creció 7,5 %, superando en 2,1 % al mostrado por el Sur del Río Bravo, donde Cuba logra el quinto lugar entre los 33 países que se computan por la CEPAL. Así lo hizo saber José Luis Rodríguez, ministro de Economía y Planificación, en la última sesión ordinaria de la Asamblea Nacional del Poder Popular (www.juventudrebelde.cu, 28/12/07). He aquí una muestra de la tendencia que exhibe la recuperación del país desde el 2004.

 Respecto al plano exterior, quizás lo más ilustrativo de la práctica del Internacionalismo de parte del socialismo cubano se encuentre en el sector de la Salud pública, especialmente alrededor de los resultados de la Operación Milagro (miles y miles de humildes ciudadanas y ciudadanos de América Latina y el Caribe han recuperado y/o mejorado la vista, en el marco de la Alternativa Bolivariana para las Américas –sin excluir el apoyo de Venezuela); mientras que en el ámbito de la educación, el método educativo cubano Yo, sí puedo se  ha validado en más de quince países, con la correspondiente contribución a terminar con el analfabetismo en los pobres de la Tierra. Además, se reconoce la invariable posición de Cuba en defensa de los derechos e intereses del Tercer mundo, incluido su actual papel al frente del Movimiento de Países No Alineados. 

Incluso el Canciller Felipe Pérez Roque, ante el Consejo de Derechos Humanos recordó que el año 2007 fue también el de la histórica victoria de Cuba en ese órgano de las Naciones Unidas, disfrutada y celebrada igualmente por todos los que admiran la firmeza y la honestidad con la que nuestro país ha enfrentado y enfrenta todavía la mentira y la manipulación mediática. Por cierto, allí sentenció: “Por eso ahora y no antes, hemos invitado otra vez a un Relator del Consejo y, si persiste el clima constructivo que hoy prevalece y no se reanuda la campaña contra Cuba, en el futuro invitaremos a otros”. “Por eso ahora y no antes, hemos firmado los Pactos Internacionales de Derechos Humanos”. “Por eso ahora y no antes, nos disponemos a trabajar seriamente para presentarnos en el 2009 al Mecanismo de Examen Periódico Universal” (www.juventudrebelde.cu, 3/3/08). 

No obstante, se impone eliminar serios problemas, errores y tendencias negativas. Se impone rectificar-perfeccionar el rumbo. Por esta senda, resulta imprescindible continuar la construcción de la invulnerabilidad militar, y todavía más y mejor la vinculada con los espacios socioeconómico e ideopolítico de la Revolución. Podemos y debemos ser más eficientes y ahorrativos, mandar nuestras chapucerías al basurero, luchar contra las indisciplinas, las ilegalidades, el delito y la corrupción, y contra las inmoralidades que están presentes y actuantes. Sin dudas, estos males dificultan el bienestar de nuestra gente. 

En línea con la agresividad del imperialismo yanqui –sin perder de vista que el Plan Bush contempla un anexo secreto para destruir la Revolución, más todavía en su última versión–, es imprescindible que cubanas y cubanos nos afinquemos como nunca en la máxima del General de Ejército Raúl Castro, Segundo Secretario del Comité Central del PCC, según la cual se gana la guerra evitándola, para lo que no importa los sacrificios que haya que hacer. Así, carece de casualidad el que a partir de agosto de 2006 se haya activado más el sistema defensivo cubano, y que reservistas y milicianos se incorporen por un tiempo a sus respectivas unidades militares para cumplir su guardia por la Patria.

Igualmente carece de casualidad el hecho que el compañero Fidel, al meditar profundamente en el discurso por el aniversario LX de su ingreso a la Universidad de La Habana, expusiera: 

 “…les pido a todos, sin excepción, que reflexionen: ¿Puede ser o no irreversible un proceso revolucionario?, ¿cuáles serían las ideas o el grado de conciencia que harían imposible la reversión de un proceso revolucionario? Cuando los que fueron de los primeros, los veteranos, vayan desapareciendo y dando lugar a nuevas generaciones de líderes, ¿qué hacer y cómo hacerlo? Si nosotros, al fin y al cabo, hemos sido testigos de muchos errores, y ni cuenta nos dimos” (www.cuba.cu, 17/11/05). 

Al ser consecuente con ese pensamiento de Fidel Castro, sería un imperdonable error disminuir, subestimar u obviar la gravedad del asunto –los peligros reales y potenciales que tiene ante sí el sistema político cubano. 

