Por Esteban Morales
Los latinos han devenido en uno de los grupos más organizados, cohesionados y liderados para responder a sus intereses como minoría.
Salvo el Lobby Judío, la mafia anticubana y la Asociación Nacional del Rifle, no se recuerda hasta ahora, otro grupo con la capacidad que exhiben hoy Los latinos para nuclearse alrededor de un objetivo político. Ya lo mostraron en el apoyo que le dieron a G. Bush y ahora parecen estarlo probando con Barack Obama, en cuanto a la actitud que este último pudiera asumir con la cuestión migratoria.
Todavía, a pesar de la caída de su popularidad, siete de cada diez latinos confían en que Obama los beneficiaría en materia migratoria. Sin embargo, 50% de los encuestados considera que el trabajo del presidente es malo o mediocre en el tema.
El tema migratorio se proyecta como el centro neurálgico de las inclinaciones políticas de los latinos, de modo que, aunque un 65% se podrían inclinar hacia un candidato demócrata y un escaso 20% hacia un republicano, más del 70% de los encuestados dijo que no votarían por un candidato, de cualesquiera de los dos partidos, que no los apoyasen en sus reivindicaciones respecto a la migración.
Muchos latinos, demasiados para las aspiraciones republicanas, consideran que estos últimos no son nada confiables respecto al tema migratorio. 62% consideraron que los demócratas podrían apoyar una reforma migratoria, mientras un 64% dijeron no confiar en los republicanos, por lo que tales datos tienden caracterizar a los republicanos como antiemigrantes, no así a los demócratas, en los que se confía más.
Se trata de una situación que el presidente Obama pudiera capitalizar para si, pero tendría que quitarse de encima la mala sombra de ser el presidente que más inmigrantes ha expulsado de Estados Unidos y, además, está pidiendo dinero al congreso para hacer mas efectivo el proyecto de expulsión.
Es cierto que el tema en general más importante es la economía, en particular el desempleo, pero Obama no debiera confundir el interés también de los inmigrantes hispanos de salir de la crisis, preocupación que comparten con el resto de los norteamericanos, con su máxima preocupación como minoría, que es lograr una reforma migratoria que les favorezca, dado que ha quedado demostrado que para casi un 80% de los hispanos, se trata de una preocupación individual, familiar y comunitaria, alrededor de la cual también evalúan mucho su capacidad política para obtener otros logros.
No creo que en definitiva lo más importante para los latinos sea responder a su filiación política, demócrata o republicana, sino, en principio, alcanzar sus objetivos respecto a la cuestión migratoria. Ya le dieron su apoyo a G. Bush cuando lo consideraron su aliado en el tema y ahora podrían dárselo a B. Obama.
Tanto los republicanos como los demócratas han sentido ya la fuerza del voto latino, por lo que Obama sabe que, sin ese voto, estados importantes, como pueden ser Nuevo México o Colorado los tendría perdidos. Luego, en dependencia de cómo el presidente Obama actúe con relación al tema migratorio, este último pudiera representar un elemento de la recuperación de su liderazgo o un factor más de su hundimiento político.





