Lo que oculta la prensa de Miami (I)
¿Seguirá la justicia norteamericana protegiendo al monstruo de Trelew?
Por Jean-Guy Allard
Mientras se dedica a fomentar campañas de desestabilización en contra de Cuba y Venezuela, la prensa de Miami sigue ignorando por completo, a unos días de la audiencia de extradición, el caso del teniente de navío Roberto Guillermo “El Ñato” Bravo, principal imputado por la Masacre de Trelew, prófugo de la Justicia argentina, al cual Estados Unidos ha dado desde casi 40 años refugio y protección.
El viernes 2 de abril, en una corte de Miami, se comenzará a dirimir el proceso de extradición del monstruo quien remató a las 16 víctimas de lo que se conoce como la Masacre de Trelew, Argentina, ocurrido el 22 de agosto de 1972. Bravo ha emigrado a Estados Unidos con la complicidad de la inteligencia estadounidense, y se ha convertido desde entonces en un empresario próspero que vende sus servicios a la US Army y contribuye a los fondos de campaña del Partido Republicano.
“¡CUÁNTO TARDA EN DESANGRARSE!”
Los testimonios de tres sobrevivientes de la masacre, María Antonia Berger, Alberto Camps y René Haidar, recogidos por el poeta Paco Urondo en la cárcel de Villa Devoto el 24 de mayo de 1973, y publicados bajo el titulo La Patria Fusilada, documentan con precisión los crímenes cometidos por Bravo mientras el militar se encontraba de jefe de turno en el centro de detención de la Base Aeronaval Almirante Zar, próxima a la ciudad de Trelew, (Patagonia austral).
Eran las 03:30 horas de la madrugada este 22 de agosto, cuando los 19 detenidos fueron despertados, sacados de las celdas y cobardemente ametrallados.
“Ya van a ver lo que es meterse con la Marina. Van a ver lo que es el terror antiguerrillero”, vociferaba “El Ñato” Bravo, quién se encargó entonces de rematar a las víctimas de la salvaje ejecución. ‘¡Esta hija de puta no se muere! ¡Cuánto tarda en desangrarse!”, gritaba al observar a María Antonia Berger, gravemente herida, después del fusilamiento.
En su conversación con Paco Urondo, Berger también recordó como Bravo andaba “con un jadeo totalmente nervioso, y muy preocupado porque no me moría. Yo juntaba sangre en la boca y la escupía para hacer parecer que me estaba desangrando, pese a que ya se me había parado mucho la hemorragia”. Berger también escuchó los militares asesinos convenir de la versión de esta masacre que repitió luego cínicamente el entonces presidente de facto Alejandro Lanusse.
Con una ráfaga en el estómago y la mandíbula destrozada, Berge sobrevivió y escribió en la pared con el dedo ensangrentado: LOMJE (“Libres o Muertos, Jamás Esclavos”).
María Antonia Berger Berger fue baleada en 1979, en un combate con las fuerzas armadas y su cuerpo fue exhibido por los militares fascistas a modo de trofeo.
SE REFUGIA… EN WASHINGTON
Unos días después del crimen, “El Ñato” Bravo se escondió en Puerto Belgrano, el mayor asentamiento naval de Argentina. Unos meses más tarde, su abogado, Juan Carlos Ibarborde, informó que Bravo y un cómplice, el capitán Luis Emilio Sosa, a cargo de la Base Aeronaval al momento del crimen, se encontraban en la Agregaduría Naval Argentina en Estados Unidos, ubicada en el 1816 Corcoran St., N. W., Washington D. C..
El Secretario de Derechos Humanos argentino, Eduardo Luis Duhalde, señalo en otro momento la “fuerte vinculación” de los servicios norteamericanos con los militares imputados.
El funcionario reveló que “Bravo hizo cursos en ese país de paracaidismo, de reconocimiento anfibio, todas preparaciones que concluyen recién en el año ’81, lo que hace pensar que fue preparado para actividades tal vez en Centroamérica” donde Estados Unidos apadrinaba la guerra sucia contra la Revolución sandinista.
Según el diario argentino PAGINA/12 que investigó de manera amplia el caso, Bravo creó el RGB Group Inc, una firma de servicios médicos “de alta tecnología” que vende al Pentágono desde 1998. También tiene entre sus clientes la “Homeland Security”, el departamento de la seguridad Interior. Un negocio con ganancias millonarias que no se puede desarrollar si “complicidades”.
Bravo está casado con una norteamericana y se hizo ciudadano norteamericano. En casi 40 años, el FBI de Miami –famoso por su tolerancia hacia el terrorismo “amigo”– nunca se había interesado en el caso. Su actual jefe, John Gillies, jefe del FBI de St. Louis (Missouri), supuestamente especialista anti-corrupción y de contrainteligencia, mantiene el régimen de impunidad dado por su organización a una sórdida colección de terroristas, torturadores y asesinos de todo el continente que escogieron al Sur de la Florida como refugio.
