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Archive for 20/01/11

No existe la menor prueba de que Hernández supiese de antemano que la Fuerza Aérea de Cuba iba a derribar las avionetas de Hermanos al Rescate: las conjeturas del juicio fueron “trágica y totalmente falsas”



Machetera

Traducido por  Manuel TalensManuel Cedeño Berrueta

“Gerardo Hernández nunca gozó del derecho a un juicio justo, ni por parte de los fiscales ni de su propia defensa”

Leonard Weinglass

Los abogados de Gerardo Hernández, un ciudadano cubano que está cumpliendo dos condenas a perpetuidad más 15 años en el ala de máxima seguridad del Penal Federal de Victorville, en California, han presentado su apelación final ante la justicia usamericana. Las pruebas en apoyo de su derecho a un nuevo juicio son abrumadoras.

Gerardo Hernández

En un caso de características similares al de los agentes rusos –acaecido durante el verano de 2010 en Nueva York, New Jersey y Massachusetts–, el FBI detuvo en 1998 a Hernández en Miami junto con otros nueve cubanos, todos ellos acusados de no haberse inscrito ante el gobierno de EEUU como agentes de un gobierno extranjero y de conspiración para cometer espionaje. Pero contrariamente a lo que sucedería en 2010 con los rusos, que fueron deportados de inmediato y sin juicio alguno, cinco de los cubanos detenidos se declararon culpables y, en recompensa, se les impusieron condenas reducidas y obtuvieron el permiso de residencia y trabajo (green card), mientras que los otros cinco, entre ellos Gerardo Hernández, pasaron casi año y medio presos e incomunicados a la espera de la fecha del juicio. Las autoridades federales decretaron el secreto del sumario por razones de seguridad nacional. Una de las alegaciones en que se basa el actual recurso de hábeas corpus es la manipulación de las pruebas por parte del gobierno de EEUU.
Durante los años noventa, conforme los cubanos derechistas de Miami contemplaban gozosos la caída de la Unión Soviética –que era el principal patrocinador de Cuba–, sus provocaciones contra la Isla empezaron a incrementarse con el mismo objetivo. Pequeños botes y avionetas provenientes de Miami empezaron a adentrarse una y otra vez en el espacio aéreo y marítimo cubano, disparando a hoteles de la playa y lanzando objetos desde el cielo, mientras que al mismo tiempo se contrataban mercenarios para plantar bombas e introducir armas en el país, todo ello con trágicos y mortíferos resultados. La Habana envió entonces agentes cubanos a Miami para que obtuviesen información y frustrasen aquellas acciones, que el gobierno de la isla consideraba comprensiblemente como ataques terroristas.
El líder de aquellos agentes era Gerardo Hernández.
Conforme se acercaba la fecha del juicio de los “5 Cubanos” (así se los conoce en EEUU), sorpresivamente, el año 2000 se añadió una nueva acusación a las dos que pesaban contra Hernández, la de “conspiración para cometer asesinato al apoyar y poner en práctica un plan destinado a derribar aviones civiles usamericanos fuera de los espacios aéreos de Cuba y EEUU”.
Casi cinco años antes del juicio, el 24 de febrero de 1996, dos avionetas pertenecientes a uno de los grupos paramilitares de Miami, conocido como Hermanos al Rescate, habían sido derribadas por aviones de combate cubanos mientras se dirigían a Cuba, en el espacio aéreo restringido que ya habían violado muchas veces antes. Hermanos al Rescate estaba dirigido por José Basulto, uno de los veteranos de la brigada de mercenarios que la CIA organizó para atacar Playa Girón, quien en 1962 había iniciado la práctica de atacar instalaciones hoteleras en las playas cubanas desde barcos situados cerca de la costa al disparar a un hotel de Miramar con un cañón de 20 mm instalado en una lancha rápida.
En el derribo murieron cuatro personas, tres de ellas ciudadanos usamericanos y la cuarta un cubano con permiso de residencia. Una tercera avioneta escapó aquel día en la que iban Basulto y sus tres pasajeros. El argumento utilizado por EEUU fue que Gerardo Hernández estaba al corriente de un plan del gobierno cubano para derribar los aviones; que el plan era ilegal porque Cuba tenía la intención de derribarlo en el espacio aéreo internacional –no en el cubano– y que él, Hernández, estuvo de acuerdo en colaborar con el plan.
Al cabo de siete meses de un juicio marcado por una histeria mediática poco habitual incluso para los estándares de Miami, los cinco fueron condenados por todos los cargos que pesaban contra ellos.

El proceso inicial de apelaciones

Hernández y sus compatriotas recurrieron las sentencias. En 2005, un tribunal colegiado de apelación de tres jueces revocó todas las condenas por unanimidad debido al prejuicio existente contra ellos en la comunidad de Miami y a la incapacidad del tribunal para trasladar el juicio lejos de ese estado.

La jueza Phyllis A. Kravitch, de la Corte de Apelaciones del Decimoprimer Circuito

El gobierno solicitó la revisión de dicha decisión ante la Corte de Apelaciones del Decimoprimer Circuito en pleno, compuesta por once jueces. A pesar de que la revocatoria de las condenas había sido una decisión tomada por unanimidad, el Tribunal en Pleno revocó esa decisión, restableció las condenas y remitió los puntos restantes, salvo el cambio jurisdicción fuera de Miami, a un tribunal colegiado, compuesto por los jueces Birch, Pryor y Kravitch, el cual ratificó las condenas en una decisión que contó con dos votos favorables y uno en contra, si bien ordenó que tres de los acusados fuesen sentenciados de nuevo.
La sentencia de dos cadenas perpetuas más 15 años contra Gerardo Hernández fue ratificada, pero la jueza Kravitch expuso sin ambages los argumentos de su voto en contra. En cuanto al juez Birch, al referirse de forma explícita a la sentencia de Hernández, comentó que se trataba de “un caso muy dudoso”.
Leonard Weinglass, uno de los abogados que intervinieron en la apelación de Gerardo Hernández, piensa que la gente debería leer la explicación del voto en contra de Kravitch, una veterana y respetada jueza de la Corte de Apelaciones del Decimoprimer Circuito, que argumentó con elocuencia en contra de la condena y especificó que Hernández no debería haber sido condenado porque no estaba al tanto de lo que iba a ocurrir con los aviones aquel día y que Cuba tenía derecho a defenderse. “Esto lo dijo la jueza, no nos lo hemos inventado nosotros”, afirmó Weinglass.
Weinglass llama asimismo la atención sobre el lenguaje utilizado por Birch: “Es de señalar”, señala, “que no dijo que era un caso dudoso, sino muy dudoso”. Pryor, que es uno de los jueces más conservadores del país, fue el único que no manifestó la menor vacilación ante la condena de Hernández.