Hay que reconocer que determinados segmentos del pueblo está bajo los efectos de la sociedad de consumo; que se ha asistido al deterioro de algunos valores, pues las indispensables medidas que hubo que aplicar dejaron su impronta negativa; ha llegado a constituir un problema lo relacionado con las ilegalidades y la corrupción; en muchos se ha transfigurado el concepto de luchar, y en el barrio no siempre se ha combatido el delito como es debido; y como si fuera poco, están quienes se creen el cuento de que si a Cuba regresa el capitalismo, tendrían bondades a diestra y siniestra. 

En este orden de ideas, por un lado ni remotamente se debe pasar por alto que las masas en Cuba están sometidas a un descomunal bombardeo propagandístico desde hace casi media centuria, a partir de decenas de medios masivos de desinformación; y más de una vez no se ha podido o no se ha sabido dar la mejor respuesta para cada uno de los casos que ha sido víctima potencial o real del diversionismo ideológico. 

Por otro lado, resulta que alrededor del 70 % de la población cubana nació tras el 1ro de enero de 1959, y de esa cantidad aproximadamente un terció vino al mundo, alcanzó la adolescencia y se convirtió en adulta al amparo de los últimos muy gloriosos y, a la vez, muy difíciles 15 años de Período Especial, momentos en que –por ejemplo– al tiempo que la mujer cubana se convertía en Heroína indiscutible de este entonces, no faltaron las que les vendieron su alma al mismísimo diablo. 

Entre tanto, no presentan el mismo valor para todas las generaciones las conquistas de la Revolución. Incuestionablemente, al alcanzar el poder político, los campesinos pasaron a ser dueños de las tierras que trabajaban; los obreros se convirtieron en propietarios de las fábricas; institucionalmente, desapareció la discriminación por concepto de raza, sexo y edad; la ciudadanía cada vez ha recibido más y mejores servicios de educación, salud, cultura… Pero las evaluaciones al respecto luego se alejan de su justa dimensión. 

Consecuente con la complejidad que vivimos en el archipiélago nacional, la Máxima Dirección de la Revolución está estudiando con profundidad nuestros complejos y difíciles problemas; está convocando a dirigentes y trabajadores de fila a identificar con precisión y valorar con profundidad cada problema en el radio de acción; y simultáneamente nos exhorta a un quehacer revolucionario con más organización, más trabajo sistemático y efectivo, más estudio y previsión a partir de una planificación basada en prioridades claramente establecidas –según el análisis realizado por el compañero Raúl Castro el pasado 26 de julio en Camagüey (ver: http://www.granma.cu, 27/7/07). 

Puntualmente, “estamos examinando, por ejemplo, todo lo relacionado con la implementación oportuna de las ideas del compañero Fidel sobre la ‘progresiva, gradual y prudente reevaluación del peso cubano’ –son los términos exactos que empleó en marzo del 2005. Al propio tiempo, profundizamos en el fenómeno de la doble moneda en la economía” –señaló el Presidente Raúl Castro en las conclusiones de la sesión constitutiva de la VII Legislatura de la Asamblea Nacional del Poder Popular en el Palacio de las Convenciones, el pasado 24 de febrero, precisando acto seguido: 

“Estas cuestiones son realmente sensibles y complejas, cuando, como es nuestro caso, existe la firme voluntad de proteger e ir incrementando de modo paulatino los ingresos y ahorros de la población, en especial de quienes reciben menos.

 “Para evitar efectos traumáticos e incongruencias, cualquier cambio referido a la moneda debe hacerse con un enfoque integral en el que se tengan en cuenta, entre otros factores, el sistema salarial, los precios minoristas, las gratuidades y los millonarios subsidios que actualmente suponen numerosos servicios y productos distribuidos de una forma igualitaria, como los de la libreta de abastecimiento, que en las actuales condiciones de nuestra economía resultan irracionales e insostenibles” (www.granma.cu, 25/2/08).

 He citado al compañero Raúl porque a mi modo de encarar el asunto en cuestión sus palabras expresan con claridad meridiana de qué estamos hablando. El tema no se soluciona desde un laboratorio, como algún pretendido sabio pudiera pensar y hacer propuestas raigalmente idealistas. Más de una vez he dicho ante mis estudiantes con una buena dosis de ironía: “Desde la sala de mi casa yo hago campeón nacional de béisbol al equipo de Camagüey”. Entonces, desatinado es dejar de reconocer que Cuba asiste a una inédita construcción del Socialismo –sistema que está en estado infantil respecto al Capitalismo, el que por lo menos data de más de quinientos años.