Escandalosamente, Washington sigue albergando y protegiendo a Luis Posada Carriles, un agente CIA que también uso en América Central, y Orlando Bosch, autores confesos de la destrucción en pleno vuelo de una aeronave cubana en 1976, con la muerte de 73 personas, mientras mantiene secuestrados a cinco cubanos arrestados por haber penetrado las filas de la mafia norteamericana.
Luego de la solicitud de extradición argentina, Bravo fue detenido durante cinco días hasta que un juez de Miami, Robert Dube, conocido por sus vínculos con la fauna mafiosa cubanoamericana, ordenó su liberación provisional.
Entretanto, la prensa de Miami que se dedica diariamente a promover “escándalos” contra Cuba y Venezuela, no da la menor atención a este caso oprobioso vinculado al Plan Cóndor y a la guerra sucia librada durante décadas por Washington contra América Latina.
Este viernes 2 de abril, se sabrá si Estados Unidos orienta el caso del ejecutor del crimen de Trelew hacia el mismo laberinto del engaño donde ya se ha perdido el caso de su agente Posada.
* El poeta Paco Urondo recogió los testimonios en la cárcel de Villa Devoto el 24 de mayo de 1973. Murió en Buenos Aires en junio 1976, luchando contra la dictadura militar (incluido en la composición fotográfica)
Lo que oculta la prensa de Miami (II)
La justicia de Obama regala al matón de Trelew los mismos privilegios de Posada
Por Jean-Guy Allard
Mientras en Miami la mafia cubanoamericana* se dedica a formar “escándalos” en contra de Cuba y Venezuela, la justicia norteamericana acaba de otorgar al Monstruo de Trelew, el teniente de navío argentino Roberto Guillermo “El Ñato” Bravo, los mismos privilegios judiciales regalados al agente CIA y terrorista internacional Luis Posada Carriles cuyo juicio, después de años de procedimientos, no llega a arrancar.
Lo que oculta la prensa de Miami, acaba de publicarlo la prensa de Buenos Aires: el diario Página/12, quién reveló unos años atrás como Bravo se había convertido en la Florida en proveedor de servicios al Pentágono, se beneficia ahora de ochenta días de prórroga de parte de un juez identificado a la mafia cubanoamericana.
Más aún, el militar asesino “pidió más tiempo, entre otras cosas, porque tuvo que viajar a Guantánamo”, precisa el rotativo al añadir que estuvo en esta base norteamericana convertida en campo de concentración como “jefe de la Fuerza de Tareas sobre Tratamiento de Enemigos Combatientes de la American Bar Association”.
EL JUEZ DEL “CASO DE LA VALIJA” Y DE SANTIAGO ÁLVAREZ
El juez Robert Dube que maneja este caso es bien conocido en Miami como un socio firme de la fauna cubanoamericana que lo domina todo en esta capital norteamericana del narcotráfico que además acoge una verdadera colonia de ex cómplices de todos los regímenes de ultraderecha del continente.
En el 2007, Dube fue el magistrado encargado de manipular las audiencias de por los menos dos de los acusados por el escándalo de la valija con 800 000 dólares, que la Administración de George W. Bush inventó para desacreditar al gobierno de Buenos Aires, al presidente de Venezuela, Hugo Chávez, y a los países progresistas que promueven el proceso de integración sudamericana.
Este mismo Dube fue también quién “resolvió” el caso de los “activistas anticastristas” Santiago Alvarez y Osvaldo Mitat cuando fueron acusados, en diciembre del 2005, de siete cargos por posesión ilegal de un verdadero arsenal de armas y explosivos.
Un autotitulado Comité Comunitario de Miami por la Imparcialidad y la Justicia se dirigió entonces a Dube para que el caso se vaya a terminar ante un tribunal “fuera de Miami”. Su misiva era firmada por el jefe de la terrorista Fundación Nacional Cubanoamericana (FNCA), Francisco J. “Pepe”` Hernández; su “colega” del Cuban Liberty Council, Alberto Hernández; el ex jefe del comité paramilitar de la FNCA Feliciano Foyo; el dueño de Hermanos al rescate, José Basulto, y una brocheta de promotores del uso del terror contra Cuba: Julio González Rebull, Lorenzo de Toro, Miguel M. Alvarez, Frank Martell, Mario Ferro, René Guerra, Jorge A. Rodríguez y Ernesto Abreu.
Álvarez y Mitat se declararon pronto culpables ante Dube, elogiado por la tropa mafiosa. Un truco que permitió a estos dos socios de Posada Carriles salvarse con una sentencia casi simbólica.