Recurso de hábeas corpus

El recurso de hábeas corpus sólo puede presentarse una vez que se hayan agotado todas las apelaciones, lo cual ya ha tenido lugar, pues tras la reconsideración de Birch, Pryor y Kravitch, el caso de los 5 Cubanos siguió su curso legal hasta la Corte Suprema, que en junio de 2009 rehusó conocerla.
Con todos sus apéndices, este recurso de hábeas corpus que el actual equipo legal de Gerardo Hernández acaba de presentar suma ya centenares de páginas. Se centra detenidamente en los errores cometidos por Paul McKenna, el defensor público que se le asignó al agente cubano; errores que, junto con las infracciones cometidas por el fiscal, dieron lugar a que Hernández se viese privado de su derecho constitucional a un juicio justo. También presenta nuevas pruebas que se han dado a conocer desde el juicio inicial, que Weinglass califica de “pruebas de una dimensión constitucional”.

Tres actores interpretan una comedia anticubana en TV Martí, la televisora de Miami financiada por EEUU (Foto: Alan Díaz, Associated Press)

Buena parte de esas pruebas aluden a que en el año 2006 se descubrió que muchos de los periodistas que en 2000/2001 escribieron reportajes incendiarios sobre el juicio estaban al mismo tiempo en la nómina del gobierno usamericano y trabajaban para Radio Martí y TV Martí, emisoras de propaganda anticubana operadas por el gobierno de EEUU. Las dificultades que fue necesario sortear para obtener información sobre los periodistas implicados en la manipulación mediática de la comunidad anticubana de Miami durante el juicio es otra historia, interesante por sí sola.
Algunas de las nuevas pruebas también proceden de la información confidencial que el gobierno ocultó indebidamente para facilitar su posición mientras que, al mismo tiempo, le negaba a Hernández la oportunidad de defenderse. El recurso muestra de qué manera los derechos del cubano a un juici justo fueron violados cuando el gobierno excluyó a Hernández y a su abogado McKenna de una audiencia privada con una sola de las partes, en la que se revisaron, entre otros documentos, los mensajes (interceptados) de alta frecuencia del gobierno cubano a sus agentes y se decidió cuáles de ellos se admitirían en el juicio.
“Si [Hernández] hubiera estado al tanto de la existencia de esos mensajes de alta frecuencia (se supo más tarde que el gobierno usamericano divulgó sólo 44 de los aproximadamente 350 interceptados) y de las comunicaciones adicionales clasificadas como secretas, habría tratado de incluirlas como prueba de que no sabía que el gobierno de Cuba trataba del derribar ilegalmente el avión de Hermanos al Rescate” [1]

Desvirtuación mediática de las apelaciones

Resulta prácticamente imposible explicar las innumerables y, a menudo, enormemente técnicas violaciones al debido proceso que se enumeran en la apelación si se hace mediante un escrutinio rápido y superficial de los documentos para seleccionar las citas más sensacionalistas y, luego, contactar a las fuentes de ambos lados con el fin de pedirles su opinión. Esta técnica ya la puso en práctica el Miami Herald el pasado 26 de diciembre de 2010, en un artículo firmado por Jay Weaver y encabezado por el siguiente titular: “El jefe de los espías cubanos dice ahora que el tiroteo contra Hermanos al Rescate tuvo lugar fuera del espacio aéreo de Cuba”.
El texto es un ejemplo perfecto de que una lectura apresurada y selectiva no puede sustituir al verdadero periodismo de investigación, pero sí servir adecuadamente de propaganda (nótese, también, el lenguaje tendencioso del titular: “tiroteo” en vez de “derribo” y “jefe de espías” en vez de, por ejemplo, “agente cubano”).
El caso, tal como lo presenta el Miami Herald, es muy distinto del que defienden los abogados de Gerardo Hernández.

Errores de la defensa

El recurso de hábeas corpus de Hernández explica que uno de los errores más graves que cometió su defensa fue el de no avisarle de que tenía derecho a solicitar juicios separados para que lo juzgasen por separado por el tercer cargo de la acusación, “conspiración para cometer asesinato”, en vez de hacerlo en el mismo juicio por los cargos de “conspiración para cometer espionaje” y “agente extranjero”. La consecuencia práctica fue que los cinco cubanos fueron juzgados y condenados en un clima de culpabilidad por asociación, pero también que McKenna estuvo tan ocupado con la tercera acusación de conspiración para cometer asesinato que dejó indefenso a su cliente en las otras dos.
Además, al no separar el juicio, otros testigos que podrían haber testificado que Hernández no sabía nada sobre el derribo de las avionetas, entre ellos los cinco cubanos que rápidamente se declararon culpables y, sobre todo, René González –coacusado junto a Hernández–, que se había infiltrado en Hermanos al Rescate, no pudieron testificar en su defensa. El problema de que a González no le fuese posible testificar podría haberse resuelto, hasta cierto punto, en un juicio unificado por medio de un instrumento legal denominado “declaración jurada conforme a la jurisprudencia en el caso Byrd”, pero el abogado McKenna no lo utilizó.
“Si la defensa hubiese evaluado e investigado estas posibilidades y hubiese consultado con su cliente, éste podría haber obtenido de René González una declaración jurada conforme a la jurisprudencia en el caso Byrd, en la que quedaría demostrado que cualquier conocimiento que Hernández pudiese haber tenido con respecto a una inminente confrontación de Hermanos al Rescate con Cuba era de dominio público, a saber, que Cuba podría tratar de derribar aviones si éstos continuaban violando su espacio aéreo y que comprendía que Cuba estaba en su derecho de hacerlo en el interior de su territorio. Hernández desconocía la existencia de un plan para cometer actos ilegales o actuar de cualquier manera que pudiese provocar legítimamente una represalia militar.” [2]

De cómo el Miami Herald no se ha enterado de nada

Otro error grave de la defensa, quizá más fácil de entender a posteriori, al menos para quienes no sea abogado, fue su insistencia en tratar de poner en entredicho la decisión que había tomado el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas al determinar que el derribo del avión tuvo lugar en el espacio aéreo internacional, no en el cubano.

