Es difícil eso de abrazar, léase incluir, al que te lanzó la cuchillada…
Definitivamente NO me cuadra “poner la otra mejilla”. Por eso, cuando Raúl Castro hablaba de la República “con todos y para el bien de todos”, jamás sentí contenida en ese Todos a la gusanera miamense, a aquellos que como Juan-que-se-mata descorcharon su champán y su mal gusto aquel 31 de julio del 2006. Ciertos ecumenismos huelen a quema´o.
También apesta su poquito cierta apasionada vocación por decir “verdades”. Resulta que ahora, para algunos, las verdades son solo las que anidan en el lado feo, incompleto, manchado, de nuestra realidad. Las otras, que también las hay, muchas, -y que nada tienen que ver con consignas o frases huecas-; esas, han decidido ignorarlas. El sabio apunta a la luna, y el ¿tonto? le mira al dedo.
Claro que hay muchas Cuba, tantas como visiones personales existen de ella, y con tales construcciones de nuestra Isla podría armarse un rompecabezas siempre inconcluso. Pero me parece que el asunto está en que no es lo mismo intentar armarlo en una cola o jugando dominó, que cuando se anda por la arena de los gladiadores.
Eso es Internet: arena de nuevos gladiadores. Quien todavía no se haya dado cuenta y siga tomándolo solo como un juego, o como banco de parque para alimentar egos o aprender a madurar al filo de los bytes, está exponiéndose. Y lo peor, exponiéndonos.
En mi modesto andar por la Red creo haber aprendido que cada flecha siempre tiene un blanco. Y al arquero que no sepa encontrar la diana, le desvían el tiro, que fácilmente pudiera caer, en las páginas del Nuevo Herald, el Diario de las Américas, en las hondas de Radio o TV Martí, o en cualquier otra sucia charca, donde en vez de peces, en la Red caen dólares.
He visto también cómo el poder de Internet ha aupado o depuesto presidentes, denunciado guerras, revelado secretos de estado, puesto en quiebra a bancos y a personalidades mundiales. Por eso, al fenómeno bloggers, que hoy le arranca espacio a los grandes medios de comunicación, hay que marcarlo dentro de un círculo.
Algunos blogs sobre el tema Cuba alcanzan hoy una dinámica no habitual. En total, suman centenares, sin embargo, más del 80 por ciento han sido creados por quienes sólo parecen mirar las espinas. Con la peor mala leche o con una patética ingenuidad. Claro, habría también que preguntarse dónde termina la inocencia, la inmadurez, y dónde empieza cierto regodeo al criticar y golpear con el látigo.
Hay comentarios y post de jóvenes blogueros, sobre todo de los ámbitos estudiantiles y académicos cubanos, en los que se percibe ignorancia, falta de un real sentido de pertenencia por el terruño donde han nacido, ceñidos quizás por las condiciones en que les ha tocado vivir. Pero estos y otros vacíos no deberían ser parabanes para que a esos “guerreros” del ciberespacio se les llenen los ojos de arena y enrumben su absoluta libertad y posibilidades de expresión sólo por el camino de las manchas. De buenas intenciones está empedrado el camino del infierno.
Yohandry Fontana
La Habana
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