 Es a través de un pensamiento dialéctico y sustancialmente revolucionario-creador, y de un quehacer acompañado de la sabia del poeta español Antonio Machado según la cual no hay caminos, se hace camino al andar, la manera conquistar el cielo por asalto. Personalmente estoy convencido de que aun cuando hayamos superados las limitaciones materiales que nos embargan, el éxito de nuestra marcha triunfal gira alrededor de la aprehensión de VALORES en infantes, adolescentes, jóvenes y adultos.

 Así, con la cosmovisión de nuestro Héroe Nacional, José Martí, debemos alimentar la dignidad o sea, el respeto a sí mismo, a la patria y a la humanidad basados en que la ley primera de nuestra República se asiente en el culto al decoro pleno de la persona; el patriotismo, es decir la lealtad a la historia, la patria y la Revolución socialista, y la disposición plena de defender sus principios para Cuba y el universo; y la responsabilidad, que es el cumplimiento del compromiso contraído ante sí mismo, la familia, el colectivo y la sociedad.

 También, con la impronta del compañero Fidel Castro hemos de asumir el humanismo como el amor hacia los seres humanos y la preocupación por su desarrollo pleno sobre la base de la equidad, con la convicción de la necesidad de “ser tratados y tratar a los demás como seres humanos”; la honestidad, que implica sinceridad y lograr armonía entre el pensamiento, el discurso y la acción y, sobretodo, “no mentir jamás ni violar principios éticos”; y la justicia, interpretada como el respeto a la igualdad social que se expresa en que los seres humanos sean acreedores de los mismos derechos y oportunidades, sin discriminación por diferencias de origen, edad, sexo, ocupación social, desarrollo físico, mental, cultural, color de la piel, credo y de cualquier otra índole; y con el firme propósito de “luchar por nuestros sueños de justicia para Cuba y para el mundo”.

 Asimismo, hemos de afianzar en la médula de nuestras almas la solidaridad, entendida como el comprometimiento en idea y acción con el bienestar del prójimo en la familia, la escuela, los colectivos laborales, la nación y hacia otros países; la laboriosidad, que constituye el máximo aprovechamiento de las actividades laborales y sociales que se realizan a partir de la conciencia de que el trabajo es la única fuente de riqueza, un deber social y la vía para la realización de los objetivos sociales y personales; y la honradez, reflejada en la rectitud e integridad en todos los ámbitos de la vida y en la acción de vivir de su propio trabajo y esfuerzo.

 Con todos estos presupuestos, apuesto a que en el futuro los nublados en la mayor de las Antillas se irán desapareciendo tanto más si cubanas y cubanos creamos cada día una obra mejor, mayor aún en la magnitud en que adquiera cuerpo concreto el concepto de Revolución expuesto por el Comandante en Jefe Fidel el 1ro de mayo de 2000:

 “Revolución es sentido del momento histórico; es cambiar todo lo que debe ser cambiado; es igualdad y libertad plenas; es ser tratado y tratar a los demás como seres humanos; es emanciparnos por nosotros mismos y con nuestros propios esfuerzos; es desafiar poderosas fuerzas dominantes dentro y fuera del ámbito social y nacional; es defender valores en los que se cree al precio de cualquier sacrificio; es modestia, desinterés, altruismo, solidaridad y heroísmo; es luchar con audacia, inteligencia y realismo; es no mentir jamás ni violar principios éticos; es convicción profunda de que no existe fuerza en el mundo capaz de aplastar la fuerza de la verdad y las ideas. Revolución es unidad, es independencia, es luchar por nuestros sueños de justicia para Cuba y para el mundo, que es la base de nuestro patriotismo, nuestro socialismo y nuestro internacionalismo”(www.cuba.cu, 1/5/00).

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Acabo de leer las Reflexiones del compañero Fidel titulada Espero no tener que avergonzarme (www.cubasocialista.cu, 29/2/08), las que me motivaron a reiterar en estas líneas razones que explican mi absoluto y resuelto acompañamiento a su vida y obra. 