El Consejo de Seguridad de Naciones Unidas

Fue Madeleine Albright quien impuso esa decisión al Consejo de Seguridad, a pesar de que la rama de la aviación civil de la ONU, la Organización de Aviación Civil Internacional (OACI), tras muchos mesos de investigación que hubieron de prorrogarse cuando EEUU no respetó los plazos establecidos para la entrega de sus pruebas, había encontrado que los datos de los radares cubano y usamericano mostraban “diferencias significativas e irreconciliables” y, debido a tales diferencias y a otras irregularidades, el Consejo de la OACI se había negado a refrendar su propio informe de investigación. Pero eso no fue un obstáculo para Albright, pues ella y sus colegas diplomáticos determinaron por sí mismos la localización.
McKenna optó equivocadamente por tratar de convencer al jurado de Miami de que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas se había equivocado y trató de que se reexaminase esta decisión en el tribunal de Miami. Pero ya entonces la decisión del Consejo de Seguridad se había utilizado en otro juicio, también en Miami, como argumento para acceder a activos congelados de Cuba con el fin de compensar económicamente a las familias de los ocupantes de las avionetas derribadas y a sus abogados. Al tratar de convencer a un jurado de doce personas inexpertas en cuestiones de aviación de que reexaminasen la investigación de la OACI y concluyesen que era Cuba, no el gobierno de EEUU, quien tenía razón –propuesta totalmente inviable en una comunidad donde los aviadores muertos de Hermanos al Rescate habían sido presentados como héroes–, McKenna se puso a sí mismo en situación de inferioridad, ya no ante un precedente judicial, sino ante dos. Lo único que consiguió este tipo de defensa fue endurecer el antagonismo del jurado hacia su cliente. Pero lo peor es que tampoco era lo que se le había pedido que defendiese.
Vale la pena releer el tercer cargo de acusación para mejor comprender este detalle:
“Conspiración para cometer asesinato al apoyar y poner en práctica un plan destinado a derribar aviones civiles usamericanos fuera de los espacios aéreos de Cuba y EEUU”.
En otras palabras, un plan para derribar aviones en el interior del espacio aéreo cubano no habría infringido ninguna ley. Fue ahí donde McKenna inició su descenso por un camino pavimentado de buenas intenciones al tratar de salvar a su cliente con el argumento de que no se había cometido delito alguno.

Cuestiones históricas

A pesar de los precedentes jurídicos, una cuestión de carácter histórico que sigue sin resolver es el lugar del derribo, en cuanto se refiere a elementos de hecho. El último apéndice del recurso de apelación deja esto en claro: la información satelital de EEUU sería la forma más objetiva y definitiva para resolver la cuestión de la ubicación de una vez por todas; pero a pesar de la recomendación de su perito en aviación, George Buchner, McKenna nunca solicitó esa información, ni ésta ha sido divulgada. Buchner dice que el equipo de investigación de la OACI también intentó obtener esos datos, pero sin éxito alguno.

Fotografía satelital de la NASA que muestra incendios en Cuba y en Florida el 3 de abril de 2004

Otro apéndice de la apelación, la declaración del profesor John Quigley, experto en derecho internacional, deja en claro que algunas de las cuestiones que McKenna trató de argumentar en el juicio de Miami, como la de si los aviones de Hermanos al Rescate eran en realidad militares o civiles, eran erróneas e irrelevantes a la luz del derecho internacional establecido: “… la cuestión pertinente es si el Estado territorial podría razonablemente percibir la intrusión como una amenaza inminente, no si la aeronave era de carácter civil o militar”.
Este argumento en particular tuvo consecuencias verdaderamente devastadoras para Hernández, “difíciles de comprender y dolorosas de contemplar”, cuando el jurado recibió instrucciones incorrectas para “deliberar si los aviones de combate cubanos identificaron debidamente a las avionetas Cessna de Hermanos al Rescate como aviones ‘militares’ conforme a las normas de la OACI, y, en caso afirmativo, si esos aviones de Hermanos al Rescate fueron derribados, efectivamente, como un “último recurso…’” [3] Esto era una cuestión totalmente ajena y absolutamente irrelevante para el cargo de conspiración del que se acusó a Hernández.

A través del espejo

A la vista de esto, el derribo fuera del espacio aéreo cubano no tiene sentido lógico alguno. No hay duda de que Cuba fue agraviada por las constantes incursiones aéreas de Hermanos al Rescate; una de las partes más interesantes de la apelación es el apéndice que incluye el informe de investigación de la OACI, un documento que nunca ha sido revelado al público hasta ahora (OACI informe, Parte 1, Parte 2). Las avionetas de Hermanos al Rescate habían pasado a vuelo rasante por el centro de La Habana, lanzando panfletos y medallas religiosas por las ventanas seis meses antes de los derribos, algo tan peligroso como ilegal, no sólo en Cuba, sino en todas partes. Los aviones tenían acceso inusual a la Base Naval de EEUU en Guantánamo, y utilizaban ese acceso para acercarse a cualquier territorio cubano que se les antojara en cualquier momento. El derecho de Cuba a defenderse contra tales intrusiones es incuestionable.
Sin embargo, un derribo fuera del espacio aéreo cubano daría lugar, como efectivamente ocurrió, a la condena internacional de Cuba, abriría la puerta a la confiscación de activos cubanos congelados desde 1961, y más dañoso aun, proporcionaría el impulso para establecer de forma inamovible el bloqueo de EEUU contra Cuba, mediante la legislación anticubana conocida como Ley Helms-Burton, que avanzaba lentamente en el Congreso de EEUU a mediados de los años noventa. Antes del derribo, Clinton había estado amenazando con vetar el proyecto de ley si por algún milagro fuera aprobada. Tras el derribo, la ley fue aprobada con facilidad. Es posible que no haya habido toda la confrontación que esperaba Basulto, el terrorista confeso que continuamente buscaba una repetición del ataque a Playa Girón y todavía se pregunta por qué el día 24 no se enviaron aviones de combate usamericanos en represalia, pero la ley Helms-Burton ha sido suficientemente destructiva por sí sola.
En el juicio de Hernández, establecer la ubicación del derribo simplemente no era la cuestión relevante y, en cualquier caso, el gobierno simplemente podría apuntar a la decisión del Consejo de Seguridad. Para condenar a Hernández, el gobierno necesitaba demostrar la existencia de un plan ilegal para derribar los aviones de Hermanos al Rescate en el espacio aéreo internacional, no el espacio aéreo cubano, que Hernández tenía conocimiento de este plan ilegal y que estuvo de acuerdo en apoyarlo.
Eso no pudo hacerse.

Depende de cuál sea el significado de “o”

Para superar el salto cuantitativo necesario para creer, contra toda lógica, que Cuba planeó deliberadamente derribar los aviones de Hermanos al Rescate en el espacio aéreo internacional en lugar de hacerlo en el espacio aéreo cubano, el gobierno presentó el retorcido argumento de que lo que realmente molestaba a Cuba de las invasiones aéreas de Hermanos al Rescate no eran su peligrosos y temerarios vuelos rasantes en áreas congestionadas, ni la interferencia de Basulto de las frecuencias de radio utilizadas por los aviones comerciales que viajan a través del corredor aéreo de Cuba con discursos extemporáneos sobre su derecho como “cubano libre” a violar el espacio aéreo restringido de cualquiera.
Según el gobierno de EEUU, lo que Cuba realmente quería lograr mediante un derribo planificado en el espacio aéreo internacional era detener el lanzamiento de panfletos por Hermanos al Rescate desde un punto justo fuera del espacio aéreo cubano donde las corrientes de aire podrían llevarlos a tierra. El informe de la OACI puso claramente de manifiesto cómo en realidad los panfletos habían sido lanzados dentro del espacio aéreo cubano, y Basulto mismo había dicho en la radio de Miami que los había lanzado dentro del espacio aéreo cubano, pero repentinamente todo esto se olvidó (y la defensa no lo rebatió).