ABASTECE AL PENTAGONO CON BENDICIÓN DE LA CIA
Con todas las características de un ferviente colaborador de la CIA, “El Ñato” ha sido protegido por las autoridades norteamericanas desde que buscó refugio en Estados Unidos y aprovecha ahora el sistema de procedimientos dilatorios que permite a un terrorista como Posada Carriles no sólo escapar a las solicitudes de extradición presentadas contra él, sino de no verse declarado “terrorista” por el Departamento de Justicia, con todas las disposiciones previstas en tal caso por los Convenios internacionales sobre el terrorismo.
De tal forma que el juez Robert Dubé no dictará la sentencia de extradición el 2 de abril, tal como se había previsto, sino que fija al 23 de junio su audiencia para escuchar las pretensiones de los abogados de Bravo que seguramente intentarán y lograran obtener nuevos plazos dilatorios para su cliente.
La causa es eminentemente política. Siempre Estados Unidos se ha negado a entregar a quienes colaboraron con sus servicios ocultos de injerencia.
La Masacre de Trelew, ocurrió el 22 de agosto de 1972 en la base Almirante Zar. El teniente de navío retirado Roberto Guillermo Bravo fue luego identificado por tres sobrevivientes como quién dio los tiros de gracia a las víctimas.
Unos meses después de la Masacre, “El Ñato” Bravo se apareció con su cómplice, el capitán Luis Emilio Sosa, encargo de la Base Aeronaval al momento del crimen, en la Agregaduría Naval Argentina en Estados Unidos, ubicada en el 1816 Corcoran St., N. W., Washington D. C..
El Secretario de Derechos Humanos argentino, Eduardo Luis Duhalde, señalo en otro momento la “fuerte vinculación” de los servicios norteamericanos con los militares imputados.
Ciudadano norteamericano desde 1987, “El Ñato” creó el RGB Group Inc, una firma de servicios médicos “de alta tecnología” que abastece al Pentágono desde 1998. También tiene entre sus clientes la “Homeland Security”, el departamento de la Seguridad Interior. Este negocio con ganancias millonarias no se puede desarrollar en Estados Unidos no solo sin la bendición de la CIA sino sin complicidades en los propios servicios de inteligencia y el Congreso.
¿ASESINO EN TRELEW Y “ASESOR” EN GUANTÁNAMO?
El juez argentino Hugo Sastre ordenó la detención del “Ñato” Bravo el 9 de febrero de 2008. Fue apenas diez días después cuando el diario Página/12 reveló que Bravo vivía en Florida y prosperaba con esta firma, RGB Group Inc., que lleva sus iniciales, y que abastece a la US Army y a la Homeland Security.
Bravo fue finalmente detenido el 25 de febrero último en el medio de un total silencio de una prensa corrupta que más se interesa por Gloria Estefan y su coro anticubano.
En una audiencia de rutina, Dube –justificándose de liberar un criminal con una tal hoja de ruta- le retuvo el pasaporte, le prohibió salir de la Florida. Ya el abogado del “Ñato”, el criminalista Neal Sonnett indicó su estrategia. Arma que su cliente no es extraditable por ser ciudadano norteamericano, aún cuando recibió la nacionalidad sin informar de sus antecedentes de asesino.
Fue Sonnett quién señaló como su cliente no podía estar presente en la audiencia de abril por un “viaje de negocios” como jefe, dijo, de una Fuerza de Tareas de Tratamiento de Combatientes Enemigos de la American Bar Association a la base de Guantánamo “la semana pasada”.
Colmo de lo absurdo, según Sonnett, la misión a Guantanamo encabezada por Roberto Guillermo “El Ñato” Bravo, teniente de navío, torturador y asesino argentino acusado en su país de la Masacre de Trelew, se dedica a “la elaboración de leyes para fijar estándares claros sobre los procedimientos aplicables a los “combatientes enemigos” que tienen ciudadanía norteamericana”.
Sin fundamentar de manera alguna su decisión, Dube posterga la audiencia al 23 de junio.
“El Ñato” está formalmente acusado en Argentina, con sus cómplices, de dieciséis homicidios agravados por alevosía y premeditación, más tres tentativas de homicidio.
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Con tiempo para ir a Guantánamo / Diego Martínez
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http://www.pagina12.com.ar/diario/ultimas/20-140987-2010-02-25.html
La libertad como objetivo: A 35 años de la masacre de Trelew [2007]
http://www.anred.org/article.php3?id_article=2225
*léase cubano[norte]americana
Comp. fotgr. RCBáez_Trelew la Patria asesinada
N. del E. No es posible encontrar en buscador alguno una foto de Roberto Guillermo “El Ñato” Bravo. ¿Casualidad?