Ante todo deseo recordar que cuando Fidel decidió no aspirar ni aceptar el cargo de Presidente del Consejo de Estado y Comandante en Jefe, fue consecuente con su discurso del 6 de marzo de 2003 ante la Asamblea Nacional del Poder Popular en el que él había prometido estar en tales responsabilidades “mientras tenga conciencia de que pueda ser útil y si antes no lo decide la propia naturaleza, ni un minuto menos, ni un segundo más”, acotando inmediatamente: “Ahora comprendo que mi destino no era venir al mundo para descansar al final de la vida”. Por cierto, Wilkie Delgado Correa en su trabajo Una decisión consecuente (www.juventudrebelde.cu, 24/2/08), trae a colación cómo el Máximo Líder de la Revolución Cubana, en entrevista concedida al académico Jeffrey Elliot y al congresista Mervin Dymally, ambos norteamericanos, efectuada los días 27, 28 y 29 de marzo de 1985, de manera natural manejó el asunto. Entonces, estamos frente a la evidencia de una invariable posición de principio. 

En este momento evito repetir lo que escribí en Gracias, infinitas Gracias por ser Fidel (www.adelante.cu, 19/2/08). Pero sí quiero hacerme eco de lo publicado en Nuestra decisión (www.juventudrebelde.cu, 24/2/08), donde aparecen respuestas a la interrogante “¿Qué lecturas, más allá de las pasiones sentimentales, le dan los jóvenes al valiente mensaje de Fidel?”. Aquí va apenas una muestra sobre qué piensan jóvenes cubanos acerca del Comandante en Jefe en la actual coyuntura histórica:

“Con él no se puede andar con tapujos, critica con fuerza, de frente, pero siempre ha sido el primero en criticarse. Así pasó en la zafra de los diez millones. Fue él justamente quien impulsó el proceso de rectificación de errores. Eso todavía necesitamos aprenderlo muchos”. 

“Él mismo pudo haberse dedicado a ser escritor, por su excelente prosa; o a la abogacía que fue lo que estudió; o a administrar los bienes de su familia. Sin embargo, analizó que tenía primero deberes morales y patrióticos que cumplir”. 

“Si lo seguimos, si le somos fieles, la Revolución, sin duda, continuará. No obstante, sería insensato perder de vista ciertas realidades. La generación más nueva no piensa como la de hace 50 años, tampoco vivió las privaciones de nuestros padres y abuelos. Ellos han sido testigos del período especial y de cómo las carencias económicas han limitado los espacios espirituales de ellos mismos y de sus familiares; por eso creo que hay que abrir espacios de participación a la juventud. No se puede convencer solo a base de ejemplos históricos y más cuando tienen una realidad tan difícil delante. Hay que lograr que emitan sus criterios, que sean más protagonistas”.

 “Cuando lo de Elián yo me decía ‘Bueno, ¿y por qué no tomamos al niño y ya, a la fuerza?’. Y Fidel nos enseñó que las cosas no se pueden lograr con la violencia, que las convicciones y las ideas, si se saben utilizar, pueden ser armas tremendas. En esencia, yo creo que Fidel es un gran maestro. El hombre que le ha dado continuidad al legado de Martí”.

 He aquí elementos que confirman cómo el grueso de la juventud cubana reconoce que Fidel Alejandro Castro Ruz es la concreción de la utilidad de la virtud. Tal percepción es la misma de la inmensa mayoría de quienes vivimos y guapeamos en Cuba. Poco, muy poco importa que viejos y nuevos mercenarios se sumen al concierto de la terrorista mafia gusano-yanqui de la Florida y su amo del “Norte revuelto y brutal”. 

Lejos, muy lejos está la posibilidad de que el compañero Fidel se tenga que avergonzar. No puede ser de otro modo, si en rigor él ha sido –por lo menos- esclavo de su pueblo. Sus Reflexiones por siempre constituirán un arma más del arsenal con la cual se cuente, sabia nutriente de nuestra Patria revolucionaria y socialista. Su combate a tono con el apotegma martiano según el cual “trincheras de ideas valen más que trincheras de piedras” es un Sol moral. 

Su ser deviene compañía de todas las generaciones de sus compatriotas: de la que con él nos condujo a la clarinada del Primero de Enero; de la generación intermedia que aprendió con él los elementos del complejo y casi inaccesible arte de organizar y dirigir una Revolución; de la generación de jóvenes cuyo paradigma de defensa-enriquecimiento-superación constante es su ejemplo; de la generación de infantes, adolescentes y hasta de la que está aún por nacer, por el compromiso guevariano que él hizo suyo: ¡Hasta la victoria siempre! Es nuestro imperecedero Comandante en Jefe. 

Sencillamente, es él síntesis de la vergüenza por excelencia.

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