Documento del informe de la investigación de la OACI que muestra la trayectoria de las avionetas de Hermanos al Rescate el 13 de enero de 1996, conforme penetraban en el espacio aéreo cubano para lanzar las papeletas que se dispersarían en La Habana y en sus suburbios del sur (sombreado en gris).

Por último, en un argumento que sólo podrían hacer los abogados, el gobierno señaló “un presunto mensaje que pidió a los agentes que infiltrasen Hermanos al Rescate para informar sobre planes de ‘misiones para lanzar panfletos o incursiones en el espacio aéreo cubano’”. [la negrita es mía]. Los abogados del gobierno señalaron que la palabra “o” era “prueba de que el plan cubano incluía la confrontación en el espacio aéreo internacional para detener la distribución de panfletos”. [4]
Esto fue un argumento de un tecnicismo jurídico extremo, pero en lo tocante a Hernández, no había absolutamente ninguna prueba de que tuviera alguna información privilegiada de que un derribo planificado ocurriría en algún lugar, ya fuera dentro o fuera del espacio aéreo cubano.

“Confrontación no significa necesariamente derribo”

En su voto en contra, la jueza Kravitch señaló que en el mejor de los casos, los mensajes en código presentados por el gobierno como prueba evidenciaban que Hernández (como todo el mundo, incluidos los Hermanos al Rescate) sabía que habría algún tipo de “confrontación”.
Y agregó: “Una confrontación no significa necesariamente un derribo”.La prueba de que incluso los Hermanos al Rescate no esperaban nada más que una confrontación que posiblemente podría terminar en un aterrizaje forzoso la constituye un video casero dejado deliberadamente en la sede de Hermanos al Rescate el 24 de febrero. En ese video, los participantes del vuelo dijeron que en caso de verse obligados a confesar en la televisión cubana podrían utilizar dos maneras de enviar mensajes cifrados a Miami: o bien no inmutándose o reaccionando de forma exagerada.
Kravitch lo explica con más detalle:
“No es suficiente que el gobierno simplemente muestre que ocurrió un derribo en el espacio aéreo internacional, el gobierno debe probar más allá de toda duda razonable que Hernández estuvo de acuerdo con un derribo en el espacio aéreo internacional.Aunque tal acuerdo pueda demostrarse con pruebas circunstanciales, aquí el gobierno no presentó prueba alguna, ni directa ni circunstancial, de que Hernández estuviera de acuerdo con un derribo en el espacio aéreo internacional. En cambio, los indicios apuntanhacia una confrontación en el espacio aéreo cubano, lo que niega el requisito de que estuviera de acuerdo en cometer un acto ilícito.
”…el hecho de que las comunicaciones interceptadas tras el derribo muestren que Hernández fue felicitado por su papel y que reconoció su participación y la calificó como un “éxito” no establece claramente un acuerdo para un derribo en el espacio aéreo internacional. El gobierno no dispone de ningún indicio de que Hernández estuvo de acuerdo con un derribo en el espacio aéreo internacional, en oposición al espacio aéreo cubano”.
Hernández ha sostenido sistemáticamenteque el mensaje cifrado que envió a Cuba después del 24 de febrero, donde dijo que “la operación a la que aportamos un granito de arena terminó con éxito”  no se refería a la operación para interceptar los aviones de Hermanos al Rescate, sino a otra totalmente diferente, la de repatriar a otro agente a Cuba. Dice que el gobierno ha creado deliberadamente “una nube… de confusión” sobre las dos operaciones a fin de utilizar ese mensaje en particular en el caso en su contra. Al concentrarse erróneamente en el lugar del derribo, McKenna no se opuso ni objetó la cínica apropiación indebida del mensaje por parte del gobierno.
Incluso si uno acepta la caracterización errónea de ese mensaje en particular por parte del gobierno, Kravitch explicó que todavía no es suficiente para una condena; si Hernández realmente se hubiera referido al derribo de un avión enemigo como un “éxito”, eso no quiere decir que estuviera de acuerdo con un plan para derribarlo en el espacio aéreo internacional en lugar de en el espacio aéreo cubano.

El doble cubano de Richard Gere

El agente cubano y antiguo piloto militar Juan Pablo Roque

El agente a cuyo regreso se refería Hernández en el mensaje del “grano de arena” era Juan Pablo Roque, un enigmático personaje del caso. A menudo mencionado como alguien que tiene un sorprendente parecido con Richard Gere, Roque llegó buceando hasta la base estadounidense en Guantánamo y pronto se encontró en Miami, donde conquistó los corazones de Basulto y su clan con el cuento de que era un piloto militar cubano que había sido retirado del servicio, por lo que se sintió desencantado. La Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA) incluso facilitó una publicación autofinanciada de sus memorias, mientras Roque comenzó a trabajar clandestinamente para el FBI, proporcionando información sobre actividades y planes ocultos y poco edificantes de Hermanos al Rescate para tráfico de drogas y contrabando de armas.
Pero al poco tiempo de llegar a Miami, Roque sufrió una nostalgia insoportable y pidió ser transferido de regreso. Hernández tuvo a cargo la tarea de organizar la nueva deserción del desertor. La “Operación Venecia” fue planificada como una manera de conseguir que Roque regresara a Cuba y, al mismo tiempo, aprovechar la información que Roque había reunido, mediante conferencias de prensa planificadas en donde revelaría casi la misma información que había dado al FBI.

A la izquierda, José Basulto; a la derecha, el agente cubano Juan Pablo Roque y, delante, René González. La cifra 2506 del avión alude a la brigada de Playa Girón financiada por la CIA, a la que pertenecían tanto Basulto como Luis Posada Carriles.

Un documento cubano ultrasecreto incluido en el recurso de apelación confirma que esta denuncia era el objetivo principal de la Operación Venecia, y que el regreso de Roque fue aprobado por el cuartel general de la inteligencia cubana “a finales de febrero o a principios de marzo de 1996”, [5] según fuese la disponibilidad de vuelos comerciales.
En el momento del juicio se trató a fondo el hecho de que Roque había escapado el 23 de febrero y llegó a Cuba el día del derribo o al día siguiente. Pero el momento fue una coincidencia, debida principalmente a la insistencia de Roque en que se le repatriara a tiempo para el cumpleaños de su hijo el día 26, y se puede demostrar que el derribo el día 24 era contrario a los objetivos de la Operación Venecia. Aunque Roque apareció en CNN con Lucía Newman el 27 y también lo entrevistó el periódico cubano Juventud Rebelde el 3 de marzo, todavía manteniendo su cobertura a fin de proteger a los demás agentes en Miami, la avalancha de prensa negativa sobre el derribo eclipsó en gran medida la información negativa que reveló sobre Hermanos al Rescate en la entrevista.

Demasiado poco y demasiado tarde

Hacia el final del juicio, el abogado defensor de Hernández parece haberse dado cuenta de que había estado siguiendo una pista falsa. Después de seis largos meses de denodados esfuerzos para convencer al jurado de que el lugar del derribo había sido establecido erróneamente, de improviso cambió de rumbo y le dijo al jurado que todas las pruebas que les había presentado en los últimos seis meses eran irrelevantes. Esto seguramente no les granjeó el favor, ni a él ni a su cliente, de los miembros del jurado, que estaban ansiosos por seguir adelante con sus vidas.
Lo importante, dijo, fue que el gobierno no pudo probar que Hernández supiera algo sobre un plan para un derribo ilegal. Pero era demasiado tarde, el daño ya estaba hecho.
La apelación dice que, “a su favor”, McKenna ha reconocido sus errores en el juicio original y accedió a testificar en una audiencia de hábeas corpus a fin de proporcionar pruebas de por qué Hernández tiene derecho a un nuevo juicio.
Es probable que esa audiencia probatoria se celebre una vez que se hayan presentado todas las respuestas en el caso, en algún momento entre marzo y junio de este año, aunque según Weinglass aún se desconoce si la jueza Lenard retendrá el caso y llevará a cabo la audiencia ella misma o si la remitirá a otro juez, como ocurre con frecuencia en Miami.

Una fuerza invisible

Mientras tanto, en el desolado desierto de California, Hernández sigue siendo un activo defensor de su propio caso y del de sus cuatro compañeros. Esto conduce a veces a curiosos resentimientos por parte de sus carceleros. “Recibes demasiado correo”, le dicen, y en la lógica invertida del sistema penitenciario federal, la solución consiste en retener su correo hasta que el exceso se convierte en una avalancha. Él sigue soportando castigos extrajudiciales, como la negación de una visa, durante 13 años consecutivos, para que su esposa lo visite. Se le niega el acceso al correo electrónico que, en cambio, se concede a delincuentes habituales y probadamente violentos que están presos en la misma cárcel. El verano pasado fue transferido de improviso e inexplicablemente a la “celda de castigo” de la cárcel, de la que fue liberado unas semanas más tarde a raíz de una protesta internacional.
Con independencia de que en última instancia se le conceda a Hernández su derecho a un juicio justo mediante un nuevo proceso, él conserva intacto el optimismo, atemperado por el sentido de la realidad. De los múltiples esfuerzos que se están haciendo para obtener su libertad dice “son como el agua que cae sobre una roca”, e incluso las rocas más duras ceden con el tiempo.

Vallas publicitarias como ésta abundan en Cuba, donde se conoce a los 5 Cubanos
como los “5 Héroes” y se da por seguro que algún día volverán. (Foto: Bill Hackwell)


Mi agradecimiento a Nelson Valdés, Manuel Cedeño Berrueta y Manuel Talens por su ayuda en la preparación y traducción de este informe.

Notas

[1] Gerardo Hernández, Movant, vs. United States of America, Respondent – Memorandum in Support of Motion to Vacate, Set Aside, or Correct Judgment and Sentence under 28 U.SC. § 2255, p. 79.

[2] Ibid, p. 19.

[3] Ibid, p. 37.

[4] Ibid, p. 31.

[5] Ibid, Appendix B.



Gracias a: Tlaxcala
Fuente: http://www.tlaxcala-int.org/article.asp?reference=3345
Fecha de publicación del artículo original: 19/01/2011
URL de esta página en Tlaxcala: http://www.tlaxcala-int.org/article.asp?reference=3354

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La refundación de Honduras a través de una Asamblea Nacional Constituyente originaria, popular y participativa, es el camino que el pueblo se ha trazado par construir un Estado de derecho que garantice el bienestar de todas y todos y nos permita una sociedad verdaderamente democrática e incluyente.

Esa lucha es un reclamo irrenunciable que avanza con el respaldo de la gran mayoría de la población y se plantea como única posibilidad para la instauración de un pacto social que permita las transformaciones estructurales que requiere nuestra sociedad en crisis.

Ante esta realidad, el congreso de facto ha aprobado las reformas al artículo 5. Con ellas se intenta dar un rostro de apertura y democracia al régimen y mediatizar el reclamo de una Constituyente originaria.

La campaña propagandística que muestra las reformas como un éxito de la participación, oculta las restricciones con que se llevarían a cabo las propuestas del pueblo, y, lo que es peor, omite los fraudes que podrán montar si se utiliza la misma estructura corrupta del TSE para la consulta popular y así allanar el camino a la aplicación renovada del modelo neoliberal. Lo que ha quedado demostrado con la inminente aprobación de las ¿ciudades modelo? que no es mas que los planes de la expansión del imperialismo sobre los estados fallidos, con lo que entregarían la soberanía nacional al capital extranjero.

No obstante estos manejos amañados, las reformas son esencialmente el reconocimiento obligado de un derecho inalienable del pueblo a participar, a opinar, a ser consultado, a tener vos y voto en la vida de la nación. En ese sentido, las Reformas que el congreso de facto aprueba representan una rendición de la oligarquía frente a la justicia de los argumentos de la Resistencia, sostenidos por más de 18 meses de lucha continua. Al mismo tiempo, las reformas constituyen una aceptación total de la ilegalidad del golpe de Estado contra el gobierno democrático del Presidente Manuel Zelaya. El Frente Nacional de Resistencia Popular propone cambios profundos basados en la voluntad irrestricta del pueblo que vayan más allá de reformas o voluntades temporales que puedan ser revertidas por la misma clase social que impuso una dictadura.

Hacia el 26 de febrero, el FNRP esta desarrollando una intensa actividad asamblearia en todo el país y desde todos los sectores sociales y políticos para fortalecer la unidad en la diversidad de nuestras fuerzas y establecer una estrategia de lucha política que se convierta en la propuesta para el retorno a la democracia.

Mientras la oligarquía usa el derecho a la participación del pueblo como un lema para mejorar el perfil de futuros candidatos presidenciales, y como un señuelo para negarle la tierra a los campesinos para municipalizar y privatizar la escuela publica para ocultar los asesinatos y los crímenes y la persecución contra los miembros de la Resistencia; nosotros continuamos en la construcción de poder popular a través de la organización, la formación y la movilización.


¡Vamos por la refundación de Honduras!
¡Resistimos y Venceremos!


Frente Nacional de Resistencia Popular
19 de enero de 2011

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Imagen agregada RCBáez: sobre fotos de Yuri Cortéz y AFP-Reuters


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Es muy importante para estos estudiantes y para la poetisa Angye Gaona el adelantar una campaña muy amplia en solidaridad, antes de que les formulen los peores cargos que se suelen inventar desde ese estado que utiliza falsos testimonios adelantados por militares y paramilitares pagados para incriminar a los defensores de derechos humanos. Un estado que usa computadores mágicos: así han encarcelado al profesor universitario Miguel Ángel Beltrán, a la socióloga Liliany Obando, a la abogada Carolina Rubio,  y a miles más… es terrible, y la solidaridad internacional se hace realmente vital.

Juntos tejamos una red solidaria de los pueblos que impida un poco estos atropellos constantes contra el pensamiento crítico, la libertad y la vida misma.

Apresada la poetisa y periodista Angye Gaona: se hace un llamado a la solidaridad. Tres detenciones arbitrarias de estudiantes en la segunda semana de enero 2011, Colombia. DIFUNDA la imagen

He aquí un fragmento de un poema de Angye Gaona, para que conozcan su alma sincera y tierna, solidaria y creativa: “Tejido blando”
Respira y prepárate, pecho blando.
No quieras contener todo el aire de los abismos,
toma sólo el de tu pequeña inspiración,
acarícialo por instantes,
susúrrale como si al último aliento
y déjalo libre ir allí,
a donde tú también quisieras:
vasto, inmenso, indistinto.
Sopla fuerte lo que guardas.
No recojas más lágrimas, pecho blando.
Y si un niño preso llora, dirás,
y si un hombre es torturado, dirás.
Que no es tiempo de guardar la ira, te digo.
Es momento de fraguar y hacer lucir
el filo.
Apresada la poetisa y periodista Angye Gaona: el Estado colombiano quiere callarla para mantener la oscuridad genocida.
Angye Gaona Poetisa y comunicadora, apresada por pensar, en Colombia, país en el que el estado ha convertido el hecho de pensar en un crimen.
Angye Gaona es una mujer creativa y comprometida socialmente, siempre activa en el desarrollo de la cultura;  parte del comité organizador del conocido Festival Internacional de Poesía de Medellín, cuya calidad testimonia de trabajo y sueños tejidos entre los pueblos.
Urge la movilización internacional por su liberación y por denunciar que el estado colombiano mantiene encarceladas a más de 7.500 personas por el “delito de opinión”: estamos ante una verdadera dictadura camuflada.
Es una situación insoportable: cada día detienen, asesinan o desaparecen a un opositor político, estudiante, sindicalista, sociólogo, campesino… La represión ejercida por el Estado colombiano contra el pueblo colombiano para acallar sus reivindicaciones sociales es brutal. ¡Urge que el mundo se mueva en solidaridad! Que se dé a conocer esta realidad y sus dimensiones que rebasan todo en el Orbe.Más detenciones de estudiantes: Hoy lunes 17 de enero de 2011 fue detenido Julian Andoni Domínguez estudiante universitario; una hora después en las inmediaciones de la CUT Santander integrantes del CTI de la fiscalía y del GAULA detienen a William Rivera Rueda, estudiante universitario de derecho y defensor de Derechos Humanos, del sector gremial de los trabajadores informales, quien fue amedrantado después de haber sido detenido por integrantes de la Armada Nacional quienes le dijeron “a usted lo conocemos, por ahí le mandaron una razoncita después hablamos” ; estas últimas detenciones se produjeron en Bucaramanga.

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Una nueva desgracia para Haití
Por Manuel E. Yepe

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El sorpresivo viaje a Haití de Jean Claude “Baby Doc” Duvalier, tras 25 años de exilio, fue una noticia agravante de las tensiones generadas por el terremoto que dejó millares de fallecidos y cientos de miles de damnificados; la epidemia de cólera igualmente cruenta,  y otras calamidades naturales y políticas adicionales que se colmaron con este inesperado retorno del sanguinario ex dictador, en tiempos de tenso desenlace de las elecciones presidenciales.

Las huellas de la dinastía Duvalier en la empobrecida nación haitiana son muy hondas y tristes.

François Duvalier (Puerto Príncipe 1907-1971), quien se hacía llamar Papa Doc, contando con el apoyo del ejército, ganó las elecciones presidenciales de 1957, que le dieron un mandato de 6 años. Su campaña electoral fue de corte populista, manejando una estrategia pro negritud que llamaba a la mayoría negra a oponerse a la élite mulata que estaba en el poder. Renovó la tradición del vudú y la usó luego para afirmar su poder identificándose como hougan (sacerdote), imitando la imagen del Barón Samedi (dios de la muerte y los cementerios en el panteón Vudú).

Tras sobrevivir  un atentado contra su vida en 1958, depuró el ejército  y su gobierno se hizo brutal y represivo. En 1959, inspirado por los camisas negras del fascismo italiano creó una milicia VSN (Voluntarios de la Seguridad Nacional) que pasó a ser conocida como los Tonton Macoute: una temida fuerza que no recibía remuneración sino que imponía sus propios medios de financiamiento a través del crimen y la extorsión.

En 1964, Francois Duvalier se tituló presidente vitalicio, cargo que ejerció despóticamente hasta su muerte en 1971.

Fue su sucesor Jean-Claude “Baby Doc” Duvalier, designado para el cargo por su padre a la edad de 19 años (nacido en 1951). Fue el más joven Jefe de Estado en la historia republicana de América.

Se dice que, inicialmente, Jean-Claude Duvalier se había resistido a la designación prefiriendo que su hermana mayor, Marie Denise, ocupara el cargo y luego se contentó con que la madre se atendiera los asuntos políticos y admnistrativos de la presidencia asistida por Luckner Cambronne, ministro del interior de su padre, para poder llevar él una vida de disipada, mas propia de su edad, intereses y formación. Esto facilitó la influencia de los “dinosaurios”, o viejos duvalieristas, y su control sobre aspectos del gobierno.

Pero en la medida que Jean-Claude fue interesándose, utilizó los poderes casi absolutos que le daba una constitución diseñada por su padre para hacer algunas reformas como la liberación de algunos presos políticos y el aflojamiento de la fuerte censura de prensa que existía, según le aconsejaba la embajada de EEUU.

La administración estadounidense de Richard Nixon se hizo cada vez más tolerante y amistosa para con la política de “respeto” a los derechos humanos bajo “Baby Doc”, pese a que objetivamente ésta no había cambiado un ápice respecto a la de su padre.

La corrupción en el gobierno crecía tanto como la pobreza y la indigencia en el pueblo. La ceremonia nupcial que unió a Jean-Claude Duvalier con su nueva esposa, Michèle Bennett Pasquet, una mulata divorciada con  mala reputación, costó tres millones de dólares y esto, unido a la trascendencia de una serie de negocios fraudulentos de familiares de la nueva primera dama, enajenó grandemente al dictador, especialmente con las mayorías negras del país y con los viejos duvalieristas de línea dura.

La llamada cleptocracia de los Duvalier, padre e hijo, terminó en 1986. Fueron 29 años de dictadura que hicieron que el pueblo haitiano mereciera un respiro democrático que aún no ha tenido.

Jean-Claude Duvalier y su familia se establecieron en Francia para vivir lujosamente.  Fueron objeto de denuncias y demandas que lograron solventar aunque las autoridades de ese país no les hubieran concedido formalmente el asilo político deseado.

Según se asegura, una buena parte de su enorme fortuna la ha perdido al divorciarse en 1993 de Michèle. En 2006,  para promover aspectos positivos de la tiranía de su padre y algún apoyo político en Haití y en el exilio, creó la Fundación Francois Duvalier.

En 2004, al producirse el derrocamiento de Aristide, Duvalier anunció su intención de regresar a Haití y postularse para la presidencia en las elecciones de 2006 por el Partido de la Unidad Nacional, pero nada de esto ocurrió.

En septiembre de 2007, fue radiado en Haití un discurso de Duvalier en lengua francesa (no en creole) anunciando que el exilio lo había arruinado, pero la creciente fortuna del Partido de la Unidad Nacional lo había “revigorizado”. No habló de planes de regresar.

En febrero de 2010, una corte suiza liberó a su favor más de cuatro millones de dólares de una cuenta que le había sido retenida.

El anuncio del eventual regreso a la vida pública de uno de los más emblemáticos representantes de las dictaduras promovidas por Estados Unidos al Sur de sus fronteras en un pasado demasiado reciente, es motivo de grave preocupación en un continente donde aún  consternan el evento golpista de Honduras y los fracasados intentos en Venezuela, Ecuador y Bolivia.

Enviado por su autor

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Duvalier: ¿del lobo, un pelo?
Por Guillermo Alvarado

El ex dictador haitiano JeanClaude, “baby doc”, Duvalier, quien el domingo regresó sorpresivamente a su país, fue detenido por la policía, interrogado, instruido de cargos por robo, corrupción y apropiación indebida de fondos y luego dejado en libertad provisional mientras un juez decide si se le abre proceso o no.

Se desconocen exactamente las razones sobre el retorno del tirano, quien a su arribo a Puerto Príncipe se limitó a declarar que había vuelto “para ayudar”, sin especificar a quién, ni en qué.

Lo que está claro es que su presencia en la nación caribeña para
nada contribuye a esclarecer la crisis política que se vive tras una primera vuelta electoral aún sin resultados y la amenaza de un vacío de poder, toda vez que el actual presidente, René Preval, finaliza su mandato el próximo 7 de febrero y no hay sucesor.

¿Será que las largas orejas de Duvalier alcanzaron a escuchar a Ileana Ross-Lehtinen, quien en inoportunas y desdichadas declaraciones reclamó en su visita a Puerto Príncipe “un liderazgo que no está aquí”, según dijo, descalificando así tanto a Preval como a los candidatos que disputan la primera magistratura nacional?

En todo caso, parece que alguien tras bambalinas le empujó a hacer de pescador en el río revuelto causado por el desastre telúrico, la crisis sanitaria y el caos político en una nación donde todos quieren intervenir, pero casi nadie desea ayudar.

De cualquier forma fue reconfortante saber que se recordó que existe la justicia y se le llevó ante la fiscalía, aunque fuese por el menor de sus delitos, el robo y la corrupción.

Y es que, más que un ladrón, estamos en presencia de un temible violador de los derechos humanos. Durante su régimen, de 1971 a 1986, se cometieron masivos y sistemáticos crímenes contra miembros de la oposición, sus propios partidarios, y hasta ministros suyos, sospechosos de “traición”.

Hubo torturas, ejecuciones extrajudiciales, desapariciones forzosas y otras formas de delitos de lesa humanidad, los cuales, como se sabe, no prescriben y son de persecución internacional, por lo tanto si alguien presenta una denuncia formal en su contra, debe ser juzgado sin ninguna excusa.

Más aún, dado el caso de que nadie lo demande, para eso existe la fiscalía que, ante la notoriedad y carácter público de los crímenes cometidos durante la dictadura de Duvalier, tiene la obligación, de oficio, de abrir una investigación.

Infortunadamente todo esto está ocurriendo en un momento trágico para el hermano pueblo haitiano y causa una desviación de la atención mundial de las máximas prioridades, como lo son la reconstrucción, la entrega de la ayuda comprometida para redimir a casi un millón de personas que están en el desamparo y una acción decidida para poner bajo control la epidemia de cólera.

Eso, sin contar con la necesidad de hallar una solución mesurada, legal y soberana a la crisis política, convocar a la segunda ronda electoral y proceder al relevo de mandatos de forma ordenada.

Como se ve, son problemas colosales en la nación más pobre del continente, que para nada necesitaba complicar su vida con la llegada del ex dictador, cuyas intenciones de viajar eran conocidas por muchos que nada hicieron para impedirla y quizás hubo más de alguno que lo alentó.

No obstante, ya está allí y es saludable que se aproveche para llevarlo ante la justicia. Un debido castigo contribuirá a sanar las heridas de esa sociedad, donde hay generaciones que ignoran las causas de sus desgracias y les vendría bien conocer a uno de sus responsables al cual, si no pudiera ser encerrado más que por sus robos, algo será por lo menos tener, del lobo, un pelo.
Fuente Radio Habana Cuba

 

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Alertar el “sospechómetro”.
Por Orlando Cruz Capote

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Hay una situación muy extraña y delicada en Haití, y ningún revolucionario debe bajar la guardia con respecto a las oscuras pretensiones imperialistas que pueden poner en juego contra la estabilidad y existencia de ese país y su sufrido pueblo. Y más allá de sus fronteras, contra la América nuestra.

Hace una semana, o quizás algunos días solamente, están sucediéndose en la hermana República de Haití, procesos y hechos que nos conducen a sospechar que el imperialismo estadounidense, la derecha interna y sus acólitos en el hemisferio están tramando un desenlace muy negativo aprovechando, oportunistamente, la extrema situación en que sobrevive la población de esa nación.

Utilizo la palabra sospechómetro, la cual es un aporte lingüístico de una camarada guatemalteca que recién estuvo en La Habana, en el IX Evento de Paradigmas Emancipatorios, y que lo expresó como una forma de mirarnos autocráticamente los revolucionarios para saber si estamos actuando adecuada y correctamente, o estamos de manera inconsciente reproduciendo o re funcionalizando las formas de dominación del capitalismo que tratamos de superar.

Pero el sospechómetro también sirve de instrumento para valorar con mucha sensibilidad y percepción -de lupa- los últimos acontecimientos en Haití, y las maniobras imperialistas que allí se desarrollan.

Solo enunciaré tales hechos y quizás sin el orden cronológico en que sucedieron y continúan sucediendo.

Las elecciones efectuadas y declaradas fraudulentas en Haití, por parte de los observadores internacionales allí ubicados. Los desórdenes internos ante los resultados emitidos que cuestionan los conteos sufragados de los tres primeros candidatos, que tienen una incidencia decisiva en una segunda vuelta electoral.

Ante los agudos enfrentamientos callejeros, entre los partidarios de una tendencia política y las otras, se une el despliegue en las calles de los militares de la fuerzas de MINUSTAH y de los grupos represivos internos que parecen haberse ido reorganizando.

La creación de una Comisión de la OEA, para elaborar un informe sobre el saldo de esas votaciones y posibles propuestas de solución, la cual ya anuncia la invalidación del segundo candidato -el del oficialismo, o sea el del gobierno- y pasa al tercero, un cantante, como posible pretendiente para la segunda vuelta.

A este hecho se une, que este organismo despachó -despidió-, a finales de diciembre del año pasado, a su representante en la nación caribeña, el brasileño Ricardo Seitenfus, quien se atrevió a dar opiniones que no coincidían con las de sus superiores de Washington, con respecto a las verdaderas causas del problema haitiano, la presencia excesivamente militar de las Naciones Unidas en esa nación y la escasa ayuda realmente necesaria, mal distribuida además, que estaba realizándose entre los millones de afectados, entre otras declaraciones emitidas por un hombre que trató de dar su punto vista muy objetivo.

La visita relámpago -perturbadora la denominó el Comandante en Jefe Fidel Castro en su Reflexión del 11 de enero- de la congresista norteamericana Ileana Ros-Lehtinen, presidenta del Comité de Política Exterior de la Cámara de Representantes. Esta señora es archiconocida regional e internacionalmente por sus posiciones de ultraderecha, por ser anticubana y anticomunista frenética, socia y apañadora abierta de los terroristas cubano-americanos que residen en Miami, anti-venezolana furibunda y que mantiene sus (no) principios contra todos los procesos de cambios populares y progresistas en América Latina, y que fuera intitulada como la “loba feroz”, por su actitud antihumana ante el secuestro del niño cubano Elián González entre los años 1999 y el 2000.

El comienzo del retiro o el abandono de algunas ONGs internacionales (perdón, transnacionales), de un país que continua devastado por el terremoto de principios del 2010, que dejó más de 250 mil víctimas y un número mayor de heridos y discapacitados, mucho más de un millón de damnificados porque sus viviendas e infraestructura de existencia fue casi completamente destruida; afectados también por las consecuencias de las lluvias acaecidas luego del ciclón Thomas; y el desarrollo inducido (inconscientemente!!!) por tropas de las Naciones Unidas (soldados nepalíes) de la epidemia del cólera que ya ha cobrado cerca de 4 mil muertes. Cuya extensión y control es completamente incierto en este momento y que puede afectar a toda el área del Caribe, América Latina y los propios Estados Unidos.

La retirada de tales efectivos de las ONGs se pretexta con el argumento, cierto pero inoportuno, de que el financiamiento prometido y adecuado para sus actividades no había llegado a suelo haitiano y, por lo tanto, no es posible el mantenimiento de sus actividades. Aunque lo mejor hubiera sido el exigir que el mundo rico desarrollado -de donde provienen la mayoría de esas ONGs- cumpliera con sus promesas de ayuda y cooperación, más aun si uno de los coordinadores principales es el ex – presidente de EE. UU. William Clinton, miembro de la nación más poderosa de la Tierra y una de las que más debe aportar en el empeño reconstructivo.

El arribo sorprendente e inesperado, pero muy nefasto, del ex-dictador haitiano Baby Doc Duvalier, hasta ahora escondido en Los Alpes franceses, al cual nunca los bancos suizos reconocieron o hicieron públicas sus finanzas que, según se conoce se robó más de 100 millones de dólares del erario público de ese país, y que bajo su tiranía se cometieron crímenes de lesa humanidad contra su propio pueblo, un verdadero genocidio amparado por bandas paramilitares, el ejército y la policía.

Y la llegada casi al unísono del presidente de la OEA, el señor Insulza, con el susodicho informe de fraudes y corrupciones en el plebiscito y las probables fórmulas de solucionar ante esa crisis política.

Presencia del insulso Insulza, que en los últimos tiempos no ha dejado de atacar directamente a Nicaragua, en su conflicto fronterizo ¿casual? con Costa Rica y la Venezuela Bolivariana de forma injerencista. Y que su imagen fue ocultada por la de Baby Doc, quien sustrajo la atención de las cámaras de televisión, la prensa y otros mediáticos, y que ya fue llevado a la justicia, y nadie sabe a ciencia cierta si será enjuiciado real y justamente

Si no alertamos el sospechómetro todos los revolucionarios en estos momentos históricos estaremos dando la espalda a un posible escenario de guerra, invasión y ocupación militar, hasta posible anexión o reposicionamiento político militar estadounidense, con una nueva recolonización o neo-protectorado de los EE.UU.

Estaríamos ignorando una gran conspiración, que se desarrolla ante nuestros ojos y oídos, contra Haití y Nicaragua. Podríamos acotar que hace muy poco el Canciller de Costa Rica advertía que se necesitaba revisar el pacifismo y la neutralidad de ese país -sin ejército-, pero que ya tiene una enorme base naval, aérea y terrestre de aprovisionamiento y patrullaje de la IV Flota de los EE.UU. en su territorio, con el pretexto de la lucha contra el narcotráfico.

Entonces, ante los abrumadores hechos, se puede detectar un posible y real ataque contra el proceso integracionista latinoamericano-caribeño, el ALBA y los procesos de cambio en América Latina-Caribe, sus movimientos populares y demás fuerzas de izquierda. Finalmente, recordar que allí en Haití, hay una presencia de alrededor de 1 500 galenos, miembros de una Brigada Médica Cubana, compuesta además por doctores y estudiantes de los últimos años de la carrera de la Escuela Latinoamericana de Medicina, cuya sede principal está en La Habana, cuya vida y trabajo humanitario peligraría ante una desestabilización inducida por los graves hechos escuetamente narrados e interpretados.

¿Qué se está tramando por los círculos más reaccionarios del imperialismo y sus aliados? Los hechos que hemos descrito nos hacen recelar que nada bueno para nuestros pueblos. ¡Alertemos el sospechómetro!

*Dr. Orlando Cruz Capote, Investigador Auxiliar, Instituto de Filosofía, Cuba

 

Enviado por su autor

Véase, sobre este mismo tema:

La lucha heroica del pueblo haitiano / Eligio Damas